miércoles

Los que usan palabras snobs me la re-morigeran

A continuación la versión rabiosa del encuentro maravilloso que tuve el sábado, escrita durante el fragor de compras apresuradas de remedios y de insomnios y con el secreto afán de emular el humor de Groucho Marx cuando se entrevistó con T. S. Eliot...hay una versión más amable abajo, para quien desee que sus ojos solo le sean acariciados por palabras amables...la emoción que correspondió al encuentro fue una inmensa alegría...
pongo primero un fragmento de la carta de Groucho y después la versión rabiosa en la que mi amigo que queda mal parado se río mucho y el que queda bien me dijo que no es partidario de semejantes ultrajes a personas que lo único que tienen de malo es que no beben...
...me releí te vuelvo a repetir tres veces La Tierra baldía, y para el caso de que la conversación se encontrara en un matete repasé el King Lear. Bueno, entonces, mientras se servían los aperitivos, hubo un momento de silencio, como es más o menos inevitable cuando unos extraños se encuentran por primera vez. Entonces y "not with a bang, but a whimper" [cf. Eliot, T.S, The Hollow Men, le zampé una cita de "La tierra yerma". Esto, pensé, le va a mostrar que leí una o dos cositas además de mis notas de prensa del music-hall.
El Eliot sonrió ligeramente, como si sin palabras dijera que estaba perfectamente familiarizado con sus poemas y que no necesitaba que nadie se los recitara. Así que hice un intento con King Lear. Dije que el reynaldo era un viejo increíblemente pastenaca, que Dios sabe que lo era; y que si por ventura hubiese sido mi viejo me habría escapado de casa a los ocho años en vez de esperar hasta los veintinueve.
Tampoco esto impresionó al poeta. Parecía más interesado en hablar de Animal Crackers y A Night at the Opera. Citó un chiste-uno de los míos-que hacía mucho tiempo que yo había olvidado. Ahora era mi turno de sonreír ligeramente. No iba a permitir que nadie-ni siquiera el poeta inglés premio Nobel de Literatura-estropeara mi Velada Literaria. Dije que el discurso inicial del Rey Lear era el summun de lo limado. Imagine (dije) a un padre que pregunte a sus tres hijas cuál lo quiere más y fripéé y le agarre la loca y desherede a la menor-la dulce y honesta Cordelia-sólo porque al vésre que su pérfida hermana ventajera, acomodaticia y especuladora no se decidía a llenarse la boca de pamplinas, paparruchas, bullshit, luqueando con lisonjas y halagos más falsos que billete de $25, ¡y eso que Cordelia había sido la favorita de su padre, mierrda!.
Los Eliot escucharon atentamente. Entonces la señora Eliot defendió a Shakespeare y mi esposa, lamento decir que también estaba de parte del Rey Lear, aunque soy yo quien la mantiene. (Para hacer justicia a mi mujer, debo decir que, como había interpretado a la princesa en una representación escolar de The Swan de Ferenc Molmar, ha conservado un cálido afecto por toda la realeza)

Este sábado finalmente me encontré en carne y hueso-y nada menos que achuras y entraña y asado de tira de "El patio de Liliana" con un sociólogo que fui admirando más y más vía Facebook...la idea original era que viniera con su novia y su bebé a casa, pero la gripe de mis amores (la gripe que sufren mis amores quiero decir, no siento ningún amor hacia la gripe) obligó a un cambio de plan. Que en cierto sentido fue mejor, porque le daba la libertad de hablar mal de su novia y de su hijo-cosa que no aprovechó-y en cierto sentido peor: porque no me obligaba a limpiar mi casa, que continúa en el estado en el que quienes ya vinieron ya saben. Mi mujer, levemente afiebrada, me dijo que no le importaba el Conicet ni Deleuze, que podía ser un pedófilo o un asesino serial lo mismo. Así que antes de jugármela por mi intuición, que me decía que además de brillante es un excelente ser humano, pregunté a amigos sociólogos si lo conocían. Uno de ellos me dijo que tenía un amigo que hace la guardia pediátrica en el Cemic y lo atendió, lo cual resultó una referencia algo inesperada. Otro, que no lo conoce a fondo pero que supo que declaraba públicamente en la Facultad de Ciencias Sociales ser antitrosko, lo cual requiere al parecer, unos huevos de oro. Decidí llevar una chaperona por las dudas y opté por un colega docente, que enseña literatura. Esto resultó sin que yo me lo hubiera propuesto, la mejor estrategia para generar empatía inmediata. Porque este muchacho,era lo suficientemente poco serio como para hablar de la política argentina como si estuviera severamente alcoholizado. Entonces elogió a cierta línea ideológica que al sociólogo y a mí nos parecen nefastas y nos convirtió en aliados inmediatos. No quiero dar nombres, así que me limitaré a dar el número de DNI, como siempre que trato de mantener algo en la más absoluta reserva. "El Metrobus que va por la 9 de Julio es el único caso del mundo en el que por abajo y por arriba se realiza el mismo trayecto" explicamos y hasta sentimos casi el mismo amor hacia Martín Losteau si lograra ganarel el ballotage a Larreta, que el que sintió Juanita Viale, cuando en estado interesante y desasida de "manguera". Hablamos de muchas cosas, algunas de ellas que presuponían muchas lecturas, que dábamos por sobreentendidas. Se me preguntó si como judío consideraba si había nazismo en "Ser y tiempo" y por supuesto que tuve que negarlo, en todo caso lo que Heidegger podía llegar a pensar que iba a ser el nacionalsocialismo no tenía mucho de antisemita, salvo que poseer a Hannah Arendt fuera un acto de machismo patriarcal en el que se ejerce un poder falocéntrico. Hablamos de otros casos en los que se atribuía nazismo a filósofos. Cité a Michel Onfray citando a Eichmann citando el imperativo categórico. Hablamos de cómo la hermana de Nietzsche mutiló su obra y de la sociedad que pretendió fundar en Paraguay. Menos mal que debatimos ahora ideas más o menos universalizables, pensé, porque si no vamos a volver a chocar violentamente. No sé cómo aunque lo sospecho, porque uno de los tres excelentes libros que le compré a mi flamante amigo lo menta, mencionamos a Andy Warhol. Entonces mi colega y amigo, , dijo que Andy Warhol es un imbécil y que no hay persona en Nueva York que no se ría de uno si uno le dice que admira como artista a Andy Warhol, porque es una demostración de ignorancia. Agregó que el amor a Andy Warhol en Buenos Aires era culpa de Marta Minujín. Entonces hablando al mismo tiempo mi nuevo amigo y yo profusamente tratamos de trazar un recorrido acerca de la historia del arte y Duchamp y de que solo los norteamericanos en su supina estupidez pueden no advertir el problema planteado cuando se difuminan las fronteras entre objeto estético y producto de consumo. El colega que me estaba haciendo quedar para el culo, dado que yo lo presenté