lunes

Somos el único animal, no que muere pero sí que sabe discriminar este hecho. Somos el único animal, no que es homosexual, pero sí que...


Louis Armstrong&Ella en lugar de decir "ella dice blanco y yo negro" hermosamente dicen "ella dice blanco con otra pronunciación"
CONSIGAN CONSIGNAS: 

(carta a los alumnos del curso de humor)
Muchachos y muchachas y señora respetabilísima y casada y que vive en Ramos:

todavía ninguno de los tres magníficos envió copia de su producción como para intervenirla


(al cierre de esta edición recibí el aporte de Nico Pinto: Mi nombre es Nicolás Pinto, número 30.756 que tiene este mismo nombre alrededor del mundo. Es Pinto, sin S al final; no entiendo porqué la gente agrega letras donde no las hay cuando, por regla general —dada la cultura de hoy en día—, se la quita en el habla. Mi viejo no me quiso poner segundo nombre basado en la simple regla de que él tampoco tenía uno; así me cagó cualquier registro de correo electrónico (todos tienen que tener algún numero, guión bajo, o lo que sea; un garrón).
Estudié abogacía pero dejé tras cuatro años de cursada (incluyo el año y medio del CBC). Es curioso como no me di cuenta cuando recursé derecho en el primer año; bastante boludo de mi parte seguir insistiendo. Pero a veces la presión familiar por aquella célebre frase “Mi’ijo, el dotor” puede más.
El punto crítico fue cuando cursé la materia procesal civil; esa era la papa. Lo que definía a qué me iba a dedicar por el resto de mi vida: a hacer trámites. Una masa.
A pesar de que aprobé el final (otro detalle curioso si se ponen a pensar), en ese mismo instante salí corriendo de la facultad de derecho y no paré hasta llegar a casa (aunque lo cierto es que tras correr tanto llegó un punto que no recordaba por qué lo hacía; menos por qué iba llorando desconsoladamente).
Antes de estudiar abogacía también tenía como opción Analista de Sistemas, pero por algún razonamiento estúpido dije: “no, hay muchos ya”. ¿Cómo sabía eso? ¿Basado en qué? ¿Y abogados? ¿Cuántos hay, macho? ¿Cinco? ¡Pero… Pero, por favor!
Yo te pregunto, a vos lector, ¿cual es la búsqueda de trabajo que tiene más demanda que oferta? ¿Eh? ¿Lo sabes? ¡Adivina, dale!
¡Siii, muy bien! Programación, cosas de informática, ANALISTAS DE SISTEMAS. JA.
Pero, por el genio del Destino, en el verano tras haber salido corriendo de la facultad, estaba caminando por la avenida Corrientes y vi luz en un lugar. Entré.
Se trataba de la Escuela Da Vinci, dónde daban cursos y carreras relacionadas a la computación; cosas como photoshop, diseño y programación (a todo esto había hecho un cursete en mis pagos, Los Polvorines, pero había sido deplorable. El curso, digo).
Me anoté en un curso de “Diseña tu pagina web en cinco clases”, o algo así, en donde explicaban el uso y manejo del programa Dreamweaver. La verdad que pude hacer unas páginas tras finalizar el curso, pero eran un desastre. Por eso (supongo, o porque estaba aburrido y no sabía qué hacer) me anoté en la carrera en el mismo lugar… Quizás era toda una estrategia de la institución, vaya uno a saber. Si así lo fue, les digo a ustedes directores de Da Vinci: funcionó.
Cursé por dos años y terminé becado por el buen promedio, pagando la mitad de la cuota (flor de beca eh!). Así como tambien consegui un buen laburo part-time, desde mi casa, al finalizar el primer año con el que me pude pagar esa mitad durante todo el segundo año.
De ahí que sigo laburando de eso y me va muy bien.
Por suerte me enfoqué en una sola cosa, ese fue el truco.
Dejé abogacía. También dejé teatro, los castings, canto, la tonta idea de querer salir en la tele (ahora le digo tonta porque nunca salí, por supuesto, más allá de un par de publicidades como la de mantecol del 2005 donde hacia de un Pettinato joven que hacia que tocaba el saxofon).
Ahora en cuanto a instrucción se refiere me focalice en mejorar la escritura y mis recursos, por eso terminé en el Rojas. Es decir, iba caminando por la avenida corrientes, vi luz. Entré.

les recuerdo que la propuesta de este taller alocado es que las 24 horas del día y las 24 de la noche estén ustedes pensando estupideces cómicas y no solo para cumplir y salir en la foto cinco minutos antes de la clase

lean ustedes el libro "Ágilmente" del biólogo Estanislao Bachrach que también tiene un micro en el programa radial "Perros de la calle" y van a enterarse de que el cerebro para ser creativo necesita sentirse relajado como para poder largarse a decir estupideces sin que nadie lo mande callar. El libro mismo del señor Bachrach demuestra lo relajado que se pudo sentir.

