que la lucidez nos ilumine a todos en este 2009 que empieza... Podría empezar este año mi habitual lista de motivos para templar el espíritu y recordar cúanto vale la pena estar vivo, incluso, como dice Ulises, como esclavo, con una suerte molemolinesca de exaltación. Al cabo fue éste el año en que Félix ingresó al Pellegrini pese al stress de una mudanza que nos aloja a nuestras anchas, saqué mis primeros diez en la segunda carrera emprendida (y fui postulado como ayudante en una materia), escribí mis columnas humorísticas en D’Mode, traduje una versión vernácula de “Vice”, escribí un artículo acerca del best seller latinoamericano para Nueva Sociedad (de la Fundación Friedrich Ebert de la socialdemocracia alemana), fui según la ditirámbica zalema del compilador la razón de ser de una inminente antología del humor argentino, salí en el gran diario argentino como víctima de la inseguridad por el robo de bicicletas y me permitieron escribir la nota a mi manera, cimenté las amistades que más atesoro, consolidé los lazos más íntimamente sagrados y familiares, pasé de 93 a 78 kilos gracias a dieta, gimnasia y constancia , mi pelo volvió a crecer gracias a las hormonas femeninas que sólo me acarrearon dos efectos secundarios y last but not least, el largamente acariciado anhelo de fabricar un nuevo ser me fue concedido
con fecha de lanzamiento en mayo.
Pero de lo que se trata en este espacio no es de enumerar las cúspides de un año especialmente venturoso, porque eso es motivo de aflicción, melancolía y congoja en otros, sino de recordar y recordarme las cosas que me hacen divino mi paso por este curioso rincón de la láctea vía, no siempre pasteurizadamente civilizada…
Amo con placer físico o pulsión de dominio escribir, hacer chistes, tomar sol, ir al cine, andar en bicicleta, cantar, bailar, en fin, comer chocolate, no debería ser tan poco específico.
con fecha de lanzamiento en mayo.Pero de lo que se trata en este espacio no es de enumerar las cúspides de un año especialmente venturoso, porque eso es motivo de aflicción, melancolía y congoja en otros, sino de recordar y recordarme las cosas que me hacen divino mi paso por este curioso rincón de la láctea vía, no siempre pasteurizadamente civilizada…
Amo con placer físico o pulsión de dominio escribir, hacer chistes, tomar sol, ir al cine, andar en bicicleta, cantar, bailar, en fin, comer chocolate, no debería ser tan poco específico.
Libros que amé este año: Freakonomics (Steven. D. Levitt, Stephen J. Dubner), Ni de Eva ni de Adán (Amélie Nothomb)Jugar en serio (el libro póstumo de Ezequiel de Olaso reelaborando sus caminatas fiolosóficas con Borges), Etimología de las pasiones (Yvonne Bordelouis), Menschen, Tiere, Katastrophen (Loriot), "El tiempo envejece rápidamente" de Tabucch, especialmente el cuento"Festival"(¿es Andrej Wajda?)iuf, no empecé a nombrar ni la décima parte...
¿vale decir "amo la manera que tuvo Romina Paula de felicitarme por mi paternidad", "amo el entusiasmo con el que Melibé aprendió a tocar "el" preludio de Bach en piano?
Este año con el recuperado amor de mi padre he recordado también un recurso humorístico al que él es afecto: la mera repetición de las palabras del interlocutor desde un semblante que hace equilibrio entre el sonsonete y la suspicacia (una ironía pura, basada en cambiar de signo lo que se nos dice sin alterar una letra). Es difícil de transmitir de modo abstracto y no “en acto”. Baste enfatizar que en nada se parece a un psicoanalítico “señalamiento” para que el paciente ahonde, agregue, amplíe. La reiteración especular con sorna es lo más cáustico que se puede ser, se le restituye la entera responsabilidad de sus dichos al hablante, limitándose a devolverle sus palabras con un teñido que pone en evidencia lo absurdo de la coloratura. Bueno, ese recurso es una de las cosas que amo.
