viernes

Fariña: "Se ve que la comunidad italiana me apoya, me ponen pancartas que dicen FORZA "

 http://www.entremujeres.com/rincon-gourmet/Cocktails-semen-eje-libro-cocina_0_898110224.html

Una genialidad de Ezequiel Angio (escrito para mi curso)
Para empezar, quiero agradecerles atados que hayan vestido. Este es un día muy espacial para mí. No solo por el primo que me han entre-gado, sino también por el masaje que me han persistido realizar.
En una noción como esta, cabe esperar que la ingente hable de cosas bacanales, pero estoy seguro de que en otros éforos se discurre de cosas más impotentes. Y este es el coso, este es el momento de empalizar a balar de lo que nos imparte: el hambre como especia. Llega un tiempo en que todo serbio hermano piensa en cómo sería su vidalita si su primer tambor no se hubiera ido con algún ostrogodo. O si su espesa no hubiera decidido tener ajos. Todo sería distante, Perón no hay que esculpirse por sello, cada familia es un mando y ano generalmente no tiene un cesto sentado para ver más allá de lo que nos pueda escurrir.
Quiero dejar en cloro que mi filosofía de boda no ha sido mortifi-cada, siempre seguí en la misma limpia de prendamiento. Mi celebro, en este contesto me dice que todo hambre es liebre. Que todo serbio her-mano ha nacido con una mortal épica.
Por eso les piso que pisemos las balas de nuestras calaveras y zarpemos Asia un comino de cerveza y podamos absolver todo el cono-cimiento que la cierra nos pueda prever, para que en el día de manzana nuestros mijos, miedos, viñedos y tártara vientos gocen de un mejor pre-venir.
Ni vos ni yo ni Jorge Guillermo Hegel saben lo que es la realidad: así empieza un texto de Borges recuperado en "Fervor de Buenos Aires" por María Kodama, la Bosie, nunca mejor dicho del discípulo secreto de Oscar: en esa frivolidad, en ese liviano parangón entre una de las cumbres del pensamiento y vos y yo no podemos advertir una emulación de las ligerezas en el fondo muy lúcidas de Wilde. Hegel famosamente había declarado que tenemos que cuidarnos muy bien de sobreestimar el poder de nuestra mente. Ver a mi primogénito, dulce y dócil, desear algo solo porque le pusieron delante de las narices la posibilidad (un vaso de agua, digamos) me lleva a pensar en si su deseo es complacer a los adultos que lo contenemos o si como sugiere Marx (que en realidad, afirma categórico) no poseemos conciencia individual, somos emergentes de necesidades históricas operadas por cambios en los modos de producción y en ese sentido sería frívolo atribuirnos peso...En plena posmodernidad sin una casquivana certeza ante la cual comparar para ponderar dimensionadamente nuestor sentido de la proporción ¿cómo decir que algo es exagerado, por ejemplo la cantidad de comida que me mando a bodega?  Esto lo dice mejor Chesterton, cuando nos recomienda hablar de nuestro entrañable y querido planetita Tierra, viejo y peludito nomás. Vivimos en su superficie (de la Tierra, no de Chesterton) y cada vez que profundizamos en la metafísica es para descubrir que vivimos profundamente equivocados o equivocándonos de profundidades. Por eso no abjuremos de la hondura de la frivolidad y si te da escalofríos de solo pensarlo y tenés frívolo, ponevete la cápula de tu tívolo...la idea de que "el bebé chupa" resultó solamente la regla mnemotécnica para rememorar que los países linderos son bé de brasil, bé de bolivia che de chile u de uruguay y pa de paraguay solo puede escandalizar a una mentalidad de maestra jardinera en contra del rigor cartográfico...


