martes

Riquelme, una lesión de vida


A poco de cumplir siete meses de padre primerizo (soy el hombre más feliz de mi vida)anoto algunas impresiones en un año la mar de singular intramuros y allende la mar...
Fue un año en el que desenterraron a Allende para confirmar su suicidio: qué generalizada la costumbre de considerar la manera de morir de una persona como parte de su conducta y hasta de su personalidad: así es cómo el escándalo nos corteja con las nuevas biografías que nos informan que Cortázar murió de sida, antes de que se supiera lo que era y que a la manera de un Jorge Cafrune, solo que asesinado por el bando opuesto, el joven y apuesto Albert Camus fue muerto por encargo de la U.R.S.S y no en un accidente producto de la fatalidad.
Un año de muchos retos, pero en el que si hemos de seguir a Freud, solo influyen aquellos que realimentan los retos que recibimos en la infancia. La idea de que todo síntoma está sobredeterminado, que tiene dos causas es fascinante. Así lo advertimos cuando estamos con el pequeño bebé en la calle de su casa pero ese solo elemento no es alimento para la esperanza: no está a la altura deseada. Otras veces estamos en la altura correcta pero en una calle perpendicular. Tenemos una sola cosa de qué agarrarnos mientras llora o nos mira echando de menos sus juguetes y somos juguete de su caprichoso malestar (un malestar que despabiló el mayor bienestar que conozco hasta ahora, frente al cual es acto sexual es un juego de niños, bueno, siempre lo es, nada es menos "adulto" que lo que se muestra en películas para adultos: hacerlo reír, hacerlo estallar en carcajadas poderosas comparadas con las cuales las palabras de Brecht referidas a los luchan todos los días parecen una abstracción hueca). Como aquella señora que me contó lo mal que se sintió en su desembarco en Alemania, lo sola y hostil que vivía hasta que encontró un refugio afectivo nada menos que en una estación de servicio Esso, que le recordó su Haedo natal, como un rasgo pintoresco de su terruño, entrañable y cálido, familiar como solo un oligopolio puede serlo.
Solo la Esso no garantiza el combustible emocional mínimo en la hostil tierra de cuya lengua vivo, ni el respeto total sirve cuando uno anhela complacer con placer: si el futuro Premio Nobel de lo que él elija, no lo vamos a andar condicionando, desea agarrar la cuchara y llevarse la banana a la boca, cabe celebrar su intención, pero hay que ponerle del derecho la cuchara y así con todo, el respeto tiene que ser siempre a los fines del aprendiz, no a sus métodos, incluso en este año. Un año en el que River está en la B y pierde con Boca Unidos (está en la B porque un jugador de nombre Román la agarró con la mano, como lo quiere la popular alocución verbal: ¿cabe creer en el nominalismo postplatónico pues?). Un año en el que la Presidenta logra que muchos ciudadanos crean que somos un país que avanza pujante frente al desacelere y colpaso de las potencias centrales como el  anciano de una tribu subsahariana proclamando orgulloso a sus súbditos que otras culturas debieron dejar de lado la sana costumbre de comer el corazón del guerrero pero nosotros seguimos adelante, puro corazón...
Es realmente digno de análisis el espíritu que anima a este Gobierno, ahora lanzando una suerte de cruzada militante para generar una mística de renuncia histórica a dejar de pagar cien o doscientos pesos más por mes. Es tan indeciblemente cómico para mí lo que hacen que me cuesta muchísimo traducirlo a chistes para todos risibles, será porque no soy un artista. Me resulta gracioso que el Gobierno tenga el entusiasmo contagioso para generar esa amalgama nucleadora de voluntades luchando por sus derechos y nuevas conquistas sociales y que esa coloratura de voz, ese ethos discursivo sea empleado casi con fanatismo religioso para cualquier bana(na)lidad profana, como la compra de merluza o el boicot a Shell o invitar a Bush para que nuestro grito de guerra sea "fuera Bush de la Argentina"...pero no consigo comunicar las insondables reverberaciones de ridiculez que esto tiene para mí, ora porque la tradición marxiana ve con buenos ojos el maquiavelismo para con las meras leyes de la mera actualidad histórica burguesa del capitalismo salvaje, o porque no domino mis instrumentos verbales lo suficiente.
