miércoles

Algunas de las 2015 cosas que amo de la vida

esperando al sorprendente 2015 que viene más por derecha


Vivimos en una época muy feliz en estudios acerca de la felicidad. Martin Seligman descubrió que los optimistas son más felices, si bien no siempre más lúcidos. Se abrió el viejo interrogante que ya plantearon Erasmo y Nietzsche: ¿es mejor acceder al conocimiento de la realidad empírica lo más científicamente posible o vivir relajado y contento aunque con algunos autoengaños?
Una pujante rama de la economía estudia la felicidad, descubre que el sistema nervioso responde a la novedad y que dos minivacaciones se disfrutan más que una larga. Lleva a límites deshumanizados su medición: advierte que la segunda descendencia no genera dividendos de felicidad tan altos como la primera, pero es más barata (ochenta mil dólares cuesta aproximadamente criar hasta su mayoría de edad al primer hijo)
"El arte de ser feliz" de Schopenhauer y "La conquista de la felicidad" de Bertrand Russell ya convertían en manual el fin último y supremo de nuestros esfuerzos.
George Bernard Shaw declaraba que para vivir bien el secreto es nunca preguntarse si se es feliz, Albert Einstein abjuraba del "ideal del chiquero" como consideraba a los parámetros hedonistas y sensuales de la felicidad más convencionalmente conceptualizada.
Beethoven definía la felicidad como una constante autosuperación.
Borges nunca escribió "La Divina Comedia" ni "El Paraíso Perdido" porque sabía que el Cielo no puede representarse, cada postulación es absurda: la eternidad, por ejemplo, convierte cada deleite en tortura. Imaginemos que este texto que estás disfrutan...veamos otro ejemplo, mejor: supongamos que te practican un masaje revitalizador muy íntimo y acariciante y en eso consiste la totalidad de tu vida por los siglos de los siglos ¡uno añora hasta pegarse un martillazo de cuando en cuando!
En ese sentido "Cartas desde la Tierra" de Mark Twain es sublime: demuestra con un humor desopilante, que cada detalle bíblico del Paraiso es monstruoso .
Quería empezar aclarando algo de estas fascinante cuestiones porque hace muchos años que redacto una lista de cosas que amo de la vida y para mí es indispensable hacer una distinción: amar no tiene un ardite que ver con la felicidad. Yo amo a mis hijos, hay muchas cosas encantadoras, hermosas, dulces, regocijantes e impagables en mi trato diario con mis hijos. Pero el amor a mis hijos no es la felicidad edulcorada naîve que vende la publicidad: incluye la desgarrada angustia insomne cada vez que se enferman, el radar alerta full time las veinticuatro horas del día los siete días de la semana cuando están sanos para asegurarme de que no se caigan, de que tengan sus partes limpias, de que no se atraganten, de que no se ensucien, de que no estén encerrados, de que no estén expuestos al sol, de que no duerman boca arriba para no morir ahogados en su vómito, de que no duerman boca abajo para no morir de muerte súbita, de que tengan protección contra los mosquitos, casco en la bicicleta, vacunas al día, estimulación para exigirles los logros que ya pueden alcanzar, severidad para que no me cueste tanto en una década adiestrar a un mamut, indulgencia porque si no los puedo malcriar ¿para que los tuve?,

las fatales preguntas a la noche de si estoy haciendo las cosas bien, de cómo puedo evitar sin ser una secta que se la pasen haciendo lo que todos los demás chicos de su edad hacen y me parece pésimo, y todo eso.
Estamos hablando del máximo amor que existe. Cuando tenés hijos te das cuenta de que creías haber amado infinitamente a tu madre o supusiste que la hermosa rubia de ojos celestes que un día por despecho porque el magnate la engañó te dejó jugar con sus mejillas era el amor de tu vida, pero el amor incondicional, infinito, puro, inmortal y esclavizante es otra cosa.  
Entonces si yo escribo las cosas que amo este año, no vayan a pensar que nado en la abundancia de las felicidades. Sufro como cualquier hijo del vecino, no soy más feliz que vos, amo quizás más cosas pero justamente por eso, lloro, vivo atormentado, actúo impulsivamente, soy un veterano de pedir disculpas y todo eso.
Dicho esto me veo obligado a repetir una serie de cosas. Sigo amando al mar, al sol en mi cara, al café brasilero tostado, al chocolate semiamargo, a un buen Malbec, tomar mate, hacer asado, confeccionar panqueques, inventar platos, descubrir lugares.

