jueves

Todo lo que usted nunca quiso saber sobre Borges, pero no se atrevía a interrumpir

el Aleph: -No estás percibiendo un objeto del universo, estás percibiendo TOOODOOOSSSS

Betina: -¿pero a vos te parece que esto es un cuento humorístico?
Quien esto pergeña:-No, ni por trabajadora sexual, ni por puta, pero en el Aleph están todos los chistes del mundo



 
Dicen que Whitney Houston siempre negra fue y de gusto le dio a la blanca tal como la ves yo no sé por qué...(María Elena Walsh)
 Moza, moza, a ver si traés la cuenta, ay si te pago, ay, así te pago... (michel alberg)

Pocas cosas hubo de rescatables en la segunda entrega del curso acelerado de humor para retardados, pero Macri felicitó de todas maneras a los rescatistas. Se esperaba una certera suelta de palomas y les propiné algo así como una confundida libertad condicional de caracoles.
 Los textos con presentaciones pasaron en raudo tropel recién en la última parte de la clase y hubo muy poco tiempo para señalarle a Naná que haga juegos de palabras con su signo, Libra, y su búsqueda de libertad o decirle a Soledad que acentúe la descripción de sus hijos adolescentes y su sabelotodo desdén. 
No llegué a ahondar el tema del zodíaco ni a decir que me une con el Rojas un contrato que por sus características y fecha de nacimiento es leonino. No supe decirles nada del signo de Saussure, tan sagitado estaba por chuparles a todos la enegía vital haciendo que se arrepientan de haber venido y de haber nacido con la casa en ocho son de nosotros y las chacras son ajenas.
Se me ocurrió que la policía tome en cuenta el horóscopo, escribir un sketch que dijera-Características del sospechoso: decidido pero algo arrebatado, esta semana se sentirá algo perseguido...No tuve tiempo de desarrollar nada cómico, nada hilarante, nada dinámico porque quería aportarles algo inolvidable (olvidando que Borges en "el Zahir" descubrió que lo efímero es lo deseable y que inolvidable es mala palabra) 

Santiago mencionó supongamos que vio la película "Trenes rigurosamente vigilados" o que le gusta la locomotora Tom y lo interrumpí ofendido diciendo que era obsceno e insensible mencionar ferrocarrilles un día como hoy para aclarar que se pueden hacer muy buenos chistes corriendo por derecha desde lo políticamente correcto. Conté así varios ejemplos de anticlimax (el de "ah, no si quieren un café que se lo preparen ellos" y el de Groucho "si continúan difamándome me veré obligado a cancelar mi suscripción") lo gracioso y reanimante que resulta que el puñetazo que esperábamos se convierta en una torta de crema así como Clark Kent se convierte en Superman y Andrés Lamas se convierte en Malabia. Rodrigo dijo que su pasión es el futbol y la música y que el futbol prefiere jugarlo pero que a la música le gusta escucharla porque tocarla le arrebataría todo placer.
Apenas alcancé a decirle que describa a la mujer de la que se enamoró el día que se cayó de la bici haciéndo metátesis con esa frase: que le gusta tocarla pero que escucharla le quitaría todo el placer.
Una encendida defensa del juego de palabras como tenía pensado hacer se redujo a unas apagadas referencias: al hecho de que solo cambia la unidad de medida y a que Borges hizo pocos. Expliqué el argumento ontológico de San Anselmo y el chiste que hace Borges, en este caso como calembour a la vez polisémico e inequívoco en su argumentum ornitologicum. Expliqué que Borges quería darle peso a la palabra desterrando la evidencia de que el transparente vehículo del pensamiento tiene una opacidad variable y se carga de sentidos contaminada por su contexto. Llegó una nueva alumna, Josefina, que pagó el curso completo por solo el 75 % y se perdió mi anterior clase (que me hizo sentir un showman carismático que se metió al público en el bolsillo, les daba de comer de su mano y hacía que bebieran sus palabras) teniendo que soportar el desastre de imponer la idea de que no hay nada solemne ni rígido en Borges con solemne rigidez alemana (la rigidez alemana dicho sea de paso, a paso de hombre, constituye una explicación de su humor naive: para quien las cosas son de una única manera inflexible, cualquier leve modificación es incongruente hasta la comicidad). Cité a Karl Kraus: tengo que hacer del lenguaje, la puta universal, una virgen. Expliqué la Viena de fin de siglo en la que a diferencia del Berlin en donde se decía "la situación es seria pero no desesperante" la gente se encogía apocalítica de hedonistas hombros y decía "la situación es deseperante pero no es seria". Kraus y otra cita, la que hizo Spinetta: "lo que entiende el censor merece ser censurado". Volví a Borges y su sentencia: "la censura es la madre de la metáfora". Hablé de la sexualidad siempre perversa en Borges y cómo esto no se contradice con la definición freudiana de perversión entendida como retardo madurativo. Les insistí en que leyeran "La secta del Fénix" con la clave interpretativa de que se trata de una elevada alusión a la masturbación. Algunos alumnos con cola de onanismo por no decir cola de paja confesaron no haberla leído. Pensé en leerla en el momento pero después concluí que lo mejor es que cada uno la lea en la más perfecta intimidad. 
Había muchas de las más turbadoras alumnas que se tocarían ad infinitum, digo que las paralelas se tocan en el infinito y que para lelas están ellas, quedaron lelas después del sopor a las que las sometí, pudimos abusar sexualmente de ellas, catatónicas, después del cloroformo borgeano. 
Cité a Wilde: cuando queremos convencer a otros de algo que pensamos, dejamos de pensarlo.
Lo cierto es que a pesar de todos los chistes preparados, incluso a pesar de leer no con micrófono, sino con megáfono, el desencanto ganó todas las mentes. 
Mis alumnos habrían estado mejor drogándose, adquiriendo por propia mano la bipolaridad (¿qué queremos? la vacuna contra la bipolaridad ¿Cuándo la queremos? ya no la queremos)  en lugar de intentar el sano y gratuito camino de alterar la percepción cambiando la mediación de la palabra.
Actué como un loco y ni siquiera creyéndome Napoleón, cosa que no hubiera estado tan mal siendo tan bella la nueva alumna Josefina. 
Leni había venido muy producida también y estoy seguro de que el sector "ya no tan joven" consagró sus buenas horitas a emperifollarse para venir a oírme. Mauricio dijo que me parezco a Sebastián Weinrich pero más flaco y consideró, entre todas mis payasadas, que usar ojotas era improcedente, inaudito, una gran humorada. No creo que venga nadie la próxima, pero no importa: lo esencial es que se llevan consigo el conocimiento  impagable que nadie que no fuera MARTÍN BRAUER les inflingiría. FUERA MARTÍN BRAUER!!!!!! Lo esencial...es que ya pagaron.








EL TOPO GIGIO INTERPRETA "COMO MI PAPÀ", el hit que con música de nuestro amado Boudou estalla en los charts en la versión de su compositor, Màximo Kirchner
La clase de humor de ayer fue diversamente deplorable y lo digo así, con el adverbio calificando el adjetivo, como me enseñó a formularlo Borges, porque no por no haber sabido transmitir mi amor a su humor voy a dejar de humarlo.

Fabián, el más solícito de mis pupilos, advirtió el problema: "la gente escucha que la frase es de Borges y ya se predispone a bostezar, si un stand up comediant las dijera asegurando que pertenecen a Alfredo Casero, se cagarían de risa, nadie lo vio desembarcar en la noche unànime, o la distancia entre el peronismo y el kirchnerismo es exactamente la que media entre el càncer de Evita y el carcinoma".

Lo cierto es que la única razón por la cual no le pido disculpas públicas a los alumnos que sufrieron mi religioso intento de evangelizarlos con misionero elitismo es porque el Gobierno de Cristina FRenandez tan àvido de frenòlogos, tampoco se hace responsable de su desenfrenada irresponsabilidad, once again in Once, once again amuchados y hacinados como ganado, nuevamente presentando todo como una catástrofe natural fruto de la fatalidad, el determinismo y la mala suerte  (oí incluso a un funcionario, creo que era el flaco Schiavi en tren de lamentar que acaeciera lo irrefrenable ayer y no anteayer, feriado en el que menos trabajadores viajaban sodomizándose involuntariamente en condiciones infraanimales). Un Gobierno que llegó al poder gracias que Duhalde se cagó en las patas después de matar a Kosteki y Santillán y adoptó la estretegia de empatizar con el pueblo: toda manifestación y toda protesta es solidaria del gobierno asimilado a uno más de los hombres de a pie, y las muertes que la negligencia criminal arroja enlutan al gobierno, como a cualquier impotente ciudadano que legó su poder a alguien que devería velar por el derecho a la vida en lugar de entristecerse por lo funesto.