Por supuesto me encanta también cuando el humor puede basarse en una larga pregunta de las que los encuestadores denominan “cerrada” (por sí o por no) y que todo el remate consista en una de las dos posibilidades. Por ejemplo, el chiste de Fontanarrosa “yo lo que extraño mucho de la Argentina es el bife de chorizo” “¿está viviendo afuera?” “NO”…quizá no es el mejor ejemplo, porque la pregunta era retórica y casi capciosa, un sobreentendido de que sí…[hay una publicidad en la que el protagonista todo felicidad culmina diciendo a su analista que tal vez sea hora de dejar terapia y éste corta el mambo con un tajante "NO"]
Por supuesto me encanta también cuando el humor puede basarse en una larga pregunta de las que los encuestadores denominan “cerrada” (por sí o por no) y que todo el remate consista en una de las dos posibilidades. Por ejemplo, el chiste de Fontanarrosa “yo lo que extraño mucho de la Argentina es el bife de chorizo” “¿está viviendo afuera?” “NO”…quizá no es el mejor ejemplo, porque la pregunta era retórica y casi capciosa, un sobreentendido de que sí…[hay una publicidad en la que el protagonista todo felicidad culmina diciendo a su analista que tal vez sea hora de dejar terapia y éste corta el mambo con un tajante "NO"]
veamos otro ejemplo: el padre Brown de Chesterton es abordado en “El puñal alado” (La incredulidad del padre Brown) por un asesino disfrazado de místico que le predica: -Usted cree en todo, todos creemos en todo, incluso aunque lo neguemos todo {cfr. con el parlamento inicial del film “Vincere” en el que Mussolini dice “Ustedes me odian porque todavía me aman”}Los que niegan creen. ¿No siente usted, en el fondo de su corazón, que esas contradicciones no contradicen nada?¿Que hay un cosmos que las contiene a todas? El alma gira sobre una rueda de estrellas y todo vuelve; tal vez mi enemigo y yo hayamos combatido ya en muchas formas, bestia contra bestia, pájaro contra pájaro, y tal vez luchemos eternamente. Pero, puesto que nos necesitamos y nos buscamos el uno al otro, incluso ese odio eterno es un amor eterno. El bien y el mal giran en una rueda que es una cosa y no muchas. ¿Acaso no ve usted, y no cree por encima de sus creencias, que no hay más que una realidad y nosotros somos sus sombras; que todas las cosas no son más que aspectos de otras: un centro donde la humanidad se funde en el hombre y el hombre en Dios?
-No-respondió el padre Brown.
Un tercer ejemplo sería el de George Clooney en la película en la que hace de experto en despedir empleados, cuando su amadrinada le pregunta cómo puede ser que no tenga pareja y él le responde algo así como ¿sentiste alguna vez que estás con una persona y que no importa hace cuánto hace que la conocés tu alma y la de ella fluyen en una misma sintonía de onda desdibujando vaporosamente en una amorosa argamasa las barreras que separan las individualidades y sentiste que tu corazón había nacido para ese encuentro prodigioso en el que ambos cautivadoramente se reconocen recíproca devoción involuntaria?. -¡¡Sí!!-exclama ella entusiasmada -Ah, qué bien, che, lo que es yo no, en la puta vida, por eso ha de ser que sigo solari-responde él, seco.
Pasemos ahora a las resurrecciones que nutren aquellas esperanzas que nos sirven mucho más que sus concreciones: amo la cicatrización, el resurgir desde alguna postradora convalecencia, el sol después del frío, el beso después de la furia homicida, el ámbito correcto de un juego de palabras que mereció abucheos (de esto tengo millones de ejemplos, podría ser “lo que nos salva a los rioplatenses del destino chileno es que nosotros, sin necesidad de arrojar en Boston un cargamento de nada, sí que tenemos el matecito cerca y el té…remoto”).
Amo aprovechar una hora libre porque me suspendieron alguna clase ya sea que tenía que dar o a la que tenía que asistir y meterme en una librería de viejo y leer de parado a contramano y a contrapelo de mi época, qué se yo, “Peter Pan &Wendy” en el inglés original y no llevarlo por solo $25 en Santa Fé casi Pueyrredón, pero que la sola distancia entre la posesión del libro y su lectura me recuperara el deseo que es bien sexual de leer los libros que están en mi casa, o sea, con los que convivo en monotonía y desidia soporíferas.
Amo los encuentros espontáneos como por ejemplo el que tuve con Oliverio Coelho que implicó una revalorización mutua (si no me engaño) o como por ejemplo el que tuve con el actual ganador del Premio Clarín de Novela, Gustavo Nielsen, que concluyó merced a su generosidad con Syrah y rabas en alegre guillotinamiento verbal de algunos personajes detestables del campo intelectual argentino. Amo el hecho de que espontáneamente se me quiera, eso sería, que si te agarro de prepo, de improviso y te tomo por sorpresa lo más probable es que te produzca una sonrisa y no una molestia.
Amo la diversidad de pueblos que me permite conocer el oficio de profesor de español para extranjeros (este año hubo un delirante personaje de Gibraltar, una pareja inefable irlandesa, un turco que conjugaba con híbrida precisión el cinismo y el esoterismo, una griega que me aseguró que la caja de Pandora contenía los bienes y no los males, una alemana que no tardó en enamorarse de un australiano, una neocelandesa, una holandesa, un belga, muchos norteamericanos, tres brasileras, varias italianas, una de ellas de Córcega, orgullosa patria de Enio Morricone-al que mentaba como si un rosarino hablara de Silvina Garré), amo la inamovible certeza del idioma alemán que han incorporado este año también diversidad de pupilas y niñas de mis ojos.
Amo la ropa que me ayudó a comprar un gran crítico de arte de preferencias sexuales alternativas asegurando que con esto entraba por fin en el siglo veinte{SIC}.
