domingo

Argentina, aeróbica, empieza a quemar reservas



(para Juan Elizalde)



Mientras en Argentina los sistemas de socialismo posmoderno continúan sin satisfacer a la ciudadanía, el Brasil sigue a la vanguardia en materia de psicofármacos administrados en el agua de la canilla.

El Presidente de la República Institucionalana de Sargentina ofreció en rueda de prensa una explicación para la significativa merma de felicidad en lo que va del trimestre:
-Hemos fomentado la intensidad de las experiencias de los argentinos mediante la novedad gastronómica diaria. Nuestro programa de intercambio alimentario garantizó a los argentinos un plato exótico y desconocido por día. Durante las primeras semanas el modelo se aplicó con éxito y cada obrero, cada verdulero y cada banquero comieron lo mismo: el lunes vithel tonné, arvejas caramelizadas en puré de manzana a la canela; costillas de cordero cortadas a cuchillo con rábano picante traído a nado desde La India, arroz integral con pimienta jamaiquina, agua de coco verde y cerezas al marrasquino tiernizadas en licor Frangélico. De postre crêpe con crema de avellana, covertura de chocolate semiamargo, mermelada de naranja al Cointreau y decorativa chantilly descremada.
Nuestro Ministro de Satisfacción advirtió que el efecto de novedad se agota velozmente. Entonces, tras la aplastante victoria del domingo en las parlamentarias, se decidió devolver a la dieta su carácter primigenio de pan y agua durante quince días para que el contraste otorgue el valor debido a las exquisiteces que Argentina recibía a cambio de endeudamiento, ya que los manjares patagónicos, pampeanos, doctos y cuyanos no resultaron tan exitosos en el Canadá, la China, Australia y nuestro principal socio comercial recientemente ingresado al Mercosur, la república hermana de Afganistán.
La ola de saqueos a restaurantes de cocina gourmet fue claramente digitada por la ex Presidenta, devenida en opositora sistémica, Violeta Lilita Blanca de Rojas, quien tejió una red de punteras amas de casa, jefas de hogar y reposteros maquiavélicos.
Recordamos a la población que la época de la Presidenta no se caracterizó precisamente por ser una época de vacas gordas, salvo en lo que se refiere a la morfología de su elenco ministerial.

A todo esto el Presidente de Brasil, José Ignacio "Raba" do Souza aclaró que el pedido de ayuda humanitaria durante este carnaval no incluía a los cascos blancos: lo que el Brasil necesita-expresó el Presidente-es el prometido ejército de 20 mil psicoanalistas lacanianos que Argentina se comprometió a enviar por paracaídas hace ya dos sesiones.
Al parecer la crisis de los brasileros se manifiesta en lo que en la jerga se conoce como juerga.


El brasilero es incapaz de exteriorizar la profunda angustia que anida en su interior y se la pasa aturdiéndose y entregado a la caipirinha, la playa, las garotas del "Paraíso de los Proctólogos", la salsa de camarao, y otras resistencias y negaciones.

El Ministro de Aparato Psíquico Estructural ya había amenazado con privatizar el servicio de sublimaciones que sigue elefantiásico y burocrático, por lo que los brasileros continúan amarrados a goces primarios y sensuales de los que cuesta desanudarlos.




Ante la creciente fama de macacos rudimentales el dirigente gremial de los profesores de Cultubras emitió una solicitada en la que con la firma o la sucedánea equis de los trabajadores de la episteme manifiesta su "honda laegría incontenible ante la ola de insultos gratuitos, provenientes de latitudes de mayor complejidad intelectual y penes más diminutos".

El problema de no asumir la melancolía ni afrontar la probable tristeza es particularmente agudo en Buzios donde ni buceando en su interioridad consiguen los brasileros comprender que la vida es una tragedia en la que los sufrimientos son más intensos que los placeres y el deseo es carencia y solo cicatrizamos a ritmo de rehabilitación para que mejor nos hiera el próximo dolor.



El Gobierno Argentino explicó que demora la prometida ayuda porque no puede distraer un solo analista, mientras no esté plenamente abastecido el mercado interno, donde el ataque de pánico de los tamberos, la neurosis obsesiva de los taxistas y el complejo de inferioridad de la Selección de Fútbol obligan a cauterizar urgencias.

Brasil no sufrió en lo que va del trimestre la crisis energética por tener su propia generadora de libido regional, sin embargo habría muchos otros motivos para el malestar e incluso el pánico aseguró el Ministro de Interior.

foto: Juan Elizalde, uno de los ex simios psicólogos que asiste a los que no consiguen estar quebrados y que también consigue asistir a los partidos

Pese a sus dichos son cada vez más los jóvenes que recurren a las drogas y a las mujeres de la vida buscando la tan ansiada depresión.



En particular son muchos los que se vuelcan a la droga de la vida dura, una sustancia que contiene sufrilina y dolorepán como componentes activos, por lo que producen tolerancia, alteración de la percepción y pérdida de apetito.



La droga se fabrica en las cocinas de sufrilina de manera clandestina en la hospitalaria Universidad de las Madres. Su Presidente, Dr. Karl Otto aseguró que la sufrilina que se fabrica a partir del dolor por la pérdida de los hijos se emplea unicamente con fines medicinales, como por ejemplo para cuando un paciente no responde a la ausencia de anestesia.



La rivalidad entre las Madres de Plaza de Mayo y el Ministro de Agriarcultura de Rio de Enero data de tiempos vidélicos, cuando las madres de los jueves a quienes la Junta dijo "si hubieran sido buenas madres sus hijos no estarían desaparecidos" se ofendieron por la traducción poco feliz de "madres de cuarta".


Sin embargo nada parece indicar que las madres estén involucradas en el tráfico de las denominadas "pastillas del horror al incesto", cuya ingesta produce asco, vómitos, cortes de pelo impresentables, pigmentación verdeamarelha de la piel y empleo improcedente de latinismos en el acto excrementicio.


Estas píldoras, si el uso se prolonga, traen aparejadas consecuencias tales como la longevidad, la concordia, el diestro manejo de las artes numismáticas y en casos de reincidencia graves, la filatelia compulsiva y hasta el flagelo del aeromodelismo ornitológico.

La Argentina que hasta no hace mucho con el tango era exportador prime de desasosiego y menoscabo, sugirió al Brasil la precaución paliativa de inocular en el agua de la canilla una dosis masiva de castreolina, un potente inhibidor de toda alegría.

El Gobierno de Brasil ya ha aplicado la dosis prescripta y se muestra irremediable, incurable y eufóricamente optimista...












foto: "La Pulga" Ronaldinho, rival carioca de Messi, que hace sonreír a la "torcida" y es considerado "LA PULGA MAIS GRANDE DO MUNDO"

sábado

NO SE DESACELERA Y YA ES RECORD LA INFLACIÓN LITERARIA



Pese a los millonarios subsidios del Ministerio de Mutatis Mutandi las retinas castigadas de los argentinos y argentinas siguen teniendo que lidiar cada día con más y más farragosos párrafos que se agregan a los libros que gustan de releer.




El fenómeno denominado por los economistas verbales como "espiral estanflacionaria estilística" y conocido por la vulgata, por la doxa, como "inflación literaria" perfora la sufriente capacidad de lectura de los argentinos y argentinas, muchos de los cuales no alcanzan a cubrir la canasta del best seller básico.




-Me compré "Kafka en la orilla" de Murakami-explica Mariana de Caballito-para leerlo en Mina Clavero, tranquila. Me acuerdo que tenía unas 700 páginas cuando lo compré, en diciembre, que estaba haciendo los regalos de Navidad y lo vi y me tenté y me lo compré como para mí. Esta mañana empecé a preparar las valijas y veo que ya son 1324 páginas y el libro de llama "Kafka casi en la orillita, a punto de preguntarle a Max Brod si hay aguasvivas"




-Como soy docente de literatura norteamericana en la Universidad de Moron&Mongoloyd-aclara Rolando Orilla Holbein-me quise llevar a Monte Hermoso "Hojas de Hierba" de Withman, para consumo personal. De pronto veo el verso "oh capitan, mi capitán" y leo "oh, mi brigadier, mi capitán, mi tamborcito calchaquí" en la traducción de Fabián Casas. Empecé a leer más y el "Canto a mí mismo" ya se llamaba "Canto a mí mismo y todos los que somos". La parte que yo solía citar de memoria que dice que podría vivir con los animales ya tengo que aprendérmela otra vez porque explica que la oveja es más querendona y la cabra montés, arisca.




Estos son solo algunos de los testimonios aislados de lectores de a pie. Lo cierto es que la Fundación Kodama confirmó oficialmente el pedido de la Biblioteca Nacional para que erogara las refacciones con vistas a ampliar el archivo Borges, cuyos versos han comenzado a dispararse a partir de 1965: "Espacio, tiempo y Borges ya me dejan" ahora reza "Espacio, tiempo y Borges y Adolfito Bioy Casares ya me dejan", el "Poema al cuarto elemento" ya se llama "al cuarto coma seis" y también está gravado por el amigote "acuérdate de Borges y de Adolfito Bioy Casares tus nadadores, tus amigos".




La intervenida Sociedad Argentina de Escritores niega el hecho y asegura, por el contrario que las cotizaciones que ellos manejan, aunque la "obra del Espíritu sea imponderable" se mantiene como el trimestre pasado: "Las ochocientas cuarenta y tres noches" sigue siendo el título que narra las desventuras del Rey Shariar y la hija del visir, Sheherezade, "Tres coma catorce poemas para ser leídos en el tranvía" sigue siendo el clásico poemario de Oliverio Girondo y "Trece poemas de amor y tres cuartos de canción ya un poquito inquieta" es la ópera prima de Pablo Neruda que se habría reducido así en un 12 %.


Un verso de Baldomero Fernández Moreno, además, habría registrado un florecimiento record, contra los agoreros destituyentes que nada saben de literatura y tristemente ululuan como periodistas: 54, 7 balcones y un pimpollito.




Para los estudios privados las cosas son algo diferentes: en lo que va del año "Los nueve mosqueteros" aumentó un 300%, "La vuelta al mundo en ciento sesenta días" trepó al 100% y "Treinta y tres personajes en busca de unas sesenta y seis autoras o sus amigas o hermanas", sigue registrando un alza solo comparable a "Remil años de soledad"




Así las cosas, el Gobierno, si quiere poner punto final al flagelo, tendrá que afrontar una estrategia más eficaz que limitarse como hasta ahora a cobrar el impuesto al libro del "Ché" y a citar, mediante Aníbal Fernández, los largos períodos de Proust pretendiendo demostrar que pobres hubo siempre, que los párrafos largos no son el fruto hiperbólico de la desmesurada ambición del gasto político sin precedentes a tasas haiku.






Esta tarde, ante la denuncia de la oposición que tildó al Ministro de Mutatis Mutandi de ocultar el verdadero motivo de la renuncia del traductor general de la nación salpicado por el escándalo de empatía o "simpatogate" por hallárselo rodeado de "falsos amigos", y que ya tiene una causa en seis puntos suspensivos, el funcionario replicó, exasperado:


"Una impresión de esa clase, durante un instante, es, por así decirlo, sine materia. Seguramente las notas que oímos entonces tienden ya, según su altura y su cantidad, a cubrir ante nuestros ojos superficies de dimensiones variadas, a trazar arabescos, a infundirnos sensaciones de amplitud, de ligereza, de estabilidad, de capricho"

viernes

LA VISITA



"Las producciones originales de los hombres son siempre imperfectas e incompletas. Todos transigimos. Todos nos quedamos cortos. La biografía de cualquier hombre creador, por su propia naturaleza, por sus diferentes propósitos y sus triunfos justos, por sus grotescas transiciones desde lo sublime a las bajas necesidades y, por su penetrativa tendencia a la huída, es una comedia. La narración nunca puede ser lastimosa, en gracia a la dignidad de la obra; y nunca puede ser dignificada, en razón de sus inevitables concesiones"
H.G Wells, Experimento de Autobiografía, Descubrimientos y conclusiones de un cerebro corriente


La comunidad de causas y consecuencias en la que todos nosotros, junto con los que están aún por nacer, estamos enredados es el símbolo mayor y más hondo de esa misteriosa totalidad del ser que nuestra imaginación llama universo. Es la encarnación de la sensación y del concepto de ese ámbito de la existencia que lo abarca todo y que la inteligencia no puede alcanzar. Es la matriz en la que son engendradas nuestras aspiraciones ideales. Es la fuente de los valores que la imaginación moral proyecta como criterios directivos y como objetivos patrón
John Dewey, A Common Faith


Dos cosas llenan el ánimo de maravillado asombro: el cielo estrellado sobre la cabeza y la ley moral en su interior, porque a la ley moral sin duda, la tenés adentro

Immanuel Armando Kant, Crítica de la razón práctica


"Es muy difícil predecir, sobre todo el futuro" Niels Bohr

"Hasta ahora, la Posteridad no ha hecho nada por nosotros" Oscar Wilde

Creo que nuestra perspectiva actual podría ser como la de un muchachito que, al oír que el acto sexual es el mayor placer corporal preguntara inmediatamente si uno come bombones al mismo tiempo que lo hace. Al contestarle que "no", podría pensar que la falta de bombones es la principal característica de la sexualidad
C.S Lewis, Miracles: A Preliminary Study

"Todos los seres pasamos por tres períodos-explicó Daniela-. El anabólico, de crecimiento, después de una meceta más o menos larga, el período en que somos adultos y por último el catabólico o decadencia" (Adolfo Bioy Casares, "Máscaras venecianas")

Consideren, por ejemplo, a todos los chinos. ¿Quién de ustedes, amigos, encuentra alguna conveniencia en que se perpetúen sin reducirles en número? Seguramente nadie. A lo sumo, podrían considerar muy conveniente guardar unos cuantos, en representación de una variedad peculiar e interesante de la humanidad; pero en lo que concierne al resto, lo que se impone en cantidades tan asombrosas como ésas, y lo que ustedes solo pueden imaginar de un modo abstracto y colectivo, ha de ser algo cuyas unidades no puedan tener ningún valor individual. Al propio Dios, piensen ustedes, no le servirán de nada
(William James, Conferencia en Harvard ¿Qué es el pragmatismo?)

