domingo

Biologicismo aplicado a reglas de etiqueta pastelera

domingo de ramas
Consideremos lo que ahora el gran biólogo Richard Dawkins ha identificado como el "gen de dejar la última porción". Trátase de un comportamiento animal aparentemente altruista. El convidado a la vernissage en el Hotel Alvear se ha atiborrado de bocadillos de salmón y queso Philadelphia pero sin razón aparente deja el último para el próximo que visite la mesa de antipastos. Wynne Edwards y Konrad Lorenz han descripto esta conducta como pudorosa: el individuo, en este caso un macho, prescinde de comer el último bocadillo por vergüenza de parecer glotón y no para beneficiar a un tercero (considérese que la probabilidad de que en esta vernissage haya parientes con su misma carga genética decrece en relación inversamente proporcional a las Bar-Mitzwim si se trata de presentaciones de libros judíos, donde el riesgo de regalarle el bocadillo a un goy es elevado-con los nutrientes que aporta y el bagaje de mayor idoneidad adaptativa para reproducirse y competir y escapar de predadores). La cuenta es sencilla (tal como lo demostró Desmond Morris en su estudio acerca de las cupcakes en Wisconsin): ingerir uno mismo el bocado implica un beneficio neto del ciento por ciento y permitir de buena voluntad y sin pataleo siquiera retórico-formal alguno que se lo engulla un antisemita, o un judío de la misma especie pero con autoodio, supone un riesgo del mismo tenor graso. Así, solo resta restar del patrón de comportamiento el  beneficio para sí menos el riesgo para sí más 1/2 de beneficio para el hermano menos 1/2 de riesgo para el hermano más un octavo de beneficio para su primo hermano menos un octavo de riesgo para su primo hermano y en caso de tener hijos debe computárselos como 1/2 también ya que tanto hermanos como hermanas e hijos e hijas defienden la mitad de nuestros genes en partes iguales.
Margaret Mead insinuó que importa un ardite la carga genética teóricamente equitativa entre hermanos e hijos cuando hablamos de porciones de costillas de cerdo con ciruelas en hermanos varones con riesgo coronario en los que la edad desempeña un rol preponderante, si se tiene en cuenta que las mujeres a nivel estadístico según la Organización Mundial del Estornudo presentan una tasa de sobrevida respecto de los machos de alrededor de cuatro años aunque las soplas y se vienen abajo. No puede de ninguna manera dar lo mismo que el banquete de minerales y aminoacidos escenciales de franfruters se lo birle un descendiente que fortalecerá su juventud y tal vez atraiga más hembras-sin tomar en cuenta el factor cebolla-que un entrañable hermano mayor con un pie en la sepultura cuyo paladar acaso ya no distinga entre las huevas del esturión rojo traído de Moscú y una tartaleta caprese comprada en una de las franquicias de "Capriccio D'Antojo".
Supongamos ahora, razona Dawkins, que en un mundo de dejadores de la última porción por elemental aunque casi postrero sentido de la decencia en relación a la proporción frente al qué dirán y al qué no dirán las malas lenguas ponzoñosas de víboras univulva moteadasy buitres cabecita rapada de Melbourne (que si fueran oncólogos se reirían a tus posaderas de tu cáncer terminal pero en tu cara te asegurarían que estás hecho un avión) aparece por mutación y selección ambiental un ególatra miserable demoníacamente inescrupuloso como la célebra rata de albañal del Condado de Calaveras. Asumiendo que todos los invitados por conductas estereotipada, herencia de caracteres o bien adquisición de usos y costumbres medianamente civilizados, esnobismo, paranoia, autoestima baja, consideración franciscana o displiscencia de dandy dejarán la última porción por ser la última y contando con un cátering standart, el individuo de la especie desprovisto del cromosoma mitocondrial angurri podrá darse una panzada y llenar sus reservas camélidas en cantidades que requerirían sal de frutas para un batallón y muy pronto se granjearía las simpatías de todas las damas presentes lo importante para mí es que estés contetas conmigo quienes querrían que les haga hijos ipso facto, cosa que pasaría a realizar en el excusado con