lunes

lógica binaria del todo o nada: la gente quiere o tener hijos o no tenerlos, pero de discapacitados ni hablar...



en la clase del pasado viernes de CÓMO HACER EL HUMOR CON PALABRAS disfrutamos de los dobles sentidos en la presentación de mi alumnita Daniela, pronto voy a explicar en todo sentido por qué el doble sentido no es una "miseria" como la llama "Borges", y un "abuso" de una "similitud fonética", pero antes vean cómo se disfruta con ella la "introducción": 

Buenas, soy Daniela.. tal vez me recuerden de.. ah, no para.
Mi historia empieza cuando mi papá y mi mamá alquilaron un cuarto en.. ah, no tampoco.
Mejor empiezo con alguna confesión. Me acuerdo que de chica mi imaginación superaba ampliamente a la realidad. Paso a ejemplificar: Mi abuela trabajaba en una radio y me dijo si quería ir con ella.. bueno, el viaje no fue achicarnos y entrar por los puntitos de los parlantes como yo esperaba..
Más adelante, uno o dos años, siguieron mis desilusiones. Mi mamá (ésta vez fue ella la culpable) me dijo de ir al mercado de pulgas.. Pero volví sin haber podido comprar (ni ver) ninguna pulga acróbata (y eso que me arriesgué a que me picaran!)

De chica era invencible en el ahorcado.. una vez no me pudieron adivinar la palabra ni aunque el tipito fuera un mutante de 27 brazos.. y claro, la palabra (bien elegida por ser chica) era Vandina... Me preguntaron y les tuve que decir porque no se acordaban qué era.. La vandina, claro!
Mi hnito lo heredó, después de no poder adivinar una palabra de ¡tres letras! me dijo que era Eja.. Las ejas!

Aunque sea chica, una vez casi hago llorar a un hombre al decirle "Si, quiero".. imagínate si no era para llorar, me había cantado la falta en la primera mano con solo 20 puntos y quise!

Eso fue en un torneo de la secundaria.. en esos tiempos tenía un amigo que ahora calculo que debe trabajar de delivery en una verdulería.. no había una prueba en la que no mandara fruta.. ya se le notaba la vocación, viste.. y hay personas a las que les cuesta saber que seguir!

Yo estudié publicidad y a veces me pasa de usar vocabulario de publicitaria.. ejemplifico, estamos mirando un video en Youtube, un tema con su letra.. termina y mi acotación es "Uf, qué letra dura para una canción así" Y mi mamá con su prima empiezan a decir que sí, que es durísima, que pobre tipo.. y yo ahí tiro un "Ah" (re insensible, viste) yo hablaba de la tipografía, no da usar una de stencil para una canción romántica..

Entre las cosas que me gustan suelo ir al barrio chino.. me acuerdo de una vez que me vendieron gato por Leber..
Ahora hablan de la Manaos, Manaos.. no sé, según lo que escuché es la doble de la Coca.. capaz hace mal el papel de Sarli, pero no vi ninguna película como para opinar..

Otra cosa que me gusta es hacer cursos. Pensé en hacer uno de veterinaria a distancia, pero un amigo me contó que le metieron el perro.. así que me anoté a un curso rápido de paisajismo, me hacia cada lagunas mentales!

Me gusta leer.. de Benedetti por ejemplo leí Gracias por el fuego.. una obra donde se puede ver como él le agradece a los cavernícolas por su descubrimiento.. muy conmovedor!

Me encantaría viajar, ir a países donde no entienda el idioma.. a Japón por ejemplo! Pero tengo miedo de que se me suban los sumos a la cabeza y me aplasten, no sé como será el tema..

Hay veces que te engañan, una vez dijeron por la radio que había de moras en libertador, fui y no encontré un puto yogurt de moras.. y eso que pregunté en cada chino! Me ofrecían Leber.. se hacían los que no me entendían.

Los animales me encantan.. los menos "mascota tradicional" que tuve fueron un pollito (y dejé de comer pollo) y un conejo (dejé de comer bolitas de nesquick)

No suelo molestarme por cosas.. solo por trivialidades, como los repasadores de navidad.. alguien me puede decir a quién se le ocurrió imprimirle a un objeto que se usa todo el año un estampado que "es correcto" por dos semanas?? (1,2 días en verdad)

Otra, siempre que mi mamá pasa mi mail (porque no usa el suyo) dice "con G de gato" Mmmm debería tomarlo como una patada?

