miércoles

Cristina Kirchner cuestionó la legitimidad del cónclave: "Fue una reunión de consorcio"

Ironía involuntaria: el hijo del jugador de Barcelona, que lo tuvo de hijo al Milan, se llama Milan: El nombre Milan (se pronuncia MI-lan, la acentuación del nombre recae sobre la primera sílaba), significa querido, lleno de gracia y amoroso en eslavo; en romano antiguo, entusiasta y laborioso; y en sánscrito, unificación.



La última tecnología de la palabra advierte que lo que da sentido al sentido son las condiciones materiales de su producción. Si somos humoristas amateurs, para hacernos autochistes terapèuticos, puede placernos saber que etimológicamente "amateur" significa "amador", es decir, que lo hacemos sin sponsors, sin ambiciones espúreas, ni intereses creados: lo hacemos por amor. La etimologìa de a-mor es la negación de la muerte. Podríamos seguir así con una cadena de etimologìas que terminen afirmando que en cierto modo el humorista amateur es el encargado de eliminar los barritos que quedan en los sueños en que los cocodrilos saliendo del pantanoso barro de su realidad creen tener un cutis humano, vale decir, algo del todo alejado del ceñido corset filológico inicial. La etimología no necesita ser verdadera: solo plausible, persuasiva, verosímil. Por menos familiarizados que estemos con el psicoanálisis (porque no puedo pretender que todos sean, como yo, hijos de una psicóloga) la intuición no nos engaña cuando sentimos que no importa en absoluto si algo es lógico y si es cierto: lo importante es seducir a nuestra credulidad o a nuestra desconfianza, así como nos la sedujo nuestro fundacional yo iniciàtico al hacerle creer que el universo depende parcialmente de nosotros y que cada recorrido de cada electrón en algún sentido nos toca. 
El humor antidepresivo es una cura de sueño contra ciertos insomnes malos sentimientos y por eso en último análisis el análisis al que lo someteremos puede arrojar un resultado contrario al humor àcido, mordaz, corrosivo, irreverente, desenfadado y bueno. Y bueno, si no se quieren dedicar a hacer monòlogos, sino a sentirse felices, veamos estas tècnicas del chiste que sintentizó el maestro O Kibenamu del ju-jit-zú tomando la fuerza de la emoción enemiga. Como decía en el Seminario de Alta Gracia, dedicado a sus hijas, a Marga y a Greta: "Todos tenemos motivos para enojarnos con la vida, pero solo las personas optimistas se dan el lujo de vivir enojadas. Son como abogados que creen haber hallado a alguien solvente como para querellarlo, aunque ese juicio solo tenga lugar en sus cabezas estúpidamente malhumoradas. Seamos pesimistas, preservémonos de los malos sentimientos. Asumamos cómo corroe al sistema nervioso cada cara amarga y agreta. Como japonés pude resumir las técnicas del chiste donde ninguno pudo porque no me detuve a reír en ningún momento como hubiera hecho cualquier occidental ávido de distracciones y alivios. Tampoco me suicidé cuando se alejaron de mì a causa de mi mal honor, comprendì que se trataba de un calembour de pestilente tufillo a chiste pèsimo. Lleguemos a tocar en risa todo lo que trocamos..."