Es cuando adormecemos crepuscularmente la mente, que surgen conexiones impensadas: el recital de Peter Cetera es en la lucidez el recital de Peter Cetera, pero durante el bostezo deviene recital de Peter Sindicato de Docentes, algo no muy cómico ni muy ocurrente pero el objetivo no es hacer reír al exigente amigo mío Alfio, sino despabilar mecanismos de variación del circuito neuronal para en paralelo aprender a modificar algunas de nuestras tendencias como por ejemplo la de recaer en determinados errores que de terminados no tienen nada

Oscar Wilde no es comparable a Jorge Lanata y sin embargo por el solo hecho de que coexisten en una actualidad de mi percepción semanal le encuentro una connivencia: ambos con el éxito engrosaron su soberbia tanto como su busarda , la metáfora de mirarse el ombligo no podría haber sido mejor elegida en este caso específico. El tango "Tomo y ombligo" así lo atestigua. Por otra parte el testimonio de Leonardo Fariña en "Intrusos" es comparable a cuando compareció Oscar por el delito de sodomita y lo ganó la vanidad de hacer gala de su labia. El resultado fueron dos años de trabajos forzados y el desprecio social que en definitiva le quitó la motivación por autodisfrutarse. Brecht en cambio, cuando perseguido por comunista pro el comité maccarthysta, se limitó a hacerse el tarado, decir que no entendía bien, que era difícil la traducción porque no entendía el significado de la pregunta de si él era o no miembro del partido comunista, es algo que no se entiende a qué apunta...

Como Sócrates Wilde no huyó, podía ir a Francia donde la homosexualidad era algo abierto (bueno, en cierto sentido siempre lo es). Como Sócrates también, acusado de corromper a menores. Un alumno me preguntó cuando comparé la verborragia trágica de Oscar con el sabio silencio de Brecht si también a Wilde le imputaron comunismo: mencionamos "El alma del hombre bajo el socialismo", su ensayo contra el sistema capitalista que nos obliga a un monstruoso altruismo ( a trabajar para los demás) como respuesta a los errores que creyó detectar en una conferiencia del socialista fabiano George Bernard Shaw. También dijimos que no fue realmente por gay que lo enjuiciaron, sino más bien por plebeyo: recordamos el chiste del hombre que teme estar volviendose gay y su amigo le pregunta dónde veranea, qué auto tiene, dónde celebra su cumple y como las respuestas son todas humildosas concluye que gay no, a lo sumo un putito de mierda más...


El discurso seductor de la publicidad siempre es denostado en las academias en razón de su incapacidad para llamarnos a la compungida reflexión: acerca de esto, de la desmantelación de la dicotomía entre lenguaje light y fines trascendentales,  recomendamos el extraordinario film "NO" acerca de un publicista que remodela el espíritu que anima a la campaña contra Pinochet durante el refrendum de 1988. Gael García Bernal lo protagoniza tan bien como el tambièn mexicano Anthony Quinn "Zorba, el griego": cada vez que los aztecas dieron sus performances para ser el mejor griego o el mejor chileno, el resultado lo fue todo excepto una mexicaneada (palabra tan denigrante como la "chicana" o, si se piensa muuuy políticamente correcto y se sabe algo de etimologías, como la palabra "denigrante" misma). Chile vota por la alegría y no por las denuncias de censura, fusilamientos y dictadura.
En idéntica dirección a "NO", podemos disfrutar de "Mentiras que matan" (literalmente "Sacudí al perro"), la legendaria gema de Barry Levinson con guión de David Mamet y actuaciones de Woody Harrelson y la ex de Ellen y protagonizada por nada menos que Robert De Niro y el invariable adicto a la improvisación Dustin Hoffman (quien tras haber enloquecido a Laurence Olivier en "Marathon Man" llega aquí a un genialidad sutil: el productor le pide al asesor presidencial que el vocero diga rezamos por su salud   y después se queja de que no lo dijo bien, no les vendió la idea). La película es el triunfo que todos experimentamos en carne propia del poder maquiavélico de la publicidad por sobre toda ética. Asistimos a un cinismo inconcebible: el Presidente en plena campaña de reelección acosa sexualmente a una niña de doce años y para distraer a la opinión pública se organiza una escenificación de guerra con Albania-sin avisar a albano alguno- y de rescate de un soldado atrapado en líneas enemigas llamado "Zapato", cuya canc ión compone Mark Knopfer y a pesar de que sabemos que es una mentira descarada nos toca las fibras íntimas
Es alguien demasiado débil como para dejarse influír: esa inversión de Wilde nos revela que consustanciarnos íntimamente requiere la suficiencia y el aplomo de saber que nos podemos entregar y la vida nos va a devolver no digamos intactos, sino tocados en el sentido sensible del término, aquí en la foto vemos una mímesis en este caso capilar

