lunes

Zooilógico


A despecho de todos los llamamientos a recuperar el maravillamiento infantil, aquel legendario asombro por cuanto nos rodea, la primera visita de mi primogénito al Jardín Zoológico, que fuera la quinta del Restaurador de Leyes, Don Juan Manuel de Rosas, y a quien Sarmiento consideraba un animal (y por eso instaló ahí la convivencia forzosa de especies harto más distantes en el espacio), resultó como si fuera la enésima. Tanto educamos a nuestros gurrumines con cuentos de hadas que tornan cotidiano y costumbrista lo mágico, que ver en persona por vez primera a un señor elefante (en realidad hembra, los machos no son mansos como para constituír un apacible espectáculo) resultó no menos asombroso que ver al perro de todos los días. Ya cuando nació, exigiendo la presencia ipso facto de una teta con calostro calentito, mi bebé demostró poca inclinación a la incrédula metafísica. Este mundo no es para los niños tan sobrenatural como creemos. Nos resulta entrañable quizá que sean crédulos, no que sean incrédulos. Por mi parte encuentro que el verosímil no puede nunca sustituír the real thing...mi felicidad se llama Vero pero no acepto símiles imitadoras...



Contra lo afirmado en ese best-seller de divulgación neurofisiológica que repite durante trescientas páginas sin creatividad alguna que la creatividad es lo más grande que hay, los niños no creo que tengan una libertad imaginativa que perdemos los adultos. Ya Piaget observó que son esquemáticos a su modo, todavía sin separar bien algunas categorías. Llegar al "conceptual blending" del que se habla en "ÁgilMente" se parece  a Schopenhauer desmantelando la dicotomía entre vida y muerte basado en el hinduísmo, después de haber podido conceptualizar su separación. No a un niño, incapaz de discernirlos que mixtura a la rana René con el sapo Pepe.



El pasado martes hablamos de humor en el curso que me toca dictar pero el tema del momento era cierto asesinato que eclipsó tanto todas las otras noticias, que conjeturamos que el Gobierno en persona tomó cartas en el asunto. Gastón opinó que todos los porteros son asesinos, si bien era muy poco humanitario tirarla a la basura viva. Yo, que toda la familia quería matar a una adolescente insufrible y que ni bien enterados del crimen cada uno de los actores quiso encubrir a sus seres queridos. El padrastro fue tachado de insensible por declarar que su hija no era lo suficientemente sexy como para ser violada (en realidad un perverso no siempre comulga con nuestros cánones de belleza, hasta que en la muerte no se pare).







El miércoles algunos de los alumnos junto a amigos y amigas asistimos a un show de stand-up excelente en "La casa del señor Duncan", Rivadavia 3832 a las 21 hs., un programa en el que reincidiremos y posiblemente invitemos a nuestros seminarios. Federico Simonetti comentando cómo la disfunción eréctil se parece a un boxeador que insiste en pelear fue uno de los desopilantes héroes de la comicidad que nos devolvió algo de salud y de felicidad sin llevarse nuestro dinero...




En nuestras clases volvimos a poner el acento en que el humor tiene que servirnos de autoterapia: colocamos cada uno veinte pesos en un jarro y contamos el trauma aversivo que en la actualidad oprime a nuestro sistema límbico que le rompe las guindas al córtex. Nos propusimos cada uno encontrar anestésicas carcajadas a esos problemas, siguiendo la lógica de la última de Brad Pitt, matando al enemigo con más de lo mismo, lo contrario de lo que indicaría una terapia ortodoxa. Valiéndonos de la exageración nos autocuramos, siempre con la posibilidad de que no funcionara y que se llevara el dinero del frasco el damnificado burlado por sus circunstancias apremiantes y por las burlas mismas también...




Maravillas del Reino Alemán fue presentado a usted por "Brauerpoint productions" a punto de lanzar al mercado su novedad en línea femenina. ha de llamarse "Helena" pero su segundo nombre continúa en el estatuto de "veremos". ¿Tal vez "Helena Marcos" por mi querido,nunca perdido abuelo?

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la peor opinión es el silencio, salvo...