jueves

HÍGADO CON MÍMICA (a veces te ganan y a veces se pierde...)


No olvides que para el universo eres un ser mediocre e insignificante pero para un ser mediocre e insignificante eres el universo
Compañeros, compañeras. Argentinos, Argentinas:

Les escribo para que sepan que estoy viva y pedir mis disculpas por la desaparición. Siendo que los miércoles tenía hora y media en el medio entre mi clase facultativa y el curso de humor, ocurrió que dos clases seguidas faltó mi querido profesor de los miércoles, con lo cual o me quedaba 3 horas super al pedísimo o me iba a mi casa a estar super al pedísimo pero en mi casa. Obvio que la opción 2 era un poquito más atractiva y no tardé mucho en decidirme. Bueno, estuve hablando últimamente sobre esto de las decisiones, porque pasa que me enteré (en realidad nunca me había puesto a pensar en el asunto) que haber tomado una buena o mala decisión no tiene que ver con los resultados. Supongamos que tenemos todo el capital de Paris Hilton en nuestras manos (inclusive la humilde parcelita lunar que parece que será una de sus próximas inversiones) y estamos en una taberna de esas ilegales de las que nos hicieron creer está lleno en Nueva York, apostándolo. Hay en una bolsa con 99 fichas negras y una única ficha roja. Bueno, el tema es que apostás los millones en las fichas negras y de maldita casulidad los perdés. Si en ese mismo momento te querés cortar las pelotas pero aparece un economista te salvaste la vida, porque te dice - pará, no hagas nada, la vida no es tan mala, y además tomaste una buena decisión. Claaaarroo flaquito, mirá... había 1/100 posibilidades de perder, te parecía obvio que ibas a a ganar, porque lógicamente las posiblidades eran mínimas. Cualquiera hubiera hecho lo mismo que vos, no desesperéis... sos un buen "decididor". O sea, que las decisiones no se pueden evaluar como buenas o malas según los resultados, sino según las posiblidades de que algo salga bien o mal, es decir siempre a priori. Bueno ya, todo ésto era para explicar que mi decisión fue mala por donde se la mire. Dejé de ir al curso, me desconecté cada vez más de los temitas que estaban viendo y además cada vez que llegaba a casa me tentaban más unos matecitos con quien sea que esté dando vueltas por acá que ponerme a estudiar. Ahora ya está terminando ésto y digo -che, la gente era copada y las clases estaban buenas, y era entretenido ir... el profe era psicoanalista pero bueno... todo no se puede, Adri. En fin, terminé dejando y después desaparecí hasta que un día como hoy abrí la casilla y tenía 174 mails. 174 MAILS: una verdadera demostración de mi enemistad con la tecnología. Seleccioné los de psicopatología, los eliminé de una (salvo alguno que podía ser copado por el título) y dejé casi todos los de humor. Y así es que me volví a contactar con ustedes y aquí estoy pidiendo disculpas. Si en algún momento se juntan a despedirse o lo que sea que hagan pueden no contar conmigo, pero también pueden contarme.
Les mando un besito grande a todos!

Adri.
El curso de humor a punto de despedirse y terminar con su corta vida (si bien lo mío más que la "muerte digna" siempre fue la "dignidad muerta")incurrió en una serie de ejercicios para fomentar los juegos de palabras partiendo de la pura forma del vocablo y tratando de justificar algún sentido a posteriori. Quilmes robadas en los jardines de Flores es metátesis tentativa que funcó, se va probando de darle la vuelta y algunas se dejan y otras no...
 "Hígado con mímica" surge como pura distorsión de "Dígalo" y recién después ideamos una explicación: en mi casa éramo tan pobres que jugábamos al hígado con mímica, comíamos carne sólo en los gestos formales (satisfacción por la vía alucinatoria psí o psí, Adri)