Así que siguiendo el ejemplo del ejemplar ejemplar llamado Cristina FRenandez a la que solo le faltó decir que los trenes son una imposiciòn inglesa y que estos 50 muertos son por Malvinas, lamento mucho la clase que sufrimos ayer en el curso de humor en el que tanto alumnos y alumnas como este docente que les habla y al que no le va a temblar el pulso, tuvimos que someternos a la tragedia de leer "El Aleph" y comentar sus alusiones a "La Divina Comedia", los arcaismos como "candente"-porque Borges desencantado de las vanguardias trató de hacerse el más antiguo y no el más moderno para refrescar nuestra tradición, pasando revista a las influencias más notorias (la voz tutelar de Lugones, que en "Los crepúsculos del jardín" translitera a Albert Samain, que en "Lunario Sentimental" reinventa a Jules Laforgue y en "Las fuerzas extrañas", donde está el mono que habla, retraduce a Edgar Allan Poe, fuente ostensible de la necesidad de que Beatriz Elena, alusión a Dante y Homero, hubiera de estar muerta como en aquella intertextualidad con el "Nunca más" de "El cuervo").

Ya decreté una semana de luto, son todos rubios no lo discuto...


Antes de ver de cerca la filmación de los hechos descubro que se pretende ahora alegar una falla humana...Bueno, yo no fallé. A mí el Centro Curtural Almirante Rojas me exigió ser un profe de humor autorreferencialmente inepto hasta lo ridìculo y reducir al absurdo la pedagogía de la desopilancia. Y yo voy a ser parte de los querellantes junto a mis veinticinco damnificados que querìan divertirse. De nada sirve decir que esto es solo la primera impresiòn y que lo que enseñè sobre Borges va a surtir un lento efecto con el paso del tiempo: traten de decir que hay que dejar decantar, es como decìrselo a Fito Pàez que incluso no deja de cantar como se le canta cuando decide mandarle a los extraterrestres el vapenciero de Verdi pero igual comercializan en la tierra sus graznidos.

-¿Què hace profesor?
-Està oscuro y hay muchos alumnos muertos de aburrimiento
-Vuelva inmediatamente al aula, es una òrden, dònde catzo quiere irse profesori, a su casa?
-Me caì en un remise, no es que me esté escapando...

Lo cierto es que por màs que digan que esta masacre, que este genocidio simbòlico puede repetirse porque ya de Haedo salí citando a Ben Johnson, la verdad es que durante la semana fui graciosìsimo y ùnico como cualquier otro. Mi bebè empezò con mocos y tos porque lo contagiaron en su adaptaciòn y mi pediatra se matò de risa de còmo le preguntè por mensajito si se le podìa dar algo o habìa que sacrificarlo. Hubo risas desternillantes a granel en mi entorno y en mi vida salvo en ese silencio sepulcral de dos horas en el que me empeñè en meter todo lo que sè de Borges en el aleph de una hora y media ante un alumnado que quería màs de lo que ya habìa saboreado, pero crear una expectativa para frustrarla es la base del humor y de la histèrica porteña.
En lugar de dar tanta teorìa podrìa haber dicho respecto del tema de si es lìcito hacer o no humor con la desgracia reciente. Un amague llegué a hacer: cuando dije que hoy era un día terrible...porque cancelaron un bikini open o Boca juega a nada, etc.
Podía haber explicado que los chistes inaceptables en general no solo son ofensivos, sino que son malos, que cuando trascienden la mediocridad hacen reír a sus víctimas, de la misma manera que cuando logramos calentar realmente a una chica todas sus objeciones de que somos unos sexópatas depravados se van por la alcantarilla y ya le parecemos encantadores.
Pero hace tanto que no logro calentar realmente a una chica que decir eso hubiera sido dar más teoría que explicar que "La lotería en Babilonia" alude al peronismo y la "Biblioteca de Babel" es el desarrollo de la frase de Bertrand Russell "un mono tecleando al azar podría escribir las obras completas de Shakespeare", explicar en suma, que Borges siempre fantaseó con llevar hasta lo exhaustivo un término (la memoria de Funes, el mapa minucioso que ocupa la misma extensión que el territorio).
Puntuemos brevemente a la manera de reconstrucción del siniestro lo impartido en cuatro:


O God, I could be bounded in a
nutshell and count myself a King of in-
finite space.   esta cita que oficia de acápite o epigrafe está circuncidada:  un poquito más completa decía "were it not that I have bad dreams", vale decir si imaginamos a Leonardo Di Caprio diciendo soy el rey del mundo en la proa del Titanic imaginemos que su neurosis le impide disfrutar de esa felicidad material: la frase completa tiene un doble movimiento histérico que dice primero que podría hacer abstracción de sus cadenas físicas gracias a su espiritual libertad pero que freudianamente yo es otro como lo formuló Rimbaud...mencioné que Samuel Goldwin vio a Hamlet y dijo que está llena de citas (ironía involuntaria). Traduje "nutshell" aclarando que se usa para decir resumen, el Aleph sería el universo to say it in a nutshell. A Borges le sirve la cita hasta donde la corta, pero también la corta porque consideraba vulgarmente excesivo a Shakespeare, lo compara con un italiano, un compadrito, un peronista en sucesivos reportajes, su modelo estético es Dante

Hamlet, II, 2.

But they will teach us that Eternity is
the Standing still of the Present Time,
a Nunc-stans (as the Schools call it);
which neither they, nor any else un-
derstand, no more than they would a
Hic-stans for a infinite greatnesse of
Place.
Leviathan, IV, 46

el modelo formal de un espacio que los contiene a todos es la extrapolación de lo afirmado por los teólogos de la eternidad: el Aleph es al tiempo lo que la eternidad al espacio
 
