jueves

Algunas de las 2012 cosas que amo de la vida



Amo haber empezado hace creo que dos años este formato en el que escribo una vez al año (ustedes saben que una de las peores perversiones es el sexo anual) lo que este año supe prescribía Samuel Butler: el recordarse a sí mismo lo que ama, lo que le da placer (una inocente coma sugiere que es una aposición, que nadie lea "una posición", amo a mi familia sin que siempre ella lo sepa-incluso a veces yo mismo me olvido, y sin que sea siempre un placer-incluso...olvidémoslo)

Amo no haber descubierto sino hasta hace instantes que esto de hacer listas se parece peligrosamente a la tarea que nos puede encargar realizar de una sesión a otra un analista de la línea cognitiva. Debo ser una de las pocas personas de mi generación que si pudiera solucionar todos sus problemas tomando una pastilla preferiría no solucionarlos, ya que esa magia farmacológica desplomaría toda mi fe (toda su fe hay que decir por rección, por el régimen, por sinesis, pero queda inmodesto) en la complejidad existencial que hace necesaria a la intrincada veta filosófica que amo de casi cada dramaturgo, ensayista, literato, director de cine y taxista

Amo a la niña judía que señalando un árbol de Navidad (que no celebra) me explicara que se trata, SIC, de un "árbol de natación" (deporte que igualmente tampoco practica)

Amo los sutiles mensajes que la película "La piel que habito" como una delgada película impregnando mi epidermis me sigue susurrando en el año que empezó con Louise Bourgoise en Proa: podría escribir una cuarta reseña hoy en la que me refiera solamente a la imposibilidad de la protagonista de siquiera suicidarse. Amo el hecho de que la página "Esto es un bingo" me haya dejado entrarles: http://www.estoesunbingo.com.ar/author/brauer/ 

Amo, dentro de mi puritanismo escandalizado, algunas peculiares imágenes románticas donde bellas actrices representan el arrobo y encantamiento de los besos y el contacto con las cóncavas manos desubicándose como si la mujer gozara realmente muchísimo de la demanda que su oferta genera y no se tratara de un ardid para tenernos cerca y poder reprocharnos la crisis en la zona euro y la beatificación de los wachiturros: la escena del regreso de Ugo Tognazzi en "Romance Popular" de Mario Monicelli, la de Patrik Dempsey cuando Jennifer Connelly habla por teléfono con su madre, la escena de "el baño real está concluído" en "Príncipe en Nueva York", el comienzo de "El desprecio" que aúna a Godard con Brigitte Bardot, Michel Piccoli (el de "Habemus Papa"), Fritz Lang, Homero, Jack Palance convirtiendo a una bobalicona que estaba re-fuerte en el gesto de amor al cine más estética y plásticamente encantador, aunque formulado así suene injustamente a cirugía estética, (Laura Spiner me reveló cómo Godard tuvo que caminar sobre sus manos una cuadra para ganarse el derecho a que Bardot se redujera el espumoso corte de pelo), amo el peculiar modo de ahuyentar cocodrilos en la horrorosa remake de "Cat People" con la exhuberante anoréxica Nasstasja Kinski
Amo el hecho de que mi entre comillas drogadependencia haya consistido en su momento y por adoración a una niña drogona simular saberlo todo, como los adolescentes con el sexo y los poetas con el mar, sin haber probado más que el efecto alucinatorio que la conversación con los drogones me produce. Amo mi involuntaria aversión a la toxomanía a la que considero hacerse adicto a discapacitarse. Pero creo que es porque prefiero ir caminando a ir en colectivo, no porque no quiera ir.


Amo la intensidad del deseo sexual muchísimo más que su consumación y amo la infancia, que casi parecen lo mismo: ningún adulto se exasperaría  hasta ponerse colorado por el hecho de que le sea brevemente asimilado el contenido de sus huevos si éstos son huevos Kinder, solo la niñez debate cada bagatela con la pasión turbulenta de una cruzada.

