miércoles

Un ghostwriter reclama al Nobel de Literatura el millón de dólares prometido en "premios"





Un ghostwriter que decidió salir del closet del anonimato para declarar su verdadero nombre (que sería Martín Gabriel Brauer) le reclamó al poeta sueco Tomas Tranströmer el adeudado millón de dólares por haber logrado el Nobel de Literatura.
El actual presidente electo de Tomas Tranströmer, Daniel Angelicisen aseguró ayer a La pregunta del Seiscientos Mil que el acuerdo firmado con el plantel de negros y escribas secretos ascendía a seiscientos mil dólares y no un millón, pero el ex presidente del actual Premio Nobel de Literatura aclaró en el programa de Osvaldo Quiroganson que en efecto prometió la antecitada cifra sin testimoniarlo por escrito y agregó "si se cometió algún error, fue mío, el millón de dólares es una figrua poética, no era como para escribir un contrato, you look like a million dolars, me'entiende?".
El equipo de redactores, buriladores, realzadores de estilo y defensores de la métrica había manifestado su malestar hacía algunos días, cuando en el discurso de agradecimiento a la Academia el laureado poeta dijo que la cotización de la corona sueca deja mucho que desear en relación a años como el pasado en el que lo ganó "un cisne negro", en alusión a la pluma oriunda del altiplano, Mario Vargas Llosa.
Asimismo comentó en esa misma oportunidad que su vocación era por estar enamorado de la vida, agradecido líricamente a la música, cautivado espiritualmente por el arte pero que con el monto actual en dólares del galardón más prestigioso no le iba a alcanzar ni para pagar una semana a su mucama paraguaya hincha de O-limpia que se enfermó de rubéola o mejor dicho moróchola por más que adore la camiseta de la intertextualidad y por más que "ame al amor" (alusión sutil a Amor Ameal, ex presidente de Tomas Tranströmer)

 No se puede seguir explotando al verso rimado sin blanquearlo, no se puede pulir el endecasílabo en condiciones infraliterarias, sin una profunda motivación. Roland Barthes en el discurso inaugural del College de France definió al fascismo menos por lo que prohibe como por lo que obliga a hacer; André Gide le dijo en una ocasión a Paul Valéry: "moriría si me prohibieran escribir" y éste contestó "y yo si me obligaran a hacerlo", expresaron en su comunicado los operarios, trabajadores no sindicados, personal no decente y el gremio de camioneros "que ayudan a que la obra nos transporte" del grupo escritorial Más Allá de Trömer (los tranströmers)

La trastornada comisión directiva del insigne vate quien, recordémoslo, tuviera que ser sometido a un gerenciamiento después de la publicación de "Cirujía mayor sin sinestesia (pétalos a las nervaduras del sino apodíptico) ", salió al cruce de estas declaraciones explicando que cuando le dieron el Nobel a Vargas Llosa fue por la cartografía del poder que realizó el exponente del boom latinoamericano, pero que Tranströmer de cualquier manera recibiría el Nobel lisa y llana, prosaicamente por la mera "cartografía", vale decir, por pertenecer a la nacionalidad sueca.

"Esos argumentos geográficos no alcanzan la mayoría de edad", expresó hecho alegóricamente un basilisco el abogado defensor de los querellantes y militante de "la Nobel": "y no está permitido ni violar con avenimiento la palabra empeñada en una Casa de Desempeños Viles ni emplear argumentos menores de edad por más que estén llenos de su conemoción y (SIC) consentimiento".

El fenómeno de escritores que integran un secreto equipo no es nuevo, pero sí poco expuesto hasta ahora. La clave anida en la crisis del libro ante el advenimiento de los artefactos de lectura virtual y los pocos puestos de trabajo que quedan como novelista revelación. El campo de la poesía se vio dramáticamente, patéticamente afectado, con un afecto sincero, durante la crisis del euro, llegando al despido de miles de desgarrados exponentes del umbral  de dolor y placer en la posmodernidad multicultural. Tras la publicación en "Pagina/12" de un libelo a cargo de Alan Pauls contra el MercadoLibre, el Fonema Morfológico Iterativo revocó la licencia poética a "toda aquella persona a la que no le pasó nada más grave que eso en el curso de una semana".

