martes

De "Cuestión de peso" a "Pezón de queso" sin pansexualismos

Este viernes de 18 a 20 hs estalló el humorismo en el nuevo horario del CURSO DE HUMORISMO WANDA NARA en el Centro Cultural Rojas
Un nutrido grupo de 16 alumnos y alumnas que pagaron por cabeza los religiosos $390 empezó aclarando que lo de "alumnos y alumnas" es una hipocresía de la moda de lo políticamente correcto, que nos obliga a felicitar en el Día del Heladero a las mujeres equiparándolas a Heladeras, a rebautizar los "seminarios" como "ovularios" y agradezcamos que nada se sepa de etimologías, porque la virtud misma de la palabra "virtud" se desvirtuaría recordando su origen equivalente a "varonidad". Explicitaron con mediterránea claridad que lo de "por cabeza" no hacía que paguen el doble por sexismo invertido, los más o menos dotados de pene

Empecé por preguntarles cómo se habían enterado de la existencia de este curso, sin necesitar aclarar que yo supe de su existencia por haberlo creado, aunque es cierto que no somos siempre conscientes de lo que creamos, lo creamos o no. Todos y todas manifestaron la inutilidad de mis giras por programas televisivos y publicidades onerosísimas con aviones a chorro escribiendo en el cielo el cambio de horario. La difusión se dio por aquella intimidad de trémulo romanticismo: el ósculo, vulgarmente conocido como "boca a boca".
Como nos alimenta el espíritu el entusiasmo de nuestras criaturas incesantemente conmovidas por el mismo juego y las mismas payasadas, volví a ensayar las bobadas de asegurar a quienes llegaban tarde que éste era un curso de filatelia o de numismática y sus risas renovaban mi docente sistema nervioso, que ya no se reía por lo novedoso. Así, levemente se salvó la contradicción entre ser pedagogo, vale decir, reiterar y exponer cierto corpus casi dogmáticamente y ser humorista y necesitar, como dijo Woody Allen, una renovación constante a la manera de un heroinómano.
Expliqué que no conforme con recitar definiciones que intentaron dar cuenta del fenómeno del humor, consideraba graciosamente absurdo mostrar su inadecuación, procurar rebatirlas. Si no fuera porque como epistemólogo hizo algo brillante, podríamos englobar a Karl Popper con su idea de que lo científico es lo pasible de ser refutado para siempre como un ironista. A la hora de examinar herramientas para hacer humor advertí que las operaciones mentales y el repertorio de recursos no son privativos del humorismo. Si pensamos en la famosa historia del aldeano alemán que se negó a que se demoliera su casa para que se construyera el castillo del rey, pensamos en la heroica gesta de un individuo defendiendo antes del advenimiento de la democracia su soberana autonomía y con ella la de todos y cada uno de los habitantes de esa comunidad. Pero pensamos en la tozudez estúpida y en la soledad misma de la desconfianza cuando pensamos en el trabajador textil en Villa Lugano que se negó a que el Gobierno le construyera una casa de ladrillos y le asfaltara su calle, obligando al programa de pavimentación a dar un rodeo, bajo su atenta vigilancia (el día que construyeron alrededor de su choza, el hombre se dedicó a cuidar sus misérrimas pertenencias con  irrisorias suspicacias).
El viejo chiste que contrasta el espíritu que animaba a la decimonónica Viena finisecular en contraste con Berlín ilustra lo que busco expresar: en Berlín la situación se consideraba "seria, pero no desesperante" y en Viena, entre cabareteras y alegría de vivir, "desesperante, pero no seria".