Amo el deleite metafísico y el efecto espiritual que determinadas partes del cuerpo de determinadas personas pueden llegar a operar incluso si son operadas.

Amo determinados sabores específicos cuya mención solo significa que amaría a otros similares siempre y cuando hayan sido destinados al goce de las papilas y a oficiar de spa durante el itinerario gástrico. No quiero mencionar marcas porque no dependo de ellas (y porque no pagaron). Digamos que puede mejorarme sensiblemente el humor el "Aleph de los bifes" que es el bife "Chiquilín" valga la paradoja (trae espárragos, papas fritas, huevos fritos, panceta, y deliciosos etcéteras). Cuando era chiquilín me acuerdo que fuimos a un cumple de un compañerito y había una gran pileta cuya profundidad no se advertía al estar mis coetáneos merodeando sus bordes: me metí socráticamente (sólo sé que no sé nadaR) y empecé a teatralmente ahogarme tal y como lo había visto hacer en las películas. Esteban Wilder, un compañerito que devendría ingeniero, me dijo que me agarrara de su brazo y yo pude vivir. Recuerdo en particular esta anécdota porque nos permite sumergirnos en una de las características que es condición de posibilidad de mi manera de amar. Le dije "me salvaste la vida" sin asumir que si él no me salvaba, otro lo haría, o a lo sumo habría tragado agua hasta la llegada de determinado padre o la resurrección en un hospital público. Esto empecé a decir y no termino de explicarlo: que me encanta agradecer idolátricamente algo que no merece una gratitud ni tan personalizada ni tan magnificada. Cuando estoy contento necesito un dios que me haya insuflado esa dicha milagrosa, que perfectamente podría no haber sido. A cada una de mis primeras noviecietas les decía que era concebible la sola idea de no habernos llegado a conocer jamás, que el haber desafiado las leyes causales de esta manera no debía dejar de maravillarnos y estremecernos. Fue muchos años después leyendo determinismos freudianos o argumentando contra el argumento panglossiano con Darwin que no habría vida alguna si no estuviera de alguna manera adaptada que dejé de amar la deuda de gratitud como motor de felicidad y principio de libre albedrío. O sea: amaría otros dulces si no existiera el Nutella o el Lindt 85% cacao, amaría otros panes si no existiera Franck Dauffouis (Chef Patissier-Boulanger) Ambrosetti 901, horario martes a sábado 7 30 a 19 30, domingos 8 a 18 30 hs., amaría a otro bicicletero si no existiera el actual a quien frecuento mucho más que a la psicóloga y que se me va a hora unos días en los que no sé cómo voy a hacer, ojalá pueda mantener el delicado equilibrio en mi recorrido...

Amo mi independencia, sonaba muy dependiente lo que acababa de decir, amo la creatividad que me brota y me hace disfrutar de mí en toda circunstancia, amo haberlo sabido transmitir como autodisciplina gozosa individual a desplegar en el Curso de humor que dicté en en Rojas, amo por ejemplo haber amagado hoy con dejar a mi bebé en el locker de un negocio ante la mirada azorada de los vendedores (es un cómplice perfecto para el humorismo, su natural tranquilo permite hacer todo con cara de pocker a lo Buster Keaton), amo haber convencido a unos niñitos que me preguntaron qué hacía con mi bebé en el arenero (en el Club River de San Antonio de Areco)que los bebés detectan monedas de oro y que lo traje al mundo a éste porque mi padre no me compartió su fortuna que ganó gracias a mis atenciones de bebé, que ya tiene en edad de bebé lo que equivaldría a ochenta años de los nuestros, que ahora finge haber encontrado monedas solo para que llame a la excavadora, ponga a trabajar al camión cisterna y los tres mil operarios, así descansa y recibe la mema que el sindicato le garantiza, etcétera...(no di con un nombre de perro lo suficientemente canino, cuando llamé a mi amado retoño "Coco, dejá de perder el tiempo", el niño más interesado en participar me dijo que a él también lo llamaban Coco). Amo haber metido a mi secuaz en una practicuna ajena y apostado a que vencía al otro bebé en una riña de bebés y se quedaba con la practicuna, ante las sorprendidas carcajadas generales: amo poder hacer todas estas bromas inocentes precisamente enmarcado en la tarea más exigente, conmocionante, demandante e insomne, en algún sentido el trabajo más solemne de todos. Amo, digamos, poder amar a mi hijo para darle todo sin haber dejado de ser todo lo que espero de mí.