Físicamente, ella estaba pasando por una mala fase: engordaba y el encanto expresivo y doliente, las miradas de asombro y soñadoras que en otro tiempo exhibía, parecían haber desaparecido, junto con su primera juventud. De modo que había llegado a ser tan querida para Swann en el preciso momento, por decirlo así, en que le parecía mucho menos linda. La miraba con insistencia para intentar recobrar el encanto que le había conocido y no lo encontraba. Pero saber que bajo aquella nueva crisálida seguía siendo Odette la que vivía-siempre la misma voluntad fugaz, inaprensible y solapada-le bastaba para seguir poniendo la misma pasión en intentar obtenerla
(Marcel Proust, En busca del contínuo espaciotiempo perdido)


El 13 de febrero de 2035 un óvalo de color magenta apareció en el protector electrónico de la puerta.

Por mensaje de olfato detecté su composición química y su actividad calórica. De inmediato emergió un hombre alto y delgado, de ojos cristalinos casi traslúcidos, poseedor de un amigable aplomo como nunca antes había visto y me pidió una taza de café turco.
Soy tenido por impasible y valeroso pero por alguna razón su visita me alarmó. Había dormido poco, un cocktail virtual en la Embajada de la Luna me había cargado los créditos sanguíneos de licor de anís y en el curso de la conversación con la Presidenta de la República Dungadunguiana de Angola, que parecía una mujer de pocas luces, alguien mencionó el episodio alienígena que se superponía en mi cabeza al del escenario matutino.
Al parecer, un comando unisexuado de extraterrestres había despachado al rascacielos más alto del mundo en Dubai en plena hora de oficina, matando a unas 80 mil personas y, de pronto, como si fueran capaces de sufrir algún remordimiento, habían procurado volver todo a su estado previo, habían logrado reconstruir el esqueleto edilicio, la balaustrada, el frontispicio y disparado una bomba cardiorresucitadora con la que consiguieron volver a la vida a unas setecientas noventa mil almas. Luego dejaron un reactor molecular con capacidad como para trasladar el continente europeo a una luna de Saturno en un archivo desfragmentado en quince minutos luz.

La líder angolasca explicó que las criaturas estaban en guerra con extraterrestres de una región lindante con nuestra galaxia, que por alguna razón habían errado el camino y nos tomaron por sus enemigos y que su gesto indemnizatorio de reivindicarse y de tratar de dejar todo intacto, hablaba de una inteligencia superior.


Como Jefe de Proyecto en el Massachusets Institut of Technology y Presidente de la Fundación Bioética George Sorrows estoy acostumbrado a que me corran por izquierda: siempre me dicen que los avances científicos que defiendo anulan alguna recóndita facultad humana inasible, tan etérea y sagrada que un bruto como yo no la sospecharía. Es el retorno del catolicismo por otros medios, la creencia en el alma inmortal y el culto a la más conservadora y acrítica de las cualidades: la compasión.


No sabría decir por qué pero ver a este hombre de treinta años preguntándome sonriente en la puerta de mi casa si por casualidad no me habían sobrado algunas migajas de la torta de guayaba de San Beroldo me sobresaltó.


Manifestaba una instransmisible seguridad en sí mismo y me sonreía como si fuera mi más íntimo y reencontrado ancestro.


Comprendí que su carismático encanto me colocaba a su merced y al mismo tiempo sentí que nunca se abusaría de ese poder, no me pregunten por qué.


Cuando hubo terminado su desayuno-¿o debería decir "mi desayuno"?-sacó un largo habano de su bolsillo y me dijo que era un obsequio.


Mirándome complacido me aseguró que si lo fumaba, nada tóxico me acometería el sistema respiratorio, digestivo ni sanguíneo.


Me miró a los ojos y tuve que apartar la mirada, sentí que sus pupilas celestes me atravesaban con la fuerza de una incomunicable pureza. Prendí el habano.

Éste resultó tener un gusto parecido al chocolate semiamargo con mazapán, jenjibre y damasco.


El probable vendedor de seguros me dijo que el cigarro estaba efectuándome un chequeo médico completo: empezando por el esmalte dental, pasando por los fotorreceptores cono de mis fóveas parpadeantes al humo y concluyendo con la electromagnética respuesta muscular de mis piernas.

Me sacó el cigarro de la boca y dijo que tenía que comer con menos sal, pero que por lo demás tanto mi colesterol como el guarismo de tenor graso y el hematocrito estaban excelentes.

Tal era, en efecto, el testimonio facultativo de mis últimos análisis, pero me apresuré a aclararle que mi salud personal me importaba muy poco.


Sin haber tenido jamás fantasías homoeróticas sentía el irresistible impulso de vanagloriarme ante el desconocido y magnificar todos mis logros.


Le dije que antes de morir tendría a mi disposición un dispositivo capaz de replicar todas mis células, reproducir mi ontogénesis y permitirme ser inmortal.


La clonación, expliqué, tal como se la anunció hace algunas décadas, solo reproducía la fisiología, pero no guardaba registro alguno de la memoria y el aprendizaje inscriptos en poblaciones de neuronas que constituían la personalidad. Gracias a un programa informático y un mecanismo de tinción quie aislaba procesos de transmisión de información yo estaba en condiciones de reproducir a un ser humano física y mentalmente a la edad que fuera.



El hombre no parecía impresionado. Con un injustificable aire de superioridad me preguntó si había pensado en las consecuencias. Le dije que por supuesto había pensado en las consecuencias, que mi equipo interdisciplinario de investigación no había dejado ningún detalle librado al azar.


Interrumpió, sonriente, haciendo refulgir como una especie de agujero de su viril barbilla y me preguntó si acaso el azar no es necesario.


Mencionó el decisivo rol del azar en las leyes termodinámicas y en la mecánica cuántica. Agregó que Darwin había sido más inteligente que Einstein, porque "Charles"-como él lo llamaba, había concebido la libertad inicial de lo aleatorio de un modo mucho más visionario de lo que "Albert" con su determinismo alemán hubiera podido.


Mientras le replicaba que los observables con los que contó Darwin requerían mucha menos abstracción que las hipótesis de Einstein
me preguntaba a qué se dedicaría mi ilustre visitante.


Lo que fuera que estuviera haciendo trascendía a esta altura toda estratagema comercial. Al menos así lo deduje, porque los vendedores tratan de ser lisonjeros, salvo la frustrada vendedora de seguros contra todo riesgo que ante mis negativas a firmar hasta haberlo pensado bien me amenazó con un "ojalá que no le pase nada malo hasta entonces".


Este hombre no tenía empacho en discutirme de igual a igual argumentos académicos con una suficiencia harto divergente de la que empuja a los ignorantes.


-Charles requirió mucha más fantasía que Walt Disney para advertir contra su propia vanidad que el espíritu que lo animaba no difería cualitativamente del de un ratón.


-Es matemáticamente la misma clase de fantasía-aduje en un rapto de ingenio inspirado por cierto refrescante descaro que gravitaba en el ambiente desde su llegada- la de Disney, antropomorfizando un roedor a la operación mental inversa. La idea de un "organismo madre", común a todas las especies, era una idea a la que muchos habían llegado por distinto camino. Transpolando la geología a la biología, Pangea es a nivel continente madre el equivalente a la primer célula viviente. Platón cita a Aristófanes en "El Banquete" y habla con la metáfora medio cítrica, de hombresmujeres completos, que fueran cercenados. Erasmus Darwin intuyó la verdad, Lamark solo falló al postular el mecanismo de cambio: lo hizo por su necesidad de mantener la creencia en los merecimientos: que las jirafas consigan cuellos más largos por obra de sus empeños es más ético que por mutación genética favorecida por casualidad por el impersonal medio. Einstein concibió una genialidad sin precedentes y diseñó experimentos para refutarla: no habríamos llegado a la relatividad si Einstein no hubiera existido. Darwin, en cambio, es como Colón: la selección natural estaba ahí, tan inescapable como América, tarde o temprano nos chocaríamos con ella.


-En Einstein hay un estigma decimonónico, el mismo que padecieron Marx y Freud. Para Karl, el capital es siempre el mismo, una constante y toda revolución tiene qu ebuscar redistribuir con equidad esa cantidad invariable, Sigmund dice que la energía de nuestros impulsos irracionales que ansían el placer animal es tomada por el sistema cerebral que los refrena y es la misma, a tal punto que puede ser secretamente epicúreo el espartanismo, desenfrenado el freno, insaciable y desmedido porque el exceso de energía es invariable. Para Albert nada se pierde y todo se transforma en el contínuo espaciotiempo.


Yo me sentía animado y quería impresionar a mi visitante que me impresionaba: -Darwin podía haber hecho suya esa frase porque un organismo no puede generar órganos, más bien está obligado a transformar los que perdieron alguna función primigenia. De todas maneras hay más inteligencia, para decirlo contra Descartes, en la manera en al que resuelve los problemas el cuerpo que en la manera cómo resuelve los problemas la mente.


Mi visitante me mostró sus molares derruídos. Me dijo que su cuerpo decidió tomar el calcio de su esmalte dental y transferirlo a los huesos de su pantorrilla durante un verano en el que no tomó ni consiguió yogur


Le dije que por más que en efecto hoy sea estúpido priorizar la locomoción bípeda al poderío de la mordida, en ancestrales tiempos no lo fue. Le pregunté dónde fue que no conseguía yogur por todo un verano y me respondió con dos cifras que yo no sabía constituyeran el nombre de una localidad.


Me dijo que cuando el cuerpo es atacado por una sustancia cortante o por gérmenes patógenos sobrevenía una guerra sin cuartel y una guerra fundamentalista. Los glóbulos blancos se ocupaban de aislar la herida y negarla. Si los glóbulos blancos fueran miembros de la Casa Blanca declararían en rueda de prensa que no ninguna herida, desmentirían toda penetración y asegurarían que todo estaba en orden.

Le dije que la analogía solo era válida como analogía, vale decir, como imagen expresiva que ilustraba remotamente su referente: que seguir razonando sobre la base de que los glóbulos blancos eran el Presidente podía conducir a conclusiones algo inexactas.


Entonces arguyó que la crítica a su alegoría era válida, pero que solo su mente podía reconocerlo así. Su cuerpo se hubiera defendido y hubiera expulsado mi argumentación sin otorgarle legitimidad ni validez algunas.


Le dije, ya algo cansado de la esgrima verbal, como quien dice "peleas como una mujer" y como para salir a la intemperie de los hechos estadísticos y datos insoslayales, que su manera de debatir parecía del siglo diecinueve, que arrastraba todas las lacras de la creencia incondicional en el progreso indefinido: ese positivismo ya era obsoleto y estaba perimido.


Me contestó que imputar obsolescencia a un argumento era el colmo del positivismo, vale decir, creer en la progresiva superioridad de lo nuevo.


Miré el reloj del microrefrigerador y le dije que en veinte minutos tenía que estar en el Congreso Coca-Cola de Cambio Climático.


Mi huésped me dijo entonces que ese congreso no llegaría a nada, que lo único importante en mi semana sería el plenario de biogénesis asistida con la presencia del gran director de cine George Lukacz.


Ese plenario era, hasta donde yo sabía, confidencial y mi visita empezó a resultarme impertinente. Saqué mi pequeña ametralladora-llavero y le dije que me dijera quién era y qué venía a hacer. La facilidad con la que me quitó el arma me desarmó.


Para mi mayor perplejidad me dijo que me cambiaba el modelo mío de colección por el suyo.