En anteriores listas de cosas que amo trataba de ser Borges y de poner cosas muy específicas para dar cuenta de la vastedad del universo. Pero habría que entenderlas como funciones. Por ejemplo, como siempre quiero alentar el deseo, la declaración discursiva del deseo, mejor dicho, dado que usamos el lenguaje mucho más para la defensa ofensiva, pongo "amo cómo le acarician los pechos a Liv Taylor" 
 porque ese modo de aproximación a los senos de esa actriz dispara en mi representación cortical un efecto que a otra persona otra imagen seguramente le deparará.
Este año en el curso de humor trabajamos mucho el tema del doble sentido, incluso con los dos mundos separados en los cuentos fantásticos de Cortázar y está el problema de que algo no sea ni literal ni su metáfora, sino la muestra universal.
Pero bueno, supongo que si lo pudiera explicar en cinco minutos no me darían un auditorio lleno de alumnos y un curso de 16 horas.
Amo por ejemplo ejecutar con la frialdad técnica de un concertista de música, técnicas humorísticas que arrojan resultados muchas veces chocantes en el contenido. Pero eso es solamente para quienes se atan a los contenidos.
Mi amor por el sentido del humor es tal porque la vida es incongruente y porque somos completamente ridículos para ver en perspectiva lo prioritario. Permanentemente asisto a proezas de prohombres realizadas para lograr una nimiedad irrelevante, veo a Premios Nobel que nos dieron la vacuna del cáncer sin poder dormir porque en el reportaje Martino no aclara por qué le fue tan mal dirigiendo a Barcelona
Las cosas que amo este año están relacionadas con placeres mentales, con poder llevar alguna idea a su extremo o incluso hacer calembours perfectos, paradojas impecables, registrar en la vida cotidiana los absurdos.
La hipocresía porteña es toda una pedagogía de la ironía, la amo. 
Amo el modo en que te tratan las mujeres de autoindulgente Narciso incapaz de registrar la otredad y "ponerte en mi lugar"cuando regalás un libro de Stevenson para contagiar tu amor a ese genio y cómo te consideran un desprendido y considerado gentleman cuando regalás un lujurioso camisón de seda, muchísimo más regalo para vos y para ponerte literalmente en su lugar.
El tsunami el 29 de diciembre y Cromañón el 30 son tragedias unidas en el tiempo y separadas en el espacio: de haber sido al revés el agua hubiera apagado al fuego, cuando hice esta observación en 2005 me llamaron ácido, cultor del humor negro cruel y agresivo. Hoy hago la misma broma, pidiendo al administrador de mi consorcio que ya no impida que me caiga agua de los aires acondicionados porque mi otra tragedia es que me llueven colillas y pitillos encendidos y se me celebra.