Amo la docencia per sé, la capacidad de hacer inteligible y deleitable mi saber a otro y amo a los excelentes docentes que me van tocando, en el sentido amplio (no de tocar, sino de docente: como lo dijo el poeta nipón: NO TENGO MAESTRO, PERO A LA VEZ TODAS LAS COSAS SON MI MAESTRO)
Amo el recurso de la perífrasis como instrumento de comicidad: amo decir ahora mismo por ejemplo que la estructura de la antedicha frase no es universalmente aplicable, y probar con variantes como “NO TENGO VERGÜENZA…” o “NO CONSEGUÍ UNA ERECCIÓN, PERO A LA VEZ…”
Monthy Python en su sketch de Oscar Wilde llevan este recurso a la excelencia, cuando después de que se oye “lo único peor que que hablen mal de uno es que que no hablen de uno en absoluto”, Whistler para competir añade “y lo único peor que que jueguen con uno a la pelota es que no jueguen con uno en absoluto”, etc.
Amo leer en voz alta lo que amo, creo que creí amar a algunas novias solo porque se avenían a estas lecturas…
Amo la buena inteligencia inmediata de las contradicciones de las prácticas discursivas, en las conversaciones de hoy por ejemplo detectar en un amigo que descartó a una chica porque era superficial y frívola y especialmente porque su apariencia dejaba mucho que desear (frase que debe entenderse como precisamente lo opuesto: obturaba e inhibía todo deseo)…
Amo rediagnosticar las pretendidas tragedias rusas partiendo del berreta marco clase b en el que se insertan. En una charla de hoy por ejemplo una amiga me agradeció que le revelara que no es que no rehizo su vida amorosa por la patética circunstancia de que la experiencia de su último noviazgo fue hasta el paroxismo hórridamente dolorosa y traumática, sino porque haberse enamorado de semejante hijo de puta hizo que dudara de su percepción para elegir candidatos en lo sucesivo…
Amo contagiar mis placeres: amo ser el misionero de Loriot, de Lubitsch, de Leonard Cohen, de Bastian Sick, de Sebastián Haffner, de Georges Mikés, de Edgar Keret, de Halbritters Waffenarsenal, de William Goldman, y es lindo también que mi carcajada genere risa, aunque los orígenes sean inciertos…
Amo lo involuntario de la memoria tal como la concebía Proust contra Bergson cuando de tanto tocar mi piano recuerdo una melodía aprendida o compuesta hace veinte años y en mi casa me vitorean por la reciente adquisición que, supongo, les renueva el reiterado repertorio.
Amo la Weltanschauung de la fatiga muscular, lo hermosas que son las mujeres, lo intensos que son los colores después de haber corrido cuarenta minutos, lo animal que podemos volver a ser por obra y gracia de los gimnasios modernos…
Amo ciertas acariciadoras voces y ciertos contactos fisiológicos a los que solo les falta hablar: amo la sensualidad y la seducción de la mayoría de las conversaciones, es tan erótica para mí que a lo largo de mi vida muchas veces pasé por monacal o asexuado o por intentar hacer “un trabajo fino conmigo”.
Amo complementariamente el ejercicio de poder de tener acceso a un cuerpo antes convencionalmente prohibido, no estoy seguro de que ese acceso signifique siempre un placer más freudiano que nietzscheano.
Amo en general el teléfono descompuesto que ha mantenido tan hostilmente tenso como irresistible el diálogo entre el hombre y la mujer, la asimetría de momentos en que uno piensa en algo banal y la otra en algo trascendente y viceversa. Amo las execrencias de excelencia que redundan de tolerar a un cuerpo precioso en su discursito acerca de la inclusión de la juventud en la política/de ser celebrado como poeta en virtud de mis otros favores orales, etc.
Amo toda reductio ad absurdum por equivocada que sea la causa que defienda, en razón del ingenio deleitable que presupone (no es fácil producir una buena reducción al absurdo, muchas veces las más exageradas dejan incólume al argumento...por ejemplo retrucar ante la declaración “admiro a Cristina porque es lo más cercano a una efervescencia ciudadana…cuando estaba Alfonsín era muy chica” que eso equivale a decir “admiro a Luis Bonaparte porque durante la Revolución Francesa tuve un episodio cerebrovascular”) ((no es gracioso decir que si la Federal tiene que ir sin armas, los bomberos tendrán que ir sin mangueras, pero tampoco es gracioso decir que sin mangueras ni casco ni calzoncillos y de nuevo sin mangueras, etc.))
Amo el concepto de “las ganas son algo a adquirir” que un psicólogo me legó para alentarme a salir a buscar trabajo en el año de la crisis y la miseria: amo extrapolarlo a campos más suculentos con resultados científicamente comprobables (no amo que las velocidades del deseo estén descoordinadas, es algo que genera casi una apología de ciertos autoritarismos necesarios, como obligar a un niño temeroso a tirarse por primera vez del tobogán acuático sabiendo que va a terminar encantándole)
Amo como se admira a Cassius Clay a Baruj Spinoza, por cómo peleó y se defendió, aunque descreo con ecuanimidad del jab, del panteísmo, del cross izquierdo y del determinismo
Amo con tozudez a la tozudez, creo que confundo obstinación patológica con genialidad visionaria. No veo otra justificación para amar todavía a Fidel Castro, among others…
Amo las virginidades rotas de las papilas gustativas: que después de hacía mucho me sea dado saborear el helado de maracuyá o cierto plato típico de no sé dónde o gustos que si disfrutara a diario perderían su encanto. Lo que amo es poder imponerme ese límite, no el premio esporádico.