Otra.. hay veces que me agarra insomnio y no paro de escuchar promotoras diciendo "llame ya llame ya llame ya" .. yo sé quién le pondría más onda, Goku... Yo lo contrataría a él, imaginatelo.. "llameee llameee yaaaaaaa" Sísí ya te llamo Goku!

Me gusta sorprenderme día a día, ver cosas nuevas, probar cosas! Algo que me sigue sorprendiendo es como justo se larga en todas las carreras! "se largó" mierda que llueve en los autódromos...

Y otra es por qué al colibrí, que va de flor en flor, no le pusieron coliflor.. pero es una boludés mía nomás!





LA MÚSICA DEL HUMOR TIENE SENTIDO





borrador-(¿ME LO EDITÁS O LO MEDITÁS?)
contra las discriminaciones de los homofonofóbicos

No parece casual que “Les Luthiers” abunden en chistes cuya técnica sea la homofonía: los músicos pueden sentir el lenguaje desde su costado acústico y escindir lo conceptual más fácilmente que los no músicos. 

“Tan valientes/tambaleantes” sería un ejemplo del tipo de deslizamiento al que me refiero.

Pero voy a referirme a muchísimas cosas porque escribo esto para organizar mis ideas y tengo muchas cosas diferentes para decir a la vez (como las palabras que tienen más de un sentido: mi sobrina toca el violín y mi tío la viola). Distinciones bobas e interrogantes anodinos que hacer (por ejemplo en el chiste de “Veo puntos negros y rosados todo el tiempo” -¿No viste un médico? No, solo puntos negros y rosados el verbo “ver” ¿se usa realmente en dos sentidos?). 
He dictado más de ochocientas horas cátedras del curso de humor y como tiene que pasar cuando uno hace las bien, a conciencia, descubro que cada vez es menos lo que sé, que lo que creía saber, como los interlocutores de Sócrates, no es tan así.

Una diferenciación que me gustaría establecer es entre chistes graves y chistes agudos, entre chistes que desgarradoramente revelan una oscura característica que la anestesia del humor que abstrae los afectos se permite abordar y chistes que nacen de la alegría y la contagia, chistes que se enuncian por un puro afán lúdico desde una despreocupación protegida, desde un estar subidos a los hombros de todas las seguridades para lo serio y grave.

Considero a la vida una obra de arte de género farsesco y por eso simpatizo mucho más con los chistes cuyos supuestos filosóficos íntimos son la alegría de vivir, la gratitud exuberante por la gratuidad de que estemos vivos, de que tengamos amigos, de que vivamos en la época más avanzada hasta ahora, de que una razón de ser como lo formula Spinetta, nos puso piel en la inmensidad. En la domesticidad de lo cotidiano caemos en lo grave: el detalle ligero y delicioso de que somos, de que pudiendo no haber existido, gozamos de comer y dormir y charlar y pensar se pierde en las maldiciones de un sobreprecio inferido por el electricista

Elevados y paupérrimos pensamientos se fabrican con la misma urdimbre

Pensar en Shakespeare o en Sergio Massa lleva el mismo esfuerzo mental, compromete a zonas del cerebro muy cercanas y gasta la misma cantidad de sinapsis eléctricas y químicas.

Desmantelar la dicotomía entre arte comprometido y arte por el arte, como hace Theodor Adorno, explicando que el lector de arte por el arte es un lector más comprometido con la inteligencia y por consiguiente mejor votante no difiere de desmantelar el mito de que un descomunal aparato de reproducción masculina provee más placer asegurando que se requiere más sangre para levantar ese armatoste de zonas cavernosas y por ende menos motricidad diestra general, como hace un amigo mío al que después de verlo en los vestuarios llamamos “Superchica”.



Lo bajo y lo elevado no solo se tocan en efectos cómicos. Hannah Arendt postuló a un asesino de masas movido por cierta pusilánime mediocridad de burócrata que repite slogans. Por drásticas que sean las consecuencias de una tragedia, la mecánica de su realización no difiere de la mecánica que lleva a la realización de lo trivial.

