lunes

Cristina es la síntesis hegeliana de la sonata de Mozart y el soneto de Shakespeare: LA SANATA


Florencia Kirchner: no te operes la nariz porque tener el rostro de Él puede llegar a ser indispensable en algún futuro reeleccionario...

El pasado miércoles fue la despedida del año del curso de humor que dicté en el Centro Cultural Isaac Rojas, así que hicimos la muestra con un policía (porque para muestra basta un botón), nos deleitamos con un monólogo de Jaime Alfredo, de quien creíamos se llamaba así por su vocación de mayordomo hasta que llegamos al insight y recordamos a Jaime Alfredo Davalos: dio un guitarreado stand up acerca de la Iglesia, de cómo el cura si se casa con la iglesia resuelve sus desaveniencias maritales con un arquitecto, de cómo a partir de las imágenes litúrgicas imaginó de niño que su religión consistía en oponerse a Jesús, etcétera
Dijo que los curas, como los remedios, tendrían que tener una leyenda que dijera "mantener lejos del alcance de los niños"

Después nuestro genial alumno estrella explicó la inexistencia de Dios basándose como demostración en los pelos del culo. Su exposición teológica abarcó aspectos como la ley de conservación del calor, que ya tratadistas biologicistas estudiaran (por ejemplo la vulnerabilidad de los testículos que necesitan mantener las simientes refrigeradas). Los pelos del culo calientan lo que nunca necesita calor, ilustró. Sugerimos que tal vez los curas sean pedófilos para eludir un tema tan peliagudo. Yo les conseguí la prometida mujer, a la sazón una niña helvética llamada "Larissa", nombre especialmente idóneo para un curso de humor. Leímos entre todos el primer acto de "La importancia de llamarse Ernesto" después de explicar una serie de cosas de la obra, del autor y de algunos de sus procedimientos. A pesar de la falta de ensayo y de lo díscolo de la conducta de Luis, que se dedicó a intervenir el contenido de mi mochila remedando collages humanoides, las risas no se hicieron esperar. Fue un éxito, lo juro por Él, la importancia de llamarse Néstor.

Cuando salimos todos queríamos comer comida en el restaurante que yo, el profesor titular a cargo, había sugerido, Cervantes, un lugar que homeajeaba a un tiempo al Gobernador de Buenos Aires y al arquero de river.

Pero subrepticiamente con la fuerza de voluntad que describe Borges en el cuento "Guayaquil" y el tesón de tesonero o tesorero que puede apreciarse en "Doce hombres en pugna", Oscar nos fue arriando y pastoreando hasta la pizzería Continental. Jaime y Sebastián bromearon acerca de la litúrgica conveniencia de costos: Oscar no tardó en demostrar que la realidad supera a la ficción sacando su cuponera de Clarín con un 20 % de descuento.

Allí, si bien se oía menos de lo que oye un hipopótamo por la nariz, pudimos disfrutar de la distensión celebratoria, averiguar algunos datos acerca del geniecillo modesto que semana a semana nos deslumbrara, esbozar un curso de stand-up y cimentar la pasión de la amistad instantánea y acaso evanescente, algo tan argentino y tan placentero.

Todos salimos del closet de las convenciones rígidas y confesamos cada cual a su forma y a su modo que estamos locos.

El menos loco de todos, resultó ser un tierno: me explicó cuando le hablé de mi bebé, que siempre recordamos la primera vez que dijo una palabra nuestro hijo o la primera vez que cruzó sin la manito, pero nunca la última vez que le leímos un cuento o la última vez que lo sacamos de la cárcel...
            dejemos que él mismo describa cómo fue el encuentro porque yo inmediatamente le cité el poema de Borges "Límites" y todos me abuchearon, diciendo que había logrado estar casi tres horas sin hablar de Borges y que ya tuve que tirar mi esfuerzo de abstinencia por la borda...


Finalizado el 2do curso, al que arribamos los 5 bravios sobrevivientes del curso 1, El profe cumplio sobre la hora su larga promesa de traer mas mujeres que equilibren el cupo, y se reinvidicó como River de su papelón de perder contra Unidos venciendo a los Defensores del Burrito.
No entregó el profe los diplomas del Rojas, por pensar que sus alumnos eran merecedores de certificados de mayor tamaño: diPlomazos.
El cierre fue de lujo, con una evocacion Maradoniana de Luis, Sebastian plagiandolo nuevamente en soecidades sobre pelos en el upite, y Jaime haciendo la del Monolego Sacrilogo.
Partimos todos con la nueva alumna a un ámbito que nos permitira charlar en susurros como no pudimos hacerlo en las estridentes aulas rojianas.
Mientras los muchachos besuqueaban a sus rubias cervezas, las damas dale que dale a sus morochos tintos.
Nuestro galán Luis, pretendió hacer la gran Gonzalo que volcó la coca para llamar la atencion de la hermana profesoral, haciendo derrame de un frasco de pimentón que dejo esparcido por el suelo Continental el mencionado polvo ante la atencion de nuestra suiza.
Cuando propuso invitar el agasajo a nuestra joven europea, a Oscar le salto su cocodrilovich Dundae de su semitico bolsillo y se opuso con el argumento de que pretender invitar a un suizo munido de euros, es como intentar enseñar basquet a un negro o el ritmo de samba a un brazuca o a ser ahorrativo a un coreano.
La noche concluyo con la promesa de Bibi de cena findeañera, el profe partiendo en bicisendas macristas que Jaime se nego a usar para ir a su bolicheada posterior, Sebastian pretendiendo romper su Kindle como hacen los secundarios con sus carpetas, Bibi y Oscar rumbo al bus, para no ofender al último con el insulto de "pagar taxi" y Luis sabrá contarnos si la suiza resultó dulce como un Suchard o caliente como una sopa Knorr .
Saludos a todos