El suyo, que todavía me acompaña, es en efecto un modelo muy mejorado. No tanto me sirvió como para no temer de mi visitante un ataque, como para dar crédito a sus insólitas explicaciones.


Yo vengo del año 3001 y soy un historiador de las ciencias...el huevo del que me vio emerger es un prototipo de cápsula de fisión que atraviesa el tiempo retrotrayendo a nivel masivo el spin de los protones a su órbita anterior. Una tecnología que se desarrollará en 2679 en Finlandia. La razón por la que lo visito es porque quiero asistir al plenario...

-Me temo que eso sea imposible-balbuceé

-Déjeme iluminarlo respecto del tipo de decisiones que se tomarán. Usted anunciará sus hallazgos y asegurará que puede hacer nacer a los treinta y tres años a cualquier persona cuyo ácido desoxirribonucleico poseamos. Agregará que muchas nociones culturales pueden mantenerse: no hará nacer a los treinta y tres años a un analfabeto lactante, sino a un hombre hecho y derecho. Georg Lukacz que además de buen reggiseur es cinéfilo y sabe de cine del pasado propondrá que me clone a mí...

-¿A usted?

-Sí, porque mi encanto natural será el mejor antídoto contra las furibundas críticas que la idea de clonación despabilará. Mucha gente dice que no soporta la sola idea de volverse ciegos y sin embargo un porcentaje no del todo reducido de la población es ciega y no particularmente desdichada...


-Eso es porque no ven lo que se pierden-expliqué-los sordos son muchísimo más desgraciados, infelices, frustrados, resentidos...

-La gente es todavía hoy, en pleno 2035, ciega a los beneficios de la clonación


-Eso es imposible-expliqué-la clonación es la inmortalidad del cuerpo ¿quién querría tener hijos, imaginar que sus hijos lo representarán, dedicarles la vida y ser escupidos en la adolescencia si pudieran autoperpetuarse?¡ya lo dijo Baruj Spinoza! La esencia de cada individuo consiste en querer seguir siendo lo que es


-Usted olvida-me dijo el forastero-que al hacer nacer una sola persona que ya había nacido altera una serie de supuestos básicos que tienen el estatuto de dogma, para empezar lo que llamamos "identidad"...

-Lo que llamamos identidad personal-repuse-fue negado en todas las épocas. Se construyeron identidades colectivas donde la genética era indiferente. El pueblo judío no hubiera tenido una biblia que difiriera en una sola sílaba si Moisés en lugar de ser pelirrojo hubiera sido morocho...


-Sí-repuso mi convidado-pero solo hubo un Moisés cuya identidad personal no importaba demasiado, un solo Moisés que daba lo mismo que fuera pelirrojo o morocho ¿no hubieran alterado las cosmovisiones dos Moiseses?

-Mi idea-expuse-es solo resucitar un número acotado de personas y asegurarnos de que nunca estén vivas en una misma época. Me parece que usted es quien altera esta vaca sagrada que acaba de parir al venirse desde el año 3001 al 2035 sin saber si usted vive o no aquí y ahora.


Esta vez fue su turno de mostrarse irritado. Me dijo que yo no era conciente de las consecuencias mi contribución acarrearía porque yo era un intelectual en toda la extensión de la palabra, vale decir, alguien sin corazón, sin sentido común, sin practicidad, incapaz de ver lo que tiene delante de las narices. Dijo que mi cinismo podía crear premios como los Premios Nobel tras haber dado la dinamita y garantizado un método de asesinatos más eficaces.



Le dije que la dinamita y el garrote solo difieren en alcance, pero que es el fantasma detrás de la máquina, el espectro de pugnacidad y ambición humanas los que procuraron forjarse herramientas de aniquilación. Agregué que Einstein aunque bendijo la bomba atómica para Norteamérica, nunca hubiera soñado con arrepentirse como Oppenheimer y que ninguna encuesta no pondría a Einstein por encima de Nobel en materia de inteligencia. Imbuído por el fragor argumentativo me exasperé agregando que el telescopio fue el instrumento que permitió a Galileo demostrar que la Tierra se mueve, pero que todavía estamos esperando el instrumento que demuestre que los compositores de reaggeton no son inferiores...


Me dijo que tal vez yo tuviera razón en todo, que soy muy inteligente y que sé decodificar las cartas que recibo, se leer cómo hay que jugarlas y sé adivinar cómo jugarán mis compañeros, pero que hay cartas con las que yo no contaba y que él era una de ellas.


En efecto, le dije, no esperaba a un viajero en el tiempo compartiendo mi desayuno pero la importancia que podía tener era reducible a la inesperada visita de una tía solterona. Después de todo, si podemos abolir la muerte, si cada fibra de mi ser puede renacer imperturbable ¿qué queda de firme en la frontera entre el pasado y el presente?. La verdadera cápsula que atraviesa épocas-le dije-la he inventado yo.


El huesped dijo que podemos conocerlo todo excepto quiénes seremos nosotros mismos en el futuro. Me reí: yo sé cómo sería él en 3001 y todo lo que valía la pena preservar de mí eran mis ideas, que ya habían sido publicadas por la editorial de la Facultad: no me autoclonaría, prefería que el múltiplo común que tengo con la humanidad perdurara en ejemplares munidos de tupidas cabelleras.



Mi visitante dijo que me enamoraría en breve de una mujer muy hermosa, delgada, de pelo castaño y coquetería infantil. Le dije que me alegraba semejante perspectiva, a mis años siendo viudo y cariñoso. Se enfureció. Me dijo que el enamorado es como el suicida, un aniquilador de la humanidad que porta consigo. Peor: el enamorado predica un ideal positivo, no nos deja librados a la desesperanza. Asesina toda maravilla promocionando como maravilla a un ser mediocre. Niega a Shakespeare el enamorado de una escritorzuela, niega a Nastassja Kinski el encandilado por una vistocita, niega la doctrina de que todos somos uno el religiosamente reducido a creer que una es todo.





Pensé mientras me decía esto en la política: el gobierno anterior había sido confesamente maquiavélico y había captado a figuras de la farándula gracias a que la admiración idolátrica hace que el votante vea en un buen deportista a un buen lo que sea. Pensé también en el gobierno actual: peor de maquiavélico y agravado por levantar la bandera de la utopía idealista y del puritanismo noble. El primer gobierno se parecía a lo que me estaban diciendo de los suicidas y el actual al enamorado.


Me dijo que cegado de la estupidez y ñoñería de los enamorados trataría bobaliconamente de destruirlo a él, el de los genes perfectos alegando que ella era una criatura mucho más primorosa e inspiradora.


Le dije que soy un científico libre de esas desviaciones irracionales y que jamás haría nada contra él ya que, ahora que me había explicado quién era, sentía una suerte de cariño paterno hacia su figura.


Me dijo que yo era un gordo pelado asqueroso y que cómo tenía el nervio de atreverme a arrogarme la atribución de autoconcebirme como su padre. Su padre era, claro estaba, él mismo, el primer hombre nacido con su dotación de ADN


-¿Quién era ese hombre?-pregunté picado por la curiosidad

-Paul Newman-respondió mi visitante.







El nombre no significaba nada para mí.


-Paul Newman fue un actor y director de cine que además tuvo una Fundación de Lucha Contra Cierto Tipo de Cáncer y por si esto fuera poco creó sus propias salsas y condimentos-elevó el tono mi visitante con ostensible orgullo filial. -Por culpa de su estúpido enamoramiento usted desobedecerá al plenario y en lugar de resucitar a mi padre, Paul Newman Primero, hará clandestinamente en el garage de esta misma casa cincuenta ejemplares de esa muchacha...


-¿Tan hermosa es?-tuve el impulso de preguntar


-¿Cómo quiere que lo sepa?-me respodió el heredero de la belleza de Paul Newman devenido en Historiador de las Ciencias y Explorador del Tiempo-todas las mujeres son así en mi campus ahora. No sé cómo podrían ser de otra manera. Estoy condenado a verlas hermosas pero no tengo con quién compararlas...


-¿Y no vio mujeres del año 2035 por su camino?


-No-respondió el visitante

-Déjeme mostrarle una foto de mi hermana-sugerí-que acaba de divorciarse por tercera vez


-No vine a encontrar pareja-se ofendió mi visitante-estoy casado en segundas nupcias con la mujer que usted va a amar. Tuve que divorciame de ella misma para ahora intentar no cometer los mismos errores

-¿Se da cuenta?. Solo porque ya no la ama la ve igual a las demás, mientras caiga en la ilusión congénita, podemos dejar que la ciencia se ocupe de lo objetivo. Bueno, mi amigo, dígame a qué vino y haré todo lo que esté en mi mano para ayudarlo

-Vine a que se comprometa a clonarme a mí, tal como se votará en el plenario gracias a la presencia de George Lukacz. Irónicamente la mujer de la que usted se enamorará, "Floppy", también votará por Paul Newman y no por ella misma



-¡Qué desprendida! ¿Y qué pasará si no lo hago?-pregunté con curioso beneplácito, feliz de saberme invulnerable, incluso ante un invasivo explorador de la serie temporaria-¿a qué apocalípsis se sumirá la raza humana?


-Tal vez para usted sea un progreso-se encogió de hombros-seguramente Platón dejaría caer de buen grado la noción de realidad suprasensible a cambio de poder jugar al nintendo wee: los juguetes electrónicos pueden sobrevalorarse: ¿diría usted que hay que impedir una época en la que las molestas visitas al médico son sustituídas por un delicioso habano?

-¿Por qué no?-le dije: me encanta ser auscultado por enfermeras y si usted me asegura que en futuro todas serán garantizadamente bellas...


-Usted no entiende nada de psicología elemental. Un planeta habitado por puras Helenas de Troya hace que se pierda toda la mensurabilidad estética: el deseo es cambiante, para eso está la biodiversidad...


-No lo creo, la belleza es biológica. No da lo mismo un mundo con mujeres preciosas aunque sean la misma que un mundo de idénticos bagallos


-Imagine que la humanidad estuviera formada por copias de mí mismo ¿le parece que mejoraría o empeoraría todo?


-A mí me gustaría mucho más tener un cuerpo como el suyo que uno como el mío: sufro resfríos de heno y soy daltónico ¿no sería de un envanecimiento monstruoso perpetuar mis imperfecciones? Leibnitz sofísticamente decía que una biblioteca variada era mejor que otra con miles de ejemplares de la mejor obra del mundo, que solo sabíamos que el verso de Christopher Marlowe "Oh, ven Helena, hazme inmortal con un beso" es bueno porque lo podemos comparar con el de Mónica Lewinsky "Oh, ven Clinton, hazme famosa con una felación"...


-Preferir la excelencia a la variedad es ignorar que las razas requieren mezcla para fortalecerse

- No para el clon: el clon es tan fuerte como el original, o más...un clon suyo no tendría los dientes así. No necesita reproducirse a la antigua usanza, no necesita operarse si enferma: es más seguro hacerlo de nuevo. No necesita atravesar la molesta etapa de pañales y blablaias, no necesita sufrir la adolescencia...

-Ya conozco esos detalles: en mi campus nadie tiene más ni menos que treinta años, edad que no sé qué demonio le metió en la cabeza que era perfecta


-Los treinta son la edad perfecta para el equilibrio hormonal y el desarrollo del contínuo emociointelecto. Fueron mis años más felices

-¿Se da cuenta de que por culpa de su sentimentalismo yo vivo una tiranía etaria?. No tuve infancia, no sé lo que es un trineo
-Millones de árabes saudíes que tuvieron infancia tampoco lo saben

-No sé lo que es ir envejeciendo, hacerle el amor a su futura esposa de manera más delicada y lenta y no con el brío atolondrado de la juventud...En mi campus no me dejan recorrer otras comarcas. Tenemos simuladores de viaje que capturan todo lo que hay que saber (google nerd) del Himalaya. Mi mucama tiene treinta años, es hermosa, de pelo castaño y con una coquetería infantil. Fue hecha con el mismo material genético que mi esposa, al igual que mi secretaria, mi contadora y todas las mujeres del campus, las floppys
-No veo nada de malo en eso, se evitan pueriles escenas de celos. La posesividad está limitada por la naturaleza. El comunismo sexual evitará envidias o injusticias. Es el verdadero matrimonio paulino: con Eva. Y ningún psicoanalista nos dirá que Eva es el sustituto de otra...

-La máquina de Jesús, ese nombre idiota que el cardenal Brown pondrá a su dispositivo de clonación solo puede ser, de acuerdo a la Carta Inorgánica de los Estatutos, administrada por la Primera Ministra que es una floppy...

En otras zonas hay intentos de imitar su tecnología y así en Sargentina han mantenido renaciendo a un futbolista particularmente habilidoso.

Gran Bretaña clonó a su Majestad, la Reina Isabel y desheredó a los príncipes, lo cual no me entristece. Se dedicó a hacer experimentos frívolos, como por ejemplo clonar a Mahatma Gandhi y usarlo como servcio doméstico


-¿A Mahatma Gandhi?¿cómo lo reconstituyeron?