La primera técnica, a la que denominó Cielo-Tierra consiste en mixturar registros elevados y guarangos. La comicidad se consigue por lo estruendoso del contraste entre el esfuerzo y cuidado puesto en cierto tratamiento del lenguaje y la ruptura de dicho pacto de lectura devenida en brutal explicitud. Como los ejemplos del Maestro están pasados de tiempo, dado que nada envejece màs que el humor excepción hecha de Silvia Legrand, tomaremos uno actual, el de la pelìcula de Peter Farrelly Movie 54: mientras el novio prepara una noche de cena en un restaurante perfecto que sirva de engarce al anillo de compromiso que desea prodigarle a su inminente prometida, ella a su vez se prepara para un pedido que solo la confianza y el amor pueden hacer nacer: que sea el ùnico hombre de su vida que cumpla con su fantasìa de defecarla. En el film, mueve a carcajadas la candorosa dulzura de la muchacha al hablar balsámicamente de las bondades de este desvío en la función excretora que hasta aquí era un fin en sì misma. El uso de un laxante, la inexperticia del voluntarista defecador amateur y una pelea que hace que ella huya precipitadamente por lo precipitado de la intención eliminacionista desembocan en el atropello por parte de un auto que pasaba al joven enamorado lleno de frenesí y pasión. Entonces el encuadre desde el auto nos muestra lo que usualmente son manchas de sangre, con las mismas convencionalidades fotogràficas con que se nos muestra la sangre. La enamorada regresa conmovida ¿todo eso era para mì? lo abraza, etcétera.
La pureza elevada de los sentimientos en materia amorosa no podría contrastar más con la ìndole de materia fecal. El mismo recurso recurre màs adelante cuando amoroso padres quieren la mejor educación para sus hijos, la educación en casa pero para compensar las falencias de una pedagogìa tan endogámica y agradable le rompen la mochila, se burlan de él, le producen los necesarios traumas que la cruel adolescencia en la secundaria trae consigo.
El sketch de Capusotto "Ricardo Larjona Jimenez" que, adivinamos, nació del juego de palabras del título, nos muestra una desopilante imitaciòn de una canciòn de Arjona sùbitamente contrastada por la irrupciòn de una canciòn de la "Mona" Jimenez. Ningùn melòmano exquisito negará que su felicidad depende de una buena evacuación intestinal y en tal sentido considerará ultrajante llamar "una mierda" a la mùsica de Arjona o "una completa cagada" a la del cordobés, difamando al excipiente sano de una digestión adecuada. Capusotto, al contrastar con infinita gracia a dos mùsicos execrables, instala nuestra primer crìtica a la sìntesis kibenamuana: la tècnica de Cielo-Tierra también puede lograrse con Fango-Tierra y hasta Mierda-Mierda...
El Maestro solìa siempre yuxtaponer ejemplos de chistes y de conceptos eruditos màs serios que la mierda para demostrar que las tècnicas del humor no son privativas del humor y que lo que hace humorìstico a algo no es cómo se lo hizo, sino si nos autorizan a reírnos de cómo se lo hizo. Para la técnica uno, la idea de Walter Benjamin de que la barbarie es la que erigiò la civilizaciòn es la reconciliaciòn de opuestos pero sin nada jocoso. Horkheimer y Adorno con total seriedad culpabilizan a la Ilustraciòn del Holocausto y solo sobreabundando en metàfrasis y sinonimia podemos escandalizarnos del grotesco que nos comunican: Voltaire y Diderot y Kant produjeron a Goebbels y a Eichmann y a Mengele (algo de esto dice Michel Onfray basándose en que tambièn FUERA DE JODA el autor intelectual del gaseamiento masivo al que muchos rabinos contribuyeron dando listas de judìos FUERA DE JODA "para evitar un mal mayor"en su juicio en Jerusalem-tras ser hallado en Argentina por el Mossad gracias a que lo identificò FUERA DE JODA un ciego-alegó obedecer al imperativo categórico).
El Maestro igual nos prohibió alterar la literalidad de lo respetablemente serio: aseguraba que la sola modificaciòn desentumecedora de la rutina de una nomenclatura producìa efectos còmicos irreverentes incluso en crìmenes de lesa humanidad. 



