viernes

Dicen que tengo un sapo en la barriga: no comparto


    Estoy leyendo para una materia (Psicopatología) las memorias de un enfermo nervioso (Daniel Paul Schreber), un caso famoso del cual se ocuparon no solo Freud y Lacan (se ocupó también Canetti, entre muchos otros). Es un caso de esquizofrenia, en el cual el tipo va oyendo voces, construye un delirio según el cual unos rayos conectan con unos nervios a Dios que lo requiere para que se convierta en mujer y tenga hijos modo Virgen María, para la bienaventuranza y evitando el "almicidio"...
    Lo que pasa es que lo leo cayéndome de sueño y apartándome involuntariamente a cada minuto del punto. Entonces me hace reír una parte en la que aclara que quienes entienden su voz interior hablan también todos los idiomas que él habla y comprenden sus referencias...
    Me hace reír porque no me termino de consustanciar con el sufrimiento espantoso de este juez alemán y lo imagino como un porteño fiaca, que para no andar explicándole a los duendes voladores qué significa, digamos "esquizofrenia" supone que saben todo...
    En una parte me topo con esto: "escuché con frecuencia la palabra carroña" y una nota al pie: la palabra alemana LUDER tiene las siguientes acepciones: carroña; bribón, astuto, pícaro; mujer fácil o taimada; pobre diablo...

2 comentarios:

  1. Anónimo5:27 p.m.

    O sea que LUDER simpre es su candidato
    Oscar Samoilovich

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  2. Anónimo5:27 p.m.

    Una voz interior me dice, "quemá un cajón"
    Norberto

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la peor opinión es el silencio, salvo...