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UNA GENIALIDAD DE BORGES: LA SIMULTÁNEA BURLA A KIPLING Y A LOS NACIONALISTAS:

En la revista londinense "The book-worm" nùm. del 1 de Febrero último, encontramos la magnífica composición del eminente poeta inglés Rudyard Kipling, quien se proponía visitar Buenos Aires por esta fecha. Anticipándonos a los grandes rotativos, entregamos esta verdadera primicia a nuestros lectores que así podrán apreciar el genio del ilustre bardo, su estilo, sus ideas y creencias, y lo más importante: en un poema dedicado a nuestro país, lo cual es todo un gran honor. La traducción es literal y lo más fiel posible.

Sobre la estela ya herrumbrada de las fragatas
Que el largo anhelo de Inglaterra hizo retumbar en tus costas, 
Yo, (Poeta penúltimo y cantor de tribu) te busco, 
Ciudad que tapan los ponientes, Ciudad final,
Ciudad que blandes un país en forma de cabeza de lanza.

A obras de varón te despertaron los grandes días
En que un oleaje de Inglaterra hizo fuerza
Y tu redonda pampa fue golpeada como una rodela de cuero; 
y mujeres morenas contarían a sus hijos en la oración
De hombres de acero azul y de ojos azules 
(Nota del traductor: Our blue-eyed, blue-steeled men)
Lapidados por las calles armadas de Buenas Aires 
Sin embargo, ése fue nuestro primer abrazo áspero
Y el favor de nuestra ambición te hizo valiente
Y la sombra catedralicia de España
No fue alargada y negra sobre tu verde sábana.

Después te dimos-nuestra obligación, nuestro orgullo-, 
la diestra batalladora de William Brown.
Señor de cien combates en mares, y ríos como océanos,
Y a Billinghurst, a O'Higgins y Cochrane,
Y la Carta Magna que espeja nuestra libertad, Creadora de la Democracia del mundo,
Y la palabra-definitiva como una espada-de Canning.
Y días últimos de serenidad para la vejez de tu "gaucho" Rosas
Y tierra de piedad para su derrota.

Independientes, pacíficas Provincias Unidas,
Inglaterra vio que la llamaba allí su destino
Pues el Señor-Nuestro Dios Todo Poderoso,
Nos hizo mayorazgos del dilatado mar y de sus tormentas.
Y abrió para nosotros camino de rectitud por toda la Tierra.
Allí, Argentina, cada cual está seguro
De recoger donde ha sembrado.

Arados, trilladoras, locomotoras, rieles ingleses,
Manchester, Liverpool, Glasgow, tus gloriosos productos!
Hicieron surgir los pueblos, las altas ciudades: 
El Plata, Rosario, Formosa, Bahía, Montevideo.
John Drysdale llevó por todo el territorio
La semilla fertilizante de las arenas y las arcillas
De ese antiguo mar que es hoy la Patagonia y las Pampas:
Drysdale sembró la estrella de los molinos de viento civilizadores.

Y para que la belleza de las Pampas no fuera inútil,
Su generosidad de pastos, su benéfico mar de espigas maduras, 
Los ojos azules de Cunningham-Graham inglés gaucho,
Y de Hudson, hermano mayor de los pájaros, fueron destinados
¡Rule Britania! a recordarla en sus libros, a eternizarla.
Ellos son iguales en la poesía
Del trovador de las Pampas Santos Vega
Aquel de la fama alargada
Que como el pájaro murió cantando su amor en el árbol 
Estos versos traducidos libremente a su idioma por Kipling, son sin duda alguna los citados por Obligado:
Santos Vega el payador
Aquel de la larga fama
Murió cantando su amor
Como el pájaro en la rama.
Y de Don Juan Moreira, que dijo:
Aquí me pongo a cantar
Tumpa-tumpa-tump,
Con este "banjo" en la mano
Tumpa-tumpa-tump.
Con todo el respeto que n
os merece el insigne poeta no podemos menos que rectificarle esta alusión. Por un error, disculpable en otro que no sea Kipling-tan informado lo sabemos sobre toda vida, costumbre y literatura exótica-confunde Juan Moreira con Martìn Fierro, porque los versos que cita o parafrasea, son una alusión a los dos iniciales del poema de Hernández:
Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela
versos que tan mala suerte tienen en manos de los traductores, pues ha de recordarse que un italiano aquí residente los tradujo:
Ecco mi metto a cantare
Pizzicando la mandola.
"Vigüela" no tiene, por cierto, equivalente ni en mandola ni en "banjo". (Notas del traductor) 


Inglaterra, que no olvida las pruebas de argentina amistad:
Caballos argentinos galoparon de Capetown a Pretoria, caballos
de las Pampas, veteranos de la guerra boer; 
Londres aprecia el "chilled-beef" que producen las Pampas; 
Cinco mil millones de piastras tendieron en acero de vìas.
En wagones y tramways, por sobre las Pampas, por las calles,
Por debajo del suelo de las Pampas, los ingleses-; 
Inglaterra quiso rendir a Argentina el homenaje del Imperio
Enviando al hemisferio austral el presente del heredero del trono, a tierras últimas del Sur, por vez primera, a un hombre de su casta, 
Al perfecto gentleman y magnífico sportsman, al gran ginete (sic), Jorge,
Príncipe de Gales,
Porque a un país de gauchos domadores de potros
Inglaterra debía mandar un audaz caballero
Que hiciera honor a los hijos de esos centauros americanos.

Argentina: país donde crecen billones los granos que dan pan al mundo
Argentina: pradera infinita donde pastan los ganados mayores del mundo,
Capaz de alimentar, de vestir, de enriquecer a todos los hombres; 
Mientras tú existas Inglaterra será dichosa
Y no temerá la disolución vaticinada del Imperio,
Y podrá cumplir su destino en la tierra
Y servir así al Señor nuestro Dios Todo Poderoso.

Buenos Aires: Yo (poeta penúltimo y cantor de tribu) te saludo,
Rosa de los mares del Sur.
Voy a mezclarme como uno más en la infinitud de tus calles, 
Mientras el pájaro calandria canta en los fornidos ombúes, 
Otra alusión más a nuestra poesía nativa-cosa que comprobaría el designio de Kipling por penetrar nuestra índole-y si aquí también aparece Kipling cometiendo un error, no es por causa de ignorancia suya, sino por culpa del poeta Luis L. Dominguez que atribuyó la Pampa a Buenos Aires y por consecuencia a ésta el ombú, recordemos:

Buenos Aires, tierra hermosas,
Tiene la Pampa grandiosa:
La Pampa tiene el ombú (Nota del traductor)



Y a soñar en la selva de los mástiles
De tu puerto: guardián de la mañana!
Rudyard Kipling
Londres, Enero, 1927
(Martín Fierro, segunda época, Buenos Aires, Año 4, Nº 39, 28 de marzo de 1927)
  • Sebastian Dose La primera estrofa no te suena bastante al poema que le dedico al idioma aleman?
  • Martín Brauer por supuesto, eso es lo maravilloso de Borges, un leve cambio en la entonación y lo ridículo se vuelve sublime: en "El Aleph" se la pasa denostando la enumeración caótica y da ejemplos atroces con Daneri...poco después describe "El Aleph" y la usa de un modo deleitable...estás en BA?nos vemos? Umarmungen!
  • Sebastian Dose Estoy, nos comunicamos. Viele Grüße!

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