Se estudió para ello las inversiones del invertido Oscar Wilde cuya génesis es mecánica (palabras que suenan como si dijéramos cuya teología es materialista desde este culto a la pura fonética y morfología).Desde la célebre inversión de la mímesis aristotélica "la naturaleza imita el arte" (Dígalo con mímesis) hasta la divertida resignación de Miss Cecily que dice que hoy en día los jóvenes perdieron toda influencia sobre sus padres y que ella perdió la autoridad que tenía sobre su mamá alrededor de a los tres años, advertimos cuan benéfica para la revulsión es la ciega puesta en vertical de cualquier concepción que logra una devolución ad náuseam abundando en semántica  profusa. Casi la constatación de que no podemos no sistematizar, de que lo anárquico se nos escapa, de que nos resulta más imposible que representarnos la Shoá, dejar que nuestro marido deje sus pantuflas ahí, despatarradas junto al bargueño, arruinando el perfecto orden que exhibe el dormitorio.
Por eso muchas alumnas dijeron que les resultó imposible conseguir "Un marido ideal", o que lo consiguieron con el agregado "Un marido ideal y otras ficciones". 
Como ejemplo de metátesis en la vida real estudiamos el triste caso de los electroshocks que un italiano propuso, creyendo en el campo de la psiquiatría que dado que los epiléticos no producían esquizofrenias y dado que los esquizofrénicos no producían epilepsias se los podía antagonizar (que es como si les dijera "dado que rara vez los paisanos que se caen del caballo y se quiebran tres vértrebras sufren un frío tan espantoso en la oreja que se les congela y quiebra y cae como a los soldados polacos según cuenta la leyenda, hagamos que los jinetes pampeanos recorran la nieve rusa para inmunizarse contra la ley gravitacional")
Hilamos a partir de allí-de este helado hilado- un entrecruzamiento con la historia de la psiquiatría, que según Canguilhem ya desde Galeno y no desde Comte o Freud ve en la enfermedad algo secundario y teleológicamente restitutivo, además de un desequilibrio de fluídos que no difieren en su esencia de la salud, solo en su proporción (leímos frases de Renan y de Nietzsche la sentencia-anterior al viagra, anterior a la versión corregida y aumentada de nuestros textículos aunque si corrigiera este texto lo último que haría sería aumentarlo-de "La voluntad de poder" que reza "el valor de todos los estados mórbidos consiste en que muestran a través de un vidrio de aumento determinadas condiciones que, aunque normales, son difícilmente visibles en el estado normal"). Mencionamos cómo Freud no quería -según declara en una carta-leer a Nietzsche para no perder originalidad, por más que haya hablado del eterno retorno de lo reprimido y haya titulado un escrito revolucionario con las palabras "Más allá" (Del principio del placer, un eco más allá de todo disimulo del Más allá del bien y del mal). Mencionamos a Almafuerte sintiéndose insultado cuando le dijeron que sus versos terribles "sólo pide justicia pero será mejor que no pidas nada" eran nietzscheanos: "nunca leí a ese señor, cómo se atreven a insinuarlo" parece que contestó...
Recorrimos la gesta de Pinel que liberó de sus cadenas a los alienados (decir que los desencadenó, sería decir que los volvió psicóticos en la jerga de Lacan) y creó el asilo, donde ya no estarían ignominiosamente acompañados de prostitutas, a no ser que las prostitutas también estuvieran chapa, la creación de la clínica sincrónica-sindrómica en la que se buscaba el síntoma del aquí y ahora que daba la variedad del mal del mismo género. Mencionamos las técnicas de Pinel, a lo Patch Adams, de disfrazar a los enfermeros de magistrados y de darle medallas al soldado traumado que se creía injustamente tratado, al mejor estilo "Los simuladores".
Tras mi exitosa visita al Hospítal Borda (cuyo nombre es anterior al nombre "border", pero coincide en el misterio de la coincidencia con el lóbulo "temporal" así llamado antes de que se supiera que es donde se localiza nuestro registro del tiempo) comprendí que hay suicidas por filantropía, suicidas por obstruccionismo, gente que como yo no se mata porque ya es demasiado tarde como para retirarse del casino ganando, suicidas porque voces que escucha adentro de su cabeza se lo mandan que es distinto si las voces las escucha afuera, por ejemplo Juana de Arco y Moisés tenían comprometidos los órganos sensoriales en sus alucinaciones. El ruido que sentía adentro de su cabeza Lady Di antes de morir era, según Oliver Sacks, el radiador...
