lunes

cuando tu pareja te pide un tiempo, te está pidiendo un espacio (EINSTEIN)

Ezequiel, de dos años y nueve meses, con motivo del Día Internacional de la Mujer, le leyó a Helena, de siete meses, una cita de Bertrand Russell...es increíble lo adelantados que vienen en esta generación: 
Con mucha frecuencia una niñez d
esgraciada produce como consecuencia defectos de carácter que motivan el fracaso posterior para hacerse amar. Esto es más triste, probablemente respecto a los hombres que a las mujeres, porque de un modo general las mujeres tienden a amar a los hombres por su carácter al paso que los hombres tienden a amar a las mujeres por su aspecto. Hay que decir que en esto los hombres se muestran inferiores a las mujeres, porque las cualidades que los hombres admiran en las mujeres, son, en conjunto, menos deseables que las que las mujeres admiran en los hombres. No estoy, sin embargo, convencido de que sea más fácil adquirir un buen caracter que un buen aspecto, pero es cierto que las mujeres se esfuerzan más para ser bellas que los hombres para adquirir un buen caracter


¿Cómo quieren los hombres a las mujeres?

(Jorge Luis Borges, 4 de abril de 1958, responde para la Revista El Hogar):
Como hombres las queremos indulgentes, comprensivas, bondadosamente irónicas, inventivas en las artes del diálogo y de la relación humana. Apasionadas y leales, intuitivas, capaces e memoria o de olvido, según lo requieran las circunstancias, adornadas, en suma de las virtudes más diversas y admirables, sin excluir, por cierto, las de orden físico.

Como poetas las queremos tiránicas, inconstantes, arbitrarias, estúpidas, sumamente vanidosas, insensatas, insensibles y aún crueles ya que la lírica se nutre de desventuras, no de felicidades y es sabido que la tragedia personal del individuo, puede ser la fortuna del poeta.

Helena le pidió a Ezequiel que no se convierta en artista (nos estaba haciendo un truco de magia) y lo fundamentó con este fragmento, que para nuestra sorpresa declamó de un tirón, de "Hombre y Superhombre" de George Bernard Shaw, traduciéndolo simultáneamente del inglés (porque en inglés Ezequiel se dispersaba, leía "Man and Superman" y se ponía a jugar a su versión yanqui nada nietzscheana pero tampoco lambeteadora de "Chuperman"

)

Tanner.-Ese es el lado diabólico de la fascinación de una mujer: hace que desee uno su propia destrucción

Octavius:-No es destrucción; es llegar a ser plenamente

Tanner: -Sí, para sus fines; y sus fines no son su felicidad ni la tuya, sino la de la Naturaleza. En una mujer la vitalidad es una ciega furia de creación. Ella se sacrifica a la creación; ¿crees que titubearía en sacrificarte a ti?

Octavius:-Precisamente porque se sacrifica, no sacrificará a quien ama.

Tanner: -Ese es el error más profundo, Tavy. Las mujeres que más implacablemente sacrifican a otros son las que se sacrifican. Porque no son egoístas, son bondadosas en las cosas pequeñas. Como tienen un propósito que no es su propio propósito, sino el de todo el universo, un hombre no es para ellas sino un instrumento para aquel propósito...

Octavius:-No seas mezquino. Las mujeres nos cuidan con delicadeza.

Tanner: -Sí, como cuida un soldado su fusil o un músico su violín. Pero ¿nos permiten algún propósito o alguna libertad que podamos llamar nuestros?¿Nos prestan uno a otro?¿Puede el hombre más fuerte escapar de ellas cuando se han apoderado de él? Tiemblan cuando corremos peligro y lloran cuando morimos, pero sus lágrimas no son por nosotros, sino por un padre que ha dejado de existir, por el alimento del hijo. Nos acusan de que las tratemos como meros instrumentos de placer, pero ¿cómo puede esclavizar a una mujer esa leve y pasajera locura que es el egoísta placer del hombre, hasta el punto en que puede esclavizar a un hombre el propósito de la Naturaleza encarnada en una mujer?

Octavius: -¡Qué importa, si la esclavitud nos hace felices!

Tanner: -No importa si no tienes un propósito tuyo y eres, como la mayoría de los hombres, simplemente el que gana el pan. Pero tu eres un artista, es decir, tienes un propósito tan absorbente y tan inescrupuloso como el de la mujer.

Octavius: -No es inescrupuloso

Tanner: -Muy inescrupuloso. El verdadero artista dejará que su mujer pase hambre, que sus hijos anden descalzos, que su madre se gane duramente la vida a los setenta años, antes que trabajar en algo que no sea su arte. Con las mujeres es medio vivisector, medio vampiro. Entra en relaciones íntimas con ellas para estudiarlas, para quitarles la máscara de los convencionalismos, para sorprender sus más íntimos secretos, sabiendo que tienen el poder de despertar su energía creadora más profunda, de salvarle de la fría razón, de hacerle ver visiones y soñar despierto, de inspirarle, como dice él. Convence a las mujeres de que pueden hacerlo para sus fines, cuando en realidad no piensa más que en los propios. Roba leche materna y la ennegrece para hacer tinta de imprenta con la cual se burla de la madre y glorifica a las mujeres ideales. Finge que le evita los dolores del parto, para guardarse para sí la ternura y los cuidados que pertenecen a sus hijos. Desde que existe el matrimonio, se sabe que el gran artista es un mal marido. Pero es algo peor: es un ladrón de niños, una sanguijuela, un hipócrita y un estafador. Que perezca la raza y perezcan con ellas mil mujeres, con tal de que ese sacrificio le permita representar mejor a Hamlet, pintar un cuadro mejor, escribir un poema más exquisito, una comedia más brillante, una filosofía más profunda. Porque tenlo en cuenta, Tavy: la tarea del artista consiste en mostrarnos a nosotros mismos tal como somos. Nuestra inteligencia no es nada más que ese conocimiento de nosotros mismos; y quien añade algo de ese conocimiento crea una nueva inteligencia con tanta seguridad como una mujer crea un ser nuevo. En la furia de la creación, el artista es tan implacable como la mujer, tan peligroso para ella como ella para él, y tan horriblemente fascinante. Entre todas las luchas no hay ninguna tan traidora y tan cruel como la lucha entre el hombre artista y la mujer madre. Lo que se ventila entre ellos es :¿quién utilizará al otro? Y es una lucha a muerte, porque, para decirlo en tu romántico idioma, se aman...

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