(“TRI-VIAL” proviene de la intersección de tres carreteras donde esperaban las prostitutas en Roma, asuntos trotacallenses, tan vanos como casquivanos)

Hay ironía en todo, podemos ver la ironía de que en tiempos de mayor desasimiento fisiológico de la comunicación a inmensas distancias-en tiempos de skype, twitter, de celulares-el culto fisicalista al cuerpo y a la apariencia no haya mermado.

Memorizar el Preámbulo de la Constitución Nacional Argentina no presupone un gasto de energía mayor que memorizar la letra de “Ay, Esmeralda, ráscame la espalda”.

El tecnicismo que permite la rima no es superior en “Sein Auge ist Blau/er trifft dich mit bleiender Kugel, er trifft dich genau” de Paul Celán que en “el culo te abrocho”

El chiste de “no entiendo por qué me bombardean los medios con información acerca de por qué Jorge Rial le metió los cuernos a Carmen Barbieri” replica el movimiento de “¿de qué me sirve saber si el Everest es navegable?”



Cuando en “Cosmos” nos explican que hay más estrellas que granos de arena pero en cada grano de arena más átomos que estrellas no están haciendo una operación retórica diferente a que te explique que hay más cacao en los granos de chocolate de las galletitas Toddy que en el chocolate “Hamlet” pero más grasa saturada en el chocolate “Hamlet” que en los granos de chocolate que vienen en la galletita “Toddy” más la galletita

Los movimientos de nuestro pensamiento son una cosa y aquello que portan en sus movimientos muy otra. 

Es verdad que resulta ingenuo todavía mantener la distinción entre contenido y forma, dado que ciertas formas deforman todo contenido (“clavarte este cuchillo es mi manera de expresar disconformismo, angustia y frustración”)

En la última clase de humor que di saqué un inmenso pene de plástico y conté que mi hijo de tres años juega simbólicamente con él considerando que es una espada, el doble sentido requiere muchas veces el conocimiento acabado de dos aspectos muy diferentes. Asombrados los alumnos por lo desmesurado del tamaño, aclaré que lo habían hecho en China con el mismo criterio con el que nos hacen muy grandes y muy redondos los ojos, sabiendo que no son como los suyos.

Entre las frases que se le admiran a Gabriel García Márquez desde que murió descubrí una, rescatada por una lectora norteamericana, que decía “nobody can take away the dances you’ve allready danced”. Tardé en advertir que se trataba de una expresión hecha en nuestro medio, “nadie te quita lo bailado” que pudo pasar por ingenio del autor en la traducción.

En lo que sigue y no sé para cuántos que me puedan seguir, voy a defender al juego de palabras de los ataques presuntamente “matemáticos” de los conceptistas. ¡Siendo que las matemáticas se la pasan deslumbrándonos con coincidencias de símbolos, números amigos, formas con cuatro cuatros de llegar a los primeros diez números!¡siendo que nadie sabe mejor que las matemáticas que no hay concreto versus florida metáfora, dos más dos no es la metáfora de cuatro! 

Lo primero que quiero decir es que la parodia que se ha comparado a parásitos que se montan sobre un noble objeto es una de las maneras que adopta la perífrasis o metáfrasis…”Life is a tale told by an idito full of sound and fury signifying nothing” dice Shakespeare y Yeats se venga de sus colegas contemporáneos Ezra Pound y T. s. Eliot, diciendo “Life is a tale told by an ELIOT full of POUND and fury singifying nothing”. Y que muchas veces se convierte en un juego de palabras. El “pienso luego desisto” que satiriza a Descartes se basa en el parecido entre los verbos “existir” y “desistir” conjugados en primera persona singular del presente indicativo (este filósofo sufre juegos de palabras en inglés tales como “I like the cards” y en castellano “esa dualista y binaria filosofía se basa en puros descartes”). 

Le preguntan a la recién casada después de la noche de bodas cómo fue todo y dice con imposible inocencia “me metió un pedazo de carne por un agujero que descubrió entre mis piernas, menos mal que fue ahí, me podría haber sacado un ojo”. No hay juego verbal de palabras pero sí un extrañamiento de lo cotidiano y un puente trazado por la noción de agujero.

