jueves

Ser un mouse no es una tragedia




Ser un Mouse puede resultar un destino trágico. Sobre todo, si como le sucedió a un cuñado mío, te toca ser el Mouse de una compu que vive con niños malcriados, consentidos y coquetones y tus días y tu idilio con esa familia están contados con los dedos de una mano que no necesita Mouse porque se pasó a la pantalla digital. Ahí te vienen a morder, te saltan encima, circulan por donde está tu mother sin que su madre les diga nada, acechan con elementos cortantes para destrozarte y ver cómo estás hecho y no llegás a verlos crecer, no te escuchan explicarles que uno está hecho de afuera hacia adentro, de los estímulos e incentivos que los demás te dan, que te van moviendo, poniendo a veces en un lugar o en otro, aunque recibas aprietes y te sientas digitado vos vas a seguir siendo vos, un Mouse que no se deja pisar el ponchito si es que te hacen recorrer un ponchito o donde sea que te pongan si tienen los cables cruzados, si das destellos en la oscuridad mientras conducís a tu usuario a una página porno donde se hace los ratones con una de esas chicas que son todas clónicas, robots, salidas de una misma fábrica quirúrgica de plástico, cortadas con el mismo bisturí, que encima ansían encajar en un estereotipo. Y vos ahí, con tu lucecita idealista acompañando y apuntalando al Voyeur, con tu individualidad menospreciada, brillando, subiendo, entrando en páginas webs, abundando en publicidades que se pueden desconectar en cuentas regresivas aceleradas, fluyendo en descuentos, exhalando premios de lotería de subsaharianos que no pueden cobrar el millón de libras, hilando links, estrechando lazos con otros servidores. Pero yo no soy un romántico, yo conozco a mouses que se vinieron viejos antes de la vertiginosidad de los cambios tecnológicos, porque hoy en día te reemplazan por un modelo más joven prácticamente la momento en que la partera dice varón. Y la vejez, la vejez real, no ser obsoleto antes de perder la virginidad como te decía, te abre los ojos. Porque lo que se dice de los viejos es cierto: son babosos, son irritables, son más sexuales y más hostiles o sea que se reprimen menos lo que toda la vida llevaban adentro del chip, pero además son sensibleros. Un Mouse que conocí en 2011, todavía me acuerdo, se me puso a llorar porque su usuario no sabía usar Outlook, mirá lo que te digo. Una emoción tan reveladora de que la emoción misma no es la mejor rebeldía contra la fenicia mecánica capitalista, sino un resorte más, un mecanismo igual de automático y material y sujeto a la misma caducidad en absoluto espiritual, que descubrí que lo mejor para no hacerle el juego al sistema Microsoft es no tomar nada a la tremenda, ni para bien ni para mal. Por eso para mí ser un Mouse no es un destino trágico. Pero en mis próximas vidas me gustaría ser una herradura o poder vivir la emoción del fútbol, como lo hace mi amiga la red…

2 comentarios:

  1. Anónimo4:55 p.m.

    Quisiera evocar el pensamiento de Fontanarrosa sobre Riquelme: "Lleva la pelota como si fuera un mouse"

    Y me resulta extraño que los depravaditos freudofilos como ud. no hayan diferenciado cual Klein (Melanie, no Federico) el mouse bueno del mouse malo.
    Baste observar la identica forma de acuencar la mano para adaptarse a la semiesferez del roedor, y el movimiento amasador circular. Y en los modelos con ruedita orientativa para que uno pueda decir "empiezón por acá". Y observar que en las laptop se lo reemplaza por un rectangulo liso y plano, pero igualmente manoseable evocando a aquellas novias sin tetas que son un amigo.


    OScar S.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo4:57 p.m.

    Les cuento que estoy escribiendo para la redacción de Hosmopolitan a cargo de Schopenbrauer, les adjunto cómo estaría conformado el STAFF, puede haber cambios bajo decisión del Editor

    STAFF
    Propietario de S.A. Humor. Dirección Bartolomé Rojas, Barrio Eleven, CP 11894665, quedolejoslalomadelort, te alcanza el 68, el 15 y el 41. Director Mártin Schopenbrauer. Prosecretaria General de Redacción y Fotocopias Pato Bozal. Secretaria de Redacción de todo lo Público Felicitas Brauer Cayol. Director de Arte Iván Tológico. Editora luna en géminis Soledad Cayol (a cargo de la comida). Subeditores artísticos Gala Teenangels, Rusa Champú, Erika Teenangels II. Corresponsales. Editor a cargo del departamento de Recursos Humanos Pablo Sillas, a cargo de la columna Pablosilias, consejos de cosas y cosilias. Gerente literaria a cargo de la fusión energética de los cursos de escritura del Centro Corporal Rojas Yanina Vex. Subeditora cultural a cargo de entretener al grupo Rusa Champú, otra vez. Ideadores artísticos del área de redacción de la catástrofe y la exageración Santino, María, en su casa: una trattoría. A cargo de la columna: Las Anacómicas sexys del Rojas, consejos sanitarios para que un hombre cosmos sea el mejor utilizado, a cargo de Roxana Cómicas (idea original), Pato Bozal, Soledad Cayol, Felicitas Brauer Cayol. Editor general Mártin Schopenbrauer. Humorologo principal, Mártin Schopenbrauer and sons. Subeditores de los juegos de palabras y las reinterpretaciones del pesimismo Mártin Schopenbrauer and alumns. Irresponsable Emocional, todos aquellos que se fueron a renunciar. Jefe de producto diario Jorge Luis Borges. Responsable de producto Oscar Wilde, Freud, Hitler.

    DERECHOS The New Argentinians Times, The Nacional way of making a better life with humour, using playing words, naughty words and sexys humorologist phrases like Time plus Tragedy equals Humour. Very sexs to Besher Man.

    Comuníquese.

    ResponderEliminar

la peor opinión es el silencio, salvo...