Que el artista tenga que ser inteligible es una maravillosa definición de Chesterton, por más que sea como la Esso o ver solo la altura o solo el nombre de la calle, un entuerto propio de un tuerto, no poder celebrar a los autores oscuros como Holderlin o Washington Cucurto...el ser humano es el único capaz de comprender el universo simbólico: el único capaz de jugar con un caballito de madera o una escoba como si fuera Leguizamo y también el único capaz de ver en una película tan abominable como "London River" la alusión simbólica a alguna de Bergman, aunque esto último ya sea volver a cierta indiscriminada animalidad.Mi bebé es un artista misterioso: nació con una serie de mensajes completamente revolucionarios, que poco a poco descifro. Uno de ellos, es que la ontogenia no replica en absoluto la filogenia y que salvo Mónica Lewinsky ninguna criatura sobrevive en hábitat alguno llevándose a la boca todo cuanto quiere conocer. Pero detengámonos en la muy admirable definición del artista como aquel capaz de hacer inteligible lo común a todos: "El artista es una persona que comunica algo. Puede comnicarlo más o menos fácil y rápidamente; puede comunicarlo a un número mayor o menor de personas, pero es una cuestión de comunicación y no sólo de lo que algunas personas llaman expresión"
(creo que Chesterton alude con poca inteligibilidad cartesiana a Benedetto Croce aquí o tal vez a Mencken que escribió "El crítico, del principio al fin trata de expresarse a sí mismo; trata de realizar así para su propio ego íntimo el sentimiento grato de una katharsis obtenida, que Wagner realizó cuando escribió Die Walküre y una gallina realiza cada vez que pone un huevo", pero sigamos)
"O, más bien, hablando estrictamente, no es expresión a menos que sea comunicación. 
(creo que tanto Demócrito de Abdera como Darwin llegaron a la peregrina idea de que la música, imparafraseable expresión de las expresiones, surgió no solo como imitación del canto de los pájaros, sino como intentona de comunicarse con los animales, no a la manera deliciosa de "Tobermory" de Saki, en donde el gato que habla es asesinado por develar secretos de alcoba de los primeros testigos del milagro)
"Sé que durante un tiempo ha existido la costumbre de decir que el artista expresa algo como si ello sólo significara que se libera de algo. Puede ser natural que el artista desee liberarse de su arte, sobre todo si consideramso lo que es a veces ese arte. Pero su tarea no consiste solamente en entregarse a sí mismo, sino, lo digo muy solemnemente, en entregar las mercaderías. Esto es, como digo, una perogrullada, pero se la olvida extrañamente en gran parte de la alharaca de moda acerca de la autoexpresión artística. El artista, en definitiva, se muestra como ser inteligente, haciéndose inteligible. No digo haciéndose fácil de comprender, pero sí ciertamente siendo comprendido.Sin embargo, se habla mucho todavía del espíritu aislado e incomunicable del hombre genial, de que hay en él cosas demasiado profundas par aque pueda expresarlas y demasiado sutiles para que puedan ser objeto de la crítica general. Afirmo que esto es exactamente lo que NO es cierto respecto del artista. Eso es exactamente lo que es  cierto con respecto al hombre corriente que no es artista. Eso es exactamente lo que es cierto con respecto al hombre llamado filisteo. Él tiene en su alma sutilezas que no puede describir, tiene secretos sentimentales que no puede mostrar en público. Él es quien muere con toda su música dentro. Pero la finalidad del músico sería, evidentemente, morir con toda su música fuera de él, aunque rara vez se puede conseguir ese estado de cosas ideal. La cuestión es, no obstante, que no basta con que el músico saque su música fuera de él, sino que además debe meter su música en algún otro"
Creo que podemos dejar ahí la definición de Chesterton porque eso de ponérsela a otro ya empieza a ponerse subido de tono. Me gusta mucho reflexionar acerca de este caracter del arte en momentos en que todavía dicto un curso de humor, y en cierto sentido, en el sentido del humor para ser más precisos, el humor podría definirse como una venturosa mala inteligencia. Sé que el humor, para seguir con la metáfora musical, es como el piano: es tan grande que no cabe en las categorías con las que se pretende definirlo (así, el piano pasó de ser considerado de percusión o de cuerdas percutidas a "de afinación total" según Gilbert). Tomemos un caso inequívoco de equívoco: "Va a ser tu cumpleaños ¿qué vas a hacer?" -Y sí, ¿qué le voy a hacer? los años pasan, nadie lo elige, pero es fatídico...La elección entre el candidato Ameal y el delfín de Macri está pareja, dice uno y el otro finge entender mal y contesta: "estás equivocado, se llevan pésimo, no creo que formen una pareja"  Si uno dice "George Harrison tocando I've got my mind set on you es un sol" está diciendo algo inteligible y claro, si dice "Fito Páez trata de tocar como mí bemol sostenido lo que es un sol" también, pero basado en una deformación meritoria de la claúsula anterior.