-Un grupo de antropólogos halló vello público del líder espiritual de la India



-¿O sea que clonaron a personas anteriores a mi generación?


-Sí, clonaron a Napoleón, a Tuthankhamón, a los Beatles


-¿Y a Elvis?

-La gente lo considera vivo. En Sargentina clonaron a un viril imitador de Elvis, Andro de América, en lugar de Perón. El partido votó contra la clonación de su máximo referente considerando que él, si lo resucitaran, querría que no lo resucitasen para dejarle lugar a los dirigentes jóvenes del juandomingoperonismo como muestra de que no es personalista


-No veo nada de malo de lo que me cuenta del futuro

-Bueno, déjeme terminar: vivo en un campus del tamaño de una ciudad. Somos siempre cincuenta mil habitantes, ni uno más ni uno menos...


Mientras mi visitante decía esto me distrajo la expresión "ni más ni menos" con la que me habían presentado en mi última conferencia. Me pregunto cómo nadie advierte el error de la fórmula de cortesía. Tendrían que decir "con ustedes nadie menos que fulano", pero agregan "nadie más" como si un prestidigitador pasara seis naranjas a su galera, ni cinco, ni siete.

-...la vida está consagrada a la ciencia, es muy aburrido todo...no hay delitos, no hay cárceles, no hay hospitales, no hay cambios...

-Usted me está pintando un cuadro maravilloso



-Todas las mujeres son la misma pero cada una se cree única y odia a las demás...siendo un calco uno oye murmurar a la cerrajera que la Primera Ministra está celulítica o que la Procuradora General de la Ciudad tiene tres canas horripilantes...

-¿Cuál es el problema?


-El problema es la monotonía, o tal vez deba decir la percepción de la monotonía-dijo con voz monocorde: tal vez sea fascinante mi campus y no esté yo en condiciones de advertirlo ¿recuerda usted el asombro que lo convirtió en científico, el asombro ante el hecho de estar vivo?


-Recuerdo que por mi puntaje en el secundario me otorgaban una beca muy cuantiosa si me especializaba en células monoclonales, lo pagaba un laboratorio que hoy fue comprado por una petrolera ¿usted recuerda su asombro numinoso?

-Yo no quería ser sometido a demasiados controles, estudié Historia porque es una carrera menor...y como soy muy haragán y me resistía a memorizar datos sobre los pasados siglos diseñé con un amigo de serie, ingeniero, que me lleva solo tres números en el código de barras el óvalo que descansa en el porche. Aprobé suma cum laude y nadie advirtió que me "copiaba"

-Seguramente si Leonardo hubiera tenido el óvalo y viajaba a la Edad Media los monjes hubieran querido impedir el advenimiento del Renacimiento. Para una época, la que sigue tiene que ser incomprensible. Pero yo no voy a oponerme con mis ténues instrumentos de 2035 al año 3001

-Déjeme seguir: en países en vías de desarrollo hay regímenes de economía sexual mixta: parte de la población se clona y parte nace a mano, es reproducida de manera casera: votan a quien clonar

-Eso es maravilloso, obliga a hacer méritos


-En Iram clonaron a una mujer que se suicidó antes de ser lapidada: la clonaron para poder lapidarla



-¿Es caro clonar para esos países?


-Bueno, ellos siguen poseyendo la mayor reserva natural de mosquitán, pero cada clonación representa un 3% del PBI, cosa que hace que una parte de la ciudadanía viva en la pobreza e incurra en el canibalismo prime. En pocas palabras: la vida humana vale menos desde que usted la convirtió en un producto industrial. Se dice que el Servicio de Inteligencia Gallega llegó a un acuerdo con el clon del Rey de Dinamarca para asesinarlo y usurpar el trono

-¿Por qué habría de tener el monarca danés un clon en vida?

-Por vanidad: los chicos de Teutona hacen deportes de alto riesgo y día por medio hay que refabricar las tres cuartas partes de su población, cada día más impúnemente temeraria. Ninguna mujer ni en Oceanía ni en Andorra sueña con ser madre. Su amor incondicional no encuentra otra salida instintiva entonces que compadecerse de una pobre oveja atacada por un perro y cuando le dicen que se quede tranquila, que pronto castigarán al perro, su fluctuante conmiseración se posa sobre el pooobre peeeerrito


-Nada de lo que usted me dijo me disuade. Le recomiendo, mi joven amigo, que viaje a la generacin de mis padres y los conveza de no tenerme. No le será difícil. Mi madre no tardará en olvidarse de papá al verlo a usted. No se me ocurre ningún otro camino. Mi intención es asistir al plenario y cumplir con mis ideales. En la Biblia los héroes son movidos por ángeles que les recomiendan cursos de acción a seguir. Pero en la realidad nosotros tenemos que ser nuestros propios ángeles...

-¿Y no se le ocurrió que lo que las Escrituras llaman "ángeles" bien pudieran ser viajeros del tiempo que saben lo que pasaría e impiden un desastre?

-Es una idea muy poética. ¿Por qué no viaja a tiempos bíblicos y recomienda a Esaú no vender su primogenitura por un plato de lentejas, no dejarse torcer el rumbo por meras cuestiones monetarias?

-Porque es un viaje muy largo hasta allá, muy caro

-Mire, mi amigo, toda superioridad argumental suya no hace más que confirmar que voy a dar un paso hacia un mundo mejor

-Piense en su Amada: hermosa y pura y convertida en accesible a todos. Poseída por barrenderos. Degradada hasta el punto de no poder preciarse de su hermosura por ser la única forma de apariencia femenina


-No me molesta nada de lo que me dice. Mientras esté en mis cabales y no bajo el imperio del hechizo reducidor de cabezas, mientras no esté humillada y como usted bien dice humilladoramente enamorado, solo pensaré en el bien común. Es democrático y divino que cada hombre pueda disfrutar desde un cuerpo fornido y esbelto a una mujer arrebatadora irresistible. Ya reduciría conflictos virulentos el que todas las esposas sean idénticas, cuánto mejor es que todas sean idénticamente adorables. Piense en los crímenes pasionales, motivados por la sensación de exclusión. La esposa universal es la salvaguarda


-Sé que una Floppy se hizo clonar una única parte del cuerpo de su difunto esposo y la Primera Ministra la dejó hacer, el periodismo habla de corrupción: se afirma que la Primera Ministra se clonó una copia ampliada de dicha parte anatómica (elevada a proporciones heróicas) para su placer personal.


-Todo lo que usted me cuenta es en parte exagerado, en parte irrisorio pero poco importa porque es inevitable...

-¡No es inevitable! Estoy aquí para impedir el desastre. Escuche esto:

El joven me hizo oír una grabación de lastimeros graznidos. Me dijo que así cantaban todas las mujeres del futuro.


Me estremecí. ¿Cómo un admirador de Mozart, de Beethoven, de Rimski-Korsakoff, de Leonard Bernstein como yo había olvidado asegurarse el porvenir a la música?.


Con voz firme dije al visitante: -Haré todo lo posible para prevenir que una casual caricia a mis ojos hunda los oídos humanos para siempre.


El retoño del vástago de Paul Newman sonrió. Salimos a la vereda. Una suave brisa acarició nuestras rasuradas mejillas.

De pronto escuché a mis espaldas una voz (que me pareció conocida) que me pedía un autógrafo.



Me di vuelta. Frente a mí, la mujer más hermosa del mundo me tendía, sonriente, una lapicera.

sábado

algunas de las 2010 cosas que amo del planeta



No es completamente inútil, aunque parezca digno de "Cosmopolitan", recordar aquello que ayuda a considerar posible la dicha.


Sé que no disuade tristezas, solo las suspende.



Los circuitos neurales de la emoción más melancólica se retiran por incompatibilidad momentánea. Una de las cosas que todavía amo es ironizar sobre esto mismo: decirle a mi Amada "cada vez que trato de exponerte una flagrante injusticia, un profundo malestar, pretendés tapar todo con el cobarde manto de hacerme feliz".



No aspiro tampoco con esto a aceptar imitaciones: cada cual tiene que conocer lo que lo ayuda a sobrellevar su existencia con alguna sonrisa en no menor medida de lo que tiene que conocer su cavidad uritogenital una mujer para comunicar a su usuario/ instrumento el acceso al orgasmo.



Amo tomar sol, comer chocolate, mirar la luna, nadar, bailar, sentirme cansado pero con el deber cumplido, burlar las burlas que de mí se esperaban por ejemplo ahora.




Para ser más específico: amo ser demasiado y ridículamente específico, que es un recurso humorístico que explotó mejor que nadie el alemán Loriot, aunque tampoco faltó a Monthy Python.



Amo estar en presencia de alguien que sé que me va a contar un gran chiste y saborear la Inminencia de la Gracia, que suele ser mejor que todo remate.




Amo haber desarrollado en mí la capacidad de comunicar eficazmente lo que quiero decir, pero me temo que amo también solo ejercerla en caso de estricta necesidad.



Amo ponerle crema a prácticamente toda comida, e inclusive ocasionalmente a partes del cuerpo (cosa que convierte a la expresión "mi ex-marido me pasa alimentos" en levemente erótica)



Amo de las personas que amo en general lo que ellas son involuntariamente. Amo más la belleza que es hermosa a toda hora y a pesar de que su portadora esté persiguiéndome con un hacha. Dicho esto ¿puedo simultáneamente amar los deliberados principios éticos en las personas de este mundo?.




Amo los principios éticos que hacen que personas como el coronel Saito y el sargento Nicholson en "El puente sobre el río Kwai" de David Lean instituyan la civilización en la selva.



Amo descubrir en alguien que recién conozco las cuerdas que pulsan su carcajada abierta y de todo corazón.


Amo contar un chiste contrario a la ideología de mi interlocutor, pero que se vea obligado a reír en virtud de su excelencia.


Amo incluír mis pequeñas contribuciones académicas en los parciales y formularlas de manera provocativa pero que estén tan bien que igual me tengan que poner buena nota (mis compañeros aseguran que no me conozco tan bien a mí mismo, que mis contribuciones son un desastre impresentable y que lo que consigo es a obligar a ponerme buena nota pero solo porque todo el resto está impecable)



Amo los Lebkuchen, repostería de mi infancia en Erlangen, cuya fórmula es más misteriosa que la de Coca-Cola.



Amo la libertad intelectual que me otorga mi insignificancia: tal vez los Kirchner fueran lo mejor para el país pero gracias a que soy nadie me la pasé el año criticándolos sin sentirme en absoluto responsable de que sigan prosperando ni de que vuelva Duhalde.



Amo que ante una tragedia íntimamente humillante para mí como es que vuelva Duhalde, la creatividad me permita pensar en escribir un bonito cuento en el que la política es como el amor y a un Presidente que ya probó con un país y le fue mal, le tengan que presentar otro...



Amo ser alemán pero a la distancia y poder ver todas las ridiculeces que implica ser alemán (lo mismo digo de ser argentino, ser judío, ser docente, ser blogger y también las ridiculeces del humorismo, la injustificada sensación de superioridad del lustrabotas que se burla de Galileo)



Amo la escena de "Romance popular" de Mario Monicelli en la que Ugo Tognazzi agarra fuera de libreto de las tetas a Ornella Muti y ella en tres milésimas de segundo sucesivamente se sobresalta, mira a la cámara para que el director pare la filmación, empieza a excitarse y a esbozar una involuntaria sonrisita y le agarra las manos y se las saca.




Amo cierta compleja predisposición a sentirme inferior, lo cual ha impedido sin duda numerosos éxitos y cerrado puertas infinitas pero posibilitó el breve furor idolátrico que todavía dura dura con mi Amada y miles de admiraciones que de otra manera estarían teñidas por la competitiva envidia.




Amo el hecho de que toda mujer encuentre algo rescatable en ser cortejada por cualquiera. Convierte a este mundo en más lúdicamente encantador y a la envidia de pene en una causa perdida...La asimetría en la génesis del deseo masculino y femeninos es un principio de compromiso para el consenso.



Amo leer en el Rosedal, aunque fuera renovado por el testaferro de Kirchner para quedarse con Yacimientos Petrolíferos Fiscales (creados por Yrigoyen, arruinados por Frondizi)


Amo la película de Billy Wilder "Cinco tumbas al Cairo": amo saber que Lubitsch hubiera hecho algo de socarronería de marroquinería ante la aparición del zapato del cadáver del hombre cuyo impostor queremos que se salve pero que es en esa escena que el discípulo empieza a separarse del maestro...




Amo perdonarle a mi chica su fidelidad, que a veces conduce a recorridos libidinales algo remanidos



Amo tanto los argumentos de Bertrand Russell como los argumentos contra Bertrand Russell de Karl Popper. Este año descubrí a Jean Piaget, quien les pasa el trapo a ambos en esto de aguantar la respiración abajo del agua del aburrimiento, capacidad que toda mente científica requiere...