Sumergirnos en la obra de Oscar es vernos inmersamente inmersos (antiordinariamente empapados) de una deleitable sensación de autoconfidencial poderío en donde podemos lograr lo impasible como por ejemplo invertir en el país: podemos invertir la clásica definición aristotélica que establece que el arte plagia a la naturaleza per jodere y despuès tener la capacidad de defenderlo con elegancia: ese atardecer es un mal cuadro de Turner...y estamos usando a Aristóteles contra Aristóteles porque fue suya la idea de que la poesía es más iluminadora que la historia: no deja de haber zarigüeyas en la naturaleza, solo que no las teníamos tan a la vista hasta que Disney nos las presentó, el arte publicita el asombro...

La mirada del orto, tan subrayada por Sartre a las antípodas del esteticismo que tanto celebró Susan Sontag, la mirada del orto del escritor con prometido augura un sentido escénico permanente, una representación ante cámaras virtuales que vuelve todo afectado y-se diría-artificial: pero Oscar creía en la verdad de las máscaras, estamos condenados a elegir una, es mucho más nosotros que la cara que nos tocó, no solo nos salva pensar esto de las violencias impunes que cierta mal entendida y confianzuda intimidad intimidante nos propina, sino también de las licencias sensibleras, o como lo dijo el inimitable "toda mala poesía es sincera"


Comentamos el poema de Brecht acerca del surgimiento del Tao-te-King extraído de la cabeza de Lao-Tsé a pedido del aduanero que le hace el check-out-king durante su exilio de China, destacar la importancia del hombre de a pie, del nadie. Hablamos de la maestría de Oscar como conversador, como maestro oral como Buda, Sócrates, Confucio y Mónica Lewinsky. William Morris le decía a su esposa en su lecho de muerte que todo lo que quería eran 20 minutos de conversación con Wilde. Hablamos también de su tendencia a recargar fiel al decorativismo decadentista al escribir. El inimitable era plagiario: ¡cómo me gustaría haber dicho eso! le dijo a Walter Pater y éste respondió "ya lo dirás, Oscar, ya lo dirás". Hablamos del "Oscar Wilde sketch" de Monthy Python, de la frase "solo hay una cosa peor a que hablen mal de uno y es que no hablen de uno en absoluto" y de sus perífrasis graciosas por no lograr serlo ("solo hay una cosa peor que no entender esta alusión y es sí entenderla"). Comentamos de Adorno (en un autor harto ornamental) la noción de que el artista puro del art pour le art exacerbando su arte produce mejoras políticas en la sagacidad que imprime a sus lectores al cabo también ciudadanos


