lunes

Al reducirse la importación de Alplax se acabó lo que sedaba

La foto podría titularse burlonamente como "Mi visita a vaca Muerta".
La burla merece muchas reflexiones. Yo recuerdo que en el Colegio Pestalozzi era un rara avis, no solo porque mi familia no era tan millonaria que digamos como otras, sino porque mis padres eran eminentemente intelectuales y humanísticos y entonces en las reuniones de padres se daba el caso de que el dueño de Cabaña Las Lilas, fumando un puro y descendiendo de su limousina declaraba envidiar a mi padre, que había podido darse el lujo de estudiar algo tan fascinante como filosofía, una asignatura pendiente que el comercio le impedía. Ser entonces en ese contexto un bicho raro, me obligaba a buscar elementos de sociabilización universales. Empecé a interesarme religiosamente por el fútbol. Y por culpa de un reportaje en "El Gráfico" al arquero Hugo Orlando Gatti, que leí en 1988, ese fútbol popular que debía oficiar de psicología de masas nucleando a los diferentes, me apartó de la manada. Gatti declaraba que los insultos por cada gol boludo que se comía no le molestaban, pero sí le molestaba que le digan "Gatti viejo gagá" en lugar de "Hugo Orlando, paralítico manco de mierda, momia impresentable" porque sus hijos venían a verlo a la cancha y estaban insultando el apellido de sus hijos. Este argumento me impresionó vivamente a pesar de que en 1988 yo no tenía hijos, ni sabía cómo se hacen. Pero pensé que si se burlaban de mi apellido (con perífrasis no muy elaboradas "Martin Brushing" o "si es Brayer, es bueno" en alusión a una publicidad de aspirinas) estaban zahiriendo la hipersensible piel amada de mi distinguido padre. De manera que en la ronda de burlas en lugar de responder con ingenio similar, yo me detenía a ofenderme profundamente, a pedir rectificaciones y a considerar el agravio considerablemente gravísimo-algo que,ahora entiendo, es un modo muy urticante de ofender a la vez. Burlarse ahora del atentado, imaginar a Miller asesinado por los lacanianos que no aceptan su exégesis, burlarse de la policía uruguaya que solo sabe hasta ahora que el asesino no pudo ser judío (dado que todo sucedió en la playa de Rocha), son empresas fáciles. El sentido catártico y curativo no escapa a quien produce las burlas y siempre deberíamos estar con empatia posicionados in mente junto al humorista y no junto al blanco de sus satíricos dardos. Componer chistes es un placer, muy compartible, siempre y cuando nadie detenga la cadena de relajado y liviano placer intelectual. La burla no necesita denunciar verdades. La secuela de "Tonto y retonto" denuncia que la estupidez es estupidamente maliciosa y es verdad. Pero Benigni presenta hechos como reducciones al absurdo, dice "sería ridículo que hagan esto" que todos sabemos que hacen. En "Diario de Adán y Eva", Mark Twain presenta como ridículo a un bebé, se pregunta si es un pez, un oso o un canguro. Capusotto se burla de quienes creemos que en países con tradiciones e instituciones serias algunas cosas son más previsibles, con mucha persuasión diciendo "en Dinamarca te pagan por defecar" y demás absurdos. La burla en "El carnaval de los animales" al Can-can de Offenbach no es una burla contra un poder tiránico o la solemnidad de una música a la que no podemos sino tener que comernos doblada, sin chupar o masticar (la definición de Freud de lo que nos perturba porque no podemos metabolizarlo). Los burladores asesinados nos merecen el mayor de los respetos, pero ese respeto mismo parece una involuntaria burla a su memoria. Porque lo que nos mueve es el impacto que nos causa que los hayan asesinado, no el impacto que nos causa su obra. Ahora podemos honrarlos más en sintonía, rememorando grandes ejemplos históricos de burlas. A mí me parece sublime cuando la revista satírica alemana "Titanic" pone en la tapa a un diputado conservador antiabortista bostezando y se pregunta ¿es vida humana?. Pero lo que tenemos que celebrar más específicamente es aquella que se decodifica sin necesidad de arduas reflexiones. El mismísimo Borges, en el ejemplo que voy a citar, a pesar de que se requiere elevada formación para producir esta sátira contra Lugones, genera un efecto de veloz y leve risa, de improvisación de estudiantina, con algo ligeramente innoble también en el espíritu mismo que lo anima:
ROMANCILLO, CUASI ROMANCE DEL "ROMAN-CERO" A LA IZQUIERDA
Un Caballero cruzaba
La (sic) puente de Canelones;
En su cintura la espada
Soñaba recios mandobles.
Iba, el azor en la diestra,
Con un remiendo en los leones.
Y las lechuzas cantaban
Y cacareaban los bronces.
En eso daba las treinta
El reloj de Plaza Once.
El Caballero detiénese
Y exclama con sordas voces:
-¡Qué malo es el "Roman-Cero"
De Don Leogoldo Lupones!
Diz que salió un ermitaño
Seguido de unos mormones
Y en bajándose la capa
Descubrieron tres buzones
Y la boca de uno de ellos
Dijo, a lo de Vega Lope:
-¡Tate, tate, Caballero!
¿Do está el churrasco de Londres?
-No lo vide en este barrio-,
el ermitaño responde;
Y añade para su Glusberg
Aprovechando la noche.
-¡Qué malo es el "Roman-Cero"
de Don Leogoldo Lupones!
El "Maipú Pigall" estaba
Repleto de camaleones;
Zarathustra sollozaba
Porque no hallaba automóviles; sudaban los trenqueláuquens
Pidiendo ventiladores.
El caballero se adentra
Y danza un tango con corte,
Doncellas cuidaban dél
Y mozos de sus doblones.
En eso entró un astrolabio
Y éste discurso espetóle:
-¡Qué malo es el "Roman-Cero"
de Don Leogoldo Lupones!
Se hundieron los cielorrasos,
Creparon los bandoneones;
El azar jugó a la taba;
Zarathustra y los mormones
Trocaron el astrolabio
En un casal de sifones;
Y todos: el Caballero,
El ermitaño, sus leones,
Los trenquelauquens asados
Y el reloj de Plaza Once,
Oyeron que en su agonía
Dijo el Caballero a Borges:
-¡Qué malo es el "Roman-Cero"
de Don Leogoldo Lupones!

3 comentarios:

  1. Anónimo11:54 p.m.

    Por hacerte sentir mas comun, menos raro, puedo decirte que mi madre, de apellido Porro, protestante de religión, y mi padre, profundamente ateo, eligieron para mi el colegio mas católico de la zona- así se presentaba el mundo a los niños de por aquel entonces..... Porro.... Pd, el protentantismo de mi madre me impide dedicar tiempo a leer tanto sin hacerme sentir que lo pierdo en cosas vacuas. No puedo completar la lectura de tu texto sin antes terminar la limpieza del hogar. Fabiana Noacco

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  2. Anónimo3:13 p.m.

    Hola, buen día. Es reconfortante saber que más de 30 años después uno puede encontrar explicación a lo que no había encontrado. Tu absoluta refractareidad a aceptar que no pasa nada si juegan con tu apellido. Me aclara tanto!!!!
    Buenísima tu reflexión. Y que malo el roman-cero

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  3. Anónimo3:14 p.m.

    Descoscostillante lo suyo.
    Balá es grande (o glande, no sé).
    Un abrazo, B

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la peor opinión es el silencio, salvo...