Amo mi diferencia como lo escribió Carlos Grünberg: “He reflexionado largamente, desde la niñez hasta la vejez, sobre mi condición y mi situación {…}, de miembro de una familia espiritual minoritaria, inmerso en un mundo poco inteligente y poco tierno, proclive a confundir lo diverso con lo adverso, lo opuesto con lo contrapuesto, lo extraño con lo extravagante, lo otro con lo hostil y con lo aborrecible {…}Mi diferencia es un hecho y de este hecho emana un derecho: mi derecho a ser diferente. Y también emana un deber: mi deber de ser diferente. Y de mi derecho a ser diferente emana una obligación: la obligación, que tienen todos los demás, de respetar y alentar y amar mi diferencia. Yo amo mi diferencia con el amor con que la amaría si fuese otra diferencia y con el amor con que amo diferencias ajenas (…)
De mí amo por ejemplo no amarme lo suficiente y exigirme pruebas permanentes como para entregarme mi amor.
Amo a Bernard Shaw y a Freud o mejor dicho: amo el amor de Einstein a Bernard Shaw y a Freud y al misterio y al conocimiento objetivo y a la vida. No amo a Freud con el amor a veces caricatural de sus epígonos ni a Shaw con el amor literario con el que lo amaron mis amados Haffner y Mikés: amo lo que espiritualmente implicaron en valiente inteligencia.
Amo a mi madre y a la libertad que me inculcó cuando le pregunté asustado qué significaba que mis elecciones de objeto serían sí o sí edípicas y me respondió: "que estás condenado por el resto de tu vida a enamorarte de alguien como yo...básicamente...¡de una mujer!"
-No-respondió el padre Brown.
Un tercer ejemplo sería el de George Clooney en la película en la que hace de experto en despedir empleados, cuando su amadrinada le pregunta cómo puede ser que no tenga pareja y él le responde algo así como ¿sentiste alguna vez que estás con una persona y que no importa hace cuánto hace que la conocés tu alma y la de ella fluyen en una misma sintonía de onda desdibujando vaporosamente en una amorosa argamasa las barreras que separan las individualidades y sentiste que tu corazón había nacido para ese encuentro prodigioso en el que ambos cautivadoramente se reconocen recíproca devoción involuntaria?. -¡¡Sí!!-exclama ella entusiasmada -Ah, qué bien, che, lo que es yo no, en la puta vida, por eso ha de ser que sigo solari-responde él, seco.
Pasemos ahora a las resurrecciones que nutren aquellas esperanzas que nos sirven mucho más que sus concreciones: amo la cicatrización, el resurgir desde alguna postradora convalecencia, el sol después del frío, el beso después de la furia homicida, el ámbito correcto de un juego de palabras que mereció abucheos (de esto tengo millones de ejemplos, podría ser “lo que nos salva a los rioplatenses del destino chileno es que nosotros, sin necesidad de arrojar en Boston un cargamento de nada, sí que tenemos el matecito cerca y el té…remoto”).
Amo aprovechar una hora libre porque me suspendieron alguna clase ya sea que tenía que dar o a la que tenía que asistir y meterme en una librería de viejo y leer de parado a contramano y a contrapelo de mi época, qué se yo, “Peter Pan &Wendy” en el inglés original y no llevarlo por solo $25 en Santa Fé casi Pueyrredón, pero que la sola distancia entre la posesión del libro y su lectura me recuperara el deseo que es bien sexual de leer los libros que están en mi casa, o sea, con los que convivo en monotonía y desidia soporíferas.
Amo los encuentros espontáneos como por ejemplo el que tuve con Oliverio Coelho que implicó una revalorización mutua (si no me engaño) o como por ejemplo el que tuve con el actual ganador del Premio Clarín de Novela, Gustavo Nielsen, que concluyó merced a su generosidad con Syrah y rabas en alegre guillotinamiento verbal de algunos personajes detestables del campo intelectual argentino. Amo el hecho de que espontáneamente se me quiera, eso sería, que si te agarro de prepo, de improviso y te tomo por sorpresa lo más probable es que te produzca una sonrisa y no una molestia.
Amo la diversidad de pueblos que me permite conocer el oficio de profesor de español para extranjeros (este año hubo un delirante personaje de Gibraltar, una pareja inefable irlandesa, un turco que conjugaba con híbrida precisión el cinismo y el esoterismo, una griega que me aseguró que la caja de Pandora contenía los bienes y no los males, una alemana que no tardó en enamorarse de un australiano, una neocelandesa, una holandesa, un belga, muchos norteamericanos, tres brasileras, varias italianas, una de ellas de Córcega, orgullosa patria de Enio Morricone-al que mentaba como si un rosarino hablara de Silvina Garré), amo la inamovible certeza del idioma alemán que han incorporado este año también diversidad de pupilas y niñas de mis ojos.
Amo la ropa que me ayudó a comprar un gran crítico de arte de preferencias sexuales alternativas asegurando que con esto entraba por fin en el siglo veinte{SIC}.