Aristóteles definió comedia como aquella obra en la que el héroe se presenta como inferior al público (en una definición que Northrop Frye retoma y refina agregando nociones primaverales). En "la estructura subversiva de la comedia" (Centro de Estudios sobre Cinematografía, Bs. As. 2010), Juan Antonio Samaja e Ingrid Bardi niegan la posibilidad de clasificar como en literatura se permitió Barthes a la comedia de acuerdo a sus efectos. Arguyen que postular a partir del efecto una definición (como las palabras de Groucho a Woody "lo que sea que haga reír") es postular la infalibilidad de la comedia, siendo que un chiste no deja de ser un chiste por pésimo que fuere si tiene intención de hacer reír.
La vieja y muy técnica, muy materialista, digamos, muy poco romántica definición de Borges, a saber, la de que la literatura es cotidiana, permanente y puramente sintáctica podría servir, dado que hay muchísimos ejemplos hilarantes de construcciones bisémicas involuntarias (qué poco marxiana es en cambio, su idea de que el artista "recibe" pasivamente la idea de la musa o el subconciente!). En mi última clase de humor, una clase que salió muy fluída y la etimología de "humor" es "humedad" mis alumnos recordaron casi a la manera de la prohibición del incesto de Lévi-Strauss, que es universal pero que en cada cultura se instituye de manera diferente, cómo la cámara oculta funcionaba como la permisión del incesto. "Estás violando a tu madre, ah, pero ya veo la cámara, está permitido porque era una bromita para el programa transgresor". Recordamos cómo en "Nuestra hospitalidad" Buster Keaton usufructúa la ley de que no podés matar a alguien en la medida en que lo tenés de huésped: asoma un pie fuera del balcón y silban las balas, pero entra y le tienen que ofrecer una cena e invitarlo a pasar al salón de lectura a fumar. 
En "Borrador de memorias" (Plus Ultra, Buenos Aires, 1978, compilado por María Hortensia Laclau), Conrado Nalé Roxlo anota: "Hay un cuento de O'Henry que nunca he leído (me lo contó en la dirección de este diario Carlos Muzzio Sáenz Peña, que era un grato narrador). En un garito del lejano oeste dos rudos buscadores de oro juegan a los naipes; d epronto uno, con los labios apretados y la mirada fija, exclama: 
-¡Tramposo!
El corro palidece. La situación es de muerte. Al insulto debe responderse con un tiro. Cada grupo humano tiene sus leyes. El ofendido saca lentamente la pistola, apunta al pecho de su contrincante, pero en vez de disparar, dice: -Repítalo sonriendo.
-Gran tramposo-dice el otro, con amplia sonrisa. Se ha salvado la situación, y el juego continúa tranquilamente. He resumido ese admirable cuento porque él muestra todo el valor que puede tener una sonrisa como transformadora de palabras. La sonrisa de Arlt, tenía siempre ese valor (...)
Citamos casos análogos donde el subtitulado, el valor simbólico del resumen de lo que algo significaba importaba más que la materialidad de lo que se hacía. Así, los psicólogos que enseñaban fingiendo censurarlo, a Vigotsky en clases tan finiseculares como moscovitas (la palabra finisecular es tan al pedo complicada como la palabra moscovita, se hace eterno jugar al "ni finisecular, ni moscovita, ni ontoteológico ni horadar" en una versión avanzada de la tienda de París). Así el comediante que se toma la libertad de toquetear los senos de Pamela Anderson como parte de la batería de sus chistes (usándolos, precisamente, como batería). En el salvaje oeste existía realmente esa convención y usted podía decirle a un hombre "sos un hijo de mil putas, hiciste volar el pueblo de Río Tercero donde murieron embarazadas solo para probar armas que vendiste a Croacia"y si te decían "repítalo sonriendo" se sobreentendía que habías tenido la intención de decir en broma todo (paralelamente la figura de la injuria en el campo de la jurisprudencia prescinde de la necesidad de que se falte a la verdad: si yo considero que perjudica mi prestigio y me daña moralmente que usted diga que yo respiro oxígeno, puedo iniciarle acciones legales y si usted lo dijo es culpable de haberme injuriado).