Pasemos revista ahora a la técnica mero dos, aunque parezca la primera y favorita porque se la llama "LA tècnica": la tècnica "la tècnica" tràtase de la técnica de la autorrefrencia. El Maestro incluye aquí todos los chistes intencionados que apunten al interlocutor, por ejemplo el del camello que se negaba a transportar al beduino si èste no le practicaba el sexo oral. El beduino finalemnte y comprendiendo que morir de sed y hambre en el desierto abrasador es peor, accede y el camello avanza algunos kilòmetros solo para volver a detenerse y demandar otra dosis de fellatio. Hay pocos vìveres, el agua no sirve màs que para algunas horas, de manera que el beduino nuevamente se resigna a la succión para la sobrevida. Llegado a este punto el que relata esta historia se detiene y guarda un contenido silencio o bien refiere, qué se yo, la historia de por qué Moisés fue tartamudo al llevarse de bebé a la boca un carbón caliente prefiriéndolo con espiritualidad innata a una moneda que tambièn le ofrecían. El interlocutor no comprende la hilaciòn (en esto hay que tener mucho cuidado, el Maestro siempre nos advierte que imponemos regularidades y sentido permanentemente y que es casi imposible explicitar la desconexiòn de una cosa con la otra si no está explicitada la expectativa de una incongruencia). El relator se pregunta si hay sabidurìa antiplutocràtica en quemarse el paladar y se pregunta tambièn si la evoluciòn darwiniana seleccionó por presión adaptativa a las princesas que sintieran un poroto a travès de diez colchones o se pregunta  si no habla mucho màs de la verdadera motivaciòn de la condena a trabajos forzados a Oscar Wilde el viejo chiste de si no me estarè volviendo gay que termina con "con la plata que vos tenès gay no, a lo sumo, un puto de mierda, màs", vale decir, la plebeyez y no el homoerotismo merecieron (u obtivieron, mejor dicho) condena.
Finalmente el interlocutor se pregunta por el derrotero del camello y el relatante aduce no poder seguir la historia tal y como el camello no podía seguir su periplo, si no se le practica de la boca para adentro un masaje en la màs inferior de sus extremidades.
Al Maestro le gustaba dar ejemplos de autorreferencialidad porque decía que sacaban de la pasividad al interlocutor. Contaba asì el concurso de mogòlicos a los que se les hacìa una pregunta, y cuando iba por el tercer mogòlico fingìa no recordar en castellano determinada palabra para hacer entrar como un caballo al interlocutor en la categorìa de mogòlico. De sus ilustres ilustraciones de elevado rango extraemos la "Teorìa de la comunicaciòn humana" de Paul Watzlawik, en la que se postula que cada afirmación que realiza un individuo acerca de un objeto es simultàneamente una afirmaciòn que define la relación que está teniendo lugar con su interlocutor. Se salta asì de la frase que asegura ser falsa, pero si es falsa es verdadera y si es verdadera es falsa a un juego màs polìtico que matemàtico. Hoy en dìa sabemos que el Maestro no vio con claridad este aspecto polìtico. No vio lo que Freud veía: que se subestima el poder  de nuestra infantil vanidad y que la gracia de un chiste no es universal, sino que reside en las cuerdas que pulsa al interlocutor de turno su contenido polìtico, si por ejemplo expresa lo que ìntimamente piensa y hace esfuerzos por callar. El Maestro predicaba el pesimismo total con su sonrisa de oreja a oreja y negaba que Freud fuera lo suficientemente pesimista. Solía explicar que si una falla en nuestro intento por defendernos de un dolor producía para Freud un dolor  pero a su vez este dolor era una satisfacción inconciente, entonces Freud era un inocentón incapaz de concebir dolorosamente el puro sufrimiento totalmente inmotivado que a nadie beneficia ni da satisfacción. Personalmente considero que el Maestro decìa eso en parte por su iconoclàstica rebelión a la autoridad y en parte porque no llegó a iniciar la tramitación del proceso de duelo para elaborar la pérdida del Rólex que le sustrajeran al arribar a Ezeiza.
"En los asuntos sin importancia lo esencial es el estilo, no el contenido" asegura Oscar Wilde y sabotea nuestras expectativas cuando agrega "En los asuntos importantes lo esencial es el estilo, no el contenido": esperábamos una adversativa como en "Carlos Daneri es torpe pero estúpido", todos piensan en sí mismos ególatramente en lugar de pensar en mí...
 