Amo la docencia per sé, la capacidad de hacer inteligible y deleitable mi saber a otro y amo a los excelentes docentes que me van tocando, en el sentido amplio (no de tocar, sino de docente: como lo dijo el poeta nipón: NO TENGO MAESTRO, PERO A LA VEZ TODAS LAS COSAS SON MI MAESTRO)
Amo el recurso de la perífrasis como instrumento de comicidad: amo decir ahora mismo por ejemplo que la estructura de la antedicha frase no es universalmente aplicable, y probar con variantes como “NO TENGO VERGÜENZA…” o “NO CONSEGUÍ UNA ERECCIÓN, PERO A LA VEZ…”
Monthy Python en su sketch de Oscar Wilde llevan este recurso a la excelencia, cuando después de que se oye “lo único peor que que hablen mal de uno es que que no hablen de uno en absoluto”, Whistler para competir añade “y lo único peor que que jueguen con uno a la pelota es que no jueguen con uno en absoluto”, etc.
Amo leer en voz alta lo que amo, creo que creí amar a algunas novias solo porque se avenían a estas lecturas…
Amo la buena inteligencia inmediata de las contradicciones de las prácticas discursivas, en las conversaciones de hoy por ejemplo detectar en un amigo que descartó a una chica porque era superficial y frívola y especialmente porque su apariencia dejaba mucho que desear (frase que debe entenderse como precisamente lo opuesto: obturaba e inhibía todo deseo)…
Amo rediagnosticar las pretendidas tragedias rusas partiendo del berreta marco clase b en el que se insertan. En una charla de hoy por ejemplo una amiga me agradeció que le revelara que no es que no rehizo su vida amorosa por la patética circunstancia de que la experiencia de su último noviazgo fue hasta el paroxismo hórridamente dolorosa y traumática, sino porque haberse enamorado de semejante hijo de puta hizo que dudara de su percepción para elegir candidatos en lo sucesivo…
Amo contagiar mis placeres: amo ser el misionero de Loriot, de Lubitsch, de Leonard Cohen, de Bastian Sick, de Sebastián Haffner, de Georges Mikés, de Edgar Keret, de Halbritters Waffenarsenal, de William Goldman, y es lindo también que mi carcajada genere risa, aunque los orígenes sean inciertos…
Amo lo involuntario de la memoria tal como la concebía Proust contra Bergson cuando de tanto tocar mi piano recuerdo una melodía aprendida o compuesta hace veinte años y en mi casa me vitorean por la reciente adquisición que, supongo, les renueva el reiterado repertorio.
Amo la Weltanschauung de la fatiga muscular, lo hermosas que son las mujeres, lo intensos que son los colores después de haber corrido cuarenta minutos, lo animal que podemos volver a ser por obra y gracia de los gimnasios modernos…
Amo ciertas acariciadoras voces y ciertos contactos fisiológicos a los que solo les falta hablar: amo la sensualidad y la seducción de la mayoría de las conversaciones, es tan erótica para mí que a lo largo de mi vida muchas veces pasé por monacal o asexuado o por intentar hacer “un trabajo fino conmigo”.
Amo complementariamente el ejercicio de poder de tener acceso a un cuerpo antes convencionalmente prohibido, no estoy seguro de que ese acceso signifique siempre un placer más freudiano que nietzscheano.
Amo en general el teléfono descompuesto que ha mantenido tan hostilmente tenso como irresistible el diálogo entre el hombre y la mujer, la asimetría de momentos en que uno piensa en algo banal y la otra en algo trascendente y viceversa. Amo las execrencias de excelencia que redundan de tolerar a un cuerpo precioso en su discursito acerca de la inclusión de la juventud en la política/de ser celebrado como poeta en virtud de mis otros favores orales, etc.
Amo toda reductio ad absurdum por equivocada que sea la causa que defienda, en razón del ingenio deleitable que presupone (no es fácil producir una buena reducción al absurdo, muchas veces las más exageradas dejan incólume al argumento...por ejemplo retrucar ante la declaración “admiro a Cristina porque es lo más cercano a una efervescencia ciudadana…cuando estaba Alfonsín era muy chica” que eso equivale a decir “admiro a Luis Bonaparte porque durante la Revolución Francesa tuve un episodio cerebrovascular”) ((no es gracioso decir que si la Federal tiene que ir sin armas, los bomberos tendrán que ir sin mangueras, pero tampoco es gracioso decir que sin mangueras ni casco ni calzoncillos y de nuevo sin mangueras, etc.))
Amo el concepto de “las ganas son algo a adquirir” que un psicólogo me legó para alentarme a salir a buscar trabajo en el año de la crisis y la miseria: amo extrapolarlo a campos más suculentos con resultados científicamente comprobables (no amo que las velocidades del deseo estén descoordinadas, es algo que genera casi una apología de ciertos autoritarismos necesarios, como obligar a un niño temeroso a tirarse por primera vez del tobogán acuático sabiendo que va a terminar encantándole)
Amo como se admira a Cassius Clay a Baruj Spinoza, por cómo peleó y se defendió, aunque descreo con ecuanimidad del jab, del panteísmo, del cross izquierdo y del determinismo
Amo con tozudez a la tozudez, creo que confundo obstinación patológica con genialidad visionaria. No veo otra justificación para amar todavía a Fidel Castro, among others…
Amo las virginidades rotas de las papilas gustativas: que después de hacía mucho me sea dado saborear el helado de maracuyá o cierto plato típico de no sé dónde o gustos que si disfrutara a diario perderían su encanto. Lo que amo es poder imponerme ese límite, no el premio esporádico.
