martes

Dios revela el OPERATIVO PIEDAD INFINITA: "No podía permitir que Urdapilleta viera a Suar premiado como actor"

                            dedicado al justo ganar de los premios MIGUEL PAULINO TATO, Jorge Lanata



Hola!! soy Zarella!!, siento mucho no haber ido nunca más a sus clases jajajajaa, la verdad soy bastante floja y no me gusta cumplir horarios, lo recordé al volver a tomar una clase después de meses. El asunto es que se me complicó con lo de mi viaje de retorno a Perú. Me quedaban 3 semanas para organizar y dejar concluso todo en buenos aires.

Ahora ya estoy en Lima. 

Le envío la foto de Pedrito el Greñoso, es mi pantorrilla izquierda. Disculpen si no se los mostré en vivo pero me intimidaron al pedirme tanto que mostrara las piernas 

Por favor envíele a todos un saludo y mis cariños Corazón negro (cartas)
Besos!

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El Gobierno anunció el desdoblamiento de Fernando Pessoa, en un Fernando Pessoa turista (Bernardo Soares), un Fernando Pessoa tarjeta (Alberto Caeiro), un Fernando Pessoa oficial (Álvaro de Campos Exportadores) y la incidencia ilegal del Fernando Pessoa blue (Ricardo Reis)