Dije que yo podía enseñar la exageración como pura forma lógica, pero no imponiendo contenidos. El discípulo de George Carlin, Louis C. K empieza uno de sus monólogos diciendo que el problema con Hitler es que mató demasiados judíos. Para un kirchnerista decir que hay demasiada inflación puede sonar exagerado y las bases convenidas de lo tomable en  serio son indispensables para erigir a posteriori el chiste. Si yo digo "los nacionalistas que admiran a Bergoglio no tienen que olvidar que Adolfito Eichmann también era argentino" uso el sarcasmo para expresar una opinión cuya presunta verdad requiere muchas aclaraciones: primero, convenir en que todo Papa por simpático que sea, es un fachista retrógrado que, por solo nombrar una de sus destrucciones, al proscribir el preservativo condena a la humanidad al virus de VIH SIDA cuando no a la temible paternidad. Segundo, que la razón por la cual nos emociona Francisco es porque nació en la calle Membrillar y llegó a Papa. Tercero, el interlocutor tiene que saber que Eichmann fue el autor intelectual de la denominada "Solución Final" y también que fue hallado con una falsa identidad en San Fernando. Por ende, el chiste sería dar a entender que no menos admirable que un represor feudal basado en prejuicios medievales pero que nació en Argentina es un asesino de masas que por filantropía racista gasea a seis millones y se hace argentino por opción, sin que nadie lo obligara.
Este ejemplo, que por supuesto es menos gracioso que didáctico (los que toman un curso de oceanografía tampoco van a la clase a nadar), empalma con numerosos elementos a desovillar: el vaporoso desdibujamiento de las jerarquías que separan lo liviano de lo pesado. Hanna Arendt al acuñar el concepto de "banalidad del mal" definió a Eichmann como un burócrata gris que repetía slogans y carecía de diabólico sadismo. Un pobre diablo-o mejor dicho pobre carente de diablura-que dudaba si hacerse masón o ingresar, como grupo de pertenencia a uno de los grupos nacionalsocialistas. Una consecuencia monstruosa a partir de una causa anodina. Si bien diarios y documentos posteriormente descubiertos mostraron que Eichmann en cuestión no era tan inmotivado ni inocente en su maldad, esta noción inspiró el experimento Milgram que sí demostró cómo tendemos a obedecer órdenes criminales sin odio previo alguno. La teoría de Darwin, una certeza que ningún posmoderno podría poner en tela de juicio, nos recuerda lo liviano del motivo último de nuestro origen: el azar de la mutación genética, la casualidad de los cambios en la meteorología. Para la Biblia, parir con dolor y trabajar con el sudor de la frente por los siglos de los siglos, también parece una consecuencia pesada para una desobediencia liviana. Julia Kristeva analizó la palabra sumeria "virgen" que también significaba "mujer joven" (como "Jungfrau" en alemán) y postula como error de traducción lo que en el Concilio de Constantinopla se cimentó como el dogma de la virginidad de María, no solo al momento de la inseminación, sino al pasar la cabeza de Jesús por el canal del parto: otra consecuencia magnífica a partir de una nimiedad.
Este tema se encabalga a su vez con la confusión de lo concreto y lo metafórico. La aguja por la que no pasa el rico antes que el camello era un dispositivo concreto en el que pensó Jesús pero tenderíamso a creer que el himen de su señora madre es más bien una metáfora de su pureza...  

