jueves

POLIANDRIA: Bernard Shaw confunde superioridades


En el prefacio a "Geting married"(1908) mi màs elevado ìdolo incurre en su clàsica subestimaciòn del elemento sensual de la vida, una fe irracional en la racionalidad.


Observen ustedes:


La experiencia prueba que las mujeres no le hacen objeciones a la poligamia cuando es usual, por el contrario, son sus màs apasionados adeptos. La razòn es obvia. El problema, tal como se le plantea en la pràctica a una mujer, es saber si es mejor tener, digamos, el todo de un hombre de dècimo orden o un dècimo de un hombre de primer orden. Sustitùyase la palabra Hombre por la palabra Ganancia y se tendrà el problema tal como se le presenta econòmicamente a la mujer dependiente. La mujer cuyos instintos son maternales, que desea màs que nada hijos superiores, nunca vacila. Preferirìa una milèsima parte, en caso necesario, de un marido que fuese un hombre entre mil, a tener a un hombre relativamente encanijado para sì. El que no està de acuerdo es el dèbil, el quien ha dejado sin compañera la poligamia. Por eso no fueron las mujeres de Salt Lake City y ni siquiera de Amèrica las que atacaron la poligamia mormònica fueron los hombres. Y muy naturalmente. En cambio, las mujeres se oponene a la poliandria porque les permite a las mejores acaparar a todos los hombres, asì como la poligamia les permite a los mejores hombres acaparar a todas las mujeres.



me cierran el cyber para todo lo que querìa decir, si bien encuentro saludable esta desmantelaciòn (¿vos tambièn creìas que desmantelar la mesa era sacarle el mantel?), esta forma elegante de replantear la dicotomì de la guerra de los sexos (porque son los congèneres quienes se oponen).


sòlo pregunto a los lectores y lectoras ¿quiènes serìan los hombres y mujeres superiores?


Einstein es menos seductor que Horacio Cabak, Newton y Shakespeare corren el riesgo de tener menos suerte que Gabriel Corrado e Ivan de Pineda. Simone de Bevouir y Madame Curie probablemente serìan perjudicadas por Evangelina Anderson y Anabel Cherubito. El arte de seducir es una teleeologìa infernal que convierte en autotèlica a una vanidad. Los hombres y mujeres màs seducotes que yo conocì ( y cuento a Carlos Menem y al Coti Nosiglia entre ellos) no necesariamente eran maestros de otra cosa que de seducir.


Opinen!, me estàn echando....


recuerden que segùn Bachelard el pensamiento se basa en criticar, en rechazar: la pizza a la piedra sòlo es pizza pero el NO a la piedra ya es el hacha...




1 comentarios:

  1. parev........est que tu parlez du grek (?)


    che que onda , no me causa gracia

    pero es gracioso y es copado

    un abrazo.

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la peor opinión es el silencio, salvo...