La segunda clase del curso de humor de este bimestre estuvo enteramente consagrada al estudio de la fragmentariedad, mucho más que fragmentariamente consagrada al de la entereza.
El cáncer de próstata que le fuera detectado a uno de nuestros alumnos (o una de nuestras alumnas, no tenemos por qué give away our privacy) fragmentariamente nos llevó al elogio de la entereza, si e vero que tiene cáncer, el humor es un cancerbero de la salud...pero fundamentalmente nos dedicamos a analizar a Oscar Wilde, cuánto de este sodomita le entró al necrofílico Borges, su recurso de invertirlo todo, a fuer de buen invertido, y la ironía inglesa, refinada y pegadita a su contrario, en serio, sin exagerar. Nos visitó Alfio Lamborghini descendiente directo de Leonidas, quien consideró al genio irlandés exagerado y exageradamente cruel, contrastándolo con su predilecto Groucho Marx. Tomamos con frivolidad su crítica y hablamos de las inverisones de otro Marx, en un juego de palabras similar al de Earnest, no sin antes denunciar lo difícil que es instalar una buena mala inteligencia en un mundo de mentes que seriamente y serialmente corrigen toda errata porque quieren que todo mensaje entregue su quintaesencia congruente. La causa del sinsentido casi ha perdido el sentido que nunca tuvo en personas que desesperadamente bregan por ver regularidades atrapadas en cuerpos irregulares pero a veces ondulantemente deliciosos. Imbuídos del espíritu de la paradoja lógica alejamos al alumnado de la mixtura de registros que por momentos logra efectos de la concha de tu putísima madre para subrayar la exquisitez sublime y permanente del distinguido poeta lleno de erudición galantemente presentada como si todos fueramos genios como él. Participamos de su gigantesca vanidad, así como somos el Superhombre cuando leemos a Nietzsche (la comparación es de Thomas Mann, que ve en la supresión filantrópica de la piedad semejanzas ay socialdarwinistas, demasiado socialdarwinistas).
La primera parte de la clase leímos para contrapesar al peronista Discepolín, a Niní Marshall burlándose de la avaricia judía con su personaje de Doña Pola. Expliqué que es frívola la elección del chivo expiatorio de la mezquindad y que estos estereotipos y prejuicios que se suben a un colectivo cambian de cultura en cultura (para el Imperio Inca por ejemplo los judíos no éramos especialmente amarretes). Conté el chiste del gallego en el Congreso de Neurología que al oír que empleamos solo un cuarto de nuestro cerebro se indigna y pregunta qué pasa con el otro cuarto. Nuestra ilustre alumna de Boston supo con interdisciplinario relativismo multicultural que esa estupidez se asigna en su patria a los polacos. Conté el cuento de la viuda judía que quiere ahorrar palabras al publicar el aviso necrológico y limitarse a poner "Murió Jacobo": el redactor le explica que todos emplean unas cinco palabras para dar más poesía a una noticia tna funesta: su cuerpo no nos acompaña pero su espíritu vive en nuestros corazones y en el de sus hijos y el de su perro o emprendió el largo viaje o está del otro lado del jardín. La viuda del emblema de avaricia no quiere pagar tres palabras más pero el redactor le ofrece regalárselas. Ella formula el aviso necrológico entonces así: "Murió Jacobo, vendo Renault Fuego". Comentamos que no es un chiste acerca de la avaricia, sino la redención lírica de un sórdido vivenciar la realidad de la muerte, el triunfo de la picardía por sobre la fatalidad. Hablamos de la excelente preparación porteña para la ironía dada nuestra propensión al eufemismo y la  versera promesa amable. Cuento el chiste del milagro del rabino que pudo agarrar una billetera en pleno sábado porque a la izquierda era sábado a la derecha era sábado pero Dios hizo que donde estaba la billetera fuera miércoles. También rescatamos de egoísmos la generosa invitación del chiste a entender el contínuo espaciotiempo de Einstein así entreverado y explicamos la génesis de "El Aleph" como similar sustitución de categorías al inspirarse Borges en el concepto de eternidad como el espacio de tiempo que contiene a todos los momentos. Como ejemplo trino que hizo trinar a más de cuatro, aunque debierna ser tres para no pecar de contradictorios con el principio del tercero excluído, contamos el del leñador al que crecne pechos para alimentar al bebé hambriento del bosque: ¿por qué ese milagro hizo en su divina previsión la deidad si podía haber hecho que el leñador horripilantemente devenido en travesti se limite a encontrar una bolsa con monedas que sirvan para contratar a una nodriza?. El rabino explica: -"Si Dios puede salir del paso con un milagro ¿para qué va a desprenderse de efectivo?". Después cada uno se presentó vanidosa o vanamente quedándose cortas con v corta o muy bananas

Mini biografía. 
Paola 

 Nací el 24 de abril de 1972. La noche anterior, mamá había estado antojada de “pollo a la húngara” y se dio el gusto, así que por suerte no tengo un ala o una pata en la frente.