La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Esta frase larga está hecha a imitación de la primera frase del Quijote, que, solía decir Borges, cuando uno la termina de leer ya está adentro de un orbe mágico. Corresponde mucho a la respiración relajada y al desaceleramiento contra nuestro fisicalismo usual: ser sentimentales es producto del cuerpo, como la sexualidad y la gastronomía, Borges exalta una pura delectación intelectual alejada de la acción. Por eso la oración que se lee lenta, que es densa, que obliga a detenerse: no por su extensión, sino por la carga semántica. Escribir le resultaba a Borges ya demasiado salvaje, lo civilizado es leer, una acción con menos acción del cuerpo. Mencioné el ensayo de Abelardo Castillo soñando con el imposible tango con letra de Borges cantado por Gardel donde emparenta esta oración con "Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando". Eso me llevó a mencionar el odio de Borges a la sensiblería del tango canción y que declaró odiar a Gardel porque tiene "la sonrisa del tirano" (Perón agregaba culpa a Gardel, contra toda cronología, como si yo dijera "odio a la Madre Teresa porque su cara se parece a la de mi suegra": Perón, el "coronel Kolynos" imitaba la sonrisa de Gardel reviendo sus películas y practicando frente al espejo) Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación. Consideré que el 30 de abril era su cumpleaños; visitar ese día la casa la calle Garay para saludar a su padre y a Carlos Argentino Daneri,El anagrama con Neruda me llevó a explicar la relación de Borges con Neruda: así como declara Piglia que la obra de Cortázar es revolucionaria (Rayuela) antes de que se haga comunista y después no (Los Premios) a Borges le disgustaba el primer Neruda por cursi y el segundo por comunista, pero los versos de "Canto General" aquí parodiado no le parecían estéticamente malos...brevemente expliqué cómo el Borges oral copia de Wilde el chiste de "Impresiones en Yanquilandia" de que la ropa de cowboy es tan popular que ya está llegando al oeste aplicándolo al culto al gaucho su primo hermano, era un acto cortés, irreprochable, tal vez ineludible. De nuevo aguardaría en el crepúsculo en Borges se retoma el uso de la palabra "crepúsculo" para los dos, el crepúsculo del amanecer y el del atardecer, de la abarrotada salita, de nuevo estudiaría las circunstancias de sus muchos retratos, el amor necrofílico que es tan porteño y que los críticos literarios exacerbaban antes de que se considere que la opinión del autor no es un testamento jurídico y que la obra es un tablero de juego autónomo Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con antifaz, en los carnavales de 1921; la primera comunión de Beatriz; Beatriz, el día de su boda con Roberto Alessandri; Beatriz, poco después del divorcio, en un almuerzo del Club Hípico; Beatriz, en Quilmes, con Delia San Marco Porcel y Carlos Argentino; Beatriz, con el pekinés que le regaló Villegas Haedo; Beatriz, de frente y de tres cuartos, sonriendo; la mano en el mentón... No estaría obligado, como otras veces, a justificar mi presencia con módicas ofrendas de libros: libros cuyas páginas, finalmente, aprendí a cortar, para no comprobar, meses después, que estaban intactos. Expliqué que los libros venían de la imprenta en parte sin cortar y que uno los cortaba, nadie lo sabía, nadie era tan viejo en el curso, solo sabían de otras sustancias que venían sin cortar pero ya no...
Beatriz Viterbo murió en 1929; desde entonces no dejé pasar un 30 de abril sin volver a su casa. Yo solía llegar a las siete y cuarto y quedarme unos veinticinco minutos; cada año aparecía un poco más tarde y me quedaba un rato más; en 1933, una lluvia torrencial me favoreció: tuvieron que invitarme a comer. No desperdicié, como es natural, ese buen precedente; en 1934, aparecí, ya dadas las ocho con un alfajor santafecino; con toda naturalidad me quedé a comer. Así, en aniversarios melancólicos y vanamente eróticos, recibí gradualmente confidencias de Carlos Argentino Daneri.
Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada: había en su andar (si el oximoron es tolerable) una como graciosa torpeza expliqué qué es un oximoron y se riéron con el ejemplo de inteligencia militar, un principio de éxtasis; Carlos Argentino es rosado, considerable, canoso, de rasgos finos. Ejerce no sé qué cargo subalterno en una biblioteca ilegible  en biblioteca ilegible la lectura resultó ilegible a una de las alumnas: expliqué qué es una hipálage o epíteto desplazado, Betina dijo que también es una sinécdoque y entonces dije que también es una metonimia, explicamos todo con los siguientes ejemplos: iban oscuros por la noche de Virgilio, cuando la oscuridad es de la noche y no de los hombres, las estudiosas lámparas de Milton, los estudiosos son los alumnos y el mimoso champagne de Sofovich...para ejemplificar la parte por el todo dije "conocí en persona las tetas de Pamela Anderson" agregué que para la escuela de la Gestalt la parte es más que el todo y que para el marxismo esas tetas valen más por el trabajo que tienen encima de los arrabales del Sur; es autoritario, pero también es ineficaz; señalé que la adversativa "pero" usualmente hace esperar algo que se opone a lo que se venía diciendo, por ejemplo, es autoritario pero buena persona aprovechaba, hasta hace muy poco, las noches y las fiestas para no salir de su casa.otro chiste: aprovecha las noches y las fiestas uno espera que diga para practicar gangbangs o como se diga, cuando me inviten a una les cuento A dos generaciones de distancia, la ese italiana y la copiosa gesticulación italiana sobreviven en él. Su actividad mental es continua, apasionada, versátil y del todo insignificante. Abunda en inservibles analogías y en ociosos escrúpulos. Tiene (como Beatriz)grandes y afiladas manos hermosas. Durante algunos meses padeció la obsesión de Paul Fort, menos por sus baladas que por la idea de una gloria intachable. "Es el Príncipe de los poetas en Francia", repetía con fatuidad. "En vano te revolverás contra él; no lo alcanzará, no, la más inficionada de tus saetas."
El 30 de abril de 1941 me permití agregar al alfajor una botella de coñac del país. Carlos Argentino lo probó, lo juzgó interesante y emprendió, al cabo de unas copas, una vindicación del hombre moderno
-Lo evoco - dijo con una admiración algo inexplicable - en su gabinete de estudio, como si dijéramos en la torre albarrana de una ciudad, provisto de teléfonos, de telégrafos, de fonógrafos, de aparatos de radiotelefonía, de cinematógrafos, de linternas mágicas, de glosarios, de horarios, de prontuarios, de boletines...Aclaré lo importante que resulta para Borges dar voz a un personaje para pintarlo de cuerpo entero: el hombre era como su voz, se habla como se es, si suena bien está bien, etcétera. Aclaré que el parodiado Daneri es el Borges barroco y aparatoso por influjo del mecanismo de Quevedo y la máquina Lugones anterior a este mismísimo cuento, Borges con autoironía narcisista se parodia pero se rescata (no en el sentido actual de "se rescata"). Los versos abyectos están bien construídos... A los alumnos les parece que el último Borges, clásico y sobrio es todavía insoportablemente barroco..."demasiado juego previo" se oyó quejarse a una mujer!!!
Observó que para un hombre así facultado el acto de viajar era inútil; nuestro siglo XX había transformado la fábula de Mahoma y de la montaña; las montañas, ahora convergían sobre el moderno Mahoma.
Tan ineptas me parecieron esas ideas, tan pomposa y tan vasta su exposición, que las relacioné inmediatamente con la literatura; sentido peyorativo de la palabra "literatura" como otro chiste, una blasfemia: como dijo Chesteton no podemos blasfemar contra Thor (no el de Marvel): solo podemos ejercer la irreverencia sobre un canon acordado que veneramos. Uso de "literatura" con el mismo gesto despectivo con el que señaló George Bernard Shaw se hablaba de lo "teatral" como sinónimo de artificial antes de Ibsen le dije que por qué no las escribía. Previsiblemente respondió que ya lo había hecho: esos conceptos, y otros no menos novedosos, figuraban en el Canto Augural, Canto Prologal o simplemente Canto-Prólogo de un poema en el que trabajaba hacía muchos años, sin réclame, sin bullanga ensordecedora, siempre apoyado en esos dos báculos que se llaman el trabajo y la soledad. Primero abría las compuertas a la imaginación; luego hacía uso de la lima. El poema se titulaba La Tierra; tratábase de una descripción del planeta, en la que no faltaban, por cierto, la pintoresca digresión y el gallardo apóstrofe. no se perdona un sustantivo sin adjetivizar para dar cuenta de la voracidad de la vanidad del autor que quiere meter su impronta atolondradamente
Le rogué que me leyera un pasaje, aunque fuera breve. Abrió un cajón del escritorio, sacó un alto legajo de hojas de block estampadas con el membrete de la Biblioteca Juan Crisóstomo Lafinur afanadas y leyó con sonora satisfacción.
He visto, como el griego, las urbes de los hombres,
Los trabajos, los días de varia luz, el hambre;
No corrijo los hechos, no falseo los nombres,
Pero el voyage que narro, es... autour de ma chambre. aclaré el librito de moda, viaje alrededo  de mi propio cuarto, lo pronunció Simon nuestor invitado de Marsella...
Estrofa a todas luces interesante - dictaminó -. El primer verso granjea el aplauso del catedrático, del académico, del helenista, cuando no de los eruditos a la violeta, sector considerable de la opinión; el segundo pasa de Homero a Hesíodo (todo un implícito homenaje, en el frontis del flamante edificio, al padre de la poesía didáctica), no sin remozar un procedimiento cuyo abolengo está en la Escritura, la enumeración, expliqué cómo Borges rescata de los salmos y de Whitman la enumeración caótica que recurre en el poema de los dones y largos etcéteras que nunca es caótica, así como la asociación libre nunca es libre congerie o conglobación; el tercero - ¿barroquismo, decadentismo, culto depurado y fanático de la forma? - consta de dos hemistiquios gemelos; el cuarto francamente bilingüe, me asegura el apoyo incondicional de todo espíritu sensible a los desenfados envites de la facecia. Nada diré de la rima rara ni de la ilustración que me permite ¡sin pedantismo!acumular en cuatro versos tres alusiones eruditas que abarcan treinta siglos e apretada literatura: la primera a la Odisea, la segunda a los Trabajos y días, la tercera a la bagatela inmortal que nos depararan los ocios de la pluma del saboyano...Comprendo una vez más que el arte moderno exige el bálsamo de la risa, el scherzo. ¡Decididamente, tiene la palabra Goldoni!