Amo chupar el agüita que queda en el cepillo de dientes después de lavármelos, amo el hecho de que cuando vi a mi hermana cinco años menor hacerlo le expliqué (no recuerdo qué edad tenía): "yo inventé eso".
Amo el hecho de poder agradecer a alguien en concreto gracias a un sentido melodramático de la imbecilidad: por ejemplo eternamente le estaré agradecido a Esteban W. por haberme "salvado la vida" cuando me metí en una pileta que creía bajita y era honda y yo no sabia nadar y él me tendió un brazo. ¿Estaría muerto sin su intervención? Estoy seguro de que no, pero prefiero pensar que sin él, yo no sería lo que soy.
Y así con todo: amo a la primera mujer que me enseñó aquella actividad que resulta predilecta para la gran mayoría de los humanos porque sin ella, seguramente sería un monje ¿no es así?
Amo que nos recupere la inocencia y la virginidad el avance tecnológico vertiginoso (nací en un tiempo en que no solo no había tablets, la videocassettera era una utopía, vivir con celulares un chiste del superagente 86)
Amo ciertos intercambios epistolares de alto voltaje intelectual que tuve este año, con celebridades de la literatura que me piden mantenga la privacidad para seguir viniendo a mi nidito de humor.
Amo el atardecer en Santorini y el amanecer en Salta pero no sé si para todo el mundo: yo pasé un inolvidable atardecer en Santorini con una chica y otro glorioso amanecer en Salta con otra, incluso judía, pero tal vez sea más hermoso el sol en otra parte.
Amo haberle podido decir en la cara a la gente de la Asociación Freudiana "La envidia de todos los penes" que su slogan "Bregamos para la satisfacción total del paciente" demostraba que no sabían nada de Freud ni de cuánta satisfacción es posible.
Amo haber nacido en Alemania con nieve y silentes bibliotecas perfectas que te dejan fotocopiar y disfrutar de esa nostalgia en Buenos Aires, creo que me dolería más extrañar el dulce de leche y la espontaneidad siendo millonario en Köln.
Amo ser judío, es una forma muy inteligente de ateísmo y si sufriste persecuciones aberrantes en todos los siglos por parte de todas las naciones a las que trataste de integrarte, algo bueno habrás hecho.
Amo que grandes hombres hayan hecho un giro copernicano, a lo Heidegger, a lo Wittgenstein, a lo Rorty demostrando que lo único verdadero es la pasión y no el sentido que ésta adopta. Me recuerda al final de "El puente sobre el río Kwai" donde el artífice de un puente excelente es el encargado de volarlo. Nuestra vida podría ser alegorizada así: construimos algo que tenemos que destruír, nacemos en un país excelente y se convierte en esto...
Amo el hecho de que a pesar de la competitividad cada uno de nosotros disfrute muchísimo de mear, supongamos, aunque otros hagan un pis más amarillo y con un chorro más fuerte, amo la capacidad de disfrute individual pese a toda desventaja en materia de privilegios.
Yo sigo amando mi forma de amar la vida, y mi modo de enamorarme, de erigir a la Amada en su pedestal y de sufrir sus incomparables defectos y sus infantiles caprichos sin dar lugar a celos porque está en un lugar incomparable.
Amo algunas circunstancias de mi vida que no fueron fríamente planificadas y sé que con el calor hasta las palabras "a sangre fría" suenan hermosas. Amo por ejemplo que Ezequiel, mi primer hijo no sea el primer hijo de su madre y Helena, mi segunda hija sí sea la primera de la suya por si llegara a ser cierto que hay inmensas diferencias entre el primero y el segundo, cosa que por supuesto depende de la edad...hay una edad en la que ni llegás al segundo, es obvio.
Amo haber sido ahorrativo hasta la médula y ver a mi familia comerse un helado delante de mis narices con un estoicismo espartano y épico a cambio de que me den ese dinero e ir juntándolo para después conocer a un amor adicto a las compras compulsivas y probar así diferentes modos de vivir.
Amé que mis padres me preservaran no solo de Palito Ortega, sino también de The Beatles, pero ahora amo el sketch de Olmedo "Perez y señora" en el que a la manera de un palimpsesto las añoranzas por el "viejo restaruant El Olmo de Flores donde tocaba Pugliese" se entremezcla con el morcilleo del capocómico improvisando un doble sentido o tentándose porque es no menos que "En busca del tiempo perdido" un fresco fáustico y abarcador que pinta de cuerpo entero nuestra miserable gloria. 
Amo el aire en primavera, cuando respirar es como comer una golosina.
Amo haber leído demasiado pronto a algunos genios logrando creativas interpretaciones improcedentes que todavía me seducen.
Amo poder evitar el tedio de conversaciones relacionadas con cómo la chilena "no se dio vuelta" y no vio al salir del subte al asesino que su padre denunciaría porque imagino a los deudos de la cucaracha que maté en la víspera decir comentarios similares, o aplicar teorías marxistas: "claaaro, a vos te dan el sebo con maní envenenado porque sos fifí, porque sos superior, nosotros no tuvimos nunca lo que vos, vos sos un cucaracho cool, má sí, morite"
Amo ser papá y amaría poder extender la autoridad, el poder y el deleite que me da ser padre a otras relaciones porque desde esa distancia y con ese amor nada no se resuelve.
No necesito hacer listas de cosas que me encantan del mundo y evitan que me suicide porque soy las antípodas del suicida, soy el que tolera quizá demasiado, el que encuentra dignas formas de vidas que otros tal vez no tanto. Pero en ese sentido es grato encontrarme con gente que puede desde una falta de empatía grotesca recordarme que tengo una vida enormemente afortunada y no debería ser un llorón si algún detallecito sale mal.