“Tordo” se le dice al doctor gracias a la técnica del versre tan usada en el lunfardo (que convierte a “batidor” en “ortoba”) y “cuervo” al abogado solo porque puede llegar a parecerse a un ave carroñera. Para seguir con pajaronadas: el “argumentum ornitologicum” de Borges es un poema hecho con mucho oficio parafraseando el argumento ontológico 

Si la Biblia hubiera sido escrita por un autor norteamericano es posible que su estilística fuera muy diferente. Probablemente en lugar de “Y Moisés separó las aguas” diría “John P. Jefferson desde muy niño miró el Mar Rojo preguntándose cómo sería cruzarlo”. 
Uno se encuentra con esta índole de abordajes indirectos en textos científicos, en libros de divulgación e incluso en libros que presentan una teoria nueva (por ejemplo en “la autética felicidad” de Martin Seligman o en “La inteligencia emocional” de Daniel Goleman). 
Quería dejar eso en claro para que no se circunscriba a elitistas autores snob el monopolio del aproximarse al tema en lugar de encararlo de buenas a primeras. Una forma de humor, la que suele verse como hegemónica consiste en ese tratamiento de la información, pero hay otras, por ejemplo las de una explicitación muy cruda de malas palabras en un contexto inesperado y sobre todo inmotivado, donde es lo directo lo que nos mueve a risa.
Estudiar el humor nos obliga a tomar en cuenta aquella exageración de las nociones de Freud que hizo Lacan: todos somos en potencia en algún grado neuróticos o histéricos y también ¿por qué no? psicóticos, perversos y los mecanismos de defensa de cada patología pueden aflorar en todos en determinada circunstancia aunque tengamos más tendencia a una cosa que a la otra. La exageración es un recurso del que el humorismo a veces se abusa exageradamente pero no estamos analizando a Lacan como humorista, a la manera de Harold Bloom reduciendo a Fread a síntoma a de Shakespeare, porque eso implicaría una inversión y no un traslado, una extrapolación, o lo que Freud llama “desplazamiento” (y Lacan extrapolando el esquema de la comunicación de Jacobson “metonimia”). Estamos diciendo que el abordaje indirecto puede ser un procedimiento lícito también en la pedagogía para legos. Por eso empecé esto con un metaabordaje indirecto y ahora paso directamente al abordaje indirecto.
Supogamos que ustedes tienen una beba de nueve meses y van a comprarle un enterito y les venden uno chiquitísimo mientras el aseguran que cualquier cosa tiene cambio y que si bien no tienen en este momento uno más grande, es muy sencillo encargar y traer. 
Ustedes compran el enterito chiquitísimo y se ven obligados a reconocer que ni recurriendo al truco de ponerse el jean mojado ni demás tretas viles, les va a servir para otra cosa que como trapo rejilla, repasador o limpiavidrios. 
Entonces vuelven al local y pretenden cambiarlo y el dueño les dice que les va a devolver el dinero porque en este momento hasta que vaya a volver a hacer un pedido no se sabe. Y les da el dinero de vuelta, solo que con un error: les devuelve un cincuenta por ciento más. 
Hay dos clases de actitudes básicas porteñas ante esto: la primera es embolsarse este regalito con pícara gratitud y la segunda es hacerlo con una solemne sensación de que es lo menos que el universo puede hacer para compensar una serie de situaciones de privación. La primera actitud es la del humor por el humor, el humor disparatado y ligero, el que puede escindirse del significado conceptual y remontarse a la melodía verbal para enlazar palabras. La segunda es la del humor de protesta, el humor con mensaje, el humor comprometido.
La primera es amiga del juego de palabras, la segunda lo considera un desvío que nos dispersa de algo profundo.
Schopenhauer escribió que el retruécano es abusarse de la casualidad de un rótulo y que el humor inteligente se basa en el juego, no de soniditos parecidos, sino de conceptos mal aplicados. A Borges, que le parecía importante recuperar prohibiciones en su fase postvanguardística, esta limitación al humor le encantaba, tanto como la censura a metáforas que no señalaban parecidos esenciales.

Freud en “El chiste y su relación con lo inconciente” ilustra con los viejos chistes de Heinrich Heine el mecanismo de corrimiento y de copypasteo retórico como parte de un permanente juego de scrabel inconciente que está sobredeterminado y que nunca es inocente.

A partir de lo cual si le digo a mis hijos “voy a comprar un departamento para que tengan dónde caerse muertos” ya me pueden interpretar que les deseo la muerte.