Otras muchas estrofas me leyó que también obtuvieron su propia aprobación y su comentario profuso; nada memorable había en ella; ni siquiera la juzgué mucho peores que la anterior. En su escritura habían colaborado la aplicación, la resignación y el azar; las virtudes que Daneri les atribuía eran posteriores. Comprendí que el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la invención de razones para que la poesía fuera admirable; naturalmente, ese ulterior trabajo modificaba la obra para él, pero no para otro. repetí esta oración para enfatizar su mensaje: a todos los que escribimos nos sucede, nos enamoramos de lo que salió de nosotros, especialmente cuanto más extraño nos parece, cuanto más alejado de nuestro ser: una distancia que no pondera el lector...mi enamoramiento por Borges es lo que me impidió transmitir el amor a Borges: un enamorado siempre está estupidizado, tendría que amarlo como a un sobrino para transmitirlo...La dicción oral de Daneri era extravagante; su torpeza métrica le vedó, salvo contadas veces, transmitir esa extravagancia al poema (1).
Una sola vez en mi vida he tenido la ocasión de examinar los quince mil dodecasílabos del Polyolbion, esa epopeya topográfica en la que Michael Drayton registró la fauna, la flora, la hidrografía, la orografía, la historia militar y monástica de Inglaterra; estoy seguro de que ese producto considerable, pero limitado, es menos tedioso que la vasta empresa congénere de Carlos Argentino. Éste se proponía versificar toda la redondez del planeta; en 1941 ya había despachado unas hectáreas del estado de Queensland, más de un kilómetro del curso del Ob, un gasómetro al Norte de Veracruz, las principales casas de comercio de la parroquia de la Concepción, la quinta de Mariana Cambaceres de Alvear en la calla Once de Setiembre, en Belgrano, y un establecimiento de baños turcos no lejos del acreditado acuario de Brighton. Acá directamente no hay un encuentro entre el Borges vanguardista y desmesurado cruelmente burlado por el clásico que hace caso a Bioy Casares, acá directamente se espeja el Aleph y se burla del procedimiento con el que dará cuenta de la infinitud el narrador en primera persona: siendo preciso y minucioso en cada pincelada sideralmente alejada de pedazos de mundo, lo que acá es a todas luces ridículo, después nos lo mete Borges al describir el Aleph de manera tan sublime que nos vuelve a demostrar que el humor no puede definirse por sus recursos, porque los comparte con otras intenciones de la retórica Me leyó ciertos laboriosos pasajes de la zona australiana de su poema; esos largos e informes alejandrinos carecían de la relativa agitación del prefacio. Copio una estrofa (2):
Sepan. A manderecha de memoria cita Fontanarrosa en "El especialista o la verdad sobre el Aleph" y por eso dice "a mano derecha en lugar de manderecha" del poste rutinario,
(Viniendo, claro está, desde el Nornoroeste)
Se aburre una osamenta - ¿Color? Blanquiceleste -la casa Borbón apoyando nuestra independencia para comerciar sin la mediación de España es la fuente de nuestra bandera y sus colores blanco y celeste no son del cielo, que es un factor importantísimo del paisaje australiano...
Que da al corral de ovejas catadura de osario.
-¡Dos audacias - gritó con exultación - rescatadas, te oigo mascullar, por el éxito! Lo admito, lo admito. Una, el epíteto rutinario, que certeramente denuncia, en passant, el inevitable tedio inherente a las faenas pastoriles y agrícolas, tedio que ni las geórgicas ni nuestro ya laureado Don Segundo se atrevieron jamás a denunciar así, al rojo vivo. Otra, el enérgico prosaísmo se aburre una osamenta, que el melindroso querrá excomulgar con horror, pero que apreciará más que su vida el crítico de gusto viril. Todo el verso, por lo demás, es de muy subidos quilates. El segundo hemistiquio entabla animadísima charla con el lector, se adelanta a su viva curiosidad, le pone una pregunta en la boca y la satisface... al instante. ¿Y qué me dices de ese hallazgo blanquiceleste? El pintoresco neologismo sugiere el cielo, que es un factor importantísimo del paisaje australiano. Sin esa evocación resultarían demasiado sombrías las tintas del boceto y el lector se vería compelido a cerrar el volumen, herida en lo más íntimo el alma de incurable y negra melancolía.
Hacia la medianoche me despedí.
Dos domingos después, Daneri me llamó por teléfono, entiendo que por primera vez en la vida. Me propuso que nos reuniéramos a las cuatro, "para tomar juntos la leche, en el contiguo salón-bar que el progresismo de Zunino y de Zungri así como el juego de Estela Canto la dedicanda con la stella con la que cierra los cantos el infierno, el purgatorio y el paraíso en la Comedia, Aleph es la primer letra del hebreo y la zeta que será su demolición cierra todo, Zunino, Zungri y el abogado que los querellará - los propietarios de mi casa, recordarás - inaugura en la esquina; confitería que te importará conocer". Acepté, con más resignación que entusiasmo. Nos fue difícil encontrar mesa; el "salón-bar", inexorablemente moderno, era apenas un poco menos atroz que mis previsiones; en las mesas vecinas el excitado público mencionaba las sumas invertidas sin regatear por Zunino y por Zungri. Carlos Argentino fingió asombrarse de no sé qué primores de la instalación de la luz (que, sin duda, ya conocía) y me dijo con cierta severidad:
-Mal de tu grado habrás de reconocer que este local se parangona con los más encopetados de Flores.
Me releyó, después, cuatro o cinco páginas del poema. Las había corregido según un depravado principio de ostentación verbal: donde antes escribió azulado, ahora abundaba en azulino, azulenco y hasta azulillo. La palabra lechoso no era bastante fea para él; en la impetuosa descripción de un lavadero de lanas, prefería lactario, lacticinoso, lactescente, lechal... Denostó con amargura a los críticos; luego, más benigno, los equiparó a esas personas, "que no disponen de metales preciosos ni tampoco de prensas de vapor, laminadores y ácidos sulfúricos para la acuñación de tesoros, pero que pueden indicar a los otros el sitio de un tesoro". Acto continuo censuró la prologomanía, "de la que ya hizo mofa, en la donosa prefación del Quijote, el Príncipe de los Ingenios". Admitió, sin embargo, que en la portada de la nueva obra convenía el prólogo vistoso, el espaldarazo firmado por el plumífero de garra, de fuste. Agregó que pensaba publicar los cantos iniciales de su poema. Comprendí, entonces, la singular invitación telefónica; el hombre iba a pedirme que prologara su pedantesco fárrago. Mi temor resultó infundado: Carlos Argentino observó, con admiración rencorosa, que no creía errar el epíteto al calificar de sólido el prestigio logrado en todos los círculos por Álvaro Melián Lafinur, hombre de letras, que, si yo me empeñaba, prologaría con embeleso el poema. Para evitar el más imperdonable de los fracasos, yo tenía que hacerme portavoz de dos méritos inconcusos: la perfección formal y el rigor científico, "porque ese dilatado jardín de tropos, de figuras, de galanuras, no tolera un solo detalle que no confirme la severa verdad". Agregó que Beatriz siempre se había distraído con Álvaro. primer indicio de la maldad de Carlos Argentino que sabe, hasta donde sabemos, que Borges es un enamorado ahora para siempre no correspondido
Asentí, profusamente asentí. Aclaré, para mayor verosimilitud, que no hablaría el lunes con Álvaro, sino el jueves: en la pequeña cena que suele coronar toda reunión del Club de Escritores. (No hay tales cenas, pero es irrefutable que las reuniones tienen lugar los jueves, hecho que Carlos Argentino Daneri podía comprobar en los diarios y que dotaba de cierta realidad a la frase. mentir a quien tiene el Aleph es al pedo: lo que puede comprobar Carlos Argentino es que Borges no va a mover un dedo) Dije, entre adivinatorio y sagaz, que antes de abordar el tema del prólogo describiría el curioso plan de la obra. Nos despedimos; al doblar por Bernardo de Irigoyen, encaré con toda imparcialidad los porvenires que me quedaban: a) hablar con Álvaro y decirle que el primo hermano aquel de Beatriz(ese eufemismo explicativo me permitiría nombrarla) había elaborado un poema que parecía dilatar hasta lo infinito las posibilidades de la cacofonía y del caos; b) no hablar con Álvaro. Preví, lúcidamente, que mi desidia optaría por b.
A partir del viernes a primera hora, empezó a inquietarme el teléfono. Me indignaba que ese instrumento, que algún día produjo la irrecuperable voz de Beatriz, pudiera rebajarse a receptáculo de las inútiles y quizás coléricas quejas de ese engañado Carlos Argentino Daneri. Acá Borges parece recordar más el "UN RATÓN PUEDE VIVIR PERO CORDELIA ESTÁ MUERTA" con aristocrática indignación que el hecho de que cuando nos enamoramos sentimos que todo lo que toca nuestro objeto de amor se vuelve hermoso e infundido de hechizo maravilloso: más real. Lo recuerda en muchos pasajes de su obra "Ya no es mágico el mundo, te han dejado" o "esta esquina es irreal, ella no ha pasado"Felizmente nada ocurrió - salvo el rencor inevitable que me inspiró aquel hombre que me había impuesto una delicada gestión y luego me olvidaba.Gataflorismo: primero le molesta que le pidan algo, después que no le reprochen el no haberlo hecho
El teléfono perdió sus terrores, pero a fines de octubre, Carlos Argentino me habló. Estaba agitadísimo; no identifiqué su voz, al principio. Con tristeza y con ira balbuceó que esos ya ilimitados Zunino y Zungri, so pretexto de ampliar su desaforada confitería, iban a demoler su casa.
-¡La casa de mis padres, mi casa, la vieja casa inveterada de la calle Garay! - repitió, quizá olvidando su pesar en la melodía. expliqué cómo en España por el hecho de mencionar la calle Garay un grupo de personas creyó que Borges realmente vio un Aleph y que esta anécdota llevó a Borges a considerar estúpidos a los españoles. Expliqué que siempre creyó que tenía más fuerza decir algo de modo indirecto. Por eso decía "lo que yo admiro de los españoles es la bondad y el coraje porque fíjese que nunca conocí un italiano o un judío que fueran estúpidos, en cambio lo que yo admiro de los españoles es la bondad y el coraje"  La estupidez deviene virtuosa cuando le preguntan por qué se enamora de mujeres estúpidas. Contesta con exqusita ironía que la inteligencia es previsible y la estupidez posee un misterio que resulta atrayente. Hablo sobre la ironía casi transparente de Borges, ejemplifico con la dedicatoria a Picasso Joyce y Le Courbousier, esos tres grandes olvidados que cuando le dijeron que en efecto nadie los recuerda sirvió en un sentido literal, la sutileza de simular una inocencia...cuento la anécdota de "los libros de Sábato dicen SÁBATO, EL RIVAL DE BORGES", los míos no dicen Borges, el rival de Sábato. Cuento la anédota de cómo Estela Canto le anunció la venta del manuscrito de "El ALeph" y el "si yo fuera un caballero iría ya mismo al baño a suicidarme para que aumente su valor", la duplicación de la apuesta como ironía embozada, cuento la anécdota de la magia de la muela, poder extraérsela guarnecido por el dolor que le causó el rechazo de María Esther Vázquez, cito el "Himno al dolor físico" de Kipling, "que permite olvidar otros infiernos"
No me resultó muy difícil compartir su congoja. Ya cumplidos los cuarenta años, todo cambio es un símbolo detectable del pasaje del tiempo; además se trataba de una casa que, para mí, aludía infinitamente a Beatriz. Quise aclarar ese delicadísimo rasgo; mi interlocutor no me oyó. Dijo que si Zunino y Zungri persistían en ese propósito absurdo, el doctor Zunni, un abogado zorro, marcando la zeta su abogado, los demandaría ipso facto por daños y perjuicios y los obligaría a abonar cien mil nacionales.