descansos previstos de entre veinte y veinticinco minutos para fumarse un pucho o tomar gatorade-ezquizandra fálic llegado el caso-repoblando nuestra hipotética muestra de 300 invitados distinguidos del Conicet debatiendo la irremplazable palabra "reemplazo" en alemán ("Ersatz" según la insólita teoría de Horacio Verbinsky para menospreciar a Su Santidad). Recuérdese que hay machos más grandes y machos más pequeños que hembras en todo el abanico del horizonte de espectros de la gama de la paleta de biodiversidades pero que si hay algo que se cumple a rajacinta sin excepción es que todo macho posee la posibilidad cierta de generar màs rápida descendencia que toda hembra, incuyendo invertebrados y suscriptores de la revista "Cabildo". En un futuro las prótesis que mejorarán al cuerpo-dotando a las manos no solo de tacto, sino del reconocimiento del magnetismo-nos permite anticipar las protestas troskistas de que el capitalismo nos condena al cuerpo con el que nacimos, solo las adineradas se hacen la nariz, etc.
Vayamos más lejos aún. 
Si los hijos e hijas del macho alfa por azar desconsiderado que se toma hasta el agua de los floreros a su vez crecen sanos fuertes y se multiplican, basta dividir el coeficiente de la resta antes sumada para que matemáticamente no se salve ni tu vieja suplicando de rodillas. 
Muy pronto se atrofiará a nivel colectivo el hábito de ceder la última porción, costumbre que Levis Strauss llegó a considerar como sacrificio en holocausto a los dioses del sobrepeso, Júpiter para los romanos y Atrakón para los sumerios. Quienes considerándose gentlemans obsequien regalonamente la última empanada, el último trago de vino tinto francés o la feta final del queso traído de Amsterdam quedarán hemipléjicos, raquíticos, anémicos y serán paradójicamente la comidilla de aquellos comensales màs tímidos que solo meten un bocadillo para buscar aprobación fácil canalizando el criticismo en terceros que obran de 
chivitos uruguayos expiatorios por la sanción social convenida a los cuatro vientos y a los cuatro quesos.
Supongamos que nuestro iniciático error de traducción en la doble hélice sea un cardenal latinoamericano que más tarde recordando el lema de su país "primero yo" exija al ser erigido Sumo Pontífice el nombre "Francella Primero" y que los medios de comunicación deploren distraer minutos Papa o espacio vaticano referido a esta sorprendente erección por el robo de una cartera en el Conurbano. No es difícil imaginar la velocidad de expansión infecciosa virulizada de la nueva ventaja adaptativa: el antes solamente denominado "padre" podrá procrear a piacere pantagruélicamente generando antes de que cante un gallo con olor a oveja y el rico pase por el ojo de la aguja primero, porque el dromedario es más grande, una población integralmente compuesta por Papas (no nos interesa aquí de qué orden ni con qué inclinaciones políticas, es innegable que los riesgos de anunciar la subasta de las obras de arte en posesión de la Iglesia para terminar con la pobreza aceleró el deceso del Papa que tomó su té envenenado, Paulo XVI, llámese salesiano, jesuita, observante o voyeur, pero permitió que Pío Pío sin decir ni agua va, ni mú o beee co-cooperara con el régimen nacionalsocialista pese a su tufillo demagógico para exterminar a la especie enemiga antes de que el pan llegara a levar al río, hirviendo las judías a baño María llenita de Gracia eres, vendetta entre todas las mejores, los dolores de la Virgen y otras charlas de iniciación sexual).
En un universo exclusivamente compuesto de Papas, el Vaticano se vería o bien obligado a abortar el celibato o mal a celibar el aborto. Cabe preguntarse si está dada la tecnología para el aborto selectivo de los dejadores de la última porción o se corre el riesgo de subsidiar a millonarios y extranjeros, relegando a los profesionales más aptos a faenar aves de corral para dejar su puesto a miembros de la Cámpora.
Como bien observó Isoflavona Duncan, clonar no es en este caso atentar contra la irrepetible unicidad de cada subjetividad insustituíble, sino asegurarse dos irrepetibles unicidades de cada subjetividad insustituíbles al precio de una.