Amo haberme jugado por los trabajos que amo y poder vivir de ellos-dicho sea también en un sentido casi épico este "vivir", dado que hambre no se podría pasar ni viviendo del subsidio del presidente Amado: poder comprar café de Cafezenda o comer goulash de Tourandot o hacer asado con asado aunque por cada kilo de asado haya tanto hueso y grasa. Digamos que amo la docencia, la traducción, la redacción de columnas por encargo dentro de mis limitaciones, el ghostwriting, el homeschooling (o ghostschooling y homewriting) el pasear a turistas, el saber establecer y consolidar vínculos tan entrañables con mis alumnos (y alumnas) y amo el no amar tanto el dinero como para adorar idolátricamente todo lo que se puede hacer con él cuando no es un fin, sino un medio (después de un breve período de ahorro en que ha sido un fin en sí mismo y había que hacer de cuenta que hasta alcanzada cierta cifra no tenía otra utilidad, claro). Amo mi amor al sacrificio pero también que mi época y mi país no correspondan a ese amor, impidiendo que la tentación estoica sea desaforadamente desenfrenada...

Amo la injustificable alegría de vivir con la que se despierta mi hijo de ocho meses cada mañana: cuando lo paseo, quienes lo ven tan sonriente me dicen "y sí, cómo no estar feliz, si no tiene que trabajar, si puede pasear sin ropa" y demás causaciones racionalistas. Estoy seguro de que Mariano Grondona no manifestaría similar exhilarante plenitud de alegría incluso si lo paseamos desnudo cubriéndole todos los gastos, ha de ser algo más relacionado con su iniciática fisiología...

Amo participar de la ilusión de todo padre cuando su hijo es cachorro: que el amor universal por los bebés le está dirigido en exclusiva y excepcionalmente a la singular majestad de su príncipe

Amo el hecho de pertenecer a una estirpe que a partir de un diálogo de sordos en la transmisión del código genético heredado pasó de ectoplasma a hominizarse hasta que todo lo que lo condujo al éxito encefálico le sirvió para detener la evolución del cuerpo. El ambiente se adapta a nuestro inútil apéndice ahora, Nueva York se construye y se erigen rosedales en honor a nuestras eternas amígdalas.  

Amo la sutileza con la que estoy intentando escribir sin lograrlo ni por asomo la biografía de un hombre que dejó de ser marxista contando marxistamente su infancia como producto de  las determinaciones históricas y pasando poco a poco a interesar al lector por su individualidad hasta llegar a una vejez ajena a su época

Amo hacer juegos de palabras con mis amigos duchos en ello y amo haber sembrado inconciencia en mi hijo adoptivo que me recuerda humoradas de cuando tenía siete años (ìbamos al mar y yo le decía "otro dìa que no puedo conocer el mar, cada vez que llego están limpiando")

Amo el recurso que mi sensei llamó "protagonizar la metáfora", comiendo pollo con la mano delante de una chica hermosa para constatar que está más buena que comer pollo con la mano o pidiendo a una maestra de kindergarten para un niño de tres que me dé masa.

Amo degenerar y desnaturalizar el sentido de lo que fuere, si es pronogràfico hacerlo inocente, si me dicen "decime barbaridades en la cama" comentar a cuàntas personas matò Stalin, si es una inocente canción infantil decir "Dooon Benjamin Vicuña tiene una gran trompita, se la mueve a Pampita llamándola "Mamita" y Ardohaín le dice "Ay, ardo ahí, papito": si ardés ahí, Pampita, yo te hago la colita" 
The Sun reprodujo imágenes de Pampita Ardohain y tituló “Estrictamente baile del trasero”, (Strictly Bum Dancing), parafraseando el nombre que el certamen adquiere por aquellas tierras (Strictly Come Dancing).
si no te vi'a bailar cha-cha-chá en la colita
O convertir la canción "saco una manito, la hago bailar" en parafraseado leitmotiv erótico al momento de la embestida en tarlipes o en vestida...