Me explicaron que a muchos internados los hacen integrarse a la sociedad permitiéndoles trabajar con bolsas de residuos que comercian afuera, cosa de sentirse parte de la colectividad, y en el taller de humor dijimos que es igual a cómo permitimos integrarse en la sociedad a las maestras jardineras, que casi siempre están externadas, y dejamos que interactúen con criaturas de una inteligencia similar a la suya para que se sientan parte de la cultura...(una alumna propuso senadores y diputados, a los que confinamos en las cámaras con un taller de debate político que puede llegar a rehabilitarlos en lo discursivo ya que no en lo moral).
Los graffities de los enfermos mentales en el Borda me reusltaron desopilantes: que alguien escape a la vigilancia para proclamar su mensaje y que este sea incoherente y sinsentido es cómico, pero como venimos diciendo es realmente dificil sorprender en este mundo de cerebros que todo lo quieren estructurar algo carente del todo de sentido. Vivir engloba la cópula, y sin embargo vivir no es un fin en si mismo para la mayoría de las doctrinas, mientras que descender al suculento valle del erotismo...¡vamos!, venga...
Por lo general como desde que me agrandé el pene pierdo mucha sangre en el proceso de elevarlo y más no me lo permitieron engrosar, procuro escoger niñas con mano pequeña para que el contraste perceptivo me favorezca, vale decir, hay que fijarse siempre cómo viene la mano...  
Mencionamos cómo Schopenhauer, de quien leímos un fragmento no voluntariamente humorístico del "Arte del buen vivir", menciona a Esquirol, discípulo de Pinel: "Cuando una afección mórbida del sistema nervioso viene a recrudecer una melancolía innata, entonces ésta puede llegar a ese alto grado en que el disgusto permanente produce el tedio de la vida, de donde resulta la inclinación al suicidio. Este puede provocarse entonces por la más mínimas contrariedades; en un grado superior del mal, no se necesita siquiera motivo; la sola permanencia del mal basta para determinarlo. El suicidio se lleva a cabo entonces con una reflexión tan fría y una resolución tan inflexible, que el enfermo en esta etapa, puesto ya, generalmente, bajo cierta vigilancia, con el espíritu constantemente fijo en esta idea, se aprovecha del primer momento en que se descuide la vigilancia para recurrir, sin vacilación, sin lucha y sin espanto, a ese medio de alivio tan natural y tan oportuno en aquel momento. Este estado lo ha descrito muy en detalle Esquirol en su tratado Des maladies mentales...".
Usamos recursos de perífrasis para divertirnos barato, reemplazando el suicidio por la composición de canciones y refiriéndonos a Ricardo Arjona: "Ricardo Arjona en esta etapa, puesto ya generalmente bajo cierta vigilancia, con el espíritu constantemente fijo en la idea de aprovechar las sílabas "pu" "re" y "ta" de la palabra "reputación", se aprovecha del primer momento en que se descuide la vigilancia para recurrir, sin vacilación, sin lucha y sin espanto a escribir una canción que dice "tu reputación  son las primeras seis letras de esa palabra"
-frase que enlazamos con un repertorio de filosóficas autorreferencias: "mi primer acto de libre albedrío-escribió William James-fue creer en el libre albedrío-, el relativismo es relativo, solo sé que nada sé, el acto mismo de pensar esto me demuestra que estoy existiendo y agarrame éésta"
Vimos la mención al suicidio en Oscar Wilde (carta a H.C. Marillier del 12 de diciembre de 1885) que empieza con lo Freud llamó la experiencia mítica de satisfacción:  "nuestros momentos de éxtasis más ardientes son meras sombras de lo que algún otro sitio hemos sentido, o de lo que anhelamos sentir algún día" (sería la función del delirio como organizando las cinestopatías, freudiana si es rehabilitatoria, lacaniana si es antelatoria)" Así al menos me parece a mí. Y, cosa extraña, lo que de todo esto resulta es una curiosa mezcla de ardor e indiferencia. Yo mismo lo sacrificaría todo a una experiencia nueva, y sé que una experiencia nueva es algo que no existe. Creo que antes moriría por aquello en lo que no creo que por lo que tengo por verdadero. ¡Iría a la hoguera por una sensación y sería escéptico hasta el fin! Una sola cosa sigue siendo infinitamente fascinante para mí, el misterio de los estados de ánimo: ser señor de estos estados de ánimo es exquisito, ser señoreado por ellos más exquisito aún. A veces pienso que la vida artística es un largo y bonito suicidio y no lamento que sea así.". Volvimos a Schopenhauer (Thomas Mann, cuya obra magna fuera mencionada en el cuento de Keret de los suicidas como "una deprimente historia de un viejo que va a morir con unos leprosos" ve una fuerte impronta nietzscheana en Wilde en su maravilloso "Schopenhauer, Nietzsche, Freud") quien cita a Shakespeare nombrandoló a Él en "El mercader de Venecia": "Nature has fram'd fellows in her time/some that will evermore ppep though their eyes/and laugh, like parrots, at a bag-piper/ and other of such vinegar aspect,/
