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Nueva decepción: el aborto legal solo se aplicaría a mujeres embarazadas

En el ganso silvestre y en el hombre hay normas de comportamiento muy complejas, como el deseo amoroso, la amistad, la aspiración a ascender en la jerarquía, los celos, la aflicción, etcétera, no solamente semejantes, sino iguales hasta en detalles de lo más absurdos. Esto nos demuestra con toda seguridad que cada uno de esos instintos tiene una determinada misión que cumplir al servicio de la conservación de la especie, y para cada caso debe ser la misma o casi la misma en el ganso y en el hombre. Sólo así se explica la identidad de comportamientos en uno y otro.
(p. 241, Lorenz Konrad, Sobre la agresión: el pretendido mal, Siglo XXI Editores, 20° edición, México, 1998)

1 comentario:

  1. Anónimo7:58 p.m.


    La etiología supera a la ficción. Capo, Brauer.

    Augusto Marcelo Trombetta

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