Así como las grandes divas de Hollywood, mutatis mutandi usan dobles de cuerpo, ponen en su boca entre otras cosas las palabras que les dictan sus asesores de imagen y confirman la noción marxista de que es la comunidad la que da existencia al ser, algunos grandes escritores una vez alcanzado el capital literario contratan a lo que se conoce como "negros" a los que hacen blanco del olvido y la ignorancia negándoles el crédito que su talento requiere para comprar un terrenito en San Antonio de Areco.

Francis Bacon, según las malas lenguas, fue el culpable de "Agarramela con la mano", aquella misteriosamente incongruente tragedia de Shakespeare acerca de la cual no se pusieron de acuerdo nunca Hazzlit, el Dr. Johnson, Harold Bloom y George Steiner, si bien Orson Wells la consideró "la más lograda y universal"

Muchas veces se torna evidente el apremio con el que la mercadotecnia carga las tintas sobre los generadores de bibliografía. Es fácil detectar la impronta de "la fábrica" de Andy Warhol en reiteraciones grasas que saturan y que llevan el inconfundible sello de fábrica a rolete (por ejemplo se estima que "Stop all the clocks" es todavía de W. H. Auden, pero ya "Detengan todos los aires acondicionados" y "Recarguen todas las baterías de las netbooks" serían refritos remanidos que solo hallarían causación en  afanes lucrativos ad ovo)

Fue precisamente Camilo Trestiros, un investigador de corte marxista y ghostwriter de las columnas en "La Nación" de Mariano Grondona, quien, seguro de que cada ficción disparatada tiene una determinación material, rastreó la producción de Dailan Kifki hallando lo que en la jerga se conoció como el elefante blanco robado, procedente del film "La fiesta inolvidable". Sus rastreos pusieron sobre el tapete ciertas incoherencias y contradicciones que llevaron a desenmascarar la farsa, la comedia, la tragedia, la épica y en algunos casos, el cantar de gesta, la epopeya y el auto de fe de reconocidos intelectuales. Algunos homoteleutones examinados bajo microscopio revelaron autorías divergentes. Ya desde que Borges y Bioy Casares por falta de empleo autoral se vieran obligados a asociarse, creando la firma Bustos&Domeq, las suspicacias recayeron sobre todo cuentapropista. José Pablo Feinman, dada la velocidad de su abultada producción llamó la atención de los sabuesos metonímicos, pero, sinécdoques aparte, al allanar sus vocablos se comprendió cómo hacía para despacharlos tan pronto y fuera del decomisamiento de algunos significantes de dudoso origen, su vasta (o basta) labor de divulgación reduccionista fue liberada. Zygmunt Bauman en "Literatura líquida" procuró alertar acerca de las nuevas factorías y talleres de confección de ensayos críticos acerca de la cultura, pero se vio envuelto en el escándalo de que empleó para esta denuncia a escribas que  sufrieran enfermedades de transmisión literaria.
"Canción para mi muerte" de Sui Generis debió concluir con "un montón de voces que me gritan y un montón de manos QUE SE AGITAN" según Trestiros, pero el verso libre "que me aplauden" desnuda la presencia de un cuerpo extraño, y no se refiere al actual cuerpo del artista antes conocido como Charly García.
Por culpa de la  renuncia a los subsidios kid en literatura infantil la historia del cerdito y medio que edificó lo que pudo pierde algo de eficacia moralizadora. "Quinientos treinta y cinco poemas y una canción desesperada" de Pablo Neruda ya cotizaba al cierre de la bolsa de valores líricos en quinientos treinta y seis poemas y una canción al borde del suicidio, mientras que "Las treinta mil y una noches" mantenía su cotización gracias a una fuerte intervención de la Real Academia Española. La fusión de capacidades escriturarias también halló un espejo en la aleación de obras. Así, al cierre del mercado de pases, el título "Alí Babá y los cuarenta personajes en busca de un autor" se vendía como carbohidrato caliente. No así la malograda amalgama de relatos bíblicos y pornografía soft "Jesus and the second coming" (traducida como "El Nazareno Unigénito se echa un segundo polvo") y su competidora evangélica que probó combinarse con el libro de recetas macrobióticas "Nuestro Señor se hizo harina refinada para nosotros"...

2 comentarios:

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  2. Habria que cambiar el año y título del blog. Por ej.: Canceriroide 2012

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la peor opinión es el silencio, salvo...