La sombra de Ulises siempre está presente: la vida, la peor de las vidas es hermosa, la muerte, se los juro, es bastante peor.
Poder ver las ventajas de lo que sea que nos toque, eso es en definitiva lo que hay para amar de lo que terminamos amando. Amo la honorabilidad pero me acostumbré a la forma argentina, así que 'amo y 'amo...

7 comentarios:

  1. Anónimo3:55 a.m.

    Muy divertido y bien escrito el mail del consorcio. ¡Merece que te hagan caso!
    Ignacio

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  2. Anónimo3:58 a.m.

    Hola Sr. Administrador:
    antes que nada felices fiestas

    empecé a habitar el departamento 3 D, que como es lógico estuvo muchos años sin estar ocupado por una familia y presenta algunos inconvenientes

    muchos de ellos ya los solucionamos (insectos, el gato del vecino ruso del 4 d, que dejó de defecarnos gracias a un producto que pasamos), pero queda el hábito por parte de algunos vecinos, que no logro identificar, de arrojar colillas y cigarrillos encendidos (sí puedo proporcionar muestras de sus cigarrillos, al mejor estilo Sherlock Holmes)

    mi beba juega en este patio durante el día y durante la noche, si bien me ocupo de que no haya nada inflamable, juguetes inflables suyos ya han sido destruídos

    es decir, no estamos hablando de una sutileza, tal como que el humo que recibe el fumador pasivo es más tóxico, si no algo que compromete la integridad física de un bebé

    otro problema es el agua que cae desde los aires acondicionados, de aquello que no poseen la manguerita en un baldecito, o no se la colocó

    estoy seguro de que usted en la próxima reunión podrá hacerse eco de mi inquietud con el tacto y la diplomacia que lo caracterizan o hasta logrará que se coordinen los proyectiles que sufro, de modo que el agua de los aires acondiconados apague los cigarrillos encendidos

    muchas gracias, buen año

    Martín Brauer, 3 D

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  3. Anónimo3:58 a.m.

    mi viejo tenía los mismos problemas en su 3 B con patio que hacía las veces de cenicero solidario de todo el edificio, además de recibir varias clases de sólidos embebidos en liquidos, papeles, y todo lo que el vecino sucio encuentra perversamente placentero en arrojar por la ventana. Goteo de aires acondicionados es tipico tambien en periodo estival. La única diferencia con tu caso es que mi viejo no tenía un bebé. De todos modos, nada es para siempre, Helena más tardar 30 años calculo que abandonará el patio paterno. Alfio

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  4. Anónimo3:08 p.m.

    Estimado,

    (ochenta mil dólares cuesta aproximadamente criar hasta su mayoría de edad al primer hijo)
    Es parecida a la cifra que siempre calculé. Para evitar la herejía de medir a hijos en blues, pongámosle que valen un departamento. Esto hace innecesario la enumeración de sacrificios que uno hace para que duerman boca arriba o abajo.
    Si me gaste un departamento en cada pelandrún, el sacrificio de haber ido una vez a las 3AM a la guardia por una tosesita persistente es una nimiedad. ¿Que parte de 80000 dolares no entendiste para que tenga que adicionarte otras pruebas de amor?.
    Pero esa cifra no mensura ni cotiza otros sacrificios. Que son todos los relativos a engendrarlos excluyendo explícitamente el momento de le engendracion (como se desvirtúa esta palabra gloriosa si la cambiamos a engendro). Para llegar a la concepción, primero tuvimos que hacer los preparativos de conocer y conquistar a la madre. Que según Dolina, es la razón por la que hacemos todo lo que hacemos, desde bañarnos a no usar ropa rota. Cuanto vale todo el esfuerzo de cortejeo y conquista a las madres de nuestros pavotes. Desde pagarles un café o cena, a esforzarnos por no hurgarnos ni decir culo, excluir de nuestra natural comicidad los chistes escabrosos, negros, machistas, homofóbicos y sobre todo de doble sentido, imposibles de entender por una mujer, el mandar la exacta cantidad de SMS por día para sin ser pesados no ser culpables de "no te importo", etc. etc. ¿Y cuanto vale el sacrificio de la previa convivencia que nos exigen como derecho de piso a procrear?. ¿Como se mide nuestro sacrificio de no dejar tirada la toalla en el baño como haría cualquier soltero que se precie? Excluyamos la remanida y recontrausada observación de la tabla de inodoro levantada.