that they'll not show their teeth in way of smile, /thoug Nestor swear the jest is laughable"
y a su concepción del suicida como un Narciso-algo que resonó al leer la -atención hipálage-curiosísima noción de socialismo del aristocratizante Wilde, cuyo suicidio social al querellar al Marqués de Queensburry fue leído en clave marxista, apuntalado por el chiste "vos no te estás volviendo gay, quedate tranquilo, por tu tren de gastos a lo sumo serás solo un putito de mierda más". Mencionamos la ponderación de Nietzsche por la capacidad de desprecio y opusimos a Chesterton, el oficialista cósmico, quien en su "Ortodoxia" , aunque vos no lo ubiques, ubica al suicidio como el mayor de los pecados, no tanto porque atenta contra el amor a la vida, sino en clave católica porque no se es dueño de la propia vida, se es representante comunitario, alquilamos por así decirlo: "La canción de Arjona no solo es un pecado; es El Pecado. La perversidad más absoluta y refinada consiste en rehusarse a todo interés por la existencia; en rehusarse al juramento de lealtad para con la vida. El que mata a un hombre mata a un hombre. El que canta así mata a todos los hombres y en la medida de sus fuerzas aniquila al mundo. Simbólicamente considerada, su acción es peor que cualquier violación o atentado dinamitero; porque acaba con todos los edificios e injuria a todas las mujeres" (acá el alumnito Juan dijo que menos mal que no figura "injuria todos los edificios y acaba con todas las mujeres, dado que el orgasmo simultáneo es raro con una única"). Con diamantes se satisface al ladrón; al  arjonicida, no: y en esto consiste su crimen. No hay medio de sobornarlo, ni con el jamón que el Secretario de Comercio impide importar. El ladrón, al menos es galante con las cosas robadas, ya que no con el dueño de ellas. Pero el arjonicidadifama, al no querer afanárselas, a todas las cosas del cielo y de la tierra".
Volvimos a Nietzsche que nos dijo entonces que se habría suicidado si no hubiera podido simbólicamente imaginar que se suicidaba. Probamos sustituír su lema: "si no hubiera podido imaginarme que remedaba el animal de dos espaldas con tu hermana, que es dos animales porque es zorra y cobra...", et caetedra. Recursos muy elitistas de confusión no funcionaron, decir "emergió desnudo de la espuma del mar como Procusto" no fue entendido por nadie, en razón de que este chiste decadentista llegó a una época de decadencia cultural en la que la versión parodiada es ignorada y no podemos llamar trogloditas a los trogloditas sin que nos aseguren que tendrán muchos defectos pero troglos,  no son, ni llamar ignorantes a los ignorantes sin que nos pregunten ¿qué es "ignorante"? (respuesta sarmientina: un anagrama de "argentino").
Su enfermedad sifilítica, la parálisis general progresiva, que le produjo reblandecimiento cerebral según Chesterton porque no se le había ablandado lo suficiente el corazón, nos reencauzó en la psiquiatría, con Bayle, que describe el mal en 1822 y Falret padre que lo recupera como aporte valioso en 1854, obligando a la creación de un nuevo paradigma, pero no en el sentido de Kuhn, sino freudianamente, producido a partir de los restos no elaborados del paradigma anterior. Así, la clínica sincrónica da lugar a la diacrónica, donde se ven las fases y el desarrollo y el fin de una enfermedad sin poder diagnosticar tan solo por el hic et nunc, el aquí y ahora en el que se mezclan beodos, dementes precoces, y la "Ludwig van", aquella efímera estudiantina militante que cada tres por cuatro se opuso al jazz. Un giro copernicano que se lo debe todo al paradigma anterior que contenía el germen de su propia destrucción porque los pueblos de actores que no recuerdan sus líneas no están condenados a repetirlas: sin asilo, sin internación, sin la observación clínica sostenida en el tiempo nada de esto se podría haber descubierto.
Emil Kraepelin define en 1899, en la octava edición de su tratado al paranoico: el desarrollo insidioso (o sea que parece poco grave pero lentamente y sin remisión avanza hacia un deterioro inexorable como la importación de nuestras vacas) de un sistema delirante que no altera la memoria, ni la afectividad ni a la voluntad, función que como buen discípulo de Wundt consideraba fundamental, a diferencia de Henry Ey que ponía en este lugar a la conciencia y a la esposa de Henry Ey que prefería colocar allí un jarrón etrusco que probablemente era imitación.