El nombre de Zunni me impresionó; su bufete, en Caseros y Tacuarí, es de una seriedad proverbial. Interrogué si éste se había encargado ya del asunto. Daneri dio que le hablaría esa misma tarde. Vaciló y con esa voz llana, impersonal, a que solemos recurrir para confiar algo muy íntimo, dijo que para terminar el poema le era indispensable la casa, pues en un ángulo del sótano había un Aleph. Aclaró que un Aleph es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.
-Está en el sótano del comedor - explicó, aligerada su dicción por la angustia -. Es mío, es mío; yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el Aleph.
-¡El Aleph! - repetí.
-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. ¡El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema! Hice notar cómo ante un prodigio su dueño le asigna un empleo imbécil, que esto alegoriza nuestro increíble avance tecnológico y lo idiota de los usos que les damos a nuestras prodigiosas herramientasNo me despojarán Zunino y Zungri, no y mil veces no. Código en mano, el doctor Zunni probará que es inajenable mi Aleph.
Traté de razonar.
-Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?
-La verdad no penetra (nadie murmura una grosería, tengo un alumnado de humoristas monjas carmelitas descalzas)un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el Aleph, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
-Iré a verlo inmediatamente.
Corté, antes de que pudiera emitir una prohibición. Basta el conocimiento de un hecho para percibir en el acto una serie de rasgos confirmatorios, antes insospechados; me asombró no haber comprendido hasta ese momento que Carlos Argentino era un loco. Todos esos Viterbos, por lo demás... Beatriz(yo mismo suelo repetirlo) era una mujer, una niña de una clarividencia casi implacable, pero había en ella negligencias, distracciones, desdenes, verdaderas crueldades, que tal vez reclamaban una explicación patológica. La locura de Carlos Argentino me colmó de maligna felicidad; íntimamente, siempre nos habíamos detestado.
En la calle Garay, la sirvienta me dijo que tuviera la bondad de esperar. El niño (los solteros se llamaban así por avanzada que fuese su edad) estaba, como siempre, en el sótano, revelando fotografías. Junto al jarrón sin una flor, en el piano inútil, sonreía (más intemporal que anacrónico) el gran retrato de Beatriz, en torpes colores. No podía vernos nadie; en una desesperación de ternura me aproximé al retrato y le dije:
-Beatriz, Beatriz Elena, Beatriz Elena Viterbo, Beatriz querida, Beatriz perdida para siempre, soy yo, soy Borges. verosímil: nombres reales para hacer creíble todo y también inmodestia, recurre como personaje en "agua, acuérdate de Borges tu nadador, tu amigo" y "tiempo, espacio y Borges ya me dejan" no solo en "Borges y yo"
Carlos entró poco después. Habló con sequedad;
comprendí que no era capaz de otro pensamiento que de la perdición del Aleph.
-Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indis-pensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!
Ya en el comedor, agregó:
-Claro está que si no lo ves, tu incapacidad no invalida mi testimonio una alumna me preguntó si ya era ciego Borges cuando escribió esto, atribuyéndole una forma de sarcasmo referida a su ceguera, le expliqué que no, lo del fondo de ojos y la caída de ojos y las cataratas que no deben confundirse con la cáida en las cataratas, que BOrges cuando quedó ciego redactaba de memoria sonetos y solo con ayuda prosa y que deploraba que no le hubieran enseñado de memoria de chico cosas que no entendiera pero que pudiera ahora leer, un argumento a favor de lo memorístico que bien harían en oír los pedagogos actuales... Baja; muy en breve podrás entablar un diálogo con todas las imágenes de Beatriz. Carlos Argentino habla bien aquí, malicias aparte.
Bajé con rapidez, harto de sus palabras insustanciales. El sótano, apenas más ancho que la escalera, tenía mucho de pozo. Con la mirada, busqué en vano el baúl de que Carlos Argentino me habló. Unos cajones con botellas y unas bolsas de lona entorpecían un ángulo. Carlos tomó una bolsa, la dobló y la acomodó en un sitio preciso.
-La almohada es humildosa - explicó - , pero si la levanto un solo centímetro, no verás ni una pizca y te quedas corrido y avergonzado. Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.
Cumplí con su ridículo requisito; al fin se fue. Cerró cautelosamente la trampa, la oscuridad, pese a una hendija que después distinguí, pudo parecerme total. Súbitamente comprendí mi peligro: me había dejado soterrar por un loco, luego de tomar un veneno. Las bravatas de Carlos transparentaban el íntimo terror de que yo no viera el prodigio; Carlos, para defender su delirio, para no saber que estaba loco tenía que matarme. Sentí un confuso malestar, que traté de atribuir a la rigidez, y no a la operación de un narcótico. Cerré los ojos, los abrí. Entonces vi el Aleph.
Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna explico cómo la erudición periférica de Borges, su devoción por la vieja enciclopedia británica le daba impunidad para inventar tímidamente figuras históricas ¿Alanus de Insulis? o la tribu de los monótonos, que antes de wikipedia y google nadie se tomaba el trabajo de chequear: la esfera cuyo centro está en todas partes es un concepto de Pascal referido a nuestro planeta, el propio Borges analiza el manuscrito original de Pascal que tenía la tachadura del adjetivo "espantosa" calificando a "esfera"; Ezequiel, (si todo está en "El Aleph", no podía faltar el nombre de mi hijo)de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Aleph.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré. nadie hace un chiste con coger en esta instancia, íntimamente lo anhelo, la clase se aburre porque la ausencia de desubique es lo más desubicado de todo
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
Sentí infinita veneración, infinita lástima. cambio la voz para subrayar el contraste cómico entre la majestuosidad de la vastedad del todo y la berretez de Daneri, insisto en que la manera de describir es la misma que la del Canto General, me escuchan en silencio, para no despertar al compañero
-Tarumba habrás quedado de tanto curiosear donde no te llaman - dijo una voz aborrecida y jovial - . Aunque te devanes los sesos, no me pagarás en un siglo esta revelación. ¡Qué observatorio formidable, che Borges!
Los pies de Carlos Argentino ocupaban el escalón más alto. En la brusca penumbra, acerté a levantarme y a balbucear:
-Formidable. Sí, formidable.
La indiferencia de mi voz me extrañó. Ansioso, Carlos Argentino insistía:
-¿La viste todo bien, en colores?
En ese instante concebí mi venganza. Benévolo, manifiestamente apiadado, nervioso, evasivo, agradecí a Carlos Argentino Daneri la hospitalidad de su sótano y lo insté a aprovechar la demolición de la casa para alejarse de la perniciosa metrópoli que a nadie ¡créame, que a nadie! perdona. Me negué, con suave energía, a discutir el Aleph; lo abracé, al despedirme y le repetí que el campo y la seguridad son dos grandes médicos.
En la calle, en las escaleras de Constitución, en el subterráneo, me parecieron familiares todas las caras. Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio me trabajó otra vez el olvido.
Postdata del 1º de marzo de 1943. A los seis meses de la demolición del inmueble de la calle Garay, la Editorial Procusto  explico a Procusto: como yo, encajando en una apretada clase en la que esperan dinamismo y chistes la crítica literaria más elevada, cercenaba los miembros a sus convidados en su lechono se dejó arredrar por la longitud del conside-rable poema y lanzó al mercado una selección de "trozos argentinos". Huelga repetir lo ocurrido; Carlos Argentino Daneri recibió el Segundo Premio Nacional de Literatura el segundo premio municipal famosamente lo recibió Borges y Martín Kohan nos enseñaba a consolarnos diciendo "¿quién se acuerda del primero?" (3). El primero fue otorgado al doctor Aita; el tercero al doctor Mario Bonfanti; increíblemente mi obra Los naipes del tahúr no logró un solo voto. ¡Una vez más, triunfaron la incomprensión y la envidia! Hace ya mucho tiempo que no consigo ver a Daneri; los diarios dicen que pronto nos dará otro volumen. Su afortunada pluma (no entorpecida ya por el Aleph) se ha consagrado a versificar los epítomes del doctor Acevedo Díaz.
Dos observaciones quiero agregar: una sobre la naturaleza del Aleph; otra, sobre su nombre. Éste, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada aclaro que en Israel solo se puede insultar en árabe. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual. Para la Cábala esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre el conjunto vacío, aclaro que "Menge" en alemán también se usa para decir "bocha" y "Unmenge" es el colmo por contrario sensu, explico a Kantor aunque detesto a los K: la serie de números primos es tan infinita como la de los impares , es el símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes. Yo querría saber: ¿Eligió Carlos Argentino ese nombre, o lo leyó, aplicado a otro punto donde convergen todos los puntos, en alguno de los textos innumerables que el Aleph de su casa le reveló? Por increíble que parezca yo creo que hay (o que hubo) otro Aleph, yo creo que el Aleph de la calle Garay era un falso Aleph.
Doy mis razones. Hacia 1867 el capitán Burton  comento quién fue Richard F BUrton y veo el tedio pintado en el rostro de mis polluelos y amigas de la polla, reprimo las referencias a Elyzabeth Taylor en chiste ejerció en el Brasil el cargo de cónsul británico; en julio de 1942 Pedro Henríquez Ureña descubrió en una biblioteca de Santos un manuscrito suyo que versaba sobre el espejo que atribuye el Oriente a Iskandar Zu al-Karnayn, o Alejandro Bicorne de Macedonia . En su cristal se reflejaba el universo entero. Burton menciona otros artificios congéneres - la séptuple copa de Kai Josrú, el espejo que Tárik Benzeyad encontró en una torre (1001 Noches, 272), el espejo que Luciano de Samosata pudo examinar en la Luna (Historia Verdadera, I, 26), la lanza especular que el primer libro del Satyricon de Capella atribuye a Júpiter, el espejo universal de Merlín, "redondo y hueco y semejante a un mundo de vidrio" (The Faerie Queene, III, 2, 19) - , y añade estas curiosas palabras: "Pero los anteriores(además del defecto de no existir) son meros instrumentos de óptica. Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central... Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superficie declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor... la mezquita data del siglo VII; las columnas proceden de otros templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldún: En las repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería".
¿Existe ese Aleph en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz.
A Estela Canto.