Quienes han hablando bien de la censura lo han hecho con muchas salvedades. Borges habló bien de la censura como "madre de la metáfora" (autorreferencialmente una metáfora) porque obliga a ser indirecto y sutil, pero en realidad porque era puritano y mojigato y estaba patológicamente de acuerdo con censurar la mayoría de cosas. En la tradición anglo el censor es un encargado en el teatro o en la BBC de autorizar una obra y entonces a él se refieren quienes se burlan de él o lo halagan. Karl Kraus el satírico vienés decía: "Lo que entiende el censor merece ser censurado".
Pero el verdadero censor que nos oblitera la vida es el interior, en el caso de Freud se llama Superyó y toma la energía del Ello, que aunque les suene japonés tendría cierto sentido conceptual: los represores son más zarpados y depravados que los subversivos a los que reprimen, la sanción al jugador que mordió más salvaje y desubicada, la impunidad de actuar desde el Bien da más potencia a la violencia.
Este censor que nos censura la obra antes de que la despleguemos es el enemigo de la vida, del arte, de la sanación, de amor y de la belleza, salvo en una idea muy ingeniosa de Oscar Wilde expresada en "El crítico como artista" donde asegura que el movimiento que hace el crítico es el mismo que hace el artista solo que posado en otro objeto. Ya lo vamos a ver.
No permitan que el derrotismo desanimante del "no va a andar" destruya antes de haber construido, porque su misión a la que no debemos tanta sumisión es burilar, cincelar, podar y no abortar y condenar aquello a lo que con la coartada de algún código moral impide desarrollarse y coarta.
Hay muchas instancias inhibidoras y Wilhelm von Kleist escribió obras maestras acerca de cómo la autoconciencia puede ser una de ellas.
Hay que olvidar la mirada severa de algunas personas a las que queremos agradar. Nadie agrada más que aquel al que se nota que nos quiere agradar, con la posible excepción de quien nos practica sexo oral, dado que el placer es tan inmenso que obtura algunas agudas percepciones sutiles y porque probablemente el placer que tiene quien succiona sea en el fondo el placer de dar placer, aunque no puedo asegurarlo porque me requeriría una peligrosa investigación de campo. Esta metáfora que acabo de enunciar requirió que me olvidara de que mi madre puede leerla. Fíjense ustedes: no la Iglesia, no el marco institucional, nada menos que quien me dio el ser puede oficiar de censura si uno la tiene presente al momento de expresarse. Y a su vez ¿tenía yo que ser guarango o es un mandato de mi amigos más groseros a los que les quiero mostrar que puedo ser un trasgresor bárbaro, en lugar de un gordo que come ravioles los domingos?. No hay que perseguirse fanáticamente con esto de evitar todas las obligaciones de las demagogías diversas, porque en realidad hasta el hecho de que alimentara a trescientos mil hindúes la Madre Teresa puede ser visto como un acto de escapismo porque no asumía su responsabilidad como rumana de sufragar o lo que fuere.
Lárguense a escribir como salga acomodé lugar. Desvíense del plan original. Pongan circunloquios innecesarios. Contrastes bruscos. Metan referencias sexuales o violentas intempestivamente. Hagan juegos de palabras de la índole que sea, no solo "condensación" o "snark" como "infomercial" y "estanflación": finjan malos entendidos. Muestren una exagerada y locuaz paranoia: ¿no me están escribiendo porque sus padres no los mandaron desde niños a una escuela de la que los padres podían hacerse amigos de otros padres para que así ustedes pudieran invitar amiguitos y eso les marcó un trauma? fíjense la explicitud y especificidad del dislate completamente colgado que acabo de inventar. Bueno, eso, ajustando un poquito algún detalle sirve para hacer excelentes chistes, la atribución de toda una bola insoportable de conceptos sacados de la galera de la propia tiniebla interior y la desconexión con la realidad del momento. Tomen una palabra y mírenla cosquillosamente desde afuera del significado, jueguen con su forma o su música. Hay muchos empates en el Mundial porque todos sienten mucha empatía. Manifiesten con complicidad un deseo con el que nos podamos identificar: simulen querer algo para una causa noble y que sirva en realidad para fines hedónicos, eso genera complicidad con el lector y masajea su ego. Para hacer reír no hace falta más que crear la expectativa de que vas a hacer reír y ya el intento de anticiparse al remate genera equívocos desternillantes. Mezclen lo elevado con lo rastrero, que los registros discursivos se confundan en un abrazo, quién no se ha confundido en un abrazo con alguien sexy?






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