martes

monólogo del mono

Cuando vuelvo la vista hacia mi evolución y a su meta actual, ni me quejo ni estoy satisfecho. Con las manos en los bolsillos, la botella de vino sobre la mesa, estoy medio tumbado, medio sentado en la mecedora y miro por la ventana. Si viene visita, la recibo como es debido. Mi empresario está en la antesala; si llamo, viene y escucha lo que tengo que decir. Por la noche casi siempre hay representación, y tengo éxitos difíciles de superar. Cuando regreso tarde a casa de los banquetes, de sociedades científicas, de estar en agradable compañía, me espera una pequeña chimpancé medio amaestrada y me complazco con ella a la manera de los simios. Durante el día no quiero verla; tiene en la mirada el extravío del animal amaestrado y confundido; solo yo lo advierto y no puedo soportarlo.

Franz Kafka. Informe para una academia (1917).

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