(1) Recuerdo, sin embargo, estas líneas de una sátira en que fustigó con rigor a los malos poetas.
<Aqueste da al poema belicosa armadura
De erudición; estotro le da pompas y galas
Ambos baten en vano las ridículas alas...
¡Olvidaron cuitados el factor HERMOSURA! burla de Borges a las vanguarduas futurísticas y a olvidar toda esperanza al hacer arte de fundirlo con la belleza

(2) Sólo el temor de crearse un ejército de enemigos implacables y poderosos lo disuadió (me dijo) de publicar sin miedo el poema burla de Borges a los autores débiles que viven bajo el vivo temor de que lo que dirán sea demasiado fuerte

(3) "Recibí tu apenada congratulación", me escribió. "Bufas, mi lamentable amigo, de envidia, pero confesarás... ¡aunque te ahogue! - que esta vez pude coronar mi bonete con la más roja de las plumas; mi turbante, con el más Califa de los rubíes.

Después de esto, los textos que se leyeron parecían salidos todos de la pluma de Woody por contraste...
el pashá Sesco

Calurosa bienvenida al curso de humor de verano

Tucumán 3035 (por nuestro "topo cerebral"especial-como llama Leonard Cohen a Goebbels): Después de una enriquecedora jornada laboral y de llevar al pequeño Brauer a su adaptación al jardín (una amiga me entendió mal cuando le pedí que viniera a conocer al pequeño Brauer, me dijo que soy un grosero), después de recibir piropos por las calles por la belleza y simpatía de mi hijo (una señora entrada en años dijo que va a ser un afilador bárbaro, cosa que le cuestioné porque espero que tenga una educación universitaria), arribé a la nueva sede del Centro Cultural Isaac Rojas con suficiente antelación como para hacer el reconocimiento de terreno. 
Me topé con una colega docente que se colgó a hablarme comentándome que si bien ella da un curso de "mediación" hubo unas alumnas que se anotaron porque querían ir a un curso de "meditación". Esta anécdota puede parecer anecdótica, pero cuando pregunté en el kiosko si podía dejar la bibliografía para que la fotocopien los alumnos y me preguntaron curso de qué doy, descubrí que la palabra "humor" parece haberse contagiado de los esplendores mágicos de la visión de un bebé. Tal vez sea mi actitud. Lo cierto es que tuve la impresión de que las compuertas emocionales del deleite más recóndito se abrían para compartir historias entrañables solo porque dije que doy un curso de humor, de la misma manera que la gente se derrite de ternura al ver a ese sujeto que mi amada apenas conoce hace nueve meses y por el cual ya quiere dejarlo todo, el trabajo, a mí...(Freud habla de cómo la madre con sus caricias inviste de libido al hijo pero se olvida de aclarar cómo desproveé de todo erotismo al padre y estoy seguro de que se le pasó por alto pero lo habría señalado, porque su concepción de una energía que se perdía por un lado y se ganaba por el otro, esa economía física, la despliega en numerosos escritos, uno de los cuales fue mi tema en la clase: lo importante que resulta en tiempos de ajuste y sintonía fina el ahorro de la energía de la represión que presupone un chiste, vale decir, la manifestación legitimada de algo incivil e indecoroso en virtud de su formulación).
Entonces me puse a esperar mi propia clase como Harún Al Raschid y le pregunté a una hermosa muchacha qué curso esperaba y me dijo que uno que se llama cómo hacer el humor con la palabra o algo así. Refunfuñé diciendo que no sabía que hubiera un curso de humor y que me preguntaba cómo sería la persona que lo daría. Inquirí de paso si ella era de enamorarse de los profesores, dado que representan un lugar de poder, una figura parental. Quizá por cortesía hacia mí-que le mentí que estaba esperando un curso de inglés-me dijo que no, que nunca podría enamorarse del mí, el profesor. 
Cuando llegó la hora de desalojar a la docente que ocupa el aula 12 más de lo estipulado le aclaré "te mentí, soy el profesor" y la travesura era para mí mucho menos la breve impostura que decir con alegría las palabras "te mentí" (una liberación emulada del final de "La piel que habito"). Mi trágico culto luterano a la verdad parece estar cediendo con los años de ser estafado y engañado. Ella, que es chilena, exclamó con sorpresa una expresión como "cosacos" o "sacacórcholis" o algo así de ininteligible y tuve que pedirle que me aclarara en rioplatense que lejos de ofenderse le parecía genial lo que le hice.
Ya en el aula y con dieciseis alumnos expliqué que había veintiún inscriptos y que íbamos a esperarlos un minuto más en silencio en apretado homenaje a Jazmín De Gracia, Spinetta y Whitney Houston. Algunos solo por esto se rieron. No consideré necesario entonces tomarme el trabajo de erigir el chiste de que fue hegeliana la tríada de muertes: tesis, una mujer muerta en la bañadera; antítesis, un cantante de oscura lírica eterea muerto, síntesis  una mujer oscura muerta en la bañadera. No nos conocíamos todavía y no teníamos suficiente intimidad como para que les dijera de mi fenomenología del espíritu, todavía estábamos en la etapa de agarramela con la mano y todos aquellos primeros e inocentes escarceos humorosos.
Finalmente vinieron los y las que faltaban e incluso más de la cuenta, uno quejándose de que no lo dejaron inscribirse porque superé el cupo y dos que llegaron tarde y se fueron temprano sin que sepamos nada de ellas. 
Me presenté, contando algunas breves credenciales sociales académicas generales y las específicas razones autobiográficas que me convertían en apropiado para impartir estas lecciones. Ignacio y Fernando, dos amigos de larga data asentían en sonriente silencio guardándose para mí después mil y un anécdotas de mi ridiculísima persona. Mientras los anestesiaba el humorismo yo me emocionaba al pensar cómo hace tantos años atrás los conocí y cómo ahora los reuní en calidad de alumnos míos dispuestos, pese a ser mis amigos, a pagar como cualquier hijo del vecino por mi curso. Un típico amigo argentino hubiera pedido venir gratis. Un típico profesor argentino hubiera pedido que le paguen la totalidad a él sin la mediación institucional. Pero el humor hace todo lo cotidiano extranjero y así no solo hubo alumnos de Ecuador, de EEUU, de Francia y de Rusia, sino también estas foraneizaciones venturosas.Conté cómo perdí mi nacionalidad alemana para votar a De la Rúa, cómo en la embajada alemana me dijeron que nacer allá de nada valía porque "si un gato nace en un horno no es un pan", no recuerdo mucho más, creo que consideraron suficientemente absurda mi idoneidad, digo idónea mi absurdidad. 
Me apresuré a aclararles que el curso no buscaba formar admiradores o discípulos de mis limitaciones estilísticas (el instante no se avenía para ser tan psicoanalítico como para decir "mis limitaciones sexuales entendida ampliamente la sexualidad"). Les dije que si bien yo era muy partidario de las malas palabras por ejemplo, no pretendía imponer mi estética, que lo útil era que cada uno se apropiara de herramientas para ahondar en su propia autorredención resemantizadora. Por supuesto, todavía nuestras familias no se conocían y era muy pronto para decir "autorredención resemantizadora" así que creo que dije que re-daba que curtieran algo copado pegando buena onda o un formulismo de esa índole. No me apresuré a aclarar que soy eyaculador precoz, porque ese apresuramiento aclaratorio ya llegará cuando le pongamos el cuerpo a  la autorreferencialidad. 
Empezó entonces la serie de presentaciones que contínuamente interrumpía yo para descontracturar la estructura esperable y para poner a prueba la capacidad de atención y el interés del alumnado. Para mi sorpresa por más que los quise marear saltando de un tema a otro, nadie se puso a jugar con su celular ni a manifestar la impaciente intolerancia a la frustración. Mis desvíos parecían mantenerlos cautivos si es que no se trataba de que el calor sofocante los devenía catatónicos. Esta rápida tendencia a perder el interés por un docente que se va por las ramas no se manifestó troncalmente como raiz de nuestra era arborescente y tan poco savia, y diríase que solo fueron síntomas de lo contemporáneo cierta homogeneidad sobreentendida respecto de que el humor es un escape y que escaparse es deseable. 

Una psicoanalista que desea ser más lúdica y juguetona con las palabras dijo que vive en el extranjero, le pregunté si en todo el extranjero y aclaró que en no todo el extranjero. Pero resultó vivir en EEUU, y no en lugares como ella dijo "vergonzosos". Aclaramos que ahora ha de decirse "vergonzante" si no queremos incurrir en una hipálage y que pronto se dirá "espantante" y "fastidiante" y "trampeante" y "no te hagás el Ante" (chiste que nos llevaría al tema gay del "abrazo del oso" para el cual es demasiado temprano, agarrámela con la mano).