El premier italiano aseguró que su país saldrá de la crisis. La oposición cuestiona su anuncio con ataques a su persona: ¿por qué salió a decirlo en calzoncillos?
Pelos en el Culo


Hay muchas cosas en la vida que no entiendo una de las cuales son los pelos en el culo. Lo entiendo en el caso de un animal peludo, todo el cuerpo cubierto de pelos. Ahí tiene sentido. Pero incluso en el mundo animal tenés a los mandriles (criaturas maravillosas) que te demuestran que si hay un lugar donde no conviene tener pelo es precisamente ahí. Es una zona que es mejor tener despejada. Además la idea del pelo es servir de abrigo, proteger contra las bajas temperaturas, y ese es un lugar donde nunca nadie tiene frío. La gente no va por ahí diciendo, “Sabés que, me parece que vine desabrigado, me está entrando un fresquito en el ano” o “Cerrá un poco la ventana que se me congela el recto” ¡No! ¡Nadie dice eso! ¡Nunca! Bueno quizás alguien en alguna circunstancia sí lo dijo pero ya sería un caso demasiado escatológico, aun para los estándares de un monólogo titulado “Pelos en el culo”. Pero me estoy yendo de tema. Mi punto es que en cuanto el homo sapiens empezó a evolucionar, a alejarse de sus antepasados simios y perder pelo, el primer lugar donde lo tendría que haber perdido tendría que haber sido ahí. Esto habla muy mal de la evolución. Pero habla aun peor de Dios. Para mi esto es una prueba irrefutable de la inexistencia de Dios. ¿Qué tipo de ser todo poderoso, de inteligencia suprema, de fuente de conocimiento dice “a ese ano lo que le quedarían bien son unos pelitos ahí al lado”? Entre esto, la compulsión natural rascarse las cascaritas de las heridas, empeorando siempre las cosas, o el hecho de que el chocolate no cura el cancer estoy totalmente convencido de no hay existe ningún Dios creador detrás del diseño del universo.

The Big Sleep


Pero no quiero sonar tan negativo. No quiero decir que todo sea tan malo. Pelos en el culo, Dioses sádicos o inexistentes, todo esto no significa que la vida no valga la pena se vivida. Todo lo contrario. Estoy totalmente a favor de la idea de no morirse. Aunque tengo que admitir que han habido veces en las que sí, he contemplado la idea de acabar con todo, de abandonar este mundo, de quitarme mi propia vida. Casi siempre fue a eso de las siete, siete y cuarto cuando sonaba el despertador y tenía que levantarme para ir trabajo. En esos casos la idea del descanso eterno suena bastante atractiva. “Mmmm …. si me muero … no tengo que levantarme”. Todas las contras de estar muerto a esa hora de la mañana parecen quedar de lado y lo único en lo que puedo pensar es “¿Qué tengo que hacer para seguir durmiendo? ¿Morir? Dale, venga, lo que sea con tal de dormir de quedarme cinco minutos más en la cama (que en caso de realmente morir se pueden extenderse a más de cinco minutos, hasta que alguien se de cuenta)”. Pero ahí vienen los problemas. Suicidarse no es tan fácil. Uno puede intentar ahorcarse o sofocarse ahí en la cama, “Ghhhhggghh”, pero ya a la tercera o cuarta arcada uno se despabila y ya lo de morirse pierde el chiste. Ya está, ya te despertaste, más vale seguir viviendo. Ni hablar de pegarse un tiro, por más que uno fuera a tener un arma bajo la almohada la sola idea del disparo, de “BANG!!!” terriblemente estruendoso a esa hora de la mañana suena totalmente sacrílega. No, tiene que ser una muerte rápida y silenciosa. Lo ideal sería una máquina kevorkiana que funcione como un despertador pero que cuando suene la alarma uno tiene la opción de apretar dos botones. Uno apaga la alarma, como en cualquier despertador, para que uno se levante y siga con su idea, el otro: muerte instantánea. Si todos los hogares del mundo tuvieran uno de estos la población mundial se reduciría drásticamente de la noche a la mañana. Si todo el mundo tuviera que elegir “levantarme o morir, levantarme o morir, levantarme o morir ” a primera hora de la mañana estoy seguro de que esa mañana la línea D estaría muy vacía.

2 comentarios:

  1. sehr amüsante zusammenfassung :-) danke!

    never trust a swiss girl without money

    Larissa

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  2. or...
    never trust a swiss girl, without money.

    Buen regreso Larissa. Un beso

    OScar

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la peor opinión es el silencio, salvo...