domingo

¿Te suena Campanópolis?




Does it ring a bell? A very unknown wonder only a few miles away from the heart of Buenos Aires will remind to the american reader to "The Cloisters". The place, called "Campanópolis" (something like "Bell City" please don't mix up with "City-bell" which is an awful place, another way of hell, the dream from a very succesfull selfmademan became true): his own medieval town. To tell this story nothing from the usual tools from Disney or Dickens is missing: the man started to build this gem only because he was told that he will live only one more year. Discover this incredible surrealistic city sooner than its neighbors, as usual: because we allways seem to feel that the wonders must be far away. Here is a complete tour and the story of each cathedral, join us in this adventurous joyride!


De visita en Harvard, la Excelentísima Presidenta de la Nación Argentina vetó una pregunta de un periodista por la presunta falta de elevación en su registro y explicó "estamos en Harvard, no en La Matanza". 
Una prestigiosa universidad que recrea la tradición más escolástica y medieval de la antigüedad no podía compararse con los gigantescos alrededores de la más poblada provincia de Argentina, Buenos Aires. ¿O sí?
La denominada ciuda

d de "Campanópolis" poblada por campanas, catedrales, puentes levadizos y bizarras sorpresas que parecen salidas de Tim Burton, los hermanos Grimm, Narnia o Dalí no debe su nombre al objeto que resume lo eclesiástico, sino a su constructor, Antonio Campana.
La historia de su excéntrica fundación podría retrotraernos a la de Schliemann, el explorador de Troya. Lo primero que le informan a uno si visita Grecia es que Schliemann
no era arqueólogo. Lo primero que hay que saber de Antonio Campana es que no era arquitecto. Por supuesto, ningún arquitecto, salvo homenajeando a "The Cloisters" hubiera soñado con cubrir 20 hectáreas de molinos, torres, recovecos y castillos. Ningún arqueólogo griego leyó a Homero y donde hablaba de Troya supuso que era algo más que una metáfora, una ficción fantasiosa, una fábula mítica. Así como para lograr erigir esta desconocida maravilla hizo falta que el Ceamse expropiara sus terrenos y los convirtiera en un enorme basural, la ausencia total de imaginación que caracteriza a los alemanes permitió literalmente que se supiera que existieron siete sucesivas ciudades de Troya, desenterradas sin profesionalismo, es cierto, por este comerciante alemán. Hasta podríamos cerrar el círculo ahora que las antípodas de la Comunidad Económica Europea se juegan entre el país de los trabajadores incansables pero que no sabrían cómo disfrutar del descanso y el de los empleados del Estado endeudado, filosofando en el café: otro alemán, Wolgang Petersen, enterró Troya, dado que hizo de Helena una Barbie hollywoodense, de Brad Pitt, en fin y de Homero, un narrador épico desprovisto de innecesarios dioses
Tal vez alguien en México haya visto el videoclip de Maná de 2011, presentado en Campanópolis.
El empresario gastronómico había comprado 200 hectáreas para criar ganado, pero tras serles rellenado con basura, tras serles inutilizados, decidió aventurarse a seguir el sueño de su increíble erección: con tranqueras del hipódromo de Palermo, compradas en remates, columnas de las Galerías Pacífico, el mástil del Regimiento de Infantería de la Tablada, trampas para zorros, un sillón de barbero y cuanto objeto reciclable le interesara. 
Lo que lo decidió a desprenderse de sus empresas y a consagrarse a plantar diez mil árboles fue que le detectaron un tumor y quiso vivir su deseo infantil antes de morir. En una pincelada de Disney o en un chiste de Dickens, Campana sobrevivió veinticuatro años al anuncio de su inminente deceso y los dedicó a homenajear a su amigo historiador Alfonso Corso, creándole una sala y a enriquecer sin conocimiento específico alguno del tema esta maravilla. Como si siguiera el lema de Oscar Wilde: "la humanidad siempre pudo avanzar porque jamás supo a dónde iba". Recorramos juntos paisajes de ensueño y casitas de muñeca, como en Brujas pero sin alejarnos de la bruja. Visitemos en estas páginas que siguen la magia de una invención delirante que solo porque se hizo realidad y se impuso a la nada, no cayó bajo el peso represor y plomizo del sentido común.
Quizá te enteres de la existencia de esta gema antes que sus vecinos de Gonzales Catán, después de todo si la humanidad no percibe más milagros es porque suele esperarlos demasiado lejos...

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la peor opinión es el silencio, salvo...