Recordamos el chiste de San Pedro, que requirió un criterio de demarcación para hacer pasar en las Puertas del Cielo a los elegidos y a Dios recomendando el método express de dar a elegir entre una valija con un millón de dólares y una Biblia. Todo marcha bien hasta que surge un caso dilemático, San Pedro explica que hay un tipo que si bien eligió el Nuevo Testamento, se ha detenido a leer algunos pasajes y a usar billetes de 100 U$S como señalador. -Ah, sí-responde Dios-hacelo pasar, es del Opus Dei.
Y lo recordamos porque un alumno que trabajó once años en publicidad nos chusmeó que los de Cerveza Quilmes son del Opus y no quieren hombres de color en sus spots. Contamos previamente el chiste de Obama yendo a inscribirse a la facu: -Mi madre era blanca como la leche y mi padre negro como el carbón y vengo a anotarme para poder convertirme en el primer presidente afroamericano que demuestre la igualdad entre las razas-. Muy bien, responden en Bedelía, ¿en qué carrera?. -En abogacía, en Derecho, no me haga laberínticos interrogatorios discriminadores porque a los blanquitos los inscriben ipso facto in situ sin que tengan que someterse a dilaciones disuasorias ¿acaso por ventura puede ser un odontólogo Presidente?- muy bien, caballero, bosteza la burócrata gris, ya lo anoté en Drecho ¿en qué rama?. Obama estalla: -¡nada de ramas, a mí me asignan un pupitre como a todos los caucasianos, estoy harto de que nos reduzcan al estamento de chimpancés solo porque nuestra cetrina epidermis....!
Ese chiste no se ríe racistamente de la inferioridad del negro, sino que se ríe, bueno quizá sí un poco racistamente, del abuso de la invocación e imputación de racismo para cada desaveniencia. Como el del judío al que negaron el puesto de locutor porque, según propias declaraciones "son antitise-se...antise-se...antisemimitas de mier anti-ti".
En ese chiste advertimos el mecanismo oblicuo que nos hace reírnos de la atribución del protagonista, de algo absurdo que llegó a creer y que merece ser desmentido. Lo usé como ejemplo de otro, el del hombre que acompañado de dos exhuberantes señoritas pide en una taberna tres Coca-Colas y el mozo le pregunta: -¿Familiares, señor? -No, son gatos, pero tiene sed, aunque sean trabajoras sexuales tienen derecho jurídico a refrescar sus gargantas, así no pertenezcan a la órbita de mis parientes consangüineos.
Es un chiste que situaríamos en el mismo lugar que el de la pareja que va al cine cuando el acomodador pregunta ¿un programa, señor? -No, responde el hombre, se trata de mi esposa, de todas maneras no le incumbe.
esta súbita indignación ante la adjudicación de una caracterización completamente irrioria me mueva a risa en lo filosófico porque toda indignación es auotdenigrante y desopilante en su irracionalidad y en lo emocional porque me devuelve a la condición catártica de hombre tranquilo en contraste, como al leer a Schopenhauer. En "Tango, la maté porque era mía", un personaje está pescando sin tanza ni anzuelo y cuando le preguntan por qué grita: "De esta manera yo no jodo a los peces y ellos no me joden a mí". Ese estado del alma, que nos acomete cuando no hemos conciliado el sueño y estamos repodridos, me resulta especialmente hilarante, muy idóneo en la repentización impulsiva de las contestaciones, para hacer el humor. 
Arthur Koestler, sin embargo, cuyo nombre de pila bautismal es un homenaje al pesimista alemán antecitado, escribió un libro en contra de la teoría del chiste de Freud "Insight and Outlook" http://www.questia.com/library/113147/insight-and-outlook-an-inquiry-into-the-common-foundations donde asegura que todo remate es reversible y que podemos encabezar el chiste con uno de los significados o con el otro. Por ejemplo, el sentido parentescal o botellar del epíteto "familiar" se vierte partiendo desde el otro lado en el chiste del borracho que llora frente a una tumba en el cementerio pero porque se le ha caído precisamente allí la última botella de tinto de camino a su casa que portaba consigo y a esta hora ya no consigo. Una anciana lo ve afligido y le palmea el hombro...-Buenhombre, dígame ¿era familiar?. -No, rectifica el alcoholizado sensiblero: era de 750 centímetros cúbicos.
Cuando expliqué la teoría de Koestler busqué refutarla: no es el mismo tipo de chiste aquel que nos mueve a reír porque la pomposidad de la grave muerte da lugar a la mera pérdida de una bebida espirtuosa y aquel en el que-como con Obama o el acomodador-nos parece desternillante que alguien crea que otro puede negar el derecho a la administración de líquido helado a las casquivanas.