¿cómo después de la limpieza étnica de Milosevic y de Kohemeini, el de Irán y Bosnia no es "el grupo de la muerte"?
Vivimos en una época que no osa decir su nombre, la llamamos "posmodernidad", porque lo único que sabemos es que no somos más modernos, esto es, no creemos más en las totalidades, en las verdades absolutas, en los geniales sistemas cerrados, en que podamos tener certezas pero sobre todo, en la univocidad del sujeto.
En filosofía, "posmodernidad" significaría algo así como destronar la subjetividad como eje para poner el foco en la importancia del lenguaje. En la vida real, significa algo así como no querer perderse nada, vivir gestando diez mil comunicaciones vertiginosas por minuto entre redes sociales, telefonía celular, la urgencia apremiante por la satisfacción inmediata y la impaciencia irritable a la que la televisión primero y la velocidad de composición de canciones de Andrés Calamaro después, nos fueron empujando.
En México, el nombre que Lyotard eligió para nuestra era, podría malinterpretarse: -¿En qué época vivimos, manito? -Pos modernidad, pinche guey
De esto último quería hablarles. O mejor dicho, hacerles reparar en cómo nos estamos hablando. Digamos que sería algo a contrapelo de lo que los catedráticos graznan. Ser pelado e ir a contrapelo me parece que no es contradictorio, espero que ustedes también se sientan interpelados. 
Si para la Academia (no me refiero a ese gran equipo de fútbol que ayuda a combatir la intolerancia a la frustración), si para los estudiosos, la trama del lenguaje es la mediación antes no advertida pero indispensable que recorta nuestra percepción, para los haraganes como quien esto escribe, el lenguaje tiene que ser el objeto de estudio escapista y desopilante, el fin, aunque sea el principio.
¿Por qué posar la mirada sobre los modos desternillantes que tenemos de expresarnos?
Recuerda que eres mortal, recuerda que eres mortal" le decían a los emperadores romanos para llamarlos a la humildad. Hoy decir "el gol de Pastagiutta es mort-tal" significa "inmortal, genial, grandioso, soberbio". Para más análisis de los cambios en nuestros giros expresivos, veasé:
Les voy a dar mis razones: en primer lugar, porque es gratis. Si posásemos la mirada en las tortas exquisitas que confecciona el Sindicato de Pasteleros, tendríamos que pagar muy cara nuestra afición. Creo que en este momento comer, aunque sea el verbo más patético en una enunciación, es mucho más caro que leer, vestirse, ir al cine, comprar revistas, hacerse socio de un gimnasio, pagar un jardín de infantes privado, abonar el alquiler, tener teléfono y cable e Internet, hacerse un masaje con piedras de jade y barro, sacarse una muela, conocer Europa
Pero quien diga "no tengo dinero para comer" suena paupérrimo, aunque agregue: "sí tengo, en  cambio, suficiente como para leer, vestirme, ir al cine, comprar revistas, hacerme socio de un gimnasio, pagar un jardín de infantes privado, abonar el alquiler, tener teléfono, cable e Internet, hacerme un masaje con piedras de jade y barro, sacarme una muela y conocer Europa"
Suena "paupérrimo" dijimos. Cuando yo iba a la escuela, "paupérrimo" solía ser el superlativo irregular de "pobre" y se podía decir que en las favelas las personas eran no pobres, sino más que pobres, paupérrimas. Hoy decirlo así, suena a una discriminación estética a sus comportamientos  o estilísticas, porque es un sinónimo de "patético". Martin Buber dice que el judío en esencia es patético y por supuesto se refería al dramaticismo con el que vive las cosas, no a que se viste para el orto o lo que hoy significa "patético".
Ahora que hay un dólar turista a nueva cotización y los argentinos ya nos hemos acostumbrado a vivir poco menos que con cinco dólares...(¿lo entendieron?) conviene remarcar lo caro del placer de estudiar esta divisa, nuestra lengua, que con cada devaluación más exquisitamente irrosoria se vuelve. 
Como docente infantil me topo a diario con genialidades involuntarias. Esto mismo de "docente infantil" suena ambiguo, como si fuera profesor sí, pero algo inmaduro, yo. Cuando hablamos de "pozo creativo" suena a que se descubrió en "Vaca Muerta" un yacimiento de ideas ocurrentes. 
Ayer un niño al que le enseño inglés, ya mostraba los signos de cansancio acumulados del año y se resistía a seguir el protocolo ortodoxo, con lo que le sugerí escribir un diálogo primero en castellano y después en inglés, una conversación, algo más dinámico y más informal. Me puntualizó: "Bueno, una conversación, sí, pero un diálogo, no, no me gustan".
Recién al formular esta anécdota casi pongo que era "resistente" a la lección, en lugar de "renuente" (reluctant), palabra que no se confunde con la resistencia física con la que podía soportarme, si bien ahora, otro anglicismo nos lleva a hablar de "soporte papel". 
Voy a dar muy pocas categorías de error o elementos discordantes solo para invitarlos a tener las antenitas de vinilo paradas y disfrutar ya que no de la lucidez de nuestros interlocutores, al menos de sus jocosas equivocaciones.
Hace mucho que el dequeísmo no decae: se le sigue anteponiendo una innecesaria "de" a verbos que no la requieren...tal es el caso de "opino de que hablar bien no cuesta una mierda". La norma suele recomendar preguntarse ¿de qué? para dirimir si es un verbo con o sin "de".  Por ejemplo, tomemos la siguiente frase:  "las rudimentarias nociones de retórica de que dispongo me aseguran de que hay una "de" de más, ¿sería correcto suprimir cualquiera, por ejemplo decir "las rudimentarias nociones de retórica de que dispongo me aseguran de que hay una "de" más?". Debemos preguntarnos: "¿Qué me aseguran las rudimentarias nociones...? y "De qué dispongo?" y salimos de dudas, dado que no podríamos preguntar ¿de qué me aseguran? ni ¿qué dispongo?. Si no quisiéramos salir de dudas, no debemos preguntarnos, sino que debemos de preguntarnos ¿no? el "un suponer" más conjetural se expresa con "debe de ser otra de esas sutilezas al pedo de los gramáticos". 
Funciona el interrogante en "¿de qué trata el libro "Cristina Fernández de Kirchner y la puta que te parió"? pero no funciona en "trato de dar a entender mis filiaciones políticas aludiendo a sus siglas cuando me refiero a Ucrania" porque hay que preguntar ¿Qué trato de hacer? y no "¿De qué trato de hacer?"