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  5. Anónimo3:08 p.m.

    Con respecto a
    Las cosas que amo este año están relacionadas con placeres mentales, con poder llevar alguna idea a su extremo o incluso hacer calembours perfectos, paradojas impecables, registrar en la vida cotidiana los absurdos.
    Coincido plenamente, pero soy mas explícito: pajas mentales. Le agrego mis personales placeres de los juegos matemáticos, los problemas de ajedrez o ingenio, los slogans publicitarios precisos y contundentes y sobre todo ascéticos. Por ej. para Macri: MMXV mucho mejos al inexacto +a. Todos los juegos palabras de Les Luthiers o la cansante y pava propaganda de los EX-primidores que nos vende muy bien la mentira de que esos polvitos son mejores que las frutas frescas. Tengo preparado para cuando se de una ocasión estilo Sueños Compartidos un críptico y sutil "DDHH SA"
    No me anime a aludir a que cuando una yegua se manca, la sacrifican.
    También me apasiona descubrir fallidos o simples errores ortográficos y todos los juegos de palabras. Una amiga casada con un amigo de Campana residentes en Barcelona, me saluda para mi cumpleaños ensayando palabras con A a lo Radragaz remitiendo a una vieja costumbre y código nuestro de cuando nos conocimos a nuestros 20. Y le pude retrucar magistralmente "Abraza al Campana`s tarambana man mas la manada rapaz". Ocurrencia difícil que solo la disfrute yo ( de ahí lo de "paja mental"). Es que saludar a un varón usando solo la "A" que feminiza cualquier sustantivo y adjetivo era difícil. Pero lo pude no sin esfuerzo.

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  6. Anónimo3:09 p.m.

    Voy a plagiarte y adoptar esto
    Amo ser judío, es una forma muy inteligente de ateísmo y si sufriste persecuciones aberrantes en todos los siglos por parte de todas las naciones a las que trataste de integrarte, algo bueno habrás hecho.
    Me hace acordar a la frase “Nadie que odie a los niños y los perros puede ser demasiado malo”

    Con respecto a
    Nuestra vida podría ser alegorizada así: construimos algo que tenemos que destruír, nacemos en un país excelente y se convierte en esto...
    MATRIMONIO. Servida en bandeja

    De
    de erigir a la Amada en su pedestal y de sufrir sus incomparables defectos y sus infantiles caprichos
    TAL CUAL. Me remito a frase paterna precisa: "Autos y mujeres, dolores y placeres"

    Nunca se me ocurrió hacer semejante lista (a lo Woody en Manhatan), que debe ser interesante y mas beneficiosa que 10 sesiones. Algo parecido me obsesiona con los rankings. Siempre estoy atento a notas de "los 10 libros que hay que leer" o "las 10 pelis". Y me pregunto. ¿Cuales serian mis rankings de libros, películas, canciones, comidas? O algo mas sutil e interesante. ¿ Que día me divertí mas, que cosa me sorprendió mas, cuando llore con mas moco, etc.etc. cuando me emocione, me reí mas, etc. ?. No parece difícil hacer esos rankings pero sabemos que es virtualmente imposible. Solo se que en Deportistas que mas Disfrute, el Oro es Vilas y la Plata Riquelme y el bronce no tengo ni idea. Y en mujeres la 1 desde mi despertar sensual de los 12 era Graciela Alfano y viendo sus fotos de sus 62 creo que no la puedo sacar del ranking. Pero ni idea cual es la 2.

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  7. Anónimo3:10 p.m.

    Pero yo resumo todo en una frase, que siempre me pareció banal y hoy la reinterpreto como esencial: "Basta la salud". Porque eso es lo único que no depende de nosotros (no siempre). Todo el resto, amor, plata, prestigio, etc. está en nosotros poder conseguirlo.

    Hasta la próxima divagación y feliz año
    O.

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la peor opinión es el silencio, salvo...