   La aplicación de unir lo uno a lo mismo puede ser humorística como las interrupciones en general (si uno esperaba otra cosa), pero también como una cosquilla a la subestimada vanidad.
Los "chistes romànticos homenaje" que consisten en recordarle a la pareja con cariño algún error o en aplicar la lògica de una cosa a otra centrándose siempre en ella, en modo alguno nos parece ahora son una sana activaciòn de la conciencia creadora, màs bien son bombones verbales que el ingenio concede a la coquetería y que achanchan amargaritando los chistes a quienes los oyen.
Pensemos en "Juan y Pinchame" (recièn ahora se podrìa bautizar a una criatura "Pinchame") o en el cuento de la buena pipa y a qué irrisoria dimensiòn se reduce un ser humano al que se invoca solo para que enuncie algunas preguntas inmodificables en la aseveraciòn "A que no sabès con quièn me encontré" para que funcione un chiste. El Maestro llegó a estudiar los trucos de magia matemáticos para asociarlos a la tècnica "La tècnica" (en especial el de "pensà un nùmero del uno al diez sumale dos ahora sumale uno ahora sumale uno màs ahora restale el nùmero que pensaste al principio, contà en el abecedario con el resultado a què letra corresponde y pensà con esa letra un paìs y con la subsiguiente un animal" que culmina con ¡no hay elefantes en Dinamarca!). La lògica formal le permitió acuñar sus famosas dos preguntas antes de dar una conferencia, la primera, "¿me vas a contestar a esta pregunta igual que a la segunda con sì o con no?" y la segunda "¿me la chupás para distenderme que me pongo siempre nervioso antes?". La interlocutora que dijera sì primero estaba obligada al sí después, lo mismo que la que dijera no primero, si ponía la coherencia por encima de otros valores humanos.
"Sòlo sè decir sòlo sè decir" u "Odio las interrupcio..." eran ejemplos clase A. Elevados eran Sòcrates aseverando que solo sabìa que no sabìa nada o Descartes que solo sabìa que estaba sabiendo preguntarse qué diantres sabía. Con la introducciòn de la Escuela de Palo Alto el Maestro comprendió-no sé si del todo-que la mayoría de la gente entendía como alusiones personales cada acto de pensamiento en el que se reflexionara acerca del mundo. Creo que su modestia le jugò una mala pasada, leyó esas teorías pero no pensó que se aplicaran tambièn a japoneses.
Pasemos a la tècnica tres, que tiene dos nombres:  "trenza del cerezo en otoño y la garza cabeza moteada cambiando de lugar o "trenza de la garza cabeza moteada y el cerezo en otoño cambiando de lugar". También era muy predilecta por el Maestro, porque la consideraba el non plus ultra de la sobriedad. Consiste en lo que muchas tarjetas para festividades ya saben: "Para el mundo eres alguien pero para alguien eres el mundo" o "Rico no es el que tiene lo que quiere sino el que quiere lo que tiene" o "Màs vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto". Charly Garcìa dijo que prefería drogas sin sol a sol sin drogas y el coronel von Clauzewitz que es mejor un final caótico a un caos sin fin. La planificación familiar si no funciona puede derivar en una familiarización planificada. Esta técnica de la garza aparece en todos los "no es lo mismo" (una china en el rancho que un rancho en la China; un metro ochenta de cinta de encaje negro a que venga un negro de un metro ochenta y te la encaje y te deje encinta; una silla de paja que hacerse la paja en una silla; un monte negro que que un negro te monte; las ruinas de Machu Pichu que que venga un Machu te meta el Pichu y te deje en ruinas; calentar chorizos a baño María en el baño que que venga María y te caliente el chorizo en el baño; la papa es un tubèrculo que ver tu culo es una papa-nótese el salto en la alteración de palabras mantenidas en su integridad silàbica a su descomposición).
A esta tècnica corresponde también la descripción del Paraíso compuesto por organización alemana comida italiana y  policía inglesa y el infierno compuesto por comida inglesa, policía alemana y organización italiana.