El resultado del dequeísmo grotesco ha sido, como hace siempre el pendular y extremista pensamiento humano, caer en la deformación complementaria: el sindequeísmo. Hace tiempo que dejamos de decir "el día en que" para decir "el día que". Tal vez esto influyó en ("influenció" en) que el libro que escribió Eduardo Duhalde lleve un título como
"Es hora que me escuchen". Lo correcto sería "Es hora de que me escuchen" o "Es hora de deponer nuestras diferencias" o, bueno, má sí,  "Es hora de ponerla".
Ahora es muy común decir "¿te acordás que?" o "me di cuenta que" o "me enteré que" con un desprecio de mierda por el buen decir (un desprecio mierda).
Pero no quiero cargar las tintas sobre este particular, porque prefiero poner el acento en la siguiente categoría de error. 
Que se relaciona con el acento. Oigo cambios de acento muy difíciles de explicar: ojála, fáina, sándia, adécua, el par pareciera-parecería y otros en castellano neutro: "policiáco", "cardiáco", "periódo", en la perifería (como si fuera "La Perifería de don Mateo" y hasta tactíles)

El caso de "estadio" por "estadío" puede entenderse, como "regimen" y "régimen". Hablar del "estadio del espejo" en lugar de el "estadío" me hace pensar en una cancha de fútbol techada y con espejo en el techo, como para aumentar el placer de hacerles goles a los rivales (justo algo tan pícaro como el fútbol, que permite meterla, que permite pasarla entre las piernas, que permite el pitazo del árbitro, ahora usa sadismos, como "llegamos al área pero no pudimos lastimar").
Pasemos ahora a un error muy frecuente entre la trama etaria más senior. Se trata de la mala incorporación de términos informáticos o de nombres de programas, etc. Esto entra en una categoría más amplia, la de simplemente haberse aprendido pésimamente mal un nombre. Una señora mayor me dijo que no le gusta la banda de música de chicas llamada "Vandada" (por "Bandana"), un lógico error por acerca lo desconocido a lo conocido. Agregó que hoy día los jóvenes se la pasan "chequeando" por la computadora todo el día (por "chateando"). Añadió que no pudo evitar notar que hasta hablan con el extranjero porque usan mucho el "Escape" (esqueip por Skipe). Y también el "Mensengger".
No habría que circunscribir a la ancianidad esta índole de errores. Una muy joven amiga me dijo que en Brasil pese al progresismo de Dilma hay "cada vez más falabellas".  
Creo que sería una categoría sí digna de adosar a los viejitos, la del intento de aggiornar su vocabulario, cuando incluye una terminología no mal aprendida en su morfología, sino en su significado. Si una anciana me dice "me fatigo fácilmente porque me agarró el viejazo" es obvio que jamás consultó a nadie por el significado de este vocablo, "viejazo", sino que lo dedujo, como "el colmo de la vejez" (lo correcto sería decir: "me compré un coche deportivo, bailo salsa, me puse tetas y salgo con alguien veinte años menor porque me agarró el viejazo". Es cierto que es difícil de definir con rigor. No hay un "dícese" muy estricto. Sabemos que si empiezo a hacer cosas de cuando tenía treinta y siete por negarme a reconocer que ya tengo treinta y ocho, no estoy cayendo en "viejazo")
Otra categoría para vincular a la segunda juventud sería la incorporación de un argot de púberes pero confundiendo una palabra del mismo campo semántico. Por ejemplo una anciana muy maquillada y elegante me dijo "hoy me vine toda fabricada" (queriendo decir "toda producida"). 