Los goles de Boca recuperados: como dijo Cristina, nos secuestran los goles, según Graciela Fernandez Meijide, los goles que robaron a River serían ocho mil y no treinta mil, pero Birmajer aclaró que mil sesicientos serían goles judíos...
Mi pequeño hijito repta movilizandose con su panza a la manera de una foca y su gateo entrañable y prospectivo nos cautiva por horas...o sea: su niñera dice que prefiere cautivarse por hora y no a comisión. Lo llevo a Plaza Irlanda solo para descubrir que aquel legendario concepto "el auto es el tercer huevo del hombre" encuentra en el bebé la confirmación de Freud de que el hombre busca a la mujer pero la mujer busca al hijo, siendo el bebé el primer falo del hombre. Todas abren generosamente su boca y se prodigan cuan escotadas estén para hacerle fiestas y felicitarme por ser tan buen papá y yo no les digo "si querés te hago uno igual" cuando se me abren con una confianza asombrosa solo porque vengo con esta credencial social en pañales, contándome sus vidas, adivinando entre mis quisquillosidades deviniéndolas cosquillosidades que soy de los que fingen odiar pero aman y si no amase...bueno, el verbo "amasar", en fin...: no les digo que esa veneración idolátrica que un bebé les sucita me la producen ellas, incluso mi propia mujer (hoy fui con mi hijo cantnado hasta Villa del Parque a comprarle un vestido de natural mystic-a la madre, me apresuro a aclarar) no les digo nada más que lo que quieren oír: a qué hora toma la mema, cuánto duerme, qué día nació, de qué cuadro es, por qué es tan tranquilo, tan simpático, tan risueño y dónde habrán dejado su billetera o su reloj... y si las veo de nuevo no les digo "te echo de menos" (te echo polvos de menos si estoy así de dormido) sino que el pequeño geniecillo ha perseguido hoy el envase de un yogur Manfrey y dada su torpeza al dar caza a su presa, se movía y remitía al Génesis 9: 3 "Cualquier cosa que se mueva será carne para tí" que es lo que le dijo Dios a Noé, pero la cita bíblica tampoco puedo decírselas...
En fín: mientras el autor de "El secreto de sus ojos" me cuenta que comió del plato de Eric Hobswawm (en el festival de Gales que organizó Mrs Hobswawm haciendo un revisionismo del menú que le resultó histórico, porque le dieron un bocadito para que sepa de qué se trataba y ese cameo del cholulaje se metaboliza en un bocadillo imposible de omitir en toda conversación, aunque lo que alimentó ese "protagónico" solo haya sido un bolo), casi me siento tentado con el mismo extático impulso reverente a decir que la carne de mi carne vomitó en la cabeza nada menos que a la gran N. F., una bellísima periodista de "La Nación" que viene a empaparse de alemán ad náuseam antes de su merecida beca para trabajar en "Der Spiegel". El pequeño adicto al compañero Nestum seduce a todos con sus caídas de ojo, su natural tranquilo (como era yo) su tendencia a preferir gatear antes que sentarse (como era yo), su insomnio (como sigo siendo yo), su magnetismo carismático (¿está anunciado lluvia para hoy?). La primer lección que me legó fue que hay que ser más animales. Las siguientes ya no se las puedo contar acá...

1 comentarios:

  1. Anónimo3:20 AM

    Va terminando el año y el padre modelo no se hace ver en el bajo Belgrano. Se lo ve bien con el hijo. Es lo principal, dicen. Hablamos. Marcelo

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la peor opinión es el silencio, salvo...