Karl Marx respecto de Georg Wilhelm Hegel servía de ejemplo serio al Maestro de la alteración del orden de los mismos elementos.

Pasemos a la técnica del deslizamiento del significante, llamado bisenso o dilogia conocido como "doble sentido". El Maestro decía que es muy fácil de hacer pero muy difícil de clasificar. Que por ejemplo en el "Oráculo Manual" de Gracián, más exactamente en su sentencia "la vida es milicia contra la malicia" el virtuosismo lúdico verbal está puesto en función de reforzar el mensaje.  En la fábula de la cotorra que solicita al pajarito amparo en su nido a causa del alerta meterológico con fortísimas lluvias hay dos mensajes: el de la historia del pajarito que se niega a cobijar a la cotorrita y el pícaro de la moraleja: cuanto más duro se pone el pajarito, más se moja la cotorrita. Indagó en variantes no sexuales: el cazador que tiene un ayudante albino que acude cuando éste dispara dos veces su rifle al aire haciendo el sonido "PAM-PAM" permite concluír "Al pan pan, albino vino". La historia del pajarito que, muerto de frío y hambre bajo la nieve de pronto recibe una avalancha de bosta de vaca le gustaba sobremanera: mal que mal abrigo y comida le proporcionaba de modo que se puso a cantar celebratoriamente y un zorro hambriento atraído por el canto se lo engulló. Las moralejas son: no todo el que te caga es para hacerte un mal (ver "tendencias a referirlo todo a sí mismo en la tècnica "LA TÈCNICA"), no todo el que te saca de la mierda es para hacerte un bien y por ùltimo cuando estés con la mierda hasta el cuellono digas ni pío.
Durante muchos cuatrimestres el Maestro se negó a crear la categoría específica de nombres propios que se prestan al doble sentido. Los chistes del estilo de Esteban Quito, Susana Horia, Aquiles Meo de la Torre u Horacio Nes no le parecían evidencia suficiente, así como tampoco el juego de palabras bilingüe. Para él lo esencial era la invocación de un significado forastero a partir de la forma o la música de una palabra-sustantivo propio, colectivo o lo que fuere en el idioma que sea-. Su hijo que por aquel entonces solo poseìa un vocabulario consistente en  "mamà", "papá", "agua", "oh, no" y, si mal no recuerdo, "vabau" podía generar descripciones alambicadas y frondosas ("el hombre que se parece a papá porque pesa como él cien kilos se cayó al agua sobre una señora que está en edad de ser mamá y habría que apartar al perro que le está lambiendo la jeta") contra los posmodernistas que ven en el lenguaje al padre del pensamiento. Pero no tenía doblez su palabra. Era una generalización, incluso "mamá" y "papá", explicaba el Maestro, del mismo modo que infería a partir de un anciano en particular que hacía gimnasia que todos los ancianos la hacían, de modo que saludaba a todo viejo con ejercicios de biceps.  Yo le conté el chiste de Justa y Celina, qu eeran amigas inseparables y que por ende se decía "donde va Justa, Vaselina". Me dijo que presuponía dos juegos de palabras en un mismo chiste, pero que en el Japón el doble sentido hace que se pierda fe en la transparencia y confiabilidad de la palabra. Recuerdo cómo le fascinó Husserl, el fenomenólogo. Dijo que la metafísica al encogerse de hombros y admitir la posibilidad de que detrás de lo que percibimos no hubiera nada, ni noúmeno kantiano, ni arquetipo platónico, ni idea hegeliana, ni voluntad schopenhaueriana, ni percepción divina berkeleyana, ni la ilusión budista de los sentidos, ni la marxiana partícula de Historia materialista, ni átomos de Lucrecio o Rutherford, ni causas del sìntoma, ni cualesquier otra significación paralela por fin llegaba milenios después al anhelo del realismo ingenuo lingüístico, sostenido por japoneses, alemanes y personas solidariamente carentes de sentido del humor en todo el mundo.