Amo sentirme un terrorista y violador por pequeñas travesuras banales (por ejemplo encontrar el teléfono de una colega sexy en un ámbito de trabajo en común y decirle por mail que cuándo me va a dar su teléfono, que si se lo olvidó se lo recuerdo es tal y tal pero que hasta que no me lo dé no la puedo llamar)



Amo sentirme un santo merecedor de una corona de laureles por insignificantes tolerancias triviales (como no son tan insignificantes ni triviales para todos, no consigno ejemplos)



Amo todo lo que promete la consecución de la instancia del primer beso, sobre todo si costó insomnes agonías, crucifixiones y holocaustos mentales



Amo poseer el don de la sátira lapidaria aun para con mis seres más amados, no amo tanto que no sepan que los amo tanto pese a poseer el don de la bla, bla



Amo cómo renace de sus cenizas como el ave Fénix la trilladísima referencia al renacer de sus cenizas como el ave Fénix.




Amo hacer juegos de palabras, amo que me mimen cuando estoy enfermo y amoxidal




Amo la inexplicable paradoja de que para minimizar la grandeza de algún especímen tenga mayor eficacia agigantar el comparando enmarcándolo en una topología irrisoria (decir que Martín Kohan es el Roland Barthes de la confitería La Orquídea lo fulmina más y mejor que decir que es el Nicolás Rosa de Acuña de Figueroa y Corrientes)



Amo el hecho de haber sabido conservar una amistad con todas mis ex novias, hecho que me depara la ilusión de poseer parámetros para calcular cómo hubiera sido mi vida (contrariamente a lo que declara T.S Eliot en "Four Quartets")


Amo la primer inyección de heroína en ayunas por la cara que acabás de poner (amo las escrituras interactivas como Whitman)




Amo el sentido del humor en general y algunas pocas cosas del mío en particular: por ejemplo la disposición permanente al anticlimax en momentos altos ("decime barbaridades en la cama" "Stalin masacró a 12 millones de compatriotas" / "tengo mis años, jovencita, pero le aseguro que mi pene se derrite por usted").




Amo las sutiles perífrasis que intercalan a las canciones amadas mis ídolos crepusculares (Leonard Cohen en su concierto de Londres en 2009 cambiando en "The future" "anal sex" por "careless sex" y en "Who by fire" "by his lady's comand" por "by israelis comand").



Amo la reductio ad absurdum tal como la practica Chesterton aplicada epistemológicamente (por ejemplo suponer con Freud que la energía sexual es una y la misma si estamos con una o dos mujeres parece un vicio mecanicista del paradigma físico de su época: cabe someter su tesis a prueba con, primero, dos mujeres muy lascivas...después que siga otro, macho, alguno del Conicet)

Amo detectar con el rabillo del oído la presencia de algún automotor mientras pedaleo.
Amo el hecho de que exista una calle llamada 24 de noviembre, fecha del último parcial que rendí, certificando la articulación entre espacio y tiempo.
Amo usufructuar los efectos de las sustancias psicoactivas mediante el expediente de reunirme con personas que las consumen: yo consumo drogadictos, pero no tengo la compulsión a discapacitarme.
Amo el hecho de que mi trabajo de enseñar español a extranjeros me permita contagiarme del amor a la Argentina, amo la paradoja vigotskyana de que solo se puede amar a la Argentina desde dicha superficialidad, que deviene profunda.
Amo cotejar expresiones en diversos idiomas. En alemán es regalar atención (Aufmerksamkeit schenken) en inglés se paga (to pay atención), nosotros solo te prestamos. En alemán se lustran los dientes (Zähne putzen), en inglés de cepillan(to brush one's teeth), en español se lavan. En inglés acabar es venirse (I never saw her coming), en español de España más egresivamente correrse (no es que la minita corra la cara)[The Second Coming ¿es el segundo polvo de Jesús?). Empedarse se logra en español empinando el codo, en inglés alzando la muñeca (to rase up the wrist).
Amo cotejar expresiones en diversas épocas. "Tenés un bacán que te hace gustos" es que te otorga "le hicieron el culo" puede ser que le otorgaron o bien que le operaron las posaderas (aunque "me hicieron la lapicera" implica "me caminaron la lapicera" que sería más equivalente a "después de viajar diez horas tuve que hacerme la rayita del culo con una lapicera" que a "me caminaron el culo" o a "salgo a caminar por la cintura cósmica del sur" que tampoco tiene nada que ver con el camino de cintura (¿quién camina de cintura? alguien que haga clases de canto o de íngles). "No te hagas la cabeza" no es lo mismo, aunque sí Bill Clinton podría decir que no sabe qué piensa Mónica Lewinsky porque ya hace años que no está en su cabeza.

Amo la sensación de superioridad con el labio inferior erguido que me legó la carrera de Letras cuando un cheff me dice que considera alta literatura a García Márquez. Supongo que en la Escuela de Gastronomía le habrán enseñado a su vez a sentirse superior a mí si alego que la ensalada de lechuga y tomate es comida.
Amo el comienzo de "El desprecio" de Godart donde una pedagogía snob gala pretende enseñar al público y a la propia Brigitte Bardot que todo es un desnudo artístico y no una porno en nombre de Homero (o sea: amo la clave de lectura de gomería argentina de la gran novela de Alberto Moravia)
Para ser feliz no hay que pedir demasiado. Se disfruta menos y se paga un precio muy alto cuando se pide demasiado (Confurcio, camarero de restaurante chino)
Dios es masoquista: por eso fuiste hecho así. Por eso le pidió a Spinoza que lo atara (Baruj ata a Adonai)...

lunes

A place called PIEDRABUENA



El domingo 21 de febrero de 1999 avisté a la mujer más hermosa del planeta y, porque me sentía especialmente mal conmigo mismo, decidí seguirla.



Sé que lo usual es tomar a la Deidad como premio y que solo cuando una autoestima o un superyo como los míos se sienten excepcionalmente satisfechos se dan permiso para un placer visible.



Pero este era un caso diferente, de superación individual, de haber colmado la medida de insatisfacción y de necesitar generar un cambio.


Me acababa de dejar mi novia, había tenido que cuidar a una anciana toda la noche, los vecinos de la anciana me habían imputado el robo del diario "La Nación": la muerte, la desolación y la Aufhebung de todas las reglas morales (el robo, el levante callejero) se aunaron en lo que empezó como una apretada de dientes de mi parte y acabaría con una apretada...bueno, no nos adelantemos...







Nuestros campos visuales se toparon a la altura de Puente Saveedra. Yo fingí estudiar el recorrido del colectivo que ella esperaba (el 27, creo). Después me fui caminando a la buena de Dios(a), levanté la vista y ella me miró con la clásica mirada porteña de una chichi que comunica: "no me molestaría tener algo contigo, si jugás bien tus cartas y me tratás con la delicadeza que mi virginidad a tu respecto impone y el ímpetu que el deseo macho genera para contagiar".


Corrí dos cuadras a la velocidad de la luz que de ella emanaba: alcancé el colectivo y lo sentí como un símbolo de todas las conquistas de la humanidad, incluyendo la acaso más emblemática, la de Jennie Jerome: la norteamericana de ascendencia franco-escocesa con una pizca de sangre india que conquistó la percepción de Randolph Churchill y le daría a Winston que conquistó la voluntad británica y norteamericana de oponerse a un buen antídoto en principio contra los bolcheviques gracias a los cuales el mundo igualitario carecería de pobres y de barrios como el que amo y narro, narrowminded por el enamoramiento.


Al verla radiográficamente con la dignidad de una tigresa y la ternura de la miel de sus blondos cabellos al viento que metaforizaba la volubilidad del favor femenino, comprendí que la vida compensa en algunos concentrados pocos minutos cada veinte o treinta años todas las crucifixiones y gaseamientos de la felicidad.


Me dije que me perdería el respeto y que nunca más volvería a hablarme a mí mismo-estaba perfectamente dispuesto a hacerlo, conocía una técnica de yoga para suspender el diálogo interno como prescribe Castaneda-si no tenía la valentía de hacer algo.


Me acerqué no sin taquicardia, temor y temblor y recién después de cobrar valor a la altura de Liniers le pregunté qué colectivo tenía que tomarme para ir a Ezeiza.

Ella respondió con la formalidad que requería mi disfraz de formalidad para conocer y oír la voz que pertenecía a su anatomía.

Agregó que podía bajarme donde fuera y tomar el 86. Le agradecí. Ella se dispuso a bajar y le pregunté si podía bajarme también en ese momento. La pregunta pareció sorprenderla. No tanto por mi ostensible interés menos en Ezeiza, el colectivo 86 o bajarme del colectivo, como por mi solicitud de autorización.



"Bajate donde gustes" me dijo no invitante sino casi indignadamente, como agregando ¡faltaría más! ¡mirá si yo voy ahora a determinar dónde se tiene que bajar o no la gente con la que coincido en un transporte público!.



Esta vez el ligeramente asombrado fui yo: el verbo "gustar" me parecía ajeno a los usos rioplatenses, en especial a los giros expresivos en estado de emoción violenta: hacé lo que quieras, hacé lo que se te cante, sí, pero ¿como gustes? ¿hacé lo que gusten hacer tus pelotas? (¿¿Hacé lo que se te gusten las bolas??).



Bajé sin saber cómo seguir. En rigor mi objetivo primario ya había sido obtenido: atreverme a hablarle. Y ya había capturado el fulgor de su figura en mis imágenes de archivo: tal vez "pajero" sea una palabra poco elegante, pero ¿cómo definir la meta individual que me movió siendo yo menos un casanova que un soñador que prefiere conservar la pureza de la imaginación a construir la hermosura en la experiencia?.



[por eso la línea "no seré la madre de los hijos con los que soñás cuando te masturbás pensando en mí" me pareció la más cruda de la poética de mi querida Clara Anich: cruda en el sentido de que le falta...]





"El NO ya lo tenés" dicen los empiristas lógicos. Pero la experiencia empírica del NO duele tanto, que no hay aminoraciones que valgan en la reconceptualización del racionalismo freudiano de que para el inconciente atemporal no existe el NO y por ende todos los sueños están incontaminados de empirismos de sopapo.



Es importante trazar los lineamientos de la índole de conquista que ansía el pajero sibarita, no el pajero vulgar: no quiere conocer a la mujer, no quiere desilusionarse. Quiere erigirle un pedestal y llenarla de libaciones semánticas. Se evita muy satisfactoriamente así el dolor y también lo que Schopenhauer consideraba la única alternativa al sufrimiento, el aburrimiento (que Tolstoi definió como "desear desear").


La desconocida mujer más hermosa del mundo, valga la contradicción, me agarró del brazo y me llevó hasta la parada del 86. Dado mi puritanismo físico, el contacto me pareció "romper el maleficio" y abrir las compuertas a toda gloria.



Esta mala inteligencia de un contacto fisiológico se parece a otra que consiste en suponerse en la antesala del beso en la boca porque la chica ya confía en nosotros, se muere de risa con nosotros y se conduele de nuestras desgracias. Si la modalidad de enamoramiento femenino fuera matemáticamente paulatina, no cabe duda que la empatía afectiva o la proximidad anatómica obrarían como auspiciosos augurios. Tal como es el mundo, suelen ser la inequivoca señal de que somos como los compañeritos de grado de una chica que se desarrolló lo suficiente como para estar con alguien de la secundaria.



La vi caminar sin dedicarme especiales andares, con resolución y algo hombruna, cruzando un puente que la condujo al barrio de Piedrabuena.


Una vez que desapareció, crucé el puente yo también, completamente perplejo, llevado por la inercia de preferir estar ahí y dilatar la aventura a regresar al hogar donde no sabría cómo evitar (ni cómo sufrir) la visita de unos parientes no tan queridos...


Un niño (Jonathan) me miró con curiosidad infantil.


Supe que someone up there likes me: si cualquier otra criatura de cualquier otra trama etaria, así fuere un duque, unos mariachis o una odalisca hubieran sido los encargados de salirme al paso no hubiera sabido proceder.



Pero los niños son siempre mi cable a Cielo, cuando las circunstancias y obligaciones amenazan con terminar de volverme completamente cuerdo.



En menos de lo que canta un rayo compré una lapicera flúo, un cuaderno naranja (¡¡¡"gloria"!!!)y un chocolate shot como sustancia litúrgica para los transportes chamánicos con el Espíritu que Insufla toda Belleza que es Orden y la Dulzura que es Paz Cuando Te Quedás en la General Paz con la Milk of Human Kindness.