Amo mi diferencia como lo escribió Carlos Grünberg: “He reflexionado largamente, desde la niñez hasta la vejez, sobre mi condición y mi situación {…}, de miembro de una familia espiritual minoritaria, inmerso en un mundo poco inteligente y poco tierno, proclive a confundir lo diverso con lo adverso, lo opuesto con lo contrapuesto, lo extraño con lo extravagante, lo otro con lo hostil y con lo aborrecible {…}Mi diferencia es un hecho y de este hecho emana un derecho: mi derecho a ser diferente. Y también emana un deber: mi deber de ser diferente. Y de mi derecho a ser diferente emana una obligación: la obligación, que tienen todos los demás, de respetar y alentar y amar mi diferencia. Yo amo mi diferencia con el amor con que la amaría si fuese otra diferencia y con el amor con que amo diferencias ajenas (…)
De mí amo por ejemplo no amarme lo suficiente y exigirme pruebas permanentes como para entregarme mi amor.
Amo a Bernard Shaw y a Freud o mejor dicho: amo el amor de Einstein a Bernard Shaw y a Freud y al misterio y al conocimiento objetivo y a la vida. No amo a Freud con el amor a veces caricatural de sus epígonos ni a Shaw con el amor literario con el que lo amaron mis amados Haffner y Mikés: amo lo que espiritualmente implicaron en valiente inteligencia.
Amo a mi madre y a la libertad que me inculcó cuando le pregunté asustado qué significaba que mis elecciones de objeto serían sí o sí edípicas y me respondió: "que estás condenado por el resto de tu vida a enamorarte de alguien como yo...básicamente...¡de una mujer!"




por su famoso "toque" sutil en el que indirectamente daba a entender cosas muy groseras de modo muy refinado (Heaven Can't Wait, To be or not to be, Angel, Ninotschka, todas son más que buenas) un contemporáneo no tan conocido es Preston Sturges, cuyos filmes son también de autor, los "Viajes de Sullivan"
son una parábola de por qué la comedia es más profunda que la tragedia, "El milagro de Morgan Creek" también es excelente Capra es más sentimental y deprimente, una especie de Dickens, almibarado al final después de motivos varios para suicidarse, no es humor puro, sino casi una terapéutica pero no muy coherente, el happy ending es un deus ex machina non sequitur, pero es necesario que veas aunque sea "It happened one night" la de James Stewart y también la de Douglas Fairbanks y Mary Pickford De Wilder todo es bueno, especialmente "Piso de soltero" e "Irma la dulce" con la dupla Lemmon, Shirley MacLane, pero te va a gustar más "El gran carnaval" y "Bandeja de plata" que habla de la inescrupulosidad de los periodistas con Walter Matteau, son geniales De Peter Sellers supongo que habrás visto todo, es poco conocida "Crimen por muerte" de Neil Simon, donde él hace de detective chino (Clue los siete sospechosos la plagió pero peor); no es buena "Si querés ser millonario no pierdas el tiempo trabajando" con Ringo, sí "Dr. Strangelove" de Stanley Kubrick Jerry Lewis tiene pocas cosas excelsas, El profesor chiflado sin duda (muy superior a la remake de Eddie Murphy): es el antecedente conceptual de Jim Carrey, de quien yo no te voy a recomendar ninguna comedia (salvo "Irene, yo y mi otro yo") porque solo lo admiro en películas dramáticas (The truman show, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, I love you Philip Morris) Blake Edwards que acaba de morir ha legado obras maestras, como Victor Victoria, La pantera rosa, Un disparo en la sombra, La fiesta inolvidable, la de Ellen Barkin mujeriego convertido en hembrón como castigo
, pero también muchas malogradas (Tentaciones, todas las últimas) a mí me encantan Pierre Richard y Gerard Depardieu en "Los compadres", "Malapata" y "Los fugitivos" y de esa línea "Los reyes de la risa" con Michel Serrault y "Los repodridos" y "La maté porque era mía" con Philippe Noiret (Grupo de familia es excelente, la francesa del chico que no se va nunca de la casa de los padres, no la homónima italiana) las italianas de Mario Monicelli, las tenés? tendrías que ver de Vitorio Gassman "Brancaleone", la original de "Perfume de mujer", "La bomba que desnuda" del superagente es con él, "Los monstruos" y "Los nuevos monstruos", de Nanni Moreti "Caro diario" y "Aprile", de Roberto Benigni "Johny Stachino" y "El monstruo". las de Ugo Tognazzi picarescas, Mediterráneo de gabriele salvatores este mail corre el riesgo de ser infinito... te voy a decir de las más modernas las que yo disfruté más... "Visa al paraíso" de Albert Brooks con Meryl Streep es excelente ("Defending yoy life"), no es mala "La musa" con Sharon Stone y Andy McDowell "El día de la marmota" ya la viste, supongo que coincidirás (todas las de Harold Ramis son buenas, también "Al diablo