No sé si no es la misma categoría de los que incorporan erróneamente una palabra cuyo significado creen adivinar: "usted que estudia en la universidad" quiso decirme una vuelta un vecino y me dijo "usted que es facultativo". Un ejemplo maravilloso de esto es la anécdota de Bioy Casares: creyó, a los doce años,  que el verbo "fornicar" singificaba "blasfemar", es decir, el empleo de malas palabras. Y cuando se fue a confesar dijo que había fornicado...y viendo la cara de espanto del cura, se apresuró a atenuar esta confesión: "pero solo con hombres". Recientemente escuché que si bien el Papa es de San Lorenzo y todos sabemos que Edgar Allan Poe también (se habla siempre de "El cuervo, de Poe") y que todos los caminos conducen a Romagnoli, lo cierto es que "es un equipo que muestra muchas falacias". 
Toda sustitución errónea es celebrable, pero esta categoría específica se atiene a las palabras refinadas mal adquiridas. Creo que no hay niño que sepa al cantar "Aurora" lo que significa "A su lunala". Por mi parte, hasta hace no mucho, entoné con patriótico fervor la parte del Himno que dice "sean eternos los laureles" cantando "si al meternos los laureles" 

Los locutores de fútbol tienen un talento único para alterar el español. Frente a nimiedades como las redundancias enfáticas ("te vuelvo a repetir") o  la aparición santiagueña de eses ("lejísimos", "de nadassss") o los alargamientos de verbos ("vocabulizar", "rececpionar", "referenciar"), los usos de los locutores de fútbol merecen un párrafo aparte. Imaginemos que  usan su discursividad para describir otros terrenos de la realidad: "Al partir del puerto de Palos en 1492, Colón puso cifras definitivas al descubrimiento de América").  

Por supuesto, sería hilar demasiado fino, quejarse de que alguien pronuncie "sandwich" con todas las letras o no diga "realidá" sino "realidaT" y al mismo tiempo quejarse de que otro pronuncie "interned" suavizando el final.

Encumbrados personajes de la cultura inexplicablemente no saben decir "best seller", dicen "bets seller" ¿es por el fenómeno de asimilación que hace que digamos "Avganistán" Y "RAJCAME LA ESPALDA CON UN FOJFORO, OJCAR"? 


Yo sé que soy algo susceptible, porque me molesta la aparición no intencionada de dobles sentidos que distraen (por ejemplo veo doble sentido en "dos tantos con trasero" o "ver lo que al equipo le tiene de parado" o "meticuloso") y también que alguien los diga sin sonreír lascivamente (que confundan el verbo "agitar" con "sacudir" o que digan sin sospechar connotaciones perturbadoras "vos pagás más por el pito de lo que el pito vale" o "escuché un trozo de Mahler espectacular" o a quienes para decir que la escala pentatónica proviene de Arabia te dicen "agarrámela que estoy recontracaliente y necesito una pentatónica ya") 


Existe ahora para mi sorpresa una tendencia a la elisión del. Perdón, quise decir: existe para mi sorpresa ahora una tendencia a la elisión del sustantivo. No me refiero al ascenso del adjetivo (es una divina, es un ridículo). Se omite sin razón aparente y lo más misterioso de todo es que es siempre un sustantivo femenino. O sea que es una omisión de género. Nominal femicidio. Así como hay tasa de mortandad de género porque las mujeres viven más, pero no hay más genitalidad verbal de género (las chicas dicen "lo parto" o "le doy" o "me la re-baja"), se habla de una reunión sin decir la palabra "reunión" o de una agrupación, sin mencionar la palabra "agrupación". Nos hemos acostumbrado así a oír "vamos a estar haciendo "la" previa con "la" Cámpora". Para mí, es "cualquiera". Si no explicito este detalle, ustedes oirían invisibilizadas las siguientes ausencias: hacé la tuya, no te comas una, está en otra

Los verbos modales correspondían a los buenos modales. Más allá de los enfrentamientos ideológicos o corporativos, al agradecer un premio, el laureado solía comenzar diciendo "Quiero agradecer a quienes me apoyaron". Ahora se limita a decir: "Nada, estehm, bueno, básicamente, agradecer a quienes me apoyaron". Y agregaba: "Y me gustaría agregar que nadie puede ganar el premio al mejor onanista en perfecta soledad, hay un equipo detrás". ahora se limita a agregar: "Agregar que nadie..."