Redacté lo que es el de día hoy que sigo considerando las palabras más vertiginosamente bien apareadas que me fuera dado imantar en mi vida. Recuerdo que otra mujer más hermosa del mundo, Roxana Katinas con quien estudiáramos Gramática bajo la férula de Ofelia Kovacci, sintió algo de celos de que tal grado de perfección compositiva no le fuera dedicada, sugirió que escribiera toda la historia bajo la forma de novela intitulada "CARTAS A NINGUNA" y se ofreció a ir en persona a Mataderos a pasar a buscar el paquete epistolar para siempre perdido, para aleccionarla y que escarmiente: serás preciosa pero no has comprendido al artístico amor poético que con mérito de la cultura emula tu fortuita sobrenaturalidad natural, quería enrostrarle en el rostro por el cual se zarparían mil nabos.



"¿Por este rostro zarparon mil naves?" pregunta Paris a Helena de Troya en la pieza del contemporáneo de Shakespeare, Chistopher Marlowe: "ven, dulce Helena y hazme inmortal con un beso" (o baby giveme a kiss to built a dream on)...



En mi carta había un multiple choice preñado de humor y conjeturas acerca de su vida (¿por qué tenía los pies hinchados, venía de bailar con zapatitos apretados o era una ídola con pies de barro u oblícuamente edípica?).



La pregunta por si era lesbiana siempre me había dado resultado, excepto con lesbianas, valga la paradoja. Toda mujer se ríe de que le planteen dicha posibilidad, a no ser que sea cierta, y se apresura a encantadoramente descartarla, a veces con una deliciosa insistencia, como si no notara que lo que está defendiendo con fervor militante como si se tratara de su mismísimo honor es su agrado por ser atravesada por una pija, que al momento nunca mejor dicho "clave", deviene el Arquetipo Platónico de la Garompa y pierde su singular especificidad y circunstancias.


Había también una cita a Marlowe: si no fuéramos tan duros-dice un soldado al volver de la guerra-no habríamos sobrevivido y si no fuéramos tan tiernos, no hubiera valido la pena haber sobrevivido.



En ese momento creo que yo cursaba Literatura Inglesa y por consejo de Lucas Margarit, cuyo amigo citaba a Kierkegaard en danés, nunca condescendía a explicar nada que presupusiera erudición ("hay que hacer esas maldades" me adoctrinó).



Por lo tanto incluso en un barrio sideralmente alejado de Oxford, Cambridge y Princenton, no me avine a decir más que "como dice Marlowe" en la esperanza de que la ignorancia de mi destinataria abarcara en su magnánimo abrazo a Raymond Chandler.


Incluí una perífrasis de mi autoría: el dolor existe para que abramos los ojos y la belleza existe para que valga la pena tener los ojos abiertos.



Supongo que no era tan José Narovsky a nivel estilístico en el original: explicaría que la conciencia de la adversidad consustancial a la existencia es lo que en valiente actitud de mirar de frente a la realidad nos acaricia el nervio óptico con fulguraciones de intensa agradecibilidad o algo así...


Si mal no recuerdo incluso pasaba de tercera voz narrativa a primera: el sufrimiento existe para abrir los ojos y la belleza EXISTÍS para que valga la pena tener los ojos abiertos.



No sé si conviene detenernos en tecnicismos e influencias ("verla no daba sueño" dice de la Lujanera Borges), ya que la carta no era para Beatriz Sarlo, sino para, llamémosla Valeria Martino...


Le agregaba unos chicles de regalo y le dejaba mi teléfono con la aclaración de que no era necesario que llamara, que yo ya me consideraba feliz por haber realizado toda la antedicha peripateia gracias a su convocante perfección.



Al llegar a mi casa recibí un llamado: creo que todos los problemas cardíacos por haber tenido la caja toráxica demasiado estrecha antes de practicar deporte o tener el corazón demasiado grande, modestamente, volvieron en un instante. Ella me quería agradecer todo y responder una por una a las preguntas (advertir la necesidad de ser reporteada que tiene la gente hizo que durante los subsiguientes tres años yo dejara librada mi manutención a la investigación de mercado y me convirtiera en encuestador, años dorados en los que me hice habitué en Hermann's-Armenia y Santa Fe-de los ravioles gratinados y los riñoncitos al vino blanco).


No era lesbiana, no.


No tenía anillo pero porque se acababa de pelear con su novio que era remisero y la amaba, sí, pero te pueden amar mucho y con eso no alcanza (más tarde, mucho más tarde comprendería que estamos más cerca de apreciar a quien nos odia que a quien nos ama en cierto sentido más de lo que nos queremos a nosotros mismos, o de lo que podemos retribuir...todavía no me resigno a devaluar a la mujer y considerar con Freud que amar es hacerse rechazar y rechazar es hacerse amar).




Se había matado de risa con mi carta y me felicitaba por mi imaginación.




Me decía que la felicite porque era su cumpleaños.




La felicité por dejar que el tiempo transcurriera y la penetrara, pasividad a la que ningún humano escapa, porque felicitarla por ser el Ser que ostensiblemente parecía parecía no conmoverla tanto.




Me daba su número de teléfono y me deseaba que soñara con los angelitos, porque se tenía que ir a dormir porque trabajaba con militares.




Volvió a ponderarme y me congratuló por mi noble "dar por el placer de dar".








Desde hace poco tiempo doy clases a distancia vía Skype a alumnos de español para extranjeros que regresaron a su país de origen: fascinado por esta tanga, este curro tan cómodo como lucrativo se lo comenté a mi analista que me retrucó que también él atiende a algunos pacientes con esta metodología porque en Miami o en Formosa no hay tantos terapeutas como debería.




Eso no es nada-imaginé que nos contestaba un peronista-¡Perón gobernó a la Argentina durante 17 años desde Venezuela y España vía Skype!.








¿Cómo no entender que una vez creado el peronismo Perón se viera fagocitado por él?¿cómo no perdonarle la ambición de una tercer presidencia usando como profilaxis (como forros) a la izquierda, cómo no consustanciarse con la lógica del in crescendo en la que va creyendo cada cristiano boludo engrupido?




Tal vez teniendo que padecer la consecuente Argentina que nos legó...








Lo cierto es que yo me sentí en la obligación de honrar la violación a las convenciones que tan coronada por el éxito parecía.




Porque mi lectura del asunto no fue decir: "si bien escribí en Avenida del Trabajo una carta que contenía el epitafio de Eva ideado por Mark Twain en el Missisipi el efecto obtenido de aceptación y aprobación se hubiera logrado si yo citaba en esa carta a Ovidio o a Jorge Corona lo mismo, porque no responde a las rarezas barrocas de mi estilo, sino a los juegos de seducción que son idénticos en Shangai y los bosques de Ezeiza".








Más bien pensé que la Originalidad originaria le había despertado el indio.








Quien escuche poesía contemporánea comprenderá lo que quiero decir: personas de delicadeza, sentido de la proporción y amor a la belleza se entregan a fealdades y asociaciones libres injustificables. Lo hacen porque creen contactarse con el Más Allá tan ajeno al darle masa acá a la prosopopeya de la vida prosaica. Lo que escribieron en algún estado del alma extravagante les parece un artefacto inclasificable que los parametros con los que en todo orden piden una cerveza no podrían corregir.








Así que decidí duplicar la apuesta y llevarle regalos de cumpleaños cada día impar (porque todo era en más de un sentido "impar" y porque de esa manera alguna regularidad y previsibilidad se aseguraba).








Dije a un amigo que las dos novelas que más podía recomendar a desconocidos argentinos eran "Zorba, el griego" de Nikos Kazantzakis y "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera (si los argentinos no fuéramos tan extranjerizantes, por supuesto "La invención de Morel" y largos etcéteras estarían a la orden del día). Preguntó si el "amigo" que tenía que hacer un regalo a una persona que no conocía tenía que hacérselo a un varón o a una mujer. Cuando supo que a una mujer, me recomendó la insoportable levedad.








Llevé la novela en su edición más cara-la de tapa negra- junto con una copia de vhs de la película (olvidando con cierta ingenuidad lo erótica que era), papafritas Pringles y laargos etcéteras: no porque el fariseismo plutocrático materialista me inclinara a ser obsequioso y regalón con objetos concretos para con mi objeto concreto de indefinible afecto. Más bien porque uno de mis pocos talentos reside en escoger con adecuación inverosímil el regalo perfecto.








Me los recibió el padre: al verlo uno no necesitaba solicitar un ADN. Me estrechó la mano con cordialidad tranquilizadora. Mi habitual caerle bien a los padres surtía su efecto habitual.




Ella me llamó para agradecerme los regalos y algo intrigada de que no la hubiera llamado.




Yo no le revelé que quien llamaba y cortaba cada quince minutos durante los últimos días era yo. Creo que se refirió a que yo intentaba para con su figura lo que dio en denominar "un trabajo fino".




Conjunción de vocablos que no volví a oir reunidos ni cuando emulando a Karl Popper me hice ayudante de carpintería, ni cuando traduje contra la recomendación de mis médicos a Heidegger.




Se despidió, no sin repetir mi balbuceada invitación a algún día tomar un café, con un beso inmenso.




El beso inmenso por teléfono me fue virtualmente destinado en febrero de 1999, hace ya más de diez años, y sin embargo al mentarlo ahora me sigue estremeciendo.




Y no porque me parezca importante el tamaño del beso...








Los regalos que yo no dejaba de puntualmente transportar venían acompañados de un análisis microscópico de cada palabra que me había dicho, pequeñas piezas de teatro que jugaban con ellas, poemas de "originalidad" ad nausem ("contaminas de pureza/ mi corrupta naturaleza", "hay una cercanía aún en lo lejano/cuando soy el niño o soy el anciano/ y no soy el hombre que te busca en vano", "debo aferrarme como una vinchuca/ a este amor que me educa") en los que a la manera del "El cuervo" de Poe se le superponía una reseña crítica que fundaba alguna indispensabilidad de la palabra incluída (por ejemplo "vinchuca" era para el poeta influído por T.S. Eliot una "intertextualidad" de la payada de la vaca de "Les Luthiers" y perdía así su maléfico caracter de portador del mal de Chagas).








Todo quería ser abarcado e incluído, con la totalitaria soberbia minuciosa de Joyce, en mis afiebradas epístolas. Había una curiosa tendencia a no hablarle de cosas bonitas, de violines, rosas, la luna llena y el lago de los cisnes porque eso era "demasiado obvio": así, el gaseamiento de judíos y las vinchucas configuraban sin duda el antídoto profundo contra la cursilería chanta manipuladora y maquiavélica del discurso amoroso falluto.




Recuerdo que mis amigos mujeriegos me habían permitido compilar una serie de técnicas rudimentarias para conseguir chicas (yo titulé a mi manual "UN AJEDREZ DEL LEVANTE") y que las pocas veces que empleé las técnicas funcionaron con indignante eficacia, con insultante facilidad.




[no consistían más que escuchar caaada pelotudez con atención participante, elogiar quirúrjicamente, invadir los espacios físicos-agarrarle la mano, no desaprovechar ningún saludo y abrazar y besar como si fuera apoteóticamente agónico todo ("mientras piensa lo que quiera, su cuerpo va sintiendo que hay un cuerpo de hombre ahí, en su corazón no tiene un nombre escrito, es un espacio que lo llena el primero que lo sepa ocupar, tenés que ser vos, Martín")]








Los regalos siguieron, precipitados por una superstición cuantitativa: cada palabra de más sería diluída por muchísimas otras acaso menos idiotas.

Conocí a su hermano, simpatiquísimo, en absoluto un guardabosques. Parecía complacido en tener en mí a un atípico festejante de su hermana. Junto con la simpatía que su padre y su hermano me inspiraban, sentía una bizarra compasión que nunca más volví a experimentar por pariente alguno: me dio pena que ellos no se pudieran curtir a la mujer más hermosa del mundo, porque eran para siempre el padre y el hermano.



Yo había realizado la traducción al español para la revista de cine "El Amante" de un encuentro entre Wolgang Petersen y Billy Wilder para la revista "Stern". Por toda remuneración me regalaron unos cuantos ejemplares: de ellos recortaba fotos para mis cartas, como por ejemplo de Audrey Hepburn, el beso de Cary Grant e Ingrid Bergman en "Notorius", etc.



Era casi marzo y una publicidad que tenía una foto de una película de terror rezaba "En marzo es tu turno". Imbuído de la certidumbre de que ya había construído con mi enamoradora un código que según el esquema de Jakobson garantizaba la comunicación prístina, ni se me pasó por la cabeza que el monstruo berreta y de clase b estrangulando a la colegiala podía ser tomado como una amenaza de muerte compaginada por un psicótico asesino serial que empieza regalando bombones a sus víctimas.

[¿alguien leyó aquella despedida nostálgica del género policial, "La promesa" de Dürremat, llevada a la pantalla grande por Sean Penn con Jack Nicholson?]




Cuando llamé a la mujer más hermosa del mundo, me atendió su madre, la misma que solía deplorar lo peligroso de las horas en las que me aventuraba a oficiar de lujoso cartero. La mujer más hermosa del mundo impartió la orden de que la dejen sola para hablar conmigo. Entonces me dijo que el excremento de ave entramaba mis celulas grises, dicho de un modo menos florido y que estuvo con custodia policial en virtud de mi amenaza de muerte tras haber hecho analizar por expertos mi caligrafía (estos expertos resultarían su mejor amiga haciendo sus primeras armas en la grafología munida del calendario maya).



