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Accidentado comienzo de la fiesta de la Doma de la Sandalia de Cuero en Venado Cojo

(Venado Cojo) La tradicional celebración del mate de Ñandubay y la semilla de algarroba bataraza empezaba ayer con el clásico sapucay telúrico a cargo del grupo coral Bicho Feo con el pie izquierdo. Y es que don Terencio "dos overos" Fuentes se desgració a la primer largada de caminata para calentar motores. El cuero sin curtir, un torno que ya hace añares padece de los rigores de la sustitución de importaciones, la noria de la rutina en el confeccionado casero de relojes que no avanzan si no les cambiás la hora, todo eso sumado a la distracción del superclásico en jai definiyion que entretuvo a la paisanada haciendo que las chinas no fueran rigoreadas a la hora de encajar las hebillas de alpaca, lo cierto es que don Terencio, último campión y ostentador invicto del récord del sendero espigado sin murmurar una recriminación (le arrebató el título al serbio Croar Multivitaminc, el pasado año) quedó prematuramente eliminado de la contienda lugareña. 
Don "tendencia a la tendinitis" Terencio, al momento de no tomar los necesarios reparos y doblar mal el pie ya maliciando para sus adentros que habrían de primerearlo en el  Talón de Oro, pasando de su confiado "no hay que hacer nada" al resignadísimo "no hay nada que hacer", variación mínima en lo que  ripresenta el pago de sintaxis, pero inmensa pa lo que viene a ser el campo 'e la semántica...
Un tropezón no es caída, se dirá, como quien consuela al caído sin dejar de refregarle la doliente necesidad de un consuelo, sin poner de manifiesto una sufridora toma de conciencia de su desgracia no por ostensible más tranquilizadora, tuito lo contrario. El veterano sandalista se quedó en el mojón 14, la mismísima marca de su gurí, que va para los tres y que pensó algún día llegar a igualar la marca de su tata, sin haberse puesto siquiera a concebir la sola idea de imaginar que tan pronto y con todavía una punta de años por vivir su progenitor y hacedor de sus días habría de pararse en seco, deslizar la certera puñalada de la injuria, esa increpación desbocada contra la franciscana que dio el mal paso y volver, con la frente en alto y la postura de reciedumbre sin deliscuescencia, con un si es no es de indolencia ante la alversidá, con la esperanza bajita como vuelo e perdiz, y el lomo cebau como tatú carreta con tatuaje de animal print demodée de los tiempos de la cayeta, cayeteándola...
Los centenares de nativos oriundos del chañar de Santa Uma, la del milagro de la empanadita de Umita, se quedaron con las ganas de presenciar una simetría más recíproca en el derby con el Frontispicio Boreal, un chango santiagueño, devoto menos de San Careteano que de San Dalicio, que le venía disputando el título, pisando los talones y se perfilaba aguileño como el retador y rival más sobresaliente de la temporada del pie galleta.
Aura no es menester recurrir a los buenos oficios de un ingeniero de la Nasa para dirimir si es pato o gallareta: con la contienda definida de antemano junto a los veedores de la Real Academia Española, los dueños del copyrich del dicsionario Homo Nimo, ver boliar laj avestruces es más abullido que succionar un clavo de herradura que sirve pa' escarbadiente de picada.
El esponsoreaje, la empresa de curtidores de las mulitas, confía en llevar las aguas a su molino para que no se le haga el campo orégano en la contienda del entrante miércoles, donde la negra "iguanadonte"Luzero, orgullo nacional e internacionalmente desconocida en los tres continentes, intentará superar su propia marca de los 19 platos, ingiriendo humita en chala, empanadas de carne agujereada a perforadora, lomazo a la champignonada, matambrito tiernizao a la muzzarela, el consabido medio kilo de tallarineada al tuco con estofao salsamadrense para rematarla con el tradicional postre de maicena, dulce de membrillo, licor de caña quemada y trufas al licor de anís y  chocolate semiamargo caramelizadas en moisés de mimbre, como pa vinchuquear la guaraza sin el pendorcho yemanente.
  El facultativo regional asegura después de haber visto "Garganta profunda" que la Luzero tiene el punto g gastronómico deslocado y situado a la altura del talón de Aquiles. Esto explica de que no se sienta llena hasta que la ración culinaria abaje  lo que tarda en abajar hasta el peroné de acuerdo con la circulación sangüiña descubrida por el gringo Harvey. En el número de diciembre de "La Yitratada di prepo", versión vernácula de "El Paparazzi", la mayor de las Nitre asegura que ningún chef la hizo alcanzar la saciedad, ese mítico punto cúspide y cúlmine de felicidad busardal en el que mancomunados y sin gueyas intestinas todos los tubos digestivos se estrechan en un sentido abrazo de felicidad alimenticia. Muestra el pupo, provocadora, y afirma que no hay cocinero pampa que la satisfaga en completú, enardeciendo las imaginaciones. El medallero la espera, solo retada por el "cementerio de ravioles" Paredes, que en calidad de párroco nos mecere todo el yispeto que en cantidad de morfi, no. Si ha de repetirse por segunda vez el desastroso, el calamitoso, el vergonzante, el calambritante resultado de la justa pasada, podemos volver a reiterar que en vano se pretende compensar en rolliza presencia, el arterias taponadas de grasas saturadas, en peso específico y masa atómica, lo que en capacidad contenedora natura no dio, ni piensa otorgar de acá para toda la cosecha. No quisieramos estar en sus alpargatas, se conoce que en enero Rudercindo Parecedes no tiene por dónde hacerse su agosto. Será cuestión de esperar hasta pasao mañana, entreteniendo al gauchaje con otro viejo capítulo de "Doctor Jaus" y cruzar los dedos encomendados a San Previa Flatulencia, esperando que risulte imperdible, sin disperdicio y como pal quilar balcones, Que ansí sea. Ojála. 
Hasta intonces, este servidor se despide y sale despedido rumbeado pa lao de la fuente de queso y dulce, el legendario queso de los siete nombres ("queso y dulce", "dulce y queso", "batiseñalética de queso y dulce sin fuselaje de aviones en forma de murciégalos para evitar el detectado del radar", "dulce y queso sin atunes que quitan el pan marítimo de la boca al amigo y fiel compañero delfín", "queso sin estalactitas ni estalgmitas pero con dulce al fin", "dulce sin piedras del muro de Berlín que dividió a las dos Alemañas enseñoreadas en divergentes modelos socioecónomicos pero con queso", "queso sin rollos del Mar Muerto que probarían la estirpe escenia de Ave María Purísima Sin Pecao Concebida pero con dulce que sugiere que todos los dolores arbitrarios que padecemos y nadie se viniere a hacerse el espartano mintiendo de que son pocos o tolerables, no serían otra cosa que inyecciones preventivas de una campaña de vacunación contra la hepatitis A por parte de Nuestro Creador siendo nosotros cual criaturas deambuladoras que iñoramos pa qué nos lastiman así ensuponiendo malas leches" y "el dulzor quesiente".  

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la peor opinión es el silencio, salvo...