 Mamá siempre dijo que era una nenita precoz y que por eso hablé a los 6 meses (debo haber dicho “ba-ba” que debe querer decir algo en algún idioma), caminé a los 9, a los 2 años ya iba al baño sola y no mojaba la cama y a los 5 leía de corrido. Eso debe explicar también que me embaracé a los 19, me casé a los 24 y me separé al mes.
 Pobre mamá. Como toda niña precoz, era también testaruda, así que, para poder “modelarme” y sacar un ciudadano “adecuado”, ella se vio obligada a aplicar sobre mí todas las técnicas de la época que servían de metodología a seguir para una “buena educación”(a veces un poquititito brutal, pero)…debo mencionar que también intentó con patín, solfeo y entonación (canto como violín desafinado), piano (puedo tocar el “feliz cumpleaños” a dos manos!), artes marciales, introducción a la danza, pintura, cerámica…en fin, como dijo mi amiga del alma: “tu mamá hizo todo lo que pudo”.
 A los 40 años se podría decir que hice todo lo que un ser humano debe hacer antes de morir: plantar un árbol (era chica, no me acuerdo ni dónde lo planté, pero lo planté), escribir un libro (bueno, no exactamente, pero se puede juntar todo lo que escribí y entonces…) y tener un hijo (tengo 3). Desde el punto de vista práctico y considerando la superpoblación mundial, si ya hice todo, debería ir desocupando el puesto. El tema es que recién ahora tengo idea de cómo está bueno vivir, qué me gusta y que quiero para mi vida o lo que seguro no quiero.
 Entonces, mi conclusión es que: yo viví sin saber vivir y recién ahora, que tengo casi todo hecho, podría vivir sabiendo…Por lo tanto: la vida empieza a los 40.
 Así que, “veremos-veremos-después-lo-sabremos”. O no.

 Silvia:
Vieron que ahora están de moda los bicentenarios? Bueno, yo estoy atravesando la etapa del cincuentenario.
Nací en el 63,  como Fito, con Kennedy a la cabeza. Justamente contaba mi madre que me paseaba en mi carrito cuando se enteró del asesinato.

Desciendo de su último óvulo fértil (me refiero a mi mamá, no a Kennedy) ya que por poco se queda con las ganas convertirse en idishe mame, cosa que logró a los 44, después de casarse con un fanático militante comunista: mi papá.

Como puede intuirse, no tengo hermanos: por aquel entonces no existían óvulos congelados ni tratamientos para prolongar la juventud uterina.

Tuve una infancia alegre y una adolescencia marcada por la dictadura. Abracé la causa de la educación, primero como maestra jardinera. Luego, como mandaba la Ley, me compré un pullover peruano, una carterita salteña y recalé en Filosofía y Letras para licenciarme en Ciencias de la Educación.
Ahí, además abracé a Leonardo y a Maxi, y algunas otras causas perdidas como la revolución socialista, etc.

Diploma en mano, me tropecé con el director de una editorial llamada Novedades Educativas, justo cuando necesitaban alguien con mi perfil.
Yo hacía un par de años me había operado la nariz, se ve que mi nuevo perfil me trajo suerte.

Allí trabajo desde hace muchos años, y además, colaboro en la formación de nuevas generaciones de docentes trabajando en un instituto de formación. (se lo que están pensando… al decir de cómo van las cosas en las escuelas… esta mucho no colabora!!)

Ahora viene lo más jugoso (la verdad…lo que más interesa de las biografías, no es el estado civil?)

Mientras tanto… me encontré un lindo marido. Considerando lo inestables que vienen los matrimonios, se ve que me tocó uno bastante duradero. (Van 19 años… y todo lo que falta, dice a veces él).

Juntos procreamos en dos oportunidades. Hasta hace un par de años, fui madre de dos hermosas criaturas, nenitas encantadoras, dulces y obedientes. Ahora soy la peor basura que existe en el universo para dos adolescentes con acné y hormonas en ebullición.

Y bueno, llegué a esa etapa en la vida en la que todo empieza a caerse, el pelo, las lolas, las utopías de la educación que iba a cambiar el mundo, así que para renovarme un poco antes de la debacle total, hace unos años que encontré un grupo de teatro musical con el que nos divertimos realmente.

Además, leí en la gacetilla del Rojas, algo sobre un curso de humor.
Voy a ver qué onda. Después les cuento.