con el diablo") [la epopéyica victoria por sobre la censura Private parts de Howard Stern es de un director que también es una garantía dentro del rango pochoclero, el de "Gemelos" y "Junior", Ivan Reitman, como Rob Reiner y Carl Reiner] De una parte de Monthy Python y Kevin Klein está "Un pez llamado Wanda" y "Criaturas feroces" De nora Ephron "Sintonía de amor", cuando harry conocio a sally y tienes un e-mail (que es un hommagge a The shop around the corner de Lubitsch) Todas las de los hermanos Farrely son desopilantes Mike Myiers hizo bien Austin Powers y Wayne's World pero la del gurú es pésima, y además está plagiada de una muy buena que sí te recomiendo con Heather Graham algunas de scorssese, de los hermanos coen, de cóppola son cuasi comedias la mejor de Richard Pryor-Gene Wilder es "Ciegos, sordos y locos", las otras no son malas de Mel Brooks la que seguro tendrías que ver ahora que está Obama es la del sherriff negro, "Locuras en el oeste" silving blades o algo así, "El joven Frankenstein" la película muda, "s.o.s hay un loco en el espacio", "ser o no ser" remake de Lubitsch en versión musical y no mires ninuna de las más recientes Ali G todavía no hizo nada comparable a las series -de Billy Cristal casi todas son buenas (amigos siempre amigos, olvidate de paris, el cómico de la familia) y Cameron Diaz tuvo una época de humor negro que es una mejor que otra (malos pensamientos, quieres ser john malkovich, la última cena, la cosa más dulce) michael fox tuvo una buena racha con hombre lobo y el secreto de mi éxito y doctor hollywood tom hanks a mí me parece un poco demasiado sentimental, dentro de la camada surgida de saturday night, pero quisiera ser grande es buena steve martin hizo algunas joyas que pasaron inadvertidas "El hombre con dos cerebros" es majestuosa (con Kathleen Turner), "Mi casa es tu casa", una de un director de cine falluto con Eddie Murphy Bowfinger, "Dos pícaros impostores" o algo así con Michael Caine es de las mejores películas que vi en mi vida The kids in the hall filmaron algo de candy que es la pastilla que te retrotrae al momento más feliz de tu vida: muy lograda, muy buena "Los dioses deben estar locos" de los autores de "El paraíso viviente" en el desierto de Kalahari es genial, cómo usan los africanos salvajes al botellita de Coca-Cola de los actuales popes, te diría: la de vietnam de Ben Stiller solo por la actuación de Robert Dawney Junior como negro, Zohan de su competidor es buena, son siempre más sensibleras y con mensaje las de Adam Sandler, pero Hazmerreír es muy buena también, Click la del control remoto también, es una copia de una mucho mejor que no vas a conseguir con Rick Moranis y el de fx y la de mork y mindi virgen a los 40 no es muy buena, todopoderoso dos tampoco, solo el superagente zafa, es más gracioso su némesis, el reportero por ejemplo, es una de las mejores de will ferrer ¿es "Chicago" una comedia? buena es sin duda, pero para eso podés ver "la ópera del mendigo" con Raul Juliá, enésima versión de la ópera de los dos centavos de Brecht, muy mordaz y corrosiva As good as it gets es la mejor comedia de Jack Nicholson, salvo que incluyamos las pésimas que hizo con Corman que son involuntariamente graciosas, viste que los grandes actores quieren hacer comedia: bueno, de Robert De niro hay que decir que "nadie es perfecto" con philip seyumour hoffman tiene lo suyo (La familia de mi novia!), pero "Fuga a la medianoche" es cien veces mejor con Charles Grondin, Dustin Hoffman te diría que Ishtar con Warren Beatty es desternillante, dos cantautores fracasados que consiguen un contrato para ir a Marruecos y son enrolados por la CÍA, Harrison Ford en seis dias, siete noches está bien, no en Sabrina, remake de Billy Wilder que hay que ver con Audrey Hepburn "Belle epoque" ganó el Oscar, de fernando Trueba, admirador de Lubitsch, pero después su desembarco en Hollywood no fue bueno (la remake de "El gemelo" de FranÇois Veber con Antonio Banderas y Melanie Griffith y Darryl Hannah, la rubia de Splash) ¿no conocés a Buñuel?"El fantasma de la libertad" o "El discreto encanto de la burguesía" o "Belle de jour" son las más representativas, las que tienen el guión de Jean Claude Carriere...es un heredero del surrealismo, no es una comedia ortodoxa, Slajov Zizek sí es ortodoxo en su libro "Todo lo que siempre quiso saber sobre Lacán y nunca se atrevió a preguntar a Buñel" porque Buñuel es un genio de lo onírico y tiene mucho de ´búsqueda artística de lo subconciente, con lo cual es cuestión de gustos (para mí es uno de los cinco Maestros y los otros cuatro van cambiando) "Wag the dog" de Barry Levinson, llamada "Mentiras que matan" es una sátira estupenda