Tuve el valor de desestimar las sucesivas teorías explicativas, así como mi profe de economía desestimaba la teoría del valor de David Ricardo, fundada en el trabajo que un artículo tiene encima, diciendo que su dibujo de una paloma que le llevó años de esfuerzo vale menos que la de Picasso y que la teoría de la escasez haría valer mucho a un boleto capicúa o un trebol de cuatro hojas. 
Recordamos brevemente la Teodicea de Leibnitz como justificación del mal y la burla que le inspiró a Voltaire en "Cándido". El panglossianismo incurre en muchas confusiones entre causa y efecto (¡Dios en su divina previsión me hizo tener una nariz para que pudiera colocar en ella mis anteojos!) y denuncia las tautologías y pleonasmos en las que celebramos algo después de desdoblarlo (¡Que suerte que me parió mi madre y no una desconocida!). Muchos creacionistas se regocijan de la maravillosa adecuación de un órgano animal como demostración de la existencia de un Creador sin advertir que sin  esa adecuación no habría un animal mostrándose inepto, sino una especie extinguida, el hecho mismo de que exista se debe a su adecuación. 
Recomendé tener el alma alerta a la inminencia del remate, sin llegar a estar rematadamente locos, para tomar conciencia de lo ridículo que nos rodea. Estoy persuadido de que muchos chistes que tienen remates diferentes se deben a malentendidos en los que la predisposición a la risa derivaba en una mala inteligencia del chiste primigenio. Di ejemplos de humor involuntario muy sutiles: el restaurant hindú "Gandhi" solo es levemente cómico si uno recuerda que Gandhi vivió haciendo huelgas de hambre. Prescribí como modo de vida el esperar lo que está fuera de lugar, cuya negación es ese "optimismo" bobo que era mala palabra para Voltaire y cuya aligeración mediante su naturaleza desopilante produce una alegría más sabia. 
Goethe decía "para el mayordomo no hay gran hombre" es decir, el vestidor de Napoleón solo ve a un petiso cualunque (como el chiste del sastre que de su visita al Papa resume su impresión en "talle 38"). Así es como disfrutamos del chiste del chico que en lugar de tener el poster de Violetta o de Messi, tenía el de Gandhi pero no por su grandeza "mi viejo lo pegó  en mi pieza y me dijo que si seguía masturbándome me iba a quedar así de flaquito"
Hablamos de la reductio ad absurdum, como una amplificación que descorre el velo hiperbólicamente a una incongruencia, pero recordando que una leve entonación del acento psíquico separa lo sublime de lo ridículo, lo alto de lo bajo. Una reducción al absurdo de Poincaré inspiró a Einstein la relatividad. Bertrand Russell dijo que un simio tecleando al azar indefinidamente llegaría a producir las Obras Completas de Shakespeare y Borges tomó esa sentencia lapidaria y definitiva en piedra angular de su cuento "La biblioteca de Babel" en donde todo lo escribible está y muy poco de lo significativo. El sinsentido, como se ve, encierra nuestra necesidad de sentido. 
Hablamos de la definición schopenhaueriana del humor: PONER ALGO DONDE NO VA y lo reducimos a una condición necesaria pero no suficiente: dos aviones empotrados en las Torres Gemelas ciertamente no están en un ubicado helipuerto, pero no por eso son cómicos. En cambio, el sketch de Saturday Night Live en el que aparece la Sirenita Ariel cantado en el fondo del océano, con afabilidad pueril y le cae en la cabeza el cadaver de Osama Bin Laden es no poner cualquier cosa donde no va, sino lo más contrastante.  
Contamos de las incendiarias carta de Mark Twain, que su esposa prometía enviar y quemaba, de la resemantización de Tom Sawyer castigado, que convierte el pintar una cerca en un privilegio por el cual hace pagar prendas y bienes a otros párvulos, recordamos el cuento "El Arca de Noé inspeccionada en un puerto alemán" donde el aduanero no quiere dejar zarpar al patriarca y éste exclama: -¡Va a llover cuarenta días con sus noches!. A lo que el aduanero replica: -Acá en Heidelberg, llueve muchísimo más que cuarenta días.
Hablamos de "El hombre que corrompió a Haydolbourg" y de "The awful German language" y del divertidísimo resentimiento de Mark Twain contra lo alemán. Leímos "Zapatillas" de Edgar Keret como contrapunto humorístico a la refutación por parte de Paul Celán al dictuum adorniano "Después de Auschwitz no hay poesía". Recordamos el cuento de Fontanarrosa del japonés despechado que no denunció sabiendo del plan yanqui que se iba a arrojar la primera bomba atómica sobre Hiroshima, porque la piba que el cortó el rostro merecía venganza.