Agregó que sabía tae-kwon-do y que pasaba a menudo por la puerta de mi casa. Su furia al hablar fue el contacto físico más tangible que llegué a tener con ella, se palpaba la saliva hecha espuma.


Me dijo que me borrara su número de teléfono y que pretendía seguir pasando inadvertida en su barrio, donde no era amiga de hacerse amigos.



No pude con mi genio y le aclaré que nadie en el barrio podía ser ajeno a su blonda hermosura, que el kioskero que me vendiera la birome se había reído, había dicho "acá somo todo morocho" y me había dado sus señas, la exacta ubicación geográfica de su ubicuo esplendor.





Todavía hoy cuando una mujer está furiosa conmigo adopto estrategias contraproducentes de morigeración. Lo que podría llegar a recomendar a los más jóvenes es que se enreden en acaloradas discusiones con violento frenesí hasta que ambas partes exhaustas se abracen y echen un conciliatorio polvo. Tratar de argumentar racionalmente a una persona que se encuentra bajo el imperio de la rabia agrav(i)a las cosas. Tratar de no contestar también.



Mientras todos mis bruscos asesores se partían de la risa, yo me sentía culpable y hasta oía voces: me parecía sentir sus sollozos.

Le escribí una carta de disculpas.


La carta fue tan hermosa, sincera, con los pies sobre la tierra, sensata y tierna que me sentí bastante absuelto.



Pero como no respondía (y perseveraba en no responder a cada minuto de cada hora de cada día de cada semana, la muy obstinada), decidí rectificar algunos particulares de mi anterior carta de disculpa en la que acaso me había excedido.



En total le habré enviado unas 114 cartas de disculpas y le mandé certificada mi primer y única novela, manuscrita y sin copia alguna.


Se trataba de la historia que nos habia acercado. Se titulaba, no me pregunten por qué "La naturaleza de la aventura". Había sido escrita como toda la obra de Neruda con tinta verde. Y con un formato de "novela coral" en la que intervenía mi amigo Manuel que la leyó y me dijo-jamás he sido más insultado en toda mi vida-que le hacía acordar a Marechal.


Años después un compañero de trabajo muy mujeriego me preguntó por qué en la edad en que las hormonas me hermanaban a cada estallido de la primavera me estaba consagrando a la castidad (Roberto Jacoby no había nacido en aquel entonces).



Le expliqué mis desengaños y me agarró la agenda. Cada historia de amor era detalladamente analizada sin los patrones reduccionistas de muchas escuelas psicológicas. Al concluir el debate y la lectura de los hechos mi compañero de trabajo invariablemente insistía en llamar a la chica en cuestión y se ofrecía personalmente a hablar en mi lugar para defender mis actos,mis dichos y mi trémula inexperiencia.



Así lo hizo con una compañera de la universidad con la que cursamos "Teoría y análisis literario" que me había tirado los galgos de un modo que solo en la decodificación de mi compañero de trabajo resultaba autoevidente, pero que estaba prácticamente casada con un pintor abarcativamente llamado Marcos.



Para mi sorpresa y delirante ilusión, el pequeño cervatillo asustado atrapado en el cuerpo de una espigada preciosura se acordaba de mí y se había separado. Mi compañero de trabajo ideó un programa para invitarla y ella accedió. Esta historia no es la que estoy contando, por lo que aceleraremos el relato: resultó tener una índole de epilepsia para la cual mis jazmines en el Hospital Británico no resultaron de enorme ayuda.






Olmedo manoseaba a Adriana Brodsky por motivos terapéuticos porque ella estaba "cargada": besetzt, vale decir, "cargada" está, según Freud, una representación que resulta perturbadora. Para el traductor de Amorrortu, cuya traducción parece una cargada, la representación está "investida".



Cuando mi compañero de trabajo llamó a la mujer más hermosa del mundo a Piedrabuena, mi cuerpo subió hasta el último piso de la sede de entonces de la Academia del Sur porque esa sola conversación con Ella era de una intensidad intolerable. Bajé todavía con taquicardia unos cuarenta y cinco minutos después. Mi amigo estaba exultante, todo le había resultado mucho más sencillo de lo que creía: ella contaba lo sucedido ahora con más indulgencia y coquetería, revelaba que no era virgen (yo no recordaba habérselo inquirido, pero no era improbable que mi necesidad de su Pureza fuera una de las atribuciones que obstaculizaran el encuentro), revelaba que quería verme y dejarse amar, nada de la irresisitble predisposición a ser cortejada del eterno femenino había cambiado, ni siquiera el haber supuesto que más que cortejada sería cortajeada.


Mi amigo agarró el auto y partimos raudos rumbo a Mataderos. La atmósfera que circundaba su impecable fiat regatta se hacía más y más turbia pero la calentura supina que yo le había infundido por medio de mi palabra lo empujaba a pisar el acelerador. Cuando el tocó el timbre eran las ocho y media más o menos. Por el portero eléctrico, bajando la ventanilla polarizada , lo oí chamuyar y contraargumentar que tenía que vernos porque ella era un dulce de leche, una ser humano no sé qué (a veces lo grasa de la elección lingüística se nos queda incrustada para siempre, pero felizmente olvidé su sanata).



Volvió hecho un basilisco, diciendo que como ella se levantaba a las seis ya estaba en pijamita.




(nunca se me había ocurrido imaginarla en pijama: así de rígida es toda religión)




Todo el viaje de vuelta la furia de mi compañero de trabajo que se quería coger a la mujer más hermosa del mundo que vivía en Piedrabuena se descargó sobre ella y su familia.








Especulaciones acerca de cómo se había ido a la lona económicamente para tener que vivir en semejante barrio de mierda fueron las imprecaciones profanas que le oí bufar.








Anteayer me avisaron que la materia Psicología General en virtud de la gripe A cambiaba la primer fecha de llamados a final y con ella, la de la aparejada firma de libretas.








Envié un mensajito de texto a la compañera de banco que me hizo el favor de quedarse esperando que me firmaran la libreta de Psicología y Epistemología Genética cuando me tuve que ir a trabajar. Le expliqué que iba a necesitar mi libreta. Me explicó que estaba estudiando Estadística y que no se podía mover de su casa. No te preocupes, yo me acerco, ¿dónde vivís?.








Mi mala suerte quiso que mi compañerita vivera en Mataderos: volví a Piedrabuena y espié la ventana de la que otrora fuera la mujer más hermosa del mundo como quien espía un escote.








Piedrabuena ya fue en el iterín escenario de un videoclip de Alfredo Casero y de una publicidad en la que un picadito barrial tiene por hincha a Messi.








Algo mágico hay en la estulticia edilicia que se asemeja a la fábrica de chocolate de Willy Bonka.








Creí verlo así corroborado al advertir que uno de los últimos poemas de Borges se llama "Lugano". El error duró milésimas de segundo: durante ellas, la verdadera aristocracia del planeta demostraba su honorabilidad habiéndose empobrecido: durante ellas el escritor de los escritores no cantaba a un helvético lago de hielo impasible, sino al revoltijo caliente de Villa Lugano.

domingo

LAS MOIRAS



Borges solía contrastar la perfección estética de los infiernos de Dante y de Milton con sus respectivos Paraísos. Hay razones para que el Cielo sea irrepresentable y más aún: para que no pueda imaginarse con agrado. Así lo explica Mark Twain en "Cartas de la Tierra" donde el diablo caracteriza nuestro bizarro planeta:

"La humanidad ha imaginado un Paraíso en el que dejó afuera el más supremo de los deleites, el éxtasis único que ocupa el primerísimo lugar en el corazón de todos los individuos de su raza-y de la nuestra. Es como si salvara de perecer a una persona perdida en un desierto abrasador, y al decirle que puede tener todas las cosas que deseara menos una, ella eligiera quedarse sin agua.
Su Cielo es como él mismo: extraño, interesante, asombroso, grotesco.
Les doy mi palabra, no posee una sola característica que él realmente valore. Consiste-entera y completamente-en diversiones que no le atraen en absoluto acá en la Tierra, pero que está seguro que le gustarán en el Cielo.
¿No es extraño?¿No es interesante?
No deben pensar que exagero, porque no es así.
Les daré detalles.
La mayor parte de los hombres no cantan, la mayor parte de los hombres no sabe cantar, no se queda donde otros cantan si el canto se prolonga por más de dos horas.Solamente dos hombres de cada cien tocan un intrumento musical y no hay cuatro de cien que tengan deseos de aprender a hacerlo.Muchos hombres rezan, no a muchos les gusta hacerlo. Unos cuantos oran largo tiempo, los otros abrevian.Van a la iglesia más hombres de los que quieren hacerlo.Para cuarenta y nueve de cada cincuenta hombres el día domingo es insufriblemente tedioso.De todos los hombres que están en una iglesia un domingo, dos tercios ya están cansados en la mitad de la función y el resto antes de que termine.El momento más grato para ellos es aquel en que el sacerdote levanta las manos para la bendición. Se puede oír el suave murmullo que se extiende por todo el salón, y notar que es de elocuente alivio (...)"


El problema de la irrepresentabilidad de un Paraíso que no sea un infierno reside en su estatismo, en su quietud, en la monotonía de la eternidad. Si en lugar de cantar con alitas y una aureola, fornicáramos con los más egregios sex-symbols de nuestro parnaso hollywoodense, no dejaría de ser opresivo, fastidioso e infernal el Paraíso, porque nada es bueno si no es efímero. Así lo supo con mayor sagacidad que la Antigüedad Clásica el dramaturgo Fabián Politis. Cassandra olvida pedir la eterna juventud cuando obtiene la inmortalidad y entonces la inmortalidad es la progresiva vejez perpetua. No hay inmortalidades malas per sé en toda la mitología griega.


Auerbach en "Mímesis" contrasta la totalitaria explicitud de Homero en la ilación de la "Ilíada" con la mitología hebrea, más sucinta y abierta a interpretaciones polisémicas: Jacobo tiene carnadura humana y es un héroe librado a sí mismo, sin el deus ex machina del determinismo: en "Las Moiras" el texto (cuya etimología es "tejido") nos recuerda mucho más al de "Andorra" de Max Frisch, o a la atmósfera de un pueblo chico-infierno grande de "Dogville" de Lars von Triers, y las encargadas de seguir o cortar el hilo de nuestras vidas pasan del Monte Likavetho al menos glamoroso Mont Serrat.


Las tres hermanas tienen personalidades muy diferentes: la mayor es áridamente ingenua y es la que desencadena la Trangresión que no revelaremos. La menor es cándida, fresca, enamoradiza, no tocada todavía por el Desencanto. La del medio equilibra el cinismo más gélido, más acre, más caústico de la responsabilidad con un hedonismo marcadamente lascivo. El ethos discursivo, la entonación melódica, la prosodia y el pathos respectivo de cada elección lingüística, por el contrario, es indiferenciadamente homogéneo, cosa coherente, como no podría ser de otra manera, en personas que han pasado juntas literalmente una eternidad y ya han sicronizado sus menstruaciones y el interjuego de rezongos y consuelos.
Nuevamente se aparta aquí el autor de la tradición grecolatina y a los caprichos infantiles de los dioses helénicos antepone un sarcasmo agresivo, más propio del vocabulario conventillero que de algo acorde a su magna tarea. Surgen así chistes que giran en torno a la arbitraria inclinación a engendrar chinos y a la residencia actual de la madre de las Moiras, pero nunca se pierden las respectivas aflicciones compungidas, discusiones aguerridas, verosimilitudes personales del universo afectivo de cada personaje.
Inútil mentir en un escenario de inmortalidad. La obra descorre el velo de algunos engaños (en especial en la carta de Polo, un sutil hommage a "Papá querido" de Aída Bortnik).


En "La tragedia de un caballero entrado en años" Bernard Shaw pone en boca de su longevo personaje Zoo la frase "para nosotros la vida es demasiado larga como para decir mentiras, todas se descubren".


Con una puesta minimalista que desovilla con pocos símbolos certeros la cíclica rueca que anuda nuestras urdimbres, "Las Moiras" le pone el cuerpo a la consigna del siglo de oro español (instruir deleitando) y mientras nos entretiene, nos obliga a reflexionar acerca de la aleatoriedad ontológica o para decirlo con Spinetta [cfr. Kamikaze], "la razón de ser que nos puso piel en la eternidad".

Los recursos hiperbólicos, hipertróficos, exagerados, emparentables al sainete discepoliano en la gesticulación y morisquetas de las inflexiones de voz ayudan al espectador a abstraerse de una empatía demasiado catártica. Por eso hay un áurea mediócritas en esta metatragedia, en la cual no es la muerte el eje dramático, sino la soledad: desinflada de sus ribetes trágicos, la parca rompe a hablar y revela la más inadmisible de sus características: su grosería. Podemos sobrellevar la muerte heróica, epopéyica, épica, romántica, trágica. Pero es intolerable que todo sea tan grasa.