con Robert De Niro y Dustin Hoffman acerca de cómo se encubren los escándalos presidenciales, la música de Mark Knopfler (ex Dire Straits) logra insuflarnos el espíritu patriotico y queremso ir a protejer las fronteras norteamericanas de una inventada bomba H que pasará através de Canadá supongo que de Santiago Segura, "Torrente" y de Alex de la Iglesia ("El crimen ferpecto") ya viste todo la más graciosa comedia de Belmondo, cabeza a cabeza con "El animal" en la que está secundado por Raquel Welch es "El magnífico" que es uan parodia a James Bond filmada por Philippe de Broca, un genio no sé por qué olvidado: también "Sheherezade" de este reggiseur vale muchísimo la pena de las argentinas hay que ver si tenés estómago como para el costumbrismo de Sandrini, si la candidez de Enrique Serrano todavía tiene encanto, si te agrada la Mirtha Legrand de "La cigarra no es un bicho" (donde en una amueblada estalla la peste bubónica y las parejitas se tiene que quedar haciendo la cuarentena)...creo que "Yo quiero ser bataclana" de Niní no te puede no gustar, de las más recientes después de "Esperando la carroza" que es la mejor lejos, haciendo que "La nona" en contraste resulte macabra y grotesca, yo disfruté mucho de "Tiempo de valientes" y de "Música en espera" aunque no diría que por eso Diego Peretti valga dos mangos partidos al medio como artista, "Pájaros en mi cabeza" o algo así con Capusotto es espectacular ¿"Nueve reinas" es comedia?no te recomiendo ninguna de Suar, las veo todas y no puedo creer que le salgan tan mal "Cohen versus Rossi" incluía a Alcón, las de Andrea del Boca y Araceli y Echarri, buehNi Olmedo, ni Tato, ni Calabró, ni Carlos Altavista ni Francella hicieron jamás una película menor siquiera admisible, lamento decir Chevy Chase logró lo más alto de su carrera con "Fletch, el extraordinario" y "Juego sucio" con Goldie Hawn, las de la familia Grunwald no son gran cosa "Top secret" es la mejor de Zucker, Abrahms en la línea de narración permanentemente infestada de chistes-ametralladora que inauguró "Dónde está el piloto?" y las locademia...Leslie Nielsen hizo muchas así, muchas que parodian cuatro o cinco películas en cartel, no son malas..."La pistola desnuda" es dentro de esto la capilla sixtina ¿no? "scream" está en esa línea... richard dreifuss, sonia braga y raul juliá hicieron una comedia linda, pero ahora que recuerdo "Dña Flor y sus dos maridos" es mucho mejor Marilyn no era buena actriz, pero la tensión sexual que provocaba produjo buenas comedias: "Cómo pescar un millonario", "la comezón del séptimo año", "some like it hot", "let's make love", es lo que pretendío hacer Woody con Scarlet Johansson en "Scoop"
... dentro de esto supongo que la heredera de Marilyn fue Kim Basinger y "Mi novia es una extraterrestre" su profeta (no están bien sus comedias como "Esa rubia debilidad", ni "Cita a ciegas" con Bruce Willis, sí Cool World que e smitad dibujito y sí su cameo en "Nunca digas nunca jamás"): Jamie Lee Curtis hizo buenas comedias, con timing perfecto y levantó así "De mendigo a millonario" por ejemplo. Hay muy pocas grandes diosas que produjeran buenas comedias: nada de Sofía Loren salvo su breve episodio en Bocaccio 70, nada de Briggite Bardot salvo que interpretemos "El desprecio" de Godard como comedia, nada de Jane Fonda...fijate que una fealdad atroz como Barbara Streissand hizo mucho más por la risa que todas ellas, por ejemplo en "El espejo tiene dos caras" o las primeras "Don Juan de Marco" es muy buena, entrañable no desternillante, Marlon Brando hizo comedias excelentes, la mejor es "El novato" (the freshman)una parodia de "El padrino" con Matthew Broderick "El joven Einstein" fue muy buena, "El joven Ned" también, hay una serie de comedias así únicas en su tipo "El hombre que subi´una colina y bajó una montaña" es deleitable y transcurre en Escocia, con la Fitzgerald y Hugh Grant comedias alemanas no puedo recomendarte, salvo "Irren ist männlich" que no la vas a conseguir, las de Doris Dörrie no son comedias y las que sí, mejor olvidarlas (salvo Loriot, pero no lo vas a entender) en realidad creo que hay una cuestión generacional, el humor envejece rápido y las comedias de mi adolecencia no te van a gustar, te diría que veas las de los grandes genios de la comedia y cuando estés por elegir me mandes mensajito para ver cuál es dentro de todo mejor de Peter Sellers solo te nombraría las malas malas, ponele hay muchas de argumento perfecto que son mejores para contar que verlas... en fín, espero que con esto tengas como para entretenerte, que era la idea ¿no? carinios Martín pd: salió "He is not the Messiah" el musical de Monthy Python en el Royal Albert Hall!