Una narradora oral me dijo que no admiraba ni a Chesterton ni a Mark Twain, pero sí a Keret. Tras hablar sobre Camille Paglia y su constatación científica de que Monica Lewinsky tenía una boca que producía una fantasía inmediata de felación (incluyéndola por su maestría oral en la serie conformada por Confucio, Lao Tsé, Nuestro Señor Jesucristo y Buda) quise que todos sintieran en el paladar el refrescante sabor literario de la celebridad israelí y me aboqué a leer "Jet-Lag", pero como les confesé que aunque es un dato poco conocido, carezco de una voz estentórea, escogí al azar a un robusto y fornido alumno, para cooptarlo y neutralizarlo como posible problemático desafiante y el tipo se prestó a leer el cuento con excelente color de voz, casi como un tenor. Tuve muchísima suerte al agarrar del público a alguien que veía por primera vez en mi vida y atribuirle buena voz: en efecto leyó fantásticamente el cuento, incluso conteniendo la risa como un profesional. Expliqué quién es Keret y di las señas del único libro antológico que fuera hecho en Argentina y ya se empezaron a animar a hacer chascarrillos ¿en qué año se publicó, en qué mes?. Cité el recurso no tipificado de la aclaración autoescrachadora: 

(tomado de "La colonia de Kneller": 
Padre de la novia: -Los jóvenes están todos en la pichicata y sé que manipularán a mi hija para convertirla en toxomaníaca. Sé como empieza todo, le ofrecen una teca

Novio pretendiendo ignorarlo todo acerca del tema drogas-Se dice "una seca")

Después en lugar de explicar, me envalentoné y lo elevé hasta parangonarlo con Celán. ¿No consiste el humor acaso en las homologaciones improcedentes, en el cura disfrazado que casa a los que no quieren casarse, como decía Jean Paul?. Expliqué que Adorno dijo que después de Auschwitz no hay poesía y que "Fuga de muerte" con su "cavamos una tumba en los aires, allí yaceremos a nuestras anchas" estetizó el gaseamiento casi emparentándolo a una Ascención, ensanchando los límites de lo representable por el arte sublime. Dije que el cuento "Zapatillas" donde un niño entiende que las Adidas que le regalaron son su abuelo gaseado hace para el reino del ridículo lo que "Todesfuge" para la poesía. La Shoá era el evidente símbolo de aquello con lo que no se podía hacer humor teóricamente, aunque hacía tal calor, que creo que todos habíamos superado más fácilmente el genocidio alemán a homosexuales, gitanos y judíos que las vejaciones del verano porteño, hoy se pueden hacer chistes con campos de concentración pero no con la calor, porque todavía no cicatrizamos la transpiración hervidera. 
Sirvió de link para hablar de la tendencia alemana a llevar todo a un extremo y de la especificidad del humorismo alemán: Loriot y el "Struwwelpeter" con el mensaje de que no se burlen del negro porque nadie elige nacer negro.
Aclaré que además de alemán soy judío, pensando que cualquier cosa es mejor que parecer simpatizante del "polémico" Hitler. Me recordaron muy inteligentemente a los judíos colaboracionistas. Mencioné cómo Hannah Arendt cita el caso de los rabinos que le confiaban listas de judíos a Eichmann para "evitar un mal mayor". Esa ironía involuntaria, que el símbolo del mal mayor haya sido posible procurando evitarlo, no fue la única someramente analizada. Mencionamos también  las de la frase de Nietzche "sin música la vida sería un error" y la de "Gardel cada día canta mejor" como sarcasmos a los que el tiempo les borró el filo. Nos debatíamos no solo con respecto a cuál es el límite del humor verbal y la retórica de la imagen, sino también a si apagar el ventilador para que se me oyera, a riesgo de asarse y deshidratarse, o dejarlo obligándome a dirimir el debate con morisquetas y gesticulaciones porque no se me oía (¿podés hablar más fuerte?-nada me gustaría más, madam).
La autoironía es mejor que el humor agresivo, de acuerdo, pero pensemos también que si yo autoirónicamente me llamo discapacitado capilar ejezo el mismo chiste que si me llamás así vos, pero ya lo rotulamos como grosero si me atacás así.
 Cité la insuficiencia de las teorías de Freud, de Koestler, de Schopenhauer y de Bergson tratando de explicarlas en tres segundos en un lenguaje claro y ameno. Supongo que explicada en tres segundos en un lenguaje claro y ameno la teoría de Darwin también resultaría insatisfactoria...
Mencioné el documental "El mendigo y el dictador" para explicar que contra lo sostenido por "Odiar es pertenecer" el humorismo no es necesariamente libertario antídoto contra dictaduras: a Hitler le encantaba ver "El gran dictador". Como buena radiografía de la especificidad del héroe nazi, cité "Ser o no ser" de Lubitsch donde la pretendida superioridad del refinamiento alemán se enlaza al triplicado burocrático y al histrionismo. "Ser o no ser" fue explicada también como remake musical de Mel Brooks y como asesina de la fama de sutil de Lubitsch con el chiste que se consideró de mal gusto (el actor Joseph Tura le hace a Shakespeare lo que los nazis a Polonia). 
Un solo alumno conocía el film y supo decir que la crítica lo  considera entre las mejores películas de la historia del cine. Agregué las otras películas recomendables suyas. "Ser o no ser", frase que sirve como señal para el amante de la actriz casada con el actor de "Hamlet" para ir a verla porque tienen tiempo, porque el marido va a estar entretenido declamando un largo monólogo, es un film en cierto sentido épico, en el que el actor salva la vida de la resistencia polaca y a sus colegas que lo aborrecen por pedante y a su esposa que lo engaña, constituyendo el raro caso en Hollywood de un héroe manifiestamente cornudo. La crítica no lo señala, pero este salvático cuernone parece más infrecuente que la tan cacareada admiración por los asesinos en "Double Indemnity" y la empatía por Don Corleone. No llegué a mencionar que la resolución del boy meets girl de "La octava mujer de Barbaazul"-Gary Cooper solo quiere comprar la parte de arriba del pijama-es una variante del melónmano chiste del porteño arrogante que quiere solo media sandía.
Citamos las bromas de Woody Allen dedicadas a la masturbación y "La secta del Fénix". Betina Bensignor se reveló como una interlocutora sagaz y encantadora, además de haber traccionado a dos de sus alumnitos a mi modesto akademós, al humilde Panteón de quien esto escribe, escindido entre la Escila de satisfacer a las alumnas que adoran a Wimpi y la Caribdis de dinamizar capusottiendo. Romina destacó "La conjura de los necios" como evangelio de la carcajada y casi nadie lo había sentido nombrar. A punto tal que la atribución de su autoría a Peter O'Toole no causó la menor gracia. 
Marina Karmalsky dijo que venía a entender el actual humor argentino escatológico y guarango hasta lo cloacal. Resumí que venía a empaparse de lo cloacal y algunas risitas ahogadas me confirmaron que no predico ridiculeces en el desierto, aunque las ridiculeces que predico tengan lugar bajo un clima similar al del Sahara. Leni dijo que Condorito es la Mafalda chilena, como si no notara ninguna diferencia. Natalia dijo que quiere que le digan Naná con lo que abrió el juego a que todos enuncien sus sobrenombres desde "Yuyi" hasta Simon, el marsellés, al que le dicen "Simon".
Santiago contó que es desubicado por naturaleza y que quiere escribirle un monólogo para la fiesta de quince de su hermana. En el baño del Malba perdió la punta del papel para secarse las manos y dijo "perdí la punta como un judío" sin advertir que uno de los meandos allí presentes podría ser judío y vérselas negras ante tal dictuum (o vérselas cercenadas). Prejuicios y prepucios. Rodrigo aportó lo suyo al añadir a mi comentario de que en Alemania hay que avisar que uno se dispone a contar un chiste, que acá hay que avisar si es que uno va a hablar en serio.
Como suele suceder con los grupos que se concitan en el Rojas, el grupo es heterogéneo y los amadores del humor negro coexisten con quien quere dar pinceladas humorísticas a textos serios. Di la definición de Mark Twain de que en el Paraíso no habría humor y la de Nietzsche, del chiste como epitafio de la emoción. 
Pasamos revista a Buster Keaton, Monthy Python, y a Osama cayéndole en la cabeza a Ariel, la sirenita (en "Saturday Night Live").
Me sentí desenvuelto y self-confident, en mi salsa como si este curso hubiera sido hecho a mi medida y me permití contar el chiste de que cuando tomo café no puedo dormir pero por otro lado cuando duermo no consigo tomar café, un chiste muy querido por su nobleza de espíritu, a pesar de que intenta hacer reír a alguien en mi familia sin conseguirlo desde generaciones y generaciones.
Me contaron el cuento de "Plantalo a tu jefe" y de cómo el peón lo enterró y regó, en fin: se aprende tanto enseñando...
Hablamos de muchas cosas más pero me tengo que ir a dormir. 
Mi sensación es que el grupo está muy bien predispuesto y que a la postre el usual índice de deserción no va a ser el dessert que oficie de frutillita de la torta.
Aunque con espontaneidad, desparpajo y autodisfrute hice varios juegos de palabras (básicamente si decían "vengo con intención primero de reírme y después de formarme" yo preguntaba ¿deformarme?; o "y digo esto para citar" ¿parasitar?) sería ridículo asegurar que hay en todos los alumnos y alumnas una buena transferencia.
Por eso lo aseguro.