"Quiero una Iglesia pobre para los pobres y una Iglesia rica para los ricos" ¿es un maniquísmo bueno o un maniqueísmo malo? Las etapas que describe Dawkins o mejor dicho el biólogo ahora conocido como "El signo de interrogación" antes llamado Dawkins para replicar el videoclip de Beyoncé "Single Ladies", subir un video a youtube con un bebé imitando la coreo gastando sus neuronas espejo en semejante boludez y autoparodiarse en "Saturday Night Live" se corresponden sugestivamente a las napas geológicas del petróleo intraoceánico de Malvinas, como decía mi ex ex, o sea la anterior a mi ex que en efecto ya no puede ser llamada mi ex aunque la ex posta, la ex ex sea la ex dicha una sola vex
Quien compre el último disco, el lanzamiento del último disco o la hernia de disco de Sergio Denis transitará por un momento de negación en que no podrá creer que el mismísimo Sergio Denis haya perpetrado tal detritus, otra instancia fitobiológica de enojo, en el que procurará cambiarlo con la bolsita por lo que fuere, incluso Piñón Fijo, un memento mori de negociación en el que razonará que cuando le gustaba Sergio Denis seguramente hacía una determianda cosa que ya no hace más y tratará de hacerla como una imploración tan secreta como teísta a que mejoren las canciones y por último depresión, con un pico depresión, como la Paloma de Picazo bella y no la pico de loro.
Esto puede parecer paradojal pero solo a unos 20 milímetros. En rigor de verdad la vida está llena de esta índole de contradicciones aparentes en las que la zamba "la Telesita" reza "acá está mi corazón dale muerte si tu quieres pero como estás adentro si lo matas también mueres". O sea que estamos pensando lo distinto con las mismas palabras. 
El conferenciante cubano podrá asegurar que los mejores chistes son los que más tardan en decodificarse, del mismo modo que las bacterias más asesinas también porque no llegás a incoar cito retro si te mata antes de que puedas prender la luz o tener tiempo de pensar (medida conocida como "velocidad de la luz pensada"), pero una mutación que haga que el chiste más veloz del oeste produzca risas fáciles y rápidas para hervívoros a punto de ebullición puede perder su referente y aún así ser hilarante (se cree de hecho que "El Nuevo Testamento" fue redactado en clave paródica contra un material bibliográfico que se ha perdido).
Si Messi jugando contra Bolivia mientras Tom Cruise presenta en Argentina Oblivion asegura que no perdimos la brújula ¿por qué el cotolengo de momias de la linguïstica oficialista con su camarilla de amiguismo masón sale a asegurar que es una metonimia; si la parte y el todo están dados vuelta? No perdimos el norte quiere decir y dice lo que abarca instrumentalmente lo holístico, la brújula y no dice una parte del norte (para mí, tendría que ser Brujas, la mágica casita de muñecas medieval de los canales).  
El psicoanálisis nos recuerda que el último bocado es el resto improcesable que relanza al aparato psíquico a toda la historieta de la milonga de sufrir, amar y andar sin pensamiento-cosa ni pensamiento-representación. Un verdadero bocato di Cardinale.
En definitiva, concluye Dawkins, la masturbación debe servir para explorar in mente escenas de alto voltaje erótico para con aquellas personas con las que nunca tendremos la posibilidad de reproducir nuestros gametos oficiando roles teatrales al hacernos la película que gracias a Dios y Padre y Señor Nuestro nunca ejerceremos para no parecer filisteos en nuestras vidas meramente reales, precedidas por un posmoderno relato, gato.
















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1 comentario:

  1. Anónimo7:52 a.m.

    Discrepo con ud. teacher.

    El ultimo bocado es una entelequia en una mesa judia, una ficcion.
    En los caterings de mi Fulop compañera actual en Bat y Bar, jamas se admite una bandeja con menos de 3 knishes, so pena de que alguna bobe presente se desmaye ante el sindrome de "el ingale se quedo con hambre". La recarga es continua.

    Yo mismo jamas logré terminar un plato de ravioles en mi casa materna, dado que al llegar al penultimo raviol, mi mamele me agregaba una cucharada mas, obviamente sin consultar. Como la pasta de dientes, un plato en casa de idishe mame nunca llega a quedar vacio.

    Y en las escasas oportunidades de cenas cajetillas a las que fui erroneamente invitado, similar cuestion me sucedia con la copa de vino. Cada vez que estaba cerca de apurar el ultimo sorbo en un fondo blanco, echando la cabeza hacia atras en simil autodesnucamiento, un solicito y entrometido maitre venia a rebalsar nuevamente la copa y vuelta a empezar, con un vaso infitinto de no nunca acabar la cava.

    La ultima porcion, no existe

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la peor opinión es el silencio, salvo...