Mark Twain sirvió de engarce a la teoría de Freud: suscribe a la idea de "chiste comprometido"  y no "chiste por el chiste mismo" su idea de que la fuente del humor es la amargura, de que todo chiste encierra una queja y de que en el Cielo no habría humor porque todo estaría bien. Recomendamos, después de leer un monólogo de Benigni blasfemo, herético, socarrón y que hay que leer rápido como Tato Bores, "Cartas desde la Tierra", la feroz sátira de Twain a nuestra representación del Paraíso. 
Hablamos de la inconmensurable libertad formal que ostenta el inconciente reconfigurando plásticamente significantes en "El chiste y su relación con el inconciente" de Freud y cómo esta amplitud tan vasta contrasta con lo basto de la restringida temática que busca aflorar en el plano del contenido: algo invariablemente sexual u hostil. Conté el chiste de "familionario" tomado de Heinrich Heine caracterizado como "palabra compuesta" o "condensación"-y lo parangoné al "snark", mezcla de "snail" y "shark" del clérigo y matemático Dogson Carr dentro del caos de taxonomías que persiguen encorsetar la imaginación risueña. Hablé de Lacan, de que tomó el esquema de la comunicación de Jacobson y redefinió como "metonimia" y "metáfora" a la "condensación" y el "desplazamiento". Dije que la casualidad quiso que Lacan aprendiera Hegel del exiliado Kojeve y que por eso en su transliteración del freudismo hay determinismo hegeliano, una nueva consecuencia pesada nacida de una causa banal. 
Hablé del libro de Henri Bergson "La risa" dedicado a Larissa Riquelme porque la bandera paraguaya es la más sexy, es la francesa acostada. Lo gracioso surge de que irrumpa en el reino de lo humano algo del orden de lo mecánico. Busqué rebatirlo: muchas veces las cosas dejan de funcionar porque un genio creativo humano, demasiado humano no puede tolerar una reiteración eficiente. Lo ridículo surge de una intervención que introduce una variación improcedente, un desplazamiento.
Contamos el chiste del cura que cuenta el milagro de haber trasladado una biblia antiquísima en medio de la lluvia torrencial: -A la izquierda llovía y a la derecha llovía, pero Dios hizo que un corredor, un pasaje de sequedad áurea preservara Su palabra ¿pueden creerlo?. El rabino que lo oye refiere un milagro similar: -Yo iba caminando en shabat, los sábados los judíos no tenemos permitido tocar plata y mis pies se topan con una billetera llena de euros y dólares...¿y pueden creerlo? ¡a la izquierda era sábado, a la derecha era sábado pero donde estábamos la billetera y yo resulta que era miércoles!.
Esa aplicación de la lógica espacial a la lógica temporal (no en el sentido tormentoso, a la lógica temporaria, digamos) es el mismo desplazamiento que acá es cómico y en "El Aleph" es la majestuosa retraducción del concepto de eternidad de lo cronológico a lo espacial.
Hablamos de "el chiste es el epitafio de la emoción" la sentencia en la que Nietzsche enfatiza la condición intelectual del humor, la ausencia de empatía, no podemos consustanciarnos con el dolor del porrazo del hombre que resbala con la cáscara de banana cuando nos reímos. 
Articulamos esta idea de la anestesia afectiva con la que en boca de Alan Alda en "Crímenes y pecados" comunica Woody Allen: comedia es tragedia más tiempo. Lejos de la definición de Thomas Bernhardt de que la comedia es la exacerbación de la tragedia (ilustrado por la frase de Oscar Wilde: "perder a uno de los progenitores constituye una deplorable tragedia, perder a ambos ya habla de cierta falta básica de cuidado"), se focaliza el estadio del proceso de elaboración o cicatrización respecto de un trauma. Mencioné que empecé dando este curso con Fogwill y Loriot y Fontanarrosa vivos y a medida que los nombraba fenecían, pero que ya no temo que muera Woody porque que la demente de Mía lo desprestigiara casi parece peor. Hablamos así de pedofilia y de los desaparecidos, temas tabúes. Dije que para la idea de Woody Allen estamos más cerca de hacer chistes con los desaparecidos en la época de Menem que ahora, que no estamos contiguos a los setenta en la cronología tanto como en la imaginería. Lamenté que temas tan dramáticos como la pedofilia y los desaparecidos tengan palabras que los designene tan eufemísticas: los secuestrados, torturados y asesinados, deprivados de una lápida se llaman como en los cuentos de hadas o en "The lady vanishes" y los que perpetran una violación a una criatura incapaz de discernir lo que está sufriendo son llamados "que ama a los niños". Recordamos cómo el humor en un idioma que estamos aprendiendo nos ayuda a poner el ojo bajo la lupa de la unidad de medida de cada palabra y a aprender en un mismo movimiento una parodia y el objeto de su burla. 
