domingo

Cada zapatito en la puerta me con suela





en mi casa, todos judíos laicos, creo que yo tenía 6 años, llegó un momento en el que no recibía regalos de Navidad pero sí de Reyes...parece ser que una compañerita de la colonia Don Bosco (no hay que ser rencorosos en la vida como para recordar su nombre, me refiero en este caso al nombre de Verónica Pringles) me trató de imbécil que todavía creía en Papá Noel. Lleno de desencanto y serias dudas, porque de confirmarse la hipótesis, muchas cosas sopechosas quedarían explicadas, confronté a mis viejos y les exigí la verdad. Confesaron ser ellos los autores materiales e intelectuales de los regalos del arbolito. Avergonzados, casi arrepentidos por sus delitos de sustitución de persona y largos etcéteras. Tan abatidos y debilitados quedaron que los miré amenzante y les dije "lo único que me falta ahora es que me llegue a enterar de que los Reyes tampoco existen..."
ese mismo 6 de enero junto a las zapatillas, el pastito y el platito con agua, encontré dos autopistas marca LEGO, como para que no cupiera duda de la buena voluntad...

1 comentario:

  1. jaja se portaron bien... yo nunca perdoné que me mintieran así, con semejante boludez... me tomaron de boludo... es decir, me hubiese evitado la amargura de ese día al descubrir que me dejaron un arco de indio con 2 flechas con sopapa en las puntas, esas q no pegaban en ningún lado mientras que yo habré pedido un Simon (ese de 4 colores con sonido para la memoria)... y bue, que se vayan a cagar...

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la peor opinión es el silencio, salvo...