El paranoico nos persuade con su brillante sistematización, con las minucias que irradia en una maquinación confabulatoria y perfectamente orquestada, su error es meramente de juicio, de interpretación, puede ser un querulante, un reivindicatorio como Barreda, o un resignado, como Rousseau, pero no parece más loco que Dalí cuando dijo "la diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco".
¿O será que nunca existieron los paranoicos y que estos teóricos de la psiquiatría armaron toda una trama para convenernos de que sí? En el Borda no vi ni uno y eso que los dejan como en el zoológico de Cutini. Me explicaron que los paranoicos están en la calle, dirigiendo una iglesia probablemente. Después no me prometieron arreglar el deterioro edilicio del Borda hasta que los esquizofrénicos no arreglen su deterioro mental, sin organización de la psiquis no hay albañil es el lema. Igual, andá a saber si no lo perciben como el Palacio de Buckingham ¿no?
De Clereambault, el franchute que delira con los delirantes va criticarle en su definición de los delirios pasionales a Kraeplein, el clínico K, que sí en efecto hay alteración de los afectos, que de hecho, si tenemos por horizonte a Ricardo Arjona, esos divorcios cartesianos entre los pensamientos y los sentimientos no son Tales (de Mileto te lo digo).
Sitúa durnate una escarpada a Bariloche para recontra contra ponerla a la erotomanía, que lamentablemente de erótica no tiene mucho, y que consiste en creer, supongamos, que todo lo que hace Ricardo Arjona es porque me ama. En lo que se parece al paranoico de Kraepelin (o mejor dicho al enfermo de paranoia tal como lo caracteriza Krapelin, sino expresándonos así vamos a hablar sin reverencia alguna de "El idiota" de Dostoievsky) es en que ningún fracaso lo desanima (¿no es interesante cómo Chesterton nos acusa de no querer robarlo todo y Kraepelin de no dejarnos amilanar por los fracasos?). Mantiene viva su esperanza, mientras hay erotomanía hay esperanza. Es como el zorrino enamorado de la gata con la raya de pintura, cualquier borde le hace signo y lo incorpora a su lazo interracial. Pero está segmentado, su locura está en un sector. Fuera de que Ricardo Arjona me ama, aunque él no lo sepa, aunque esté casado y viva en Guatemala, llevo una vida perfectamente normal y puedo enseñar cómo actualizar a Freud de sus metáforas perimidas como la proyección (que debería ser un plasma con high definition) o el concepto de amenaza de castración muy hijo de su época en la que la pedagogía creía en el miedo: hoy que sabemos que hay que motivar y premiar que hay que pasar sin tensión a la contención, que el capitalismo con sus incentivos sobornó la imaginación humana más de lo que lo amedrentaron campos de concentración stalinistas ("pero el confort es más fuerte" diría tanguito/mirás, qué mirás?)habría que hablar de una salida del complejo de Edipo por el estímulo al glande y un masaje genital por parte de la empleada doméstica más bien que de algo tan horroroso como la castración que no se la deseo ni a mi peor gato invasor del hijo de una gran madama de chistadero del vecino...aunque en realidad yo ofrendaría mis testículos para coexistir con cerebros sobrehumanos, si pensamos que el gato con tan pocas neuronas de las corticales que valen la pena aunque los fumadores de paco no parezcan advertirlo ahora y andá a decírselos cuando sus meninges parezcan huevos fritos pasados para agua, gana en herramientas culturales lo que ni en un millón de años, que es en tiempo darwiniano lo que tardás en pegarte una enjuagada si querés que pase algo, sacrificando solo su capacidad de reproducción, bueno, no, ahora que tuve un hijo y me salió tan hermoso, querría darle un hermanito o hermanita y solo permitir que me castren cuando mis huevos cumplan funciones meramente sin bólicas...
Perdón, creo que hice intercepción logorreica y verboriciones, ecolalia y cosas así. Pero así como Lacan dice que después de todo todos somos como el paranoico que queremos ser el centro de un universo que tenga un sentido, cualquier marido diría todos somos erotómanos al atribuirle a nuestra esposa algún amor (y eso que está casada). En "Deconstruyendo a Harry" Woody se enfrenta a su cuñado que le dice "vos te pensás que soy el típico judío, directamente salido del muro de los lamentos, lleno de paranoia". "Pienso que sos lo opuesto" contesta Woody: "tenés la disparatada sensación de que todos te amamos". Eso no sería erotomanía, dado que la erotomanía es pensar que un objeto de deseo nos ama y postula que nos comanda (delirio de influencia/de posesión) nuestros automatismos mentales presicóticos...

