jueves

Karl Marx, a favor de los saqueos








Sobre el trabajo productivo


El filósofo produce ideas, el poeta versos, el pastor sermones, el profesor manuales, etc. El delincuente produce delitos. Y si enfocamos un poco más de cerca la relación existente entre esta última rama de producción y el conjunto de la sociedad, se disiparán no pocos prejuicios. El delincuente no produce solamente delitos, sino que produce también un derecho penal, produce al profesor que da cursos sobre derecho penal y hasta el inevitable manual en que este profesor condensa sus enseñanzas con vistas al comercio...El delincuente produce además, toda la organización de la policía, los jueces, los jurados, los verdugos, etc., y estas diversas profesiones, que constituyen otras tantas categorías de la división social del trabajo, desarrollan las diversas facultades del espíritu humano, crean nuevas necesidades y nuevas maneras de satisfacerlas. La tortura por sí sola provocó los inventos mecánicos más ingeniosos y dio trabajo a toda una multitud de obreros honrados, dedicados a la producción de sus instrumentos. El delincuente produce una impresión de carácter moral y a veces trágica, estimulando de este modo la reacción de los sentimientos morales y estéticos del público. Además de manuales de derecho penal, de códigos penales y legislación, produce arte, literatura, novelas e incluso tragedias...imprime pues un nuevo impulso a las fuerzas productivas...Y podríamos seguir desarrollando esta argumentación hasta en sus menores detalles. La industria cerrajera, por ejemplo ¿habría alcanzado su actual prosperidad si no existieran ladrones?¿tendríamos una fabricación de billetes de banco tan perfecta como la que hoy tenemos si no existieran falsificadores?...¿Acaso existiría un mercado mundial, o incluso naciones, si no se hubieran cometido delitos nacionales? (...) 

Marx, Karl; Historia crítica de la teoría de la plusvalía, volumen IV de El Capital; Buenos Aires, 1956, p. 203


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