Recuerdo que analizamos juntos la estructura del chiste de "Molieron a palos" -¿A quièn? "A Palos" (entre cuyas variantes se cuentan "lo cagaron a golpes al Señor Golpes", "Nadie cumple, vote a Nadie") y el Maestro de pronto sintió que una dimensión hasta ahora desatendida exigía reescribir todo el Manual de Tècnicas de Chisteayuda: el efecto en el contexto. Primero advirtió la raigambre del sketch de Monthy Python de los extraterrestres convirtiendo a los ingleses en escoceses para ganar Wimbledon: la reducciión al absurdo de que no podrían ganar ni jugando contra un flan. Recuerdo cómo enarcaba las cejas y subrayaba la fe que hay que tener para desarrollar esa tontería hasta su forma desternillante. Despuès vio el de los escoceses kamikaze que lo hizo reír hasta orinar (le dije que era a causa de la burla a la cultura japonesa a la que se sentía ligado, pero por toda respuesta me pidió le alcanzara el papel higiénico). Repitió "NO TIME TO LOOSE" y su transfiguraciòn en "TOULOUSSE" (Lautrec) y me preguntó si conceptos tan distantes podían unirse en inglés con la garantía del signo. Yo empeñè mi palabra a favor de que sí (recuerdo cómo "la palabra empeñada" se convirtió en "la palabra empanada" que a èl le parecìa liberador porque aludìa a "empeñada" pero también y al mismo tiempo a un japonès que no domina el castellano, mientras que yo halaba una causaciòn de la gracia en el placer que nos da pensar en una empanada)
En "Friends" vio a Phoebe, celosa de otra guitarrista asegurar que la gente aplaudía el mismísimo hecho de que haya terminado. Entonces recordó que Mark Twain en su sàtira contra el bíblico Cielo escribió que la gente no soporta el canto y no se queda màs de dos horas donde alguien canta. Yo recuerdo que le dije "LA PERSONA SE VA SI SE LE CANTA" pero los chistes observados obedecían a la técnica cuarenta y siete (atribución de una causa a contrapelo) y los juegos de palabras no venían al caso. El Maestro dijo que ese mismo chiste no era el mismo. Me quedé estupefacto cuando me lo dijo, creí que me estaba cargando, acababa de terminar de imprimirse su obra monumental y todo su edificio conceptual parecía derrumbarse. Finalmente incluyó un agregado (opcional con su compra) en el que prestaba atención a las temáticas y a los sentimientos invocados más allá de cómo se llegó a ellas y ellos.
Dedicó sus últimos años a perfeccionar sus estudios de la "indignación venturosa" que permitía dar rienda suelta a emociones de irascibilidad poderosa merced al salvoconducto de la exageración (técnicas 6, 9, 134 y 15698) que impedían el equívoco. Se atribuía todo lo racista o políticamente incorrecto al interlocutor desde un altisonante púlpito virtual anatemizadoramente apodíptico y atrabiliario. 
Ejemplo: Obama Barak se indignaba de que cuando declaraba querer anotarse para estudiar Derecho se le preguntara en qué rama y no se le ofreciera un pupitre como a los demàs estudiantes blancos.
El chiste no es racista: el propio presunto damnificado atribuye injuria a los demás, como el chiste del judìo tartamudo que se quejaba de no ser aceptado como relator de fútbol por culpa del antisemitismo.
El Maestro no concedía importancia humorística al anacronismo (en eso se adelantó anacrónicamente a su época). Mi libro "Los soldados romanos no usan relojes pulseras" que denuncia errores en la reconstrucciòn histórica en películas le parecía útil solo para apoyar el sake. Consideraba tan arbitraria a la historia que le molestaba que alguien pensara que había que estudiarla como en Japón estudian los varones las tablas de multiplicar y las tablas de planchar las mujeres. El estudio del orden impredecible en el que aparecieron en el pasado los descubrimientos debería en su opinión inocular maravillamiento, asombro y gratitud.
A aumentar estos últimos se consagró su tratado acerca de la ironía. Recopilaba datos verídicos y científicos que le resultaban involuntariamente irónicos. Aplicaba una lógica algebraica a las verdades de la vida: se condolía de que las mujeres con buenos pechos tuvieran dos y las despechadas ni uno. Creía que su contribuciòn al estudio de la ironía sería de todas sus obras la que lo llevaría  a la fama y a la gloria. Irònicamente murió desconocido en la más franciscana miseria...       
 

3 comentarios:

  1. Anónimo9:42 p.m.

    El sueño del humorista.

    Hacer chistes con Francisco, será como pescar en el Acuario de Mundo Marino.

    Ya arden FB y TW....

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  2. Anónimo9:43 p.m.

    ilación va sin h (Rubén Laporte)

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  3. Anónimo3:40 p.m.

    Los kirchneristas son todos chorros.

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la peor opinión es el silencio, salvo...