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Juan Román Riquelme presidente

Para el lector extranjero o poco avisado, el nombre de Juan Román Riquelme puede sonar tan poco conocido como el de Jared Diamond, autor de "Armas, gèrmenes y acero" (Debate, Madrid, 1998), libro en el que con un barniz cientìfico se justifica en nombre de latitudes privilegiadas la prevalencia del europeo cayendo en el sinsentido de atribuirle sentido determinista a la historia, cuando por un pelito no nos conquistó entre 1405 y 1433 Cheng Ho por desinterès del emperador Yung-Lo o Tamerlán quiso amasijar chinos o Atila, Genghis Khan, Anibal o el pony coreano la pudrieron. Ex jugador de fùtbol (deporte que abandonarìa  circa 2012) gobernò el Virreynato del Río de la Plata entre 2015 y 2030 superando en poder hegemónico a su sucesora Cristina Fernàndez de Kirchner, quien había cometido el desatino de postular a la presidencia como su delfìn y sucesor a Diego Armando Maradona, otro ex futbolista a la postre menos popular para el paladar del 54% (la mitad màs uno).
Nos proponemos en este resumen para la Universidad Guido Di Tella resumir los principales logros de su gestiòn no sin dejar pasar lo que podrìan considerarse con la mejor de las buenas fès errores garrafales de una magnitud sin precedente que nos hudieron irremediablemente para siempre y nos hicieron perder mercados internacionales tan recuperables como la virginidad de Britney Spears, otro ex futbolista.
Para facilitar al lector un mapa conceptual de la administraciòn Riquelme trazaremos un somero contrapunto con la gestiòn de la mal denominada ègida K, bajo la Excelentìsima Yegua Montonera, una època recuperada ahora en la valoraciòn de la comunidad cientìfica a partir de los nuevos descubrimientos en el campo de la psicogeologìa.
Lo primero que se destaca de la ex guerrilera inextinguible y madre espiritual de los manifestantes y abanderada de los empresarios amigos es su belleza. Enfundada en engalanantes carteras y zapatos la distinciòn, al clase, el refinamiento y los modales exquisitos caracterizaron a su Gobierno. En tal sentido, queda algo groseramente subrayado el descuido presidencial del ultrariquelmismo, al que la pàlida justificación de su vocero no alcanza a mitigar: "Riquelme no solo no es fotogènico, es poco espejogènico pero en el fondo es bellísimo".
Lo segundo que cabe mencionar es la firmeza de la personalidad de la segunda mujer en ocupar el cargo ejecutivo, algo que se vio plasmado en la toma de decisiones arriesgadas, que generaban amores y odios y su solidez y consistencia para perseverar en sus determinaciones. Si tenía que aumentar el precio del gas para los productores locales diez años despuès de que todo el arco opositor clamara por esa medida màs razonable que importarlo a precio oro, el discurso de Cristina no cedìa un àpice en pugnacidad aguerrida al momento de dar el brazo a torcer. En tal sentido, las vueltas calesiteras del ex-enganche que reestatizó la Bombonera por tercera vez tras reprivatizarla en tan solo cinco meses han demostrado a la ciudadanìa que sì podìa haber algo peor que la tozudez, la necedad, la obcecaciòn y la imbecilidad de mantenerse en el error por los siglos de los siglos para que deje de parecerse a un error.
La tercera de las caracterìsticas que nos sentimos inclinados a puntualizar es la empobrecedora reforma gramatical impulsada por el representante de Riquelme que llegò hasta la innecesaria reforma constitucional de 2017, reducièndose la Carta Magna a tres sìlabas incongruentes y tres puntos suspensivos. La ex presidenta Fernàndez de Kirchner monopolizaba la cadena nacional con sus frondosas caracterizaciones para inaugurar la renovaciòn del papel higiènico del baño de la Casa Rosada y si bien su discurso era de una virulencia lingüìstica desusada, el obligado laconismo que la sucedió, el mutismo y la afasia ciudadanas levemente compensadas por repeticiones nerviosas de "YO DIGO QUE" encabezando cada titubeo y circunloquio marcan sin duda un deterioro en los cimientos de la posmodernidad nacional, una pèrdida de lenguaje.
Por ùltimo, la tan cuestionada Crucificaciòn Pùblica del Jefe de Gobierno, que en su momento se entendiò como un guiño a la Iglesia, choca con las impugnaciones verbales que realizara su predecesora que por el expediente antecitado del uso de la palabra articulada evitaba la violencia animal que presupone un pasaje al acto sin escalas.
Para ser feliz es necesario no preocuparse demasaido por el futuro y vivir lo màs posible compenetrados en lo que estamos haciendo. En tal sentido la ahora añorada Cristina nunca permitiò predecir o preveer ni media hora el futuro de la patria.
Esto que se le criticaba tanto ayer, hoy, tal como era de impreveer, se lo reivindica.
Para rechazar un virus, el cuerpo no actùa disuadiendo con argumentos sino que combate implacable: asì de implacablemente se defendìa Cristina cuando presidenta de comentarios adversos formulados por un canilita. Riquelme, que habìa abandonado la Selecciòn nacional por tomar como personalizado el insulto convencional que alude a su señora madre, jamàs se defendiò de crìtica alguna màs que con su bovina mirada incaica.
Confiamos en que este resumen pueda ser de utilidad al historiador en pantuflas, al sociòlogo en ojotas y al ex futbolista en botines...

1 comentario:

  1. Anónimo8:22 a.m.

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