Esta denuncia sagaz estaba acaso prefigurada en las siguientes palabras de Oscar Wilde (cf. "Dorian Gray"): "Sucede a veces que las verdaderas tragedias de la vida ocurren de una manera tan inartística, que nos hieren por su cruda violencia, por su incoherencia absoluta, su total carencia de sentido, su entera carencia de estilo. Nos afectan lo mismo que la vulgaridad. Nos dan una impresión de pura fuerza bruta y nos rebelamos contra eso."

Una sutileza de la concha de tu hermana


[escrito para un diario alemán que nunca entendería la paradoja de que "aborto", el asesino del "feto" sea su sinónimo en "lo ví salir del boliche con una mina que era un feto"-que nunca entendería la paradoja de que tener el calzoncillo "puesto" y no "sacado" sea su sinónimo en "me preguntó qué miraba, si era policía y sacó un chumbo con una pinta de estar terriblemente sacado"]

Junto con el psicoanálisis, la omnipresente forma de terapia que se respira en Buenos Aires es el humorismo permanente.

La larga tradición abreva en la autoironía de los inmigrantes judíos, el escepticismo y sarcasmo italiano, el sobreentendido británico y no pocas veces en la rudimental Schadenfreude. A veces la ironía vuelve a invertirse y dando un giro sobre su propio filo deviene afirmación naîf. Así, en 1934 cuando Carlos Gardel moría en Medellín en la flor de la edad el gobierno de facto de Agustín P. Justo le pidió a Natalio Botana, director del diario más popular de aquel entonces, Crítica, que distrayera a la opinión pública del ajuste económico que se veía obligado a hacer, agigantando la figura de Gardel, su trágica muerte, y agitando presuntos misterios en torno a su vida. Cada día aprecían interrogantes sorprendentes: ¿era Gardel barítono o bajo o tenor?¿cuál era su verdadera edad?¿cuál era su peso?¿era Gardel gay?¿había nacido en Toulousse o en Tacuarembó?.


Los porteños, siempre espontáneamente avezados en el rezongo elegante hacia sus autoridades, dijeron para dar a entender "el Gobierno cada día está peor": "Gardel, cada día canta mejor".

Con el tiempo la frase se repitió ya tan alejada de su contexto original, que se perdió el sentido corrosivo y mordaz: a pie juntillas y con melancólica nostalgia se oye cada tango de Gardel como si fuera un vino cada día mejor añejado
(en Alemania tenemos un ejemplo de ironía que deviene irónicamente bucólica: Nietzsche escribe contra la música de Wagner y contra la melomanía de Schopenhauer en "El crepúsculo de los ídolos" que el alemán es tan palurdo que considera que Dios en persona toca la cornamusa y que sin música la vida sería un error; Ohne Musik wäre das Leben ein Irrtum se repite hoy como slogan para vender pianos, con total literalidad e inocencia)

La antigua revista satírica "El mosquito", "Caras y caretas", "Tía Vicenta", "Satiricón" y "Humor Registrado" fueron para Buenos Aires el equivalente al "Punch" de Londres o al "Eulenspiegel" o al "Titanic" germánicos. La alta literatura tampoco fue nunca ajena al humor político, siendo un caso sorprendente el de la parodia escrita por Eduardo Wilde intitulada "El chocolate Perón es el mejor chocolate" que anticipara el nombre del hombre que gobernaría bastantes años después el país, e incluso conservaría a la distancia durante diecisiete años su capital político hasta su regreso, tercera presidencia y muerte (sin que su deceso físico haya mellado su inescapable gravitación todavía).

Borges se burla con Bioy Casares de Perón en "La fiesta del Monstruo" de una manera explícita y describe la vida bajo el peronismo en "La lotería en Babilonia", cuento en el que el Estado decide que las apuestas sean obligatorias y que se habrán de sortear no solo premios, sino también castigos.

Durante sus frecuentes dictaduras militares desde 1930 hasta 1976 existió también en la Reina del Plata humor funcional al sistema que operaba, al decir de Foucault como "bufón del rey". Solía distinguírselo fácilemente en razón de sus trazos gruesos, su efectismo, la reiteración de sketchs picarescos y la evidente intención de distraer. Así, si se comparaba la nobleza de los materiales con los que hacía reir la Revista Porteña con la calidad de los libretistas de Tato Bores, si se comparaba el esfuerzo de decodificación requerido, se advertía quién era ingeniosamente disidente bajo la censura y quién oportunistamente colaboracionista.

En la actualidad el humor ha sufrido una evolución mundial que lo llevó, como la influencia africana en Picasso, a modalidades rústicas, inmediatas, explícitas y groseras inclusive entre sus más incisivos y lúcidos cultores. No podemos diferenciar a Marcelo Tinelli, conductor de un pasatista y evasivo programa de televisión donde las mujeres aparecen en paños menores y los chistes carecen de todo refinamiento, de la Revista Barcelona, ácida sátira contra el principal diario de la actualidad.

Los recursos del humor que siembra conciencias ya no ostentan la sutileza de un Moliere o un Jonathan Swift.

En la comedia americana los hermanos Farrely
han hecho de la escatología chabacana un genre desopilante, la materia prima de los nuevos genios del cine, incluso en otros géneros, suele ser berreta (así Tarantino que retoma el cine clase B, así Almodovar que se nutre del culebrón).
A nadie asombra en este escenario que el humorista del momento sea Diego Capusotto, un flaco y desgarvado actor payasesco de figura involuntariamente cómica (como la fuera en su momento la de Ernst Lubitsch). Sus orígenes en "Cha-cha-cha" secundando a Alfredo Casero lo mostraban decididamente volcado al splastick y al nonsense, pero su programa "Todo por dos pesos" con su amigo Fabio Alberti marcó una nueva tendencia que ahora se celebra con regocijo en el actual "Peter Capusotto y sus videos" guionado por Pedro Saborido. Si bien su creación más reciente, donde compone a "Violencia Rivas",
una alcohólica antisistema precursora del punk, nos lo muestra en su más alto nivel, contaminándolo todo de absurdo, fue con "Bombita" Rodriguez que logró unir gracias a su desternillante juego de contrastes el aplauso de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien respaldó su programa en el canal de televisión oficial, con la bendición del grupo Clarín, en la actualidad el mayor enemigo del Gobierno y principal afectado por la antimonopólica Ley de Radiodifusión. Diego Capusotto recibió el premio Clarín de oro 2008 porque su personaje, un cantante popular comprometido con la militancia montonera, parecía denunciar la burda instrumentalización por parte del actual Gobierno de banderas tradicionales del progresismo para gatopardistamente contribuir al statu quo.


El apoyo del Gobierno, por otra parte, lo recibe por su personaje "Miky Vainilla", imitación esta vez no de Ramón Palito Ortega, sino del cantante de Miranda en versión racista y hasta nazi, descorriendo el velo de que un sector nada minoritario carece de toda sensibilidad social, aunque no se atreva a declarar abiertamente su ausencia de solidaridad.
"Bombita" Rodriguez hace residir su gracia en la crudeza elemental de la música que choca con la profunda pretensión de concientización ciudadana:
Algo que ya había hecho (ver a partir del minuto 7) el mejor grupo humorístico argentino de la historia, Les Luthiers, con el personaje de Daniel Rabinobich "Manuel Darío":

sábado

BERLUSCONI, después del corte de rostro: "¿VIERON QUE NO SOY TAN CARADURA?"


[este texto fue escrito en respuesta a un desafío lanzado por el blog adversario que despide gases tóxicos y con ellos a un amigo, "Ah, la imitación es el elogio más sincero", el primero entre mis recomendados: ya leerán su versión: fue él quien escogió el tema y en cuanto a la extensión fijamos parámetros máximos y mínimos, como las canchas de fútbol y del cheaûrice del potencial gran amor de tu vida]
http://soydeleven.blogspot.com/2009/12/berlusconi-no-se-amilana.html

"Tiger Woods dijo que dejaba el golf, que es lo mejor que sabe hacer, al menos en público, porque lo pescaron en diez adulterios y ahora quiere tener tiempo para ser un buen marido. El puritanismo yanqui entiende más a O.J. Simpson que mató a una adúltera, que a un golfista de mi mismo palo buscando cumplimentar los dieciocho hoyos. ¿Por qué no deja a las amantes para atender a la esposa y no nos priva de su don?. Imagínense a Keith Richards dejando los Stones para separar mejor la basura orgánica, del vidrio. ¿Dejaría yo la Suma del Poder Público solo para perfeccionarme como clown y tirarle tortas a Merkel en la próxima Convención de la CCE?"



(fragmento del discurso peninsular interrupto al momento de recibir el esquiafo)

Tras la insólita agresión [golpe de Estado grave de tercer grado]que sufriera en Milán a manos de un desequilibrado de nombre Massimo Tartaglia, il Cavalliere declaró que la sangre, la fractura de tabique, la rotura de dos maxilares y las heridas en los labios NO cimentan su condición esencial de "cararrota"


Silvio Bergalusconi continúa internado en el yakuzzi del Hospital San Pastagiutta donde tres enfermeras expertas en bodypainting decidieron realizarle una "intervención" y una performance.



El Ministro del Interior De las Enfermeras declaró que Bergalusconi pudo haber sido asesinado y que el mundo perdió otra gran oportunidad de enmendar sus errores y redimirse.


El psiquiatra del perpetrador, a todo esto, dijo que sin ánimo de abrir un juicio de valor cree que su paciente está cada día más en sus cabales y que sin duda atacar al premier "socarrón" con una réplica del Duomo de Milán simboliza la disconformidad de la curia.


"Acabamos de asistir a una flagrante y fragantemente hedionda injusticia" concedió "porque los zapatazos no le asertaron a Bush ni como para dejarlo careta con las mejillas corredizas"


En nuestro medio la Presidenta Cristina Kirchner volvió al ruedo de su vestido con la teoría confabulatoria y conspirativa asegurando que reina un espíritu destituyente y que "me están preparando un Golpe".

El "coti" Nosiglia, nuestro monje negro responsable de los decisivos seis votos extra del "bardero de Sevilla" Kaiser Pasarella y actual encargado de la campaña tras bastidores de Julio Cobos declinó la oferta con su habitual economía verbal: "Deponer, ni hablar".

Pese a todo, la Presidenta tras consultar con el espejo de cuerpo entero de la Casa de Gobierno reiteró sus dichos y acusó a muchos argentinos que están calientes de "querer acabar conmigo".



La presunta "irritatio" surgió luego de que Gabriela Micheti acusara al Gobierno Nacional de ponerle trabas en la rueda y travas en Godoy Cruz, travas que exigen lomos de burro. Macri sintió como una estocada personal el juicio al genocida y torturador Alfredo Astiz en momentos en los que se disponía a proclamarlo Ministro de Cultura.


Cristina reiteró que el juicio a los irresponsables responsables de crímenes de lesa humanidad ya estaba previsto en la agenda antes de que Macri se quedara sin Ministro de Cultura y que no es cierto que la pobreza sea tanta: "Todos los santos días veo palomas, palomas y más palomas afeando y enchastrando la histórica Plaza de Mayo del Bicentenario: si un bicho tan idiota y descerebrado como este puede estar gozando de perfecta salud en la Plaza de Mayo (standing ovation) no veo por qué sapiens sapiens que gozan de interconexiones neuronales peronistas no pueden reproducirse y sobrevivir muchísimo más y mejor en este hábitat".

Fustigó duramente contra la "alegoría de la cadorna", fábula del último Marcos Agonis, en el que las orejas deciden ocuparse de contar su "visión", cansadas del "monopolio de los ojos": "Si alguien quiere amargar a la ciudadanía, tirando detritus sobre cada buena acción que emprende el Frente Manteca Para la Victoria Secret, tenemos que recordarle a la gran pionera de las ganas de vivir y de la celebración de la existencia, la compañera Hellen Keller. Porque Hellen Keller escribió un libro en el que parece que leyó a Perón, un libro que se llama "Vivo en un mundo maravilloso" y ella logró aprender e insertarse en la sociedad a pesar de ser ciega y sorda y si alguien tiene algo que refutar de esto soy todo orejas (en evidente alusión presidencial a Santiago Llach).


Desde el duhaldismo futbolístico el director técnico de Banfield campeón, el popperiano Falsioni dijo que era fácil falsionar, o falsacionar o falsarasacionar el optimismo de Hellen Keler ya que todos nosotros creeríamos vivir en un mundo maravilloso si tuviéramos la prudencia de no ver ni oír lo que pasa, de ser ciegos y sordos.

El último parte médico confirmaba la noticia que enluta al planeta: Berlusconi vivirá