Mi nombre es Claudio, nací hace 64 años, tengo 4 hijos y 3 nietos y medio, y llevo encima el estigma de la soltería. Me explico: la madre de mis 4 hijos, harto acelerada, se casó -con otro- a los 18; a los 6 meses se separó de hecho, la conocí y a los 19 años y piquitos (varios piquitos, y ... no sólo piquitos) ya convivía conmigo. En aquellos tremendos días (año 76), además de la aciaga dictadura, existía el indisoluble matrimonio. La ecuación implícita es simple: si el matrimonio es indisoluble, entonces dictadura. 


Vivimos en pecado por mucho tiempo, mientras paríamos y criábamos a nuestros 4 hijos. Cuando la democracia trajo el divorcio, en poco tiempo legalizamos su situación “de hecho”. Ella divorciada y yo soltero podríamos habernos casado, pero no, primó la sensatez (la cosa ya no daba) y mantuvimos el estatu quo (vivir en pecado). Fue así que allá en el 92, todo desembocó en el final de mi esquizofrénica situación marital: recuperé de hecho, la efectiva soltería que disfrutaba de derecho, desde mi chiquito, nomás....

En los ‘70, además de estudiar Economía, le di duro a la militancia, en la universidad, en los barrios, y hasta en el sindicalismo. Traerlo a Perón (sus dos vueltas, la del 72 y la del 73) fue para mí, y para muchos, EL hecho político de nuestra generación. Tengan en cuenta, jóvenes contertulios, que en aquellos días aún regían leyes (sí, leyes!!! herencia de la Libertadora) que, entre otras cosas, prohibían mencionar el nombre del Tirano Prófugo (por supuesto, no se aplicaban; eso sí, el parlamento elegido tuvo que tomarse el trabajo de recopilarlas y derogarlas).

Adherir al peronismo, ser peronista, a mí me resultó muy fácil: mi familia de origen era inconmensurablemente gorila, por izquierda (mi padre había adherido a la cuarta internacional, allá por el treinta y pico) y por derecha (no dudaron en madarme al Liceo Naval Militar -antro milico antiperonista por antonomasia- para que hiciera mi secundario). La resultante fue lograr en mi, por contrafóbico inicialmente, un impermeabilizado total a cualquier crítica que pudiera hacérsele a Perón y al peronismo. Eso sí, tengo que reconocer que la formación que recibí en el Liceo fue excelente, sobre todo en matemáticas y en literatura: tenía una biblioteca en la que me nutrí de Sartre, Brecht, Cortazar, Durremat, etc., y sobre todo Borges, mucho Borges..

Mi militancia siempre fue pública y directa, jamás adherí a ningún planteo clandestino, vanguardista o clientelar. Por eso no soy kirchnerista, pero mucho menos antikirchnerista. Si durante la dictadura no vinieron por mí, ha de haber sido porque era muy poco relevante, o porque se equivocaron (como no se equivocaron con muchos compañeros: algunos no volvieron), nunca lo sabré. Si alguno de Uds. cree que los jóvenes peronistas de aquellos días debemos dar cuenta a la sociedad por alguno de nuestros actos, pues les diré que alguna razón tienen, asì que pasen por ventanilla y lo charlamos.

Hace dos décadas, desde que recuperé la doble soltería, dedico mi tiempo y mi pasión a tres temas: a una tecnología que desarrollé para automatizar sanitarios públicos, a la lectura de pensadores y filósofos (no me da la vanidad para decir que la dedicación es a la filosofía, sólo a su lectura), y al tango (en la actualidad bailo 5 ó 6 veces por semana, y soy de los buenos). Por supuesto que también hago intercambios moleculares y espirituales con señoras y señoritas, locales y visitantes, por temporadas mayores y también menores: el ámbito de la milonga da para mucho (alguno de Uds. se acuerda de una cumbia que decía: “la cosecha de mujeres, nunca se acaba”? Bueno, eso).