 

domingo

Las lentejas son ricas en hierro y las berenjenas, ricas en escabeche

Antes del curso de humor orgánico: payasesco, sí, pero con los horizontes florecidos y pajizos, la creatividad confinada a un círculo reducido, la fluidez acotada a unos tres mil litros, una comicidad en pañales...
Después del curso de humor orgánico: la sonrisa rozagante en la epidermis con el cutis más infartante, el cielo es el límite, mi planta de naranja lima y mi planta de maconia flashea


Este miércoles 15 de febrero empieza el Curso de Humor Orgánico con chistes que nunca fueron agredidos por procedimientos artificiales: 


http://www.rojas.uba.ar/cursos/cultura/contenidos_letras_comunicacion.php#1


Cómo hacer el humor con palabras
por Martín Brauer

El curso está dirigido a todas las personas que deseen no solamente escribir textos cómicos, sino resemantizar en virtud del sentido del humor las heridas que la vida nos inflige. Se relevarán técnicas del chiste, conceptualizaciones teóricas y se ponderará lo estudiado en acto.

Martin Brauer
es responsable de la columna de humor de la Revista D’Mag, ha publicado piezas, ensayos y cuentos humorísticos en diversas antologías, la más reciente es La gracia de leer (Ediciones de la Flor, 2011). Es traductor del alemán y entrecruza saberes adquiridos en las carreras de Letras y de Psicología.

Frecuencia y duración: 1 clase semanal de dos horas. Total 4 clases



CURSO DOCENTE COD INICIA CLASES HORARIOS SEDE CUOTA
LETRAS
Brauer, Martín
15636
15-feb
4 clases
Miércoles de 19 a 21 hs
Tucumán 3035
$ 140
Tucumán 3035
$ 140
los siguientes testimoños no son mitómanos...
Dijo la Sra. Paredes de Lutero, autora de "EL AGUA DE LA CANILLA LAS PONE MIMOSAS", una psicóloga social que asistió al primer Curso de Humorgánico: "Gracias a este curso pude dejar de psicoanalizar compulsivamente (llegué a diagnosticar no solo envidia de pene, sino incluso ira de pene, lujuria de pene, y hasta-pero fue una sola vez-pereza de pene)...me convertí en una psicóloga social, vale decir que solo psicoanalizo cuando estoy con otras personas. Es verdad que se me quejan y dicen que los convierto en psicólogos pasivos cuando les psicoanalizo en la cara por ejemplo el miedo al pájaro, el "vete, sal de una vez, sal, picón de ave, paloma de picazo", pero yo creo que es un mito lo de psicólogos activos y pasivos, lo cierto es que cuando dos psicólogos se encuentran hay una neurosis igualitaria"
Dijo Werner Herzog después de asistir a la cueva de los chistes: "El hallazgo arqueológico de chistes de 35 mil años de antigüedad es una experiencia sobrecogedora que me anonada, por eso teñí en mi documental de extrañeza aquella sorprendente cercanía de los chistes rupestres con los que nos cuentan los domingos nuestros parientes. El homo absurdus sería demasiado familiar, literalmente un familiar si yo no hablara con mi mal inglés, no incuyera a Fred Astaire, a Caspar David Friedrich, a Wagner, a dos cocodrilos albinos, al detalle del trapecista como profesión anterior del antropólogo y metiera un par de explicaciones pretendidamente científicas criticando el saber de occidente porque toda mala ciencia puede salvarse como arte. Es verdad que filmados en 3 d los dobles sentidos perdían algo, pero webón, el único que tuvo acceso fui yo y tenía derecho a decir las boludeces que se me cantaran. Lo fascinante es que en el paleolítico ya se contara el de "tampoco es mi ombligo" y lo de que la zanahoria mantiene alejado al hipopótamo lanudo, si lo filmaba Enrique Carreras era igual de gracioso"
Dijo el profesor de gramática Augusto Trombetta: "El humor nos demuestra que la única droga es la conversación, que nuestra mediación necesaria para con la percepción es el lenguaje y que solo distorsionando verbalmente podemos disfrutar del efecto psicoactivo. ¿O no saber armar me convierte en drogadependiente? Tomemos el ejemplo de los verbos en imperativo que se usan como sustantivos: yo caminaba por Las Heras y Junin pensando en cómo se dice "desde el vamos" o sea que "el vamos" es un lugar,  pensaba en el "correveidile", una orgía de sentido, o en el "tenteenpie" y en el "salame" que es dar la órden de que se me unja con cloruro de sodio, que se me aderece con sal, pensaba en la colimba, que viene de corran-limpian-barran, pensaba que no es un "disparate", un pegate-un-corchazo, decir que hay vebos que están nominalizados, como en la puerta vaivén y en lo que queda en "veremos", o cuando nos hacen el "entre" y en eso paso por una escuela de escribanos y leo performativamente "Escuela de ¡Escríbannos!": me solazo en decir cómo en medio de un solazo deshidratante obtuve gratis gracias al curso de humor verbal orgánico el mismo efecto que con un antidepresivo psiquiátrico, riéndome y entreteniéndome barato..."
ahora sí !
Dijo el capitán del Costa Concordia: "El humor nos permite salir a flote allí donde naufragan nuestras esperanzas y hacen agua por los cuatro costados nuestros alardes...es como un bote salvavidas que nos posibilita impermeabilizarnos de las críticas de los envidiosos que normalmente cuando se llevan a cabo primero o cabo raso nos hacen un nudo marinero en la garganta...gente que no está empapada del tema y nos salpica en el escándalo...gracias al Curro de humor orgánico aprendí a ver multiculturalmente que abandonar un barco que se hunde es dentro de los códigos culturales de mi región lo que equivaldría a que un alemán se quede luteranamente salvando vidas haciéndose el mártir...Cada cartografía presupone una cosmovisión, mi ideal nuevo es la llanura, la Pampa, aunque antes me gustaban los grandes accidentes geográficos en una mujer, como en Pampita, y mi ideal de mujer era la Pampita húmeda, ya no me atrae tanto ir al choque, ni hundirme en vínculos que producen divisorias de aguas, el eterno femenino sigue seduciéndome con su cuchicheo inmortal que deviene eterno, soy muy melónmano, pero si antes una mujer jugaba a la batalla naval conmigo y se sentía tocada, me la tenía que fumar mojada: ahora me conformo con una seca...Conseguí un contrato para hacer reseñas de films que no vi, porque no me dejan verlos, pero el curso de humor me dio la confianza necesaria para comentarlos igual, porque mucha gente puede ver las películas sin que ello suponga que las supieron mirar, la verdadera compresión es buceando en la interioridad y a buen resguardo de tener que bucear extrínsecamente. Ahora me permito mostrarme como soy en realidad: muy absorbente. Por eso quiero compartirles mi primera reseña: Anoche tuve el privilegio de no ir al cine a ver la película de los Muppets, evité ser un títere del consumismo. Aproveché cada fotograma perdido para leer los libros que quedaron en mi celda, que se ve que eran de un niño o de una mente patibularia con una regresión importante. Así leí "Los tres cerditos" y gracias al curso de humor descubrí lo económico que es, o como se estila decir ahora, lo finamente sintonizado, divertirse idealistamente dentro del propio cerebro. Me resemanticé el cuento e imaginé a Osama B'n Laden soplando y soplando las torres gemelas de los chanchos burgueses, después resignifiqué Pulgarcito y me dije que el ogro come seres humanos porque su organismo no produce personas y tiene que incorporarlas a su alimentación para cubrir con la cuota que la Organización Mundial de la Salud de Ogros prescribe. Por eso les recomiendo a todos, muy especialmente los que tienen dos horas de tiempo libre y no saben qué hacer que no pierdan la oportunidad cuando puedan de no ver Los Muppets porque a veces no queda otra que hacer sexo por mano propia"
Dijo Martín Palermo: "La historia del arte figurativo tal como la conocemos se bifurca hasta que nos comemos el amague de que toda estética va a proyectarse por el lateral de agradar nuestros sentidos. Desde las representaciones religiosas hasta las majestáticas se buscaba la belleza. Hoy el mercado se ha quedado con el arte de embellecer un yogur laxante con el mismo tipo de búsqueda cromática que Rafael trazaba mientras de la mano de Warhol bajando los lienzos del soporte del cuadro, se abrió el camino al concepto, a la intervención y a la performance. Por ejemplo yo comí pollo con la mano delante de mi jermu y le dije que ella estaba más buena que esa metáfora en acto. Le pedí en la cama que se diera vuelta porque considero que todo hombre tiene derecho a buscar su felicidad por otro lado. El tiburón en formaldehido o el mingitorio de Duchamp descalabran nuestro buen criterio cotidiano, mientras que el arte comercial nos garantiza el final feliz. Pero paradójicamente el mercado que se rige por reglas oriundas de ciencias racionales erige a un Kahneman y su "aversión a la pérdida" como pope desmantelando el mantel y desvalijando la valija. En ese sentido no sé Cristina en este momento qué pitos toca...