La insólita comparación que en 2003 estableció José Pablo Feinmann entre Nestor Kirchner y Jean Paul Sartre, jotapé Sartre, basándose en que ambos son visionarios porque ambos tienen un defecto en la vista, no deja de parecerme igual de arbitrario que los condenados retruécanos, igual de poco honda la unión.

Pongamos un ejemplo: si yo digo “espero que la pala abra la palabra” estoy diciendo de una manera simétrica y rizando el rizo que ansío que la cocaína desinhiba la expresividad. Doy este inepto ejemplo por los siguientes motivos: en primer lugar, de los malos chistes se aprende cómo fueron hechos y en segundo lugar, es el peor juego de palabras que se me ocurrió y quiero ser justo con los enemigos del retruécano.
Este ejemplo es pésimo por varias razones. Una de ellas es que pocas personas conocen el costado alusivo hacia esta droga que tiene la herramienta que denominamos “pala”. De hecho es un significado que surge de una metáfora, a diferencia de otras etimologías más metonímicas: la cocaína te levanta, como la pala levanta tierra. Solo en un mundo de merqueros la más inmediata decodificación de “pala” sería la antedicha. Y los buenos juegos de palabras tienen no solamente dos significados posibles aunados en un vocablo o en la mezcla de dos o en la separación de uno: esa es una condición necesaria pero no suficiente. Los buenos juegos de palabras necesitan que las dos interpretaciones de su ambigüedad coexistan equidistantes de la inteligibilidad. Si una interpretación aparece primero, es porque el intencionado contexto nos empuja a ella, no porque sea rebuscadísimo para la otra llegar a interpretar algo tan tirado de los pelos. Este mal juego de palabras que propongo tiene la virtud de trasparentar su génesis desde el sonido hacia el sentido. Primero separé la palabra “palabra” y después ví que se le podía encontrar una interpretación a esa separación. Es un caso de autorreferencialidad que es otro modo de elegancia o simetría o mostración brillante de la opacidad del vehículo del pensamiento.
Los alemanes, a pesar de tener un idioma tan tarzanesco, en el que prefijos y sufijos y lexemas y sustantivos compuestos designan cosas (por ejemplo no existe la autónoma palabra “heladera”, saliendo del closet, sino que se arma con “frío-closet” o sea “armario del frío”-Kühlschrank) detestan los juegos de palabras por una razón muy evidente: todo juego de palabras descorre el velo respecto de la nula solidez de la materia verbal para portar de manera sustentable significados fijos con certeza permanente.
En el mundo de los conceptos Graciela Fernández Meijide es una militante de los derechos humanos y Graciela Alfano, en el mejor de los casos una belleza dedicada a frivolidades y en el peor la ex amante del almirante asesino Emilio Massera. En el mundo del juego de palabras, las dos se llaman Graciela y podemos verlas como una y la misma.
-Estás cada día más sordo
-No creas, es el pullover el que me hace ver gordo
es un diálogo de sordos en el que la díada “gordo-sordo” se confunde en un abrazo entre dos indeseabilidades cuya gracia consiste en que la no audición perfecta del término “sordo” confirma la sordera. Confirma la sordera de un modo directo en el protagonista pero con abordaje elíptico para el que lo escucha, deducimos que está sordo porque oye “gordo”. Si en lugar de esta confusión el personaje dijera: -Sí, la verdad es que estoy cada día más sordo, el mensaje sería el mismo pero la operación mental de pescar es mensaje en nuestro cerebro en lugar de tener facilitado el pescado no nos haría reír 
Diego Capusotto y Pedro Saborido cuando mezclan dos nombres, por ejemplo con “Hannibal Lerner”, mezcla de un ex asesino serial que colabora con la policía y el cantante Alejandro Lerner, incurren en una modalidad de retruécano que Freud llamó “palabra compuesta”, Lewis Carroll “snack”-mezclando “snail” y “shark” y el idioma alemán “komposita” acuñando la palabra “heladera”-así como acuñamos la palabra “estanflación”. Queda claro que la raigambre matricial del sketch de “Hannibal Lerner” es la contigüidad fonémica a partir de la cual se construye este imposible “hacer coincidir” que tan desopilante resulta.