El análisis de los mecanismos de la demencia sirvió para rastrear recursos humorísticos y nuevamente examinar, posta, de verdad, el concepto de verdad. Podemos reírnos, dijimos contra Freud quien menciona a Kraepelin en "El chiste y su relación con el inconciente" donde da por insuficiente la definición de "algo que parece lógico pero que no lo es" quizá como autorreferencia, de aquello que no resulta verdadero. Puedo reírme de un espermograma que hice cuando me convencieron de que no podía tener hijos porque mi saco escrotal se veía percudido contra el asiento de la bicicleta, solo porque resulta que engendré nomás. Sería una tragedia nada irrisoria si no hubiera podido tener a mi hijo que cumplió un año y que para no ser sensiblero diré que fue su primer año sin publicaciones, sin generar un mango, sin actividad sexual digna de mencionarse...
Retomamos con Adorno el debate esteticismo versus hermenéutica y literatura comprometida versus arte por el arte (el apellido de Adorno parecería obligarlo a defender lo ornamental, y así fue con Valery).
Después de Arjona no hay poesía.
Tomamos al Holocausto como ejemplo hiperbólico par excellence de non plus ultra, la vedette de los genocidios y mencionamos el debate de los historiadores de los años 80: la paradoja de que es algo imposible de representar por su singularidad y de que tenemos que difundirlo y hacerlo conocer para que nunca se repita (algo que antes definimos como irrepetiblemente indescriptible, para, qué se yo, condenar la macdonalización del contenido del horror en el comic Maus de Art Spiegelman).
 El texto de "La importancia de llamarse Ernesto" rompió el silencio, al tener una alumna que no podía no solo pronunciarse acerca de este debate, sino pronunciar Shropshire, la palabra o Gwendolin, de manera que decía "María" en el caso del personaje femenino y "San Antonio de Areco" en el del campo británico. "Ya bunburicé a María tres veces, digo a San Antonio de Areco" dijo.
En realidad Wilde tomaba nombres de sus personajes de regiones geográficas, anticipando la topología de Lacan o la idea de la física cuántica de que somos ontológicamente una medida de posición.
Mencionamos las tradiciones británicas del habla que llevaban a que reproducciones mecánicas de Wilde fueran irónicas : la explicitación de todas las subordinadas aclaratorias que acaba de decir mi interlocutor (mi casa, que compré con un crédito del banco hipotecario que quedaba en iberá y cabildo, creo que ahora hay una heladería, se está incendiando, digamos)
Resultó tan divertido este contraste entre la campiña inglesa y nuestra gauchesca que propusimos lunfardizar a Wilde, cosa que desde la crítica al binarismo del estructuralismo por parte de Derridá no se nos había ocurrido jamás.
En Mr. Lucky (Casi un caballero) Cary Grant y el subtitulador componen algo de ese orden: el tahúr que desea convencer a la cheta filántropa de que lo deje regentear la sala de juegos (después de escenas desopilantes, en las que con gangsteril tono instruye a sus hombres a tejer) le enseña un argot "australiano" basado en reemplazar una palabra deducible por el contexto por una frasecita que rima con ella. Así "nose" es "I suppose", mi nariz, mi yo supongo. El mayordono no desconoce la jerga y entra a reconvenir a la dama con un subtitulado lunfardo desternillante: "Milady, se ha percatado usted de que Monsieur está calzado con un chumbo?" 
Además leímos de George Bernard Shaw "Galanteo en pueblo chico" donde la chica le dice al viudo "creo que usted es un intelectual" y él quiere saber qué es para ella un intelectual "Oh, simplemente que me considera una boluda y que probablemente fue un muy mal marido".
Fue una clase en la que terminamos de estudiar el suicidio con el "Club de los suicidas" de Stevenson, aquel relato en el que personas decididas a matarse pero sin el valor para hacerlo, se someten a un plan para que cada uno mate al otro, a las órdenes del doctor Malthus, que asegura que el miedo es la mejor droga.