5 comentarios:

  1. creo, quizás, es el mejor post que leí de tu blog...

    quizás sea tanto amor escrito, quizas sea el tema de tu bebé keatoniano, no sé... pero fue muy grosso...

    salu2 y a romper este Marxista 2012!!!!

    ResponderEliminar
  2. Anónimo6:05 PM

    Amo tu locura y amo el haberte conocido, amo tu psicologa y envidio su trabajo !!!!

    ResponderEliminar
  3. Anónimo6:06 PM

    muy bueno como siempre, me contagia tu alegria en este devenir aciago, que me arrastra por la senda sempiterna hacia el ocaso omiso ominoso opiparo ondo o dre descerraje d

    boyando quedó una idea en nuestras mentes batallantes, asi proxima vez nos juntar, escribir sobre la humanización selectiva del reino animal, y viceversa... poder tambien escribir un codigo civil y penal, donde los derechos obligaciones y condenas redunden por ejemplo en vegetalizar o mineralizar a un ciudadano, ciudadanizar un animal, erigir un sistema de premios y castigos, para que ninguna especie sea discriminada por ejemplo para cubrir y ejercer cargos publicos, o ser babysitter un babyscuit. sería un tema complejo, filosofica y socialmente, mucha polemica y editoriales, quiza sirviera para evitar un dos tres masacres o para abolir ciertos programas de television, aunque pensandolo bien.. si tinelli hace bailar cada muerto gracias a una teta y un buen par de culos..

    como hacen los chinos cochinos, seleccionar mes, año o periodo de dos o cuatro patas monocotiledoneas, como propio de cierta especie o grupo, algun semestre habria batracios diputados, un cupo para plantigrados en el Honorable Senado de la Nacion, y asi sucesivamente. No cejar hasta tener un presidente salmón, marchas mediante rio arriba, o para nombrar a ciertos individuos en funciones especieles, digamos que un dia te tocará encarnar un mapache, o una rodocrosita. Incluso las judías en lata abandonarían su inmundo cautiverio filonazi, para ocupar ministerios. helecho amerita una fotosintesis de cerebros, que nobleza ombliga, estas más capacitado para rumiar a que yo me germine, un poroto.

    ResponderEliminar
  4. Anónimo6:09 PM

    Ah, Martín. ¡Una maravilla!
    ¡Te amo (como escritor, quiero decir que admiro tu escritura y la manera en que contás cosas graciosas, con inteligencia y picardía, para mí, deberían contratarte ya de algún diario y que mucha gente te lea y les alegres los sábados, en ese sentido digo que te amo, no porque no me parezcas una persona agradable y de una constitución física armónica y equilibrada, pero no digo "te amo" en ese sentido, tampoco, sino que estaba queriendo aprovechar tu uso del verbo amor, que parece ser el verbo de la vida, una reencarnación de la caridad paulina en clave judía, aunque, bueno, Pablo era judío, así que sería más o menos lo mismo, sin amor sería como un meta que resuena -veo una serie de juegos de palabras que no sé escribir-, o, no, nada que ver, digo "te amo" pero no hay nada de amor sexual, te lo aclaro, con respeto por tus elecciones sexuales, porque vi en tu blog tantas fotos del pito de Brad Pitt (ah, ah: pito, Pitt) que no sé qué pensar, por eso lo aclaro, no lo tomes a mal)!
    Besos a la familia.

    ¡Feliz año nuevo!
    Hasta pronto,
    D

    ResponderEliminar
  5. Anónimo1:53 AM

    Amo este post, los demás también son geniales, pero este especialmente...que en el 2012 encuentres por lo menos una más que ames para el 2013, salud!

    ResponderEliminar

la peor opinión es el silencio, salvo...