Difícilmente podríamos decir con Freud, que “Hannibal Lerner” hace aflorar un contenido sexual u hostil que levanta la barrera de la represión gracias a una triquiñuela léxica, sencillamente porque más allá de que nos parece hilarante por incongruente, no encontramos una denuncia, una queja, un deseo, un temor, nada detrás del puro juego de mezclar lo que no podría conectarse más que con esas letritas en común.
Si yo saludo a mi amiga queriendo decirle “preciosa” pero debido a su escote me sale “pechocha”, sí acierta la teoría de Freud en que se manifestó mi reprimida constatación de sus sobresaliente tetamen. Pero es reduccionista y pansexualista decir que toda vez que se mezclan sílabas o se alteran letras emerge una verdad inescapable a cuyos designios mi propia mente querría hacer oídos sordos. Los dobles sentidos sexuales se dan cuando estamos mentalmente erotizados e investimos todo de lujuria. En esos momentos no hace falta que nos digan que pagamos más por el pito que lo que el pito vale o que el día santo es un día de recogimiento. En esos momentos si la chica nos pregunta la hora invariablemente le diremos hora de qué es y el significado va a forzar inescrupulosamente las formas verbales que no requieren parecido alguno con designaciones de lo lúbrico. Ahí no se nos puede mencionar que en las villas las casas están hechas con chapa arriba porque oímos “concha pa’ arriba”, nuestros horizontes mentales se han reducido a un único sentido omnipresente (como en las cumbias “Cuidado con la bomba, Chita” y la que habla de la pica dura y la de no te lamentes porque te la mento yo). Son momentos, quiero decir, en que tocar con la palabra el campo semántico de lo erótico nos excita físicamente. Momentos que solucionó el matrimonio paulino que Saulo instauró para que el deseo sexual sea consumado pero como mal menor y mínimo posible. Pero no hay nada de esto en la alteración al fáustico título de la monumental obra “La decadencia de Occidente” de Oswald Sprengler que realizó el satírico vienés Karl Kraus convirtiéndolo en “Los subgángsters de Occidente” cuando se refería a los nazis (retocando la palabra “Untergang” para convertirla en “Untergangsters”). 
Digamos que a los alemanes les gusta que la palabra tenga peso y que hay menos juegos de palabras, bisensos, disemias, retruécanos, incertidumbres en el referente en alemán que en otros idiomas y no casualmente hay también más confiabilidad en la palabra alemana (si te dicen que llegan a las cinco) que en la de otras culturas.
A Schopenhauer que condenaba el retruécano, le encantaba Baltasar Gracián que escribió “la vida es milicia contra la malicia”: pero lo leyó en alemán sin ese jueguito fonético que distrae del recorrido significativo.
Es un jueguito de palabras convergente. Es una distinción más que quiero establecer. La frase “el que domina, nomina” acompaña la idea y le da fuerza. Dice “la clase dominante es la que dirige las percepciones” y agrega una formulación que parece decir “como su nombre lo indica”.
Feuerbach escribió uno es lo que come que en alemán se dice “man ist was man isst”, tiene fuerza porque va en el mismo sentido de lo que quiere decir (no quiere decir que seamos vegetarianos, sino que los ricos comen carne y los pobres papas o como lo sentencia la metátesisd del español “lomo para los cogotudos, cogote para los que se desloman”, metátesis que resulta intraducible porque a diferencia de la marxiana“no es la conciencia individual la que produce el ser social, sino el ser social el que produce la conciencia individual” juega con dos sentidos de lomo y dos sentidos de cogote).
Muchas falsas etimologías se usan como elemento de persuasión: el adolecente adolece, el alumno es el a-lumnes, el sin luz, la desgracia es la des-gracia, la pérdida de la conexión con Dios (Gadamer), el enojo nos enceguece porque se monta en-ojo (Bucay).