Me inscribí en este curso el mismo día que me confirmaron, hace unos 30 días, que tengo cáncer de próstata, je! Eso sí, desmiento categóricamente lo que anda circulando en las redes sociales en el sentido de que lo hice para desafiar al propietario del blog “cancerdeque”: de ninguna manera es cierto lo del desafío. No tengo síntomas -ni los voy a tener, médico dixit- y la cuestión es muy incipiente. El tratamiento que estoy siguiendo es la hormonoterapia -para aplacar la testosterona- y luego, rayos. Así dicho pareciera de lo más inocente, pero no lo es: me explayo. Se trata de una castración (sí, castración!) química temporal, que va a durar 2 años, y que se supera cuando se suspende el tratamiento. La alternativa era la castración mecánica definitiva, esto es, la extirpación de la próstata, que no está recomendada para mí, atento a la “levedad” (levedad? cáncer leve=oximoron) de mi caso. En definitiva, en los próximos dos años, nadie me podrá acusar de preñar a nadie; después se verá.

El médico es optimista: dice que en 2 años está todo resuelto. Esto es grave porque yo soy un optimista impenitente (condición imprescindible para ser tecnoemprendedor): ambos optimismos coaligados pueden hacer estragos. Afortunadamente la tengo cerca a mi hija que, como el tábano sobre el noble bruto, me pincha y acicatea con una constante presencia inquisidora: “fuiste? llevaste? trajiste? tomaste?”. En fin, un amor la piba. A las soluciones alopáticas en marcha las complemento con soluciones homeopáticas de lo más variadas: globulitos (soy sulfur), polen reconvertido, lipoceno y jugo exprimido de limón.

El impacto de la noticia fue, en mí, poco relevante (bah, algún cimbronazo sentí, no vayan a creer): hace unos 10 años les propuse a muchos amigos armar el club con los que “Nos vamos a morir mañana”: fue un fracaso estrepitoso, logré sólo una adherente más. Parece que alrededor mío nadie quería registrar que la muerte podría estar ahí, en los próximos minutos. Todos estamos muriendo de a poco, con lo que lo importante es cuanta vida le estamos poniendo al tiempo que tenemos. En ese sentido, me siento totalmente complacido con los procesos creativos en los que estoy involucrado. Los tres (tango, pensamiento y tecnología) tienen la virtud de ubicarme en lo abismal, en lo extático: cada nueva aplicación que logro, cada nuevo proceso cognitivo que adquiero (el humor en serio, como ahora), y cada pieza bailada, en la que como varón, en mi rol de contrabajo, logro que la mujer tome el del violìn, ejecutando la melodía, con lo que su corazón se dispara a mil, me hacen sentir como el niño de Nietzsche, que ve y siente las cosas como por primera vez.

Eso es todo por ahora; me encanta la perspectiva de compartir con Uds. los próximos dos meses haciendo humor sobre todo tipo de temas, incluso el cáncer. Ahora, no sé cómo se han de sentir Uds. compartiendo ese mismo tiempo, con un cancerteniente (o coronel, o general, o sargento), ya se verá. Lo concreto es que lo mejor... está por venir.

4 comentarios:

  1. Anónimo12:12 a.m.

    che qué buenos los textos de los nuevos integrantes del curso. me coparon mucho. me gusta ese señor que se ríe de su cáncer, "qué huevos que tiene".

    y me da risa porque creo que todo lo que sé de Oscar Wilde es por leer siempre tus mails y en especial los primeros de cada inauguración de curso y mirá que todavía mi mente no me deja terminar el de Dorian Gray. Tengo que leer el maldito juicio.

    un besito

    Feli

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  2. Anónimo12:14 a.m.