Un chiste que valida a Bergson es el de "Bienvenidos a la primer aeronave enteramente tripulada y comandada por computadoras, les rogamos ajustarse los cinturones y disfrutar del viaje y disfrutar del viaje y disfrut..."
Vimos cómo muchos chistes y efectos cómicos se nutren del uso de la emoción indebida y no siempre son su momentánea supresión. Leímos "Feierabend" de Loriot, mencionamos la sátira a ese sketch contra Angela Merkel, como alguien que pensaba seguir haciendo huevo y lograr la reelección. Vimos que la identificación funciona en esa pieza, así como en las sitcom. Recordamos cómo la parodia puede montarse sobre una bufonada también: el Can-Can de Offenbach en versión ralenti constituye el distinguido paso de las tortugas en "El carnaval de los animales" 
Conté el chiste de Fidel Castro que asciende al Cielo y recibe (pese a lo que argumenta relacionado a la educación y a la salud) el rechazo: "No me figura en el sistema" explica San Pedro. Lo bajan al infierno, el diablo se relame por poder atormentar eternamente al enemigo de su invención, el capitalismo. Fidel advierte que se olvidó las maletas  con los puros en las puertas del Paraíso. Mefistófeles le dice que se quede, que va a mandar a dos diablitos a buscárselas. Que se quede tranquilo, que aunque sean puros los va a poder tener en el Infierno. Los emisarios van y es mediodía, todos duermen el sueño de los justos, no hay alambrado ni rejas electrificadas, nadie roba, entonces los diablitos deciden escalar la puerta para no despertar a los angelitos. Uno de los ángeles está despierto y despierta a otro con alarma: -NO HACE NI CINCO MINUTOS QUE MURIÓ FIDEL Y YA TENEMOS REFUGIADOS...BALSEROS DEL INFIERNO...más allá de que puede estribar la gracia en trazar el imposible paralelismo entre Miami y el Paraíso o en que la Cuba hambreada y sin libertades individuales sea aún más invivible que el mismísimo infierno, expliqué que de acuerdo a la teoría del chiste de Freud a un anticastrista ese chiste le causa más gracia que a un castrista. Porque para Freud nos ahorramos la energía de la barrera de lo reprimido cuando aflora lo recónditamente sentido. Los chistes nos permiten de manera elegante y civilizada sacar afuera contenidos latentes, mociones y pulsiones que militan adentro nuestro. Para el que piense que Fidel es un dictador, el chiste se permite decir lo que todos pensamos pero no nos atrevemos del todo y en público a decir, insertos en un contexto en que el hermano del "Ché" vende todavía riquísimos vinos o en el que las canciones de Silvio Rodriguez son muy bonitas.
Una alumna psicóloga me interrumpió entonces para decir que Freud no dice eso, que Freud no dice que ese chiste satisface al que inconscientemente deplora el regimen comunista, sino que para cada singular construcción de la subjetividad debe interpretarse qué representa esa palabra. "Es posible"-agregó-"que a vos te guste ese chiste porque Fidel Castro representa a tu padre" me apostrofó. El resto del alumnado comprendió entonces a lo que me refería con lo desparejo de la amplitud formal y la limitación conceptual del psicoanálisis. Si Fidel Castro no era mi padre podía ser dos o tres cosas más, no infinitas... 
Relevamos la noción del humor como antídoto contra las tiranías. Mostré el libro de Rudy y Eliahu Toker "Odiar es pertenecer" (en donde leemos el chiste antistalinista "¿Te enteraste de que murió Boris?" -"¿Murió? No sabía ni que lo habían arrestado). Narramos lo que se cuenta en el documental de Kevin Brownlow "The tramp and the dictator": Chaplin no se animaba a estrenar "El gran dictador" y Roosvelt lo animó a hacerlo. A Hitler, que prohibió su difusión en Alemania, le gustó tanto que se reservó dos copias para ver en soledad. Hablamos así de la noción foucaultiana del humor como conservador del statu quo y como "bufón del rey". 
Recomendamos enfáticamente "To be or not to be" de Ernst Lubitch, donde sí se caricaturiza al nazi de un modo menos burdo con su ideal de refinamiento en la superioridad. Hablamos del chiste que en su momento fue considerado de mal gusto: "este actor le hace a Shakespeare lo que los nazis le hacemos a Polonia". Mencionamos cómo el humor se va haciendo más y más crudo, gracias a la mala popularización de Freud: cómo Zambayonny y la Revista Barcelona y los hermanos Farrelly replican el desarrollo de las artes plásticas, dado que no creeríamos más sofisticado y ulterior a Picasso que a Miguel Ángel.

