lunes

Felicidad y felación


Mihaly Csikszentmihalyi tras el éxito mundial de su libro sobre la felicidad “Flow” (“Fluir”, Kairós, Barcelona, 1997) acaba de publicar “BLOW” (“Felicidad y felación”, Vergara, Barcelona, 2014) con una posición acerca del dominio de la conciencia que-lo menos que puede decirse-es que va a provocar revuelo. 


Como se sabe la tesis central de su obra maestra, que algunos tradujeron (algo vaginalmente) como “Flujo”, sostenía que en momentos en que realizamos algo que requiere toda nuestra concentración, podemos olvidar toda aflicción personal y entregarnos enteramente a una tarea. La felicidad que nos aporta esa tarea, una índole de placer muy diferente al placer inmediato y relativamente pasivo de comer un chocolate, digamos, lo lleva a afirmar que se puede convertir todo momento de la vida, aún los tiempos muertos, en una enriquecedora situación de activa fluidez de todas nuestras capacidades. Mientras hacemos la cola para pagar la electricidad subsidiada, por ejemplo, podemos reacomodar las letras del cartel de publicidad y crear juegos de palabras (“RELAJO SALVATE” a partir de “RELATOS SALVAJES”) que nos permiten disfrutar de un momento que, en caso contrario, nos sumiría en la penosa constatación del costo de la vida.

EL COMPLEJO DE “PADRES DE PETER PAN CASERO” (QUE NO DEJAN CRECER A SUS VÁSTAGOS) Y CÓMO RESPONDER CUANDO OTROS PADRES DEL JARDÍN LE HACEN EL VACÍO (NO EN EL SENTIDO DE INVITARLO A UN ASADITO) O LE ARRANCAN UN RIÑÓN (LEJOS DEL CONTEXTO CORDIAL DE UNA PARRILLADA CON MOLLEJA)


Esta tesis mereció el elogio universal, en particular por el modo inteligente de advertir peligros de caer en extremos de “adicción” a experiencias que nos absorben. Martín Brushing (37), padre de dos hijos, llevó al extremo la tesis central del libro un día en que debía cuidar durante diez horas a sus criaturas de tres y de un añito después de haber pasado una pésima noche por traducir 1300 palabras al alemán de un texto que detestaba por políticamente correcto e hipócrita (“Corrección política para mogólicos”) “Estaba física y mentalmente extenuado como para cantar canciones infantiles y explicar con lúdica creatividad por qué hay que cepillarse los dientes. De manera que emprendimos el ascenso al volcán Lanin,
única empresa cuya exigencia requería tanto de mí, que permitía olvidar mis miserias cotidianas y pesares para parar la olla y ganarme el puchero”. En el primer refugio y gracias a la ayuda de Patroclo (un San Bernardo de madre judía), los rescatistas pudieron llevar a la beba hasta el policlínico “Eva Sión” donde la resurrección cardiopulmonar dio sus frutos rojos. El pibe, Ezequiel Brushing, continúa en estado de congelamiento y en exposición en el Malba en otra de las “creativas” salidas del desesperado progenitor.


REVISITA AL ESTADÍO DE LAS NEURONAS ESPEJO DEFORMANTE


En su nueva obra, el experto en “estados de experiencia óptima” refuta la noción del film “Swordfish” según la cual un desencriptador de claves informáticas vería dificultada su tarea de crackeo si al momento de adivinar la contraseña le practican el sexo oral. El goce relajado requiere de una disociación cerebral, postula, que permite una plena acción de la lucidez. La hermosa ninfa con poder de succión “Ultracomb”, según el psicólogo, se imbricaba acabadamente en el estereotipo canónico de la belleza construida en ese marco y sí sería perturbador e interrumpiría los denominados “logaritmos conductuales”, recibir el lamido de un talabartero húngaro entrado en años y carnes. La revolucionaria tesis de este libro parece hacer notar que su hasta ahora obra maestra era solo un engarce necesario (¡ay de las contradicciones!¡vivir el presente como fin en sí mismo fue solo una recomendación para lograr llegar a recomendar una muy otra cosa!¡que lo autotélico deje lugar a lo teleológico es una instrumentalización que desdibuja vaporosamente los límites de la representación de la coalición de centroizquierda que aspira a las presidenciales de 2015!). 

Si todos nosotros realizáramos nuestras actividades mientras nos practicaran el sexo oral-afirma por escrito la pluma cosquillosa del audaz y desenfadado matador de la irascibilidad-se optimizarían nuestros rendimientos de emociones positivas en un 4, 3%.

Tras trazar un recorrido histórico en la que no deja prácticamente civilización por tocar para probar que en todas el sexo tenía una importancia tremenda, si bien decir así, “tocar por probar” parece frivolizarlo, el autor afirma que tanto el catolicismo como Freud advierten el poder incontestable del insoslayable deseo.