    caramba tanta seriedad, tanta parquedad rayana con el embate hacia mi estilo de vida licencioso y leve, el acuse artero de yo ser un mal entretenido o mal entretenedor, el antipático tono de tu respuesta me alarma sucesivamente en un dilecto amigo, en un histrionico personaje de histrioreta, en una "alma buena" y, también por caso, en un docente patentado y portentoso del humor, reconocido en ambas orillas por su fino sentido del mismo, pero estimado amigo se te soltó la cadena y tiraste de la misma la amistad a la miasma.
    así que resulta que ahora no soy dueño de tirarme una opinión, mas alla de si está errada o no, te he dado donde más te duele sin saberlo y me contestaste con wildeana crueldad: entreveo que me acusas de bajar el nivel de tu clase con mi intervención imbécil a todas luces de pocas luces, y parece que mis dichos han mellado en la calidad esperada por tu alumnado, aparte de que me he puesto en ridiculo yo solito, sin que el culo ridere ridere, y no contento con esto me queres poner un cepo antikirchnerista rabioso a las ideas y sí, no me averguenza decirlo y quizás sepo menos que vos, que sos un erudo, no te digo erudito porque me vas a acusar de querer disminuirte con una chicana y dicho de paso sobre si de repente wilde es o era o no exagerado aparte de invertidor, bueno, exagero nuevamente diciendo que podríamos invertir años hablando de eso, pero esto no haría mas que wildelizar nuestra amistad, tabicarnos, leer entrelineas tu enmascarado profundo sentir de mal llamada piedad intelectual hacia mi humilde iletración, lo toleras como de quien viene pero allí está el dedo acusador en alto, pero no obstante en fin temo que de tal suerte esta larga introduccion que hago, como un batir de alas que se debate entre la angustia y la ansiedad, tachonado de tristeza y dolido de rabia, caiga una vez mas en saco roto, evidentemente ya no solo no provoco la risa o apenas la sonrisa en tu mueca sino que mis sonseras te exasperan, mis inocentes juegos de palabras te fastidian, mis bromas son tomadas como punzantes verdades y contestadas con hiriente malentrazamiento que allí en mi misma autoestima se troca en atroz recelo, y en suma, me apena, para ir cerrando, el traslado pertinaz de una verdad a medias que no vas y corriendo ves y decís, lo cual ya no puedo tomar sino como un velado insulto, donde pones en boca de sandra lo que era un secreto de alcoba, si soy un malnacido por ende estoy condenado, o puedo acaso volver a nacer bien?

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  3. el nivel literario de tu misiva, de tu epístola es superlativo, hasta me atrevería a llegar a osar a proferir la sentencia sin por ello pretender pecar de genocida me apresuro a eyacular, de que está más güeno que lo que subís a nuestro huérfano blog hijo...

    juntémonos, a mí me encanta hablar con vos, es mucho más lo que te uso para que me proveas de sentido común, cosa que podrías considerar desperdiciar tu talento, porque cualquier persona con sentido común me podría proveer consejos desde el sentido común

    preparemos un informe sobre groucho, va a ser divertido aunque sea intentarlo!

    el martes sí hubo cosas que me cayeron gruesas, me dieron en el hígado la verdá

    qué necesidad de contarle a una forastera que te robé shampoo y mendigué reloj? así se cuida mi pulcra impoluta investidura? un amigo que en esos casos habla mal de otro amigo no solo se hace quedar mal parado a sí mismo, sino que probablemente haya sentido el aguijón de mostrarse más competente en la competencia por ponérsela a alguna damisela, en este caso, el que quiere del este que le cueste

    no creo que tu caracter de malnacido haya constituìdo lo que prima fascie in pectore declamás como secreto de escoba porque sandra me lo dijo no como un detalle íntimo de que, qué se yo, no salías y te tiraron del pitilín, sino que el hecho de que hayas tenido un proceso partogénico no estandarizado explicaría tu reserva, tu reticencia, tu dificultad para expresar afecto o sentirlo directamente

    es decir: pretenden hallar causación de cualidades psicológicas que han permitido ahorrar, conseguir el trabajo que más te conviene, disfrutar de tu alegre soltería sin renunciar al placer de la melanmcólica tristeza tanguera, en fin ya quisiera tus defectos

    así como me cayó mal en su momento que me acusaras en la foto insignia de mi blog de estar metiendo la panza, fue poco feliz o poco prodigador de felicidad pro lo menos en lo que a mí modestísima persona hace tu arruinar mi chamuyo en el claustro obligándome a confesar lo que sí por secreto de alcoba sabés y que es que ningún alemán tendría la chispa de decir un gato si nace en un horno no es un pan

    pero nuestra amistad nunca puede languidecer: soy menos inmune que la más caída del catre a tus hipócritas zalemas y lisonjas

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  4. Anónimo12:58 p.m.

    no es lo mismo Doblame la apuesta que Doblámela puesta.

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la peor opinión es el silencio, salvo...