Hablamos de "la Garbo ríe", la publicidad de "Ninotschka" de Lubitsch en perífrasis a "la Garbo habla" que promocionaba la primera película sonora de Greta Garbo, de cuyo rostro ya muchos estaban enamorados y oirían pro vez primera su voz. La muerte de Lubitsch en brazos de una mujer de la vida y su mayordomo que se vio obligado al golpe de karate puritánico para desmantelar su erección nos conducía nada pomposamente, pero algo pompiliamente a un polémico paralelismo con el deceso de cierto presidente de Boca Juniors que habría expirado en ciertas piernas hoy pertenecientes al intendente de Lo Más. Hablamos de cómo Kant consideraba que nadie tiene que ser usado como fin y de la ironía de la cosificación-que todos ansiamos: cómo el culo que intentás seducir posee una mente para la cual tu pene solo es un medio. etc.
Esto nos llevó a mencionar el tema en boga: CÓMO REVERTIR LA EYACULACIÓN PRECOZ: TOME EL SEMEN QUE LE HAN PREMAURAMENTE EYACULADO Y CON LA AYUDA DE UNA JERINGA ¡ATENCIÓN! ¡SIN AGUJA! REGRÉSELO AL PENE "ANSIOSO" 
Ponderamos la posibilidad de licuados cognitivos, Theodor Adorno exigía una totalización a Walter Benjamin pero rara vez nos permitimos entreverar este aparato crítico con otro y decir, qué se yo, que el yo como "ilusión necesaria" en Freud postula que una totalidad acaso no sea más que un requerimiento para aliviar nuestras incertidumbres
Hablamos de alteraciones sintácticas y cambios de acento písquico. Una alumna habló de la diferencia entre "Consejos rápidos para mujeres" y "Consejos para mujeres rápidas" y sumamos de Les Luthiers el "Mastropiero fue recibido de cualquier manera" dicho como "de todos modos" o "de pésimo modo". También el chiste de Perciavalle: antes decíamos "¿qué comemos hoy? y ahora ¿qué, comemos hoy?". Ejemplificamos con la frase "ES LO QUE HAY" que usamos para decir "no es muy bueno, pero no queda otra" yque en Leibnitz significa: "es lo mejor porque si es lo que existe, es lo que después de probar con alternativas supuestamente superadoras, Dios vio que era lo que mejor funcionaba". Vale decir: el tatuaje de Tinelli, si sucede conviene, que Voltaire pícaramente aplicó al terremoto de Lisboa
Pregunté dónde está la hostilidad y erotismo dentro de la hermenéutica freudiana en el chiste de los amigos que al caminar escuchan a una mujer cuya casa se incendia y pide socorro. -te cedo el honor de que la salves- -faltaría más, andá vos- -hagamos una cosa: te hago una adivinanza y si ganás vas vos- -Dale- -¿Qué animal tiene cuatro patas y bigote y tiene miedo a los perros y sale de noche y caza ratones y toma leche? -¡El cocodrilo! -Muy bien, adivinaste
Alguien insinuó que estaba implicado el "gato" una de cuyas acepciones es "prostituta". le dije que no estaba de acuerdo o que en todo caso es la acepción que confirma la regla (recordamos que el origen de este adagio era "el hecho de que exista una excepción demuestra que existe una regla" que deriva de algo mucho más sensato: la excepción prueba (en el sentido de "pone a prueba") la regla.   
Recordamos "Los viajes de Sullivan" de Preston Sturges
donde un director de comedias pochocleras y pasatistas pide al productor financiameinto para filmar la desgarradora insatisfacción de la existencia humana. El productor se niega, el director se endeuda, defrauda al fisco, termina preso y en la cárcel descubre que lo que más honda y metafísicamente disfruta es de ver una película pasatista el día que les permiten ir al cine 
Hablamos del superyó tomando la energía del ello, de esa instancia ética que en realidad siempre censura y de cómo los censores son más depravados que los artistas. Lo ilustramos con el sketch censurado a Monthy Python del sommelier que cata orina, donde el censor creyó ver la asquerosidad de "orina mezclada con sangre menstrual" en un vino rosado. A la vez rescatamos el texto de Freud sobre el humor en el que el superyó protege al yo, diciéndole sin palabras que las circunstancias que nos oprimen son solo un juego de niños. El ejemplo es el condenado a muerte un lunes que enfrenta la guillotina diciendo: -LINDA MANERA DE EMPEZAR LA SEMANA 

