martes

Carpio defiende a Marx de sus fans


Marx se lamentó muchas veces, en sus últimos años de vida, del uso que algunos de sus seguidores hacían de sus ideas; muchos de los cuales creían ingenuamente que el materialismo histórico es una especie
 de receta con cuya ayuda uno puede ahorrarse pensar los problemas. Por el contrario, Marx insistía en que de lo que se trata es de estudiar concretamente y al detalle los hechos histórico-sociales de cada caso en su propia especificidad. El materialismo histórico no debiera ser una especie de “tabla de logaritmos” con cuya aplicación mecánica pudieran obtenerse resultados y respuestas automáticas para todos los problemas de orden histórico y social. En carta escrita en sus últimos años se refiere Marx a la diferencia entre el desarrollo histórico de la plebe romana y el del proletariado europeo en la época industrial; dos desarrollos muy diferentes a pesar de las semejanzas sociales. Y escribe: “Cuando uno estudia separadamente estas formas de evolución y luego las compara, puede hallar fácilmente la clave de este fenómeno; pero no cabe obtener tal resultado mediante la aplicación universal passepartout de una particular teoría histórico-filosófica que todo lo explica porque no explica nada y cuya virtud suprema consiste en ser suprahistórica

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