Otras alteraciones parecen enrocar la distorsión. Se vuelve reflexivos a verbos que no lo eran y se les antepone un pronombre a otros que jamás lo hubieran creído necesario. Cuando yo era chico uno podía descontrolarse. Ahora "descontrola". Cuando yo era chico los rescatistas podían rescatarte, ahora uno se rescata a sí mismo por imperativa sugerencia de un tercero. "Al llegar a casa desmayé" en lugar de "me desmayé" es bastante más crudo y expresivo. En el futuro va a ser muy melifluo decir "me postulé a una beca": habrá que proclamar estentóreamente "postulé a una beca". Ya decimos "apliqué" (apliqué a la zona infectada la pomada mientras aplicaba a una beca)

Capaz, por ahí, por áhi, está bien dicho...a lo mejor...nadie oye falta de ganas de vivir en "a lo mejor tengo cáncer"

Si el verboide irregular regularizado "influído" nos permite anticipar el porvenir, muy pronto estaremos oyendo hablar de "confusionado"  

Pero no creo que podamos permitirnos anticipos coherentes. Los madrileños impusieron para "septiembre" la anulación de la "pé". Esto daría lugar a que anticipemos que todas las palabras con "pt" se vean simplificadas, las tendríamos que poner en un cuadro sinótico y podríamos hablar de un sommier (por sommelier) que cata vinos (por "capta"). Así, un ratero, ya no sería el que nos roba, sino el que nos secuestra, el raptero, tomémonos un rato para recordar en un rato de inspiración poética a Mozart y su inefable "El rato en el serallo".
El aceto con el que condimentamos la ensalada
, sería aceptado como el presente indicativo de la primera persona singular del verbo "aceptar". Para entrar a un nuevo empleo nos pedirían el "ato médico". El cocodrilo no por ello dejaría de ser un retil...

En fin: tenemos que aprovechar la sociabilidad porteña y los juguetes electrónicos a nuestra disposición para producir muchísimas muchísimas conversaciones, por estólidas que sean, para oír de reojo (de reoído) las estupideces desopilantes que decimos. Una alumnita al incorporar operaciones retóricas consagró una oda a la silla: 
¡oh (metáfora: )amiga de mi cola cuando estoy cansada! ¡si por vos no fuera (hipérbole)mis piernas caerían (rima) destrozadas!¡(hipérbaton)de los fatigados eres el hada! (corrección política contra la gramática sexista) de los fatigados y de las fatigadas!.

Otra, para aprender el orden de los planetas usó sus iniciales como siglas: mientras veo tele, miro japoneses saltar un níspero significa mercurio, venus, tierra, marte, júpiter, saturno, urano, neptuno (plutón ya fue disminuido a planeta enano). Tal vez sirvan las idioteces que a diario proferimos como siglas por los siglos de las siglas...

Si yo sería menos intolerante a la incorrección gramatical, ¿qué cosa fuera la masa sin cantera y la confusión entre el imperfecto del subjuntivo y el condicional? 


Esto es lo que pretendo: que agucemos el oído a estos epifenómenos que nos deparan un deleite inmediato, gratuito y de intelección inteligente...¿cómo defendernos de la disforia que nos causan los saqueos en Córdoba si no es pensando en el anacronismo y el error geográfico de que estén los aqueos en Córdoba cuando deberían estar en el Peloponeso?


Porque para la política y gracias al periodismo queremos castigos ejemplares y terminar con la insoportable impunidad. Pero para la vida diaria, ante cada leve sarcasmo insultante de cada interlocutor los onerosos terapeutas nos llaman a dejarlos ejercer la sana impunidad, a escaparnos por la tangente de tanta maliciosa maliciosa gente...

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