Hablamos de "lo que entiende el censor merece ser censurado" como dijo Karl Kraus y de "la censura es la madre de la metáfora" de Borges que solo parecen antitéticas. En realidad las que tienen pocas tetas y buenas piernas se hacen las antitéticas. Leímos una publicidad de "Atmagrill" de 1982 con un concepto cosificador aberrante y hablamos de publicidad y de hipocresía (una forma de la ironía). 
Hubo alumnos que decidieron tomar este curso para leer en companía lo que en soledad no toleran (algo así como "consumidor social de Seinfeld") y hasta una discípula, una pupila, que se anotó porque solo podía en ese horairo y no había vacante en el curso de fotografía. Al menos no hizo lo que una alumna a mi colega, estela Carranza, que da un curso de mediación: se anotó porque había entendido que se trataba de un curso de meditación.
Hablamos de Austin y de cosas que se realizan retóricamente como por ejemplo declarar marido y marido en el caso del matrimonio igualitario...fue mucho a lo que pasamos revista, ellos me pasaron la Caras y la Gente, que yo no compré porque son más caras que la Pronto y la Paparazzi y al final no decían mucho más sobre Jorge Rial y su inescindible pareja de la cual se ha separado.
Un alumno habló en contra del twitter por no permitir una postura elaborada al ser tan vertiginoso: Lo de Siria no es serio, dijo, ese es el tipo de boludeces que se producen desde esa prótesis cultural. La misma condena a la satisfacción inmediata no emergió con idéntica elocuencia cuando intenté condenar el uso de estupefacientes y terminé confesando que soy un drogadependiente porque no sé armar, si quisiera fumar porro dependo de que alguien me lo confeccione.
Como ejercicio van a escribir el origen humilde de Beyoncé en su Tucumán natal contado por Canal Encuentro.
Recordar qué más dije sería remitirnos a donde el diablo perdió el poncho, expresión sorprendente, dado que no creo que se precisen abrigos en localidades tan calienturientas...

4 comentarios:

  1. Anónimo1:51 p.m.

    La sonrisa de Helena ilumina las risas. Gracias por participarme del curso, en forma virtual. Me divierto sin necesidad de moverme de mi computadora.....

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  2. Anónimo2:01 p.m.

    Estimadísimo Martin
    JAG SAMEAJ
    te felicito por tus hijos
    mauricio

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  3. Anónimo2:02 p.m.

    Sos un papá "baboso". Divinos los nenes! Te felicito. Quiero alguna foto de tu mujer. Es la misma mamá de los dos??? Ja !!!
    Beso.
    Marta Souto

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  4. Anónimo2:07 p.m.

    te comparto esto que me mandaron querido mío

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    En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta:
    “¿Cuántos riñones tenemos?”
    “¡Cuatro!”, responde el alumno.
    “¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.
    “Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar.
    “¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro.
    El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, por cierto, el humorista Aparicio Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el “Barón de Itararé”.
    Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:
    “Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’. ‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. ‘Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”.
    Andrés

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la peor opinión es el silencio, salvo...