En el futuro, en su utopía, analiza el autor en el capítulo cinco (intitulado “El sexo es succio”), media humanidad estará empleada para realizar tareas de succionamiento a la otra mitad que podrá hacer el doble de trabajo el doble de bien, aunque la primera mitad se tenga que comer doblada la situación de verse privada de la satisfacción del trabajo bien hecho. 

Antes de adentrarnos en las discutibles modalidades de implementación (¿turnos comunistas? ¿asignación aleatoria?), cabe referirse a los problemas que el autor advierte se presentarán a los “prejuiciosos estructurados caretas frígidos pequeños chanchos burgueses estreñidos de estrechos horizontes de mierda de siempre” (SIC). La objeción de la Iglesia es previsible: la sagrada comunión con el cuerpo, que es el templo del alma, no debería ser profanada, sino hasta consumado el sacramento del matrimonio y no entre otros actores que los sancionados por la Ley de Dios (y “en lo posible solo para insuflar al espíritu del varón que esté por procrear, así no debe usar Viagra y a pesar de las facilidades que ya le damos al prohibirle el lastre y la armadura de asqueroso látex”).
no preservatives
Elba, de Monte Chingolo, lo resume así: “cada vez que me enamoré sentí un misterio maravilloso que operaba como velo de la seducción antes de entregar”. Aún si no creemos en Dios Todopoderoso tanto como en, por así decirlo, “Tirada de Goma de Chicas Superpoderosas/Descenso a los suculentos Valles del Erotismo por parte de Chongos Dables que Se Parten”, la pérdida de magia y fascinación producida por la habituación cotidiana a un automatismo haría cuestionable la probidad del método eudemonológico.

“Este bife de chorizo es una manteca” y “El arquero de Newell’s tiene manos de manteca” son sintagmas en los que una palabra usual cobra un signo ora positivo, ora negativo. “Incontestable” es en ciencia algo tan suficientemente demostrado que no admite discusión y en la vida real, es todo lo contrario. “Ideal” puede querer decir algo perfecto o algo inexistente. Tomemos por caso los sinónimos: “entrañable” es positivo y “visceral” negativo, “inenarrable” es negativo e “inefable” positivo, “inmortal” es positivo pero “eterno” es negativo. Tras relevar-sin mala leche- la etimología mamaria de la palabra latina “felicidad”, asociada al amamantamiento, Csikszenthihalyi insiste en la importancia del Logos como clave interpretativa para la imposición de significados significativos. Roberto (62), de Esteban Echeverría, lo resume así: “Estaba de pésimo humor mirando los Premios Tony por DirecTV y puteando hasta a Les Miserables por banalizar la hondura de la experiencia de la sensibilidad social para con Jean Valjean, haciendo pasar toda narración por el tamiz del zapateo americano y el musical cuando reparé en que llamar a Broadway “bosta de vaca” me remitió al aroma revitalizador que abonaba mis telúricas alegrías”.

Hermenigilda, de Ramos Mejía cuenta que “iba en el tren mirando una publicidad de Farmacity para extender el día del niño a la semana de la imaginación y se me dio por pensar que los niños no tienen imaginación, que nosotros los llenamos de basura bobalicona y edulcorada y nos parece enternecedora su ineptitud para entender las cosas como son. En eso una mina va con un mocoso hablando y me pongo a oír para chusmear. El nene le pregunta quién compró los juegos de la plaza y la mina le contesta que todos nosotros, con los impuestos, esos papelitos que dicen “pague, pague” que llegan por debajo de la puerta. Sin perder la euforia el gurrumín se alegra y le dice que entonces ella misma, su propia madre, le compró esos juegos. ¿cuánto te salieron?. “No sé, lo administra el Jefe de Gobierno” contestó la chabona y el nene sin perder la mágica mirada dulce preguntó si el Jefe de Gobierno los miraba jugar cada vez. Me di cuenta de que se puede ser feliz hasta con una madre abominablemente avinagrada. En realidad, la mayoría de las madres lo son, y a veces la educación logra basarse en una mascarada que se autoimponen y que se abre camino merced a la credulidad. Que el nene descubriera esas alegrías en esa conversación, me parecieron grandes logos de su parte…”

1 comentario:

  1. Anónimo5:24 p.m.

    Tus textos, son perfectos. No les cambiaría una sola la palabra. O tal vez la tercera palabra del cuarto párrafo primer texto por la penúltima palabra del parrafo central del segundo texto. Pero nada más. Está también la palabra "rememoraciones" que cambiaría, pero por una cuestión enteramente personal, un capricho se podría decir. Y entrando en terreno exclusivamente subjetivo cambiaría todas las palabras con hiatos. Pero serían sin dudas los únicos cambios. Después de eliminar los primeros párrafos, es decir. Después de eso no haría ni el más mínimo cambio. Aunque para equilibrar el texto luego de haber eliminado los primeros párrafos habría que también deshacerse de los últimos. Pero los títulos están perfectos. Aunque de los textos, ahora que recuerdo, no tenía título, así que quizás lo mejor sería eliminar el restante y dejar a ambos en igualdad de condiciones.
    (tu corrector)

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