Hay juegos de palabras divergentes, comopor ejemplo “Como agua para chocolate no tengo, con tu hermana me entretengo”, que es un snack o palabra compuesta de dos frases. Pero importa para definir al retruécano que haya dos sentidos y no si esto se logra alterando una única vocal o mezclando dos frases. No solo la unidad de medida no importa: ni siquiera el juego de palabras tiene que ser con palabras. En “El Principito” vemos una serpiente que se lee como sombrero. Los “parecidos” de TVR son también enlaces a partir de afinidades en la superficie. La operación mental que interviene para discernir el sentido en el juego de palabras es la misma que usamos para dilucidar ilusiones ópticas o determinar provisoriamente quién miente más si Clarín o el Gobierno. No hay nada más frívolo en el juego de palabras que en la concientización y memoria permanente del genocidio armenio (escapismo como muchas otras tomas de conciencia del horror no actual escudadas en la máxima causa noble y moralista). Al contrario: hay un advertir con cinismo la dualidad. Solo en su origen los cínicos provenían de canes que ladraban denunciando escépticos, el cinismo es un idealismo que sufrió un desencanto y ve dos cosas a la vez: ve el doble discurso, ve la contradicción, ve la ironía. 
Freud, a pesar de escribir en alemán, idioma que quiere que el lenguaje sea cristalino y confiable como una mediación sólida, como el dólar sería una mediación del patrón oro, digamos, apoya decididamente el abandono de la correspondencia biunívoca de la fonética de una palabra y su significado pero porque hace nunca casual y nunca polivalente a su traducción del inconciente hablando. El decimonónico amor a la certeza no se ha abandonado en Freud, se duda de todo, cartesianamente, lo conciente: se erige al dios de lo reprimido acríticamente igual que en la resurrección divina en Descartes y en Kant. 
Si decimos “Sigmund Fraude” hay una inmediatez que se anticipa al razonamiento y lo fulmina, pero en un ejemplo que justo sí le vendría a dar la razón.
“Bala” en venezolano es “mujeriego” y en argentino es “mariquita” que en español de España es “vaquita de San Antonio”; “mariposón” es mujeriego en español y carente de interés en las mujeres en argentino.
“For the universe I’m just a night-stand” escribí hace poco y me hicieron notar que “night-stand” es “mesa de luz”, lo contrario de una transitoria aventura de una sola noche, “ay, me lo comería, que pibe divino, me lo llevaría a mi casa y lo pondría en la mesa de luz” se oye decir a querendonas maestras.
Las palabras son mucho más amplias y complejas de lo que parecen. “Inefable” es positivo e “inenarrable” negativo pero significan oficialmente lo mismo. “Entrañable” es poético y “visceral” es brutal, pero ¿qué diccionario lo explica? “Inmortal, incesante” es positivo “eterno, inacabable” es negativo.
Eso en el plano del sentido.
En el plano del sonido cuando oímos una palabra por primera vez la asociamos a una similar cadencia. El programa “mani pulite” contra la corrupción me sonó a “manipulación” cuando lo oí por primera vez. Mi viejo dice “pisa” para decir “pizza” y si bien la palabra es la misma (o por ejemplo acentúa “rúido” para decir “ruido”) me remite a él esa pronunciación (mi vieja no dice “Jujuy” sino “Jujuí”)
A veces extraño a un amigo que decía “ojála” en lugar de “ojalá” o cito a un autor, por ejemplo a Artaud, porque extraño las conversaciones que sobre él teníamos con Daniel Morales: esas palabras entonces cobran una dimensión ulterior y secreta.
Dentro del consenso social para la imposición de significados decir “estupendo” hace pensar en “estúpido”.
Para decirlo de una vez: la falacia de ataque ad hominem solo funciona en la lógica formal. En la vida cotidiana nos cae diferente el mismo insulto según quién nos lo diga, nos erotiza en mayor grado la misma acción dependiendo de quién la haga y como postuló Nietzsche, necesitamos algún ser humano que encarne el Verbo, en el caso del platonismo, Jesucristo.
El acertijo lógico que pregunta qué pregunta hacerle a los guardianes de la puerta del Cielo y del Infierno para descubrir cuál es cuál partiendo del supuesto de que uno no puede sino decir la verdad y el otro no puede sino mentir lleva a aunar en un único interrogante los dos caminos para llegar a resolver la incógnita. Sería el complemento al doble sentido: ¿qué puerta me diría tu compañero que es la del cielo? Hay que preguntar sabiendo que invariablemente se nos responderá la del infierno.
esto se está haciendo demasiado largo, todo tiene un final, salvo la morcilla que tiene dos, como dicen los apocalípticos vagabundos de las sectas, aunque todavía no le di un final propiamente dicho a este bodoque, THE END IS NEAR

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