Explicamos quién fue Malthus, cómo su profecía apocalítica no se cumplió pero cómo el dibujo de su razonamiento aruinó bastante los argumentos de Marx, quien debió tomar la precaución de Freud de no leer a Nietzsche, no leyendo a Malthus y de Freud, quien lo conoce la mitad y considera también una cantidad limitada y no que se renueva y reinventa a la de energía que tiene Ricardo Arjona cuando exploto al amar...
 Los dejo ahora con la presentación en sociedad, porque queremos que se integre e interactúe, de la bellísima Adriana, cuyos rasgos no podría tallar Praxísteles ni aunque lo resucitásemos con un beso en La Boca, con esos labios a flor de piel y que ya huelen a Riachuelo...
Soy Adriana Florencia Benvenuto. Somos una gran familia, comemos pastas todos juntos los domingos y todas las demás idioteces que les pueda sugerir mi desgraciado apellido.
Hace veintiún años mamá Cris y papá Fredi fueron protagonistas de una relación genital sin uso de profiláctico y salí, después de nueve trabajosos meses, yo: “un accidente” me dijo mamá hace unos años y la quiso arreglar agregando “un hermoso accidente”. Desde cuándo los accidentes son hermosos realmente no lo sé, pero se la dejé pasar porque pobrecita lo lanzó entre unos cuántos comentarios más, como cuando uno intenta quitarse un peso de encima encastrando en una serie de frases sin ningún sentido explicativo una verdad atroz no lo dejo dormir.
Soy la última de cinco hermanas mujeres. En este momento los boludos suelen preguntarme: ¿Del mismo matrimonio?, ¿Cómo hace tu viejo?, ¿Che, están todas buenas? A los que respondo con una cordial sonrisa y con cara de resignación por ser testigo una vez más de la poca originalidad y demasiada previsibilidad que padece el homo sapiens sapiens. Pero hoy me desperté con un sol radiante y con el ruido del mar marrón y sucio de la costa atlántica y voy a responder las vulgares curiosidades que la mayoría manifiesta, y que sin ninguna duda yo también preguntaría en sus lugares. Sí, somos hijas del mismo matrimonio o por lo menos eso es lo que nos dicen; mi viejo mira futbol mientras nosotras hablamos de sentimentalismos ridículos, de metafísica o mientras criticamos el comportamiento de nuestros vecinos desocupados que nos rompen las pelotas porque no saben ocupar su tiempo haciendo yoga (el progenitor suele sumarse a este debate); y sí, están una más buena que la otra.
Intento hacer de esta vida una estadía pasajera rellenando mi vacío existencial de comida, cigarrillos, relaciones amorosas frustradas, discotecas, alguna que otra borrachera, horas agradables con individuos que son de mi preferencia en este mundo y contenidos intelectuales. Para eso estudio psicología en la U.B.A, pero detesto el psicoanálisis. En realidad no es que tenga algo personal contra Freud, de hecho me parece un tipo piola, pero a los energúmenos que lo siguen cual walking dead no los puedo ni ver. En realidad me molestan bastante los fanatismos (menos que los colectiveros, pero casi al mismo nivel) por dejar al descubierto la poca racionalidad de la raza humana, pero cuando se trata de fanatismos académicos y/o políticos ahí suelo dejar de molestarme para comenzar a odiar, a enfurecer, a detestar y surgen de mi interior esas ganas de matar (“fantasía parricida” gritarían mis amigos psicoanalistas) que hasta ahora mi superyó supo controlar excesivamente. Así y todo continuo estudiando con el sueño de algún día encontrar una buena herramienta para ayudar a la gente que necesite ayuda de una infeliz como yo.
De temas amorosos mejor no hablar; y mi vida social se reduce a unos cuantos amigos que, siendo un poco empática, no se cómo encuentran una grata compañía en mí. Siempre dije que jamás sería amiga mia, ni conocida, ni siquiera me saludaría por respeto... pero siendo que ya soy yo no me queda otra que vivir de mi, o sí me queda otra, pero así y todo me sigo eligiendo todos los días.

5 comentarios:

  1. Anónimo7:20 p.m.

    che, ¿para cuándo un curso on line?

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  2. Anónimo10:35 a.m.

    h[igado con m[imica podr[ia ser un alcohlico con mal de korsakoff que tiene el cerebelo fisura y el mal de san vito tambien llamado corea, aunque me gustamas san vito porque suena a scola do samba, viste esos que por tembleques parecen estar danzando

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  3. Anónimo5:44 p.m.

    Porque hígado con mímica? Me gusto el comienzo después se fue complicando la lectura y... me quede un poco afuera...
    Te mando un beso!

    bibi

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  4. Anónimo5:45 p.m.

    Tendrías que escribir en un medio masivo, un suplemento de un diario, una revista semanal, con minis clases para escribir con humor, enseñando con dos recursos como alterar un texto, propièndolo vos y a la semana siguiente pubicas cómo sería tu versión y cuál fue la que màs te gustó de las que recibiste...tanto a adolescentes como a adultos nos encantaría...quizàs el nicho estè en una revista digital para adolescentes...

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  5. Anónimo5:26 a.m.

    Bernard Shaw, Oscar Wilde, Nietzche, Schopenhauer, Malthus. ¿Nunca un Midachi? ¿Un Tom Green, un Jim Varney? ¿O un Corona? Veo muy sesgada la selección de fuentes en estos cursos. Al principio pensé que podía ser una coincidencia pero esto me lo confirma. ¡Exigimos Paulie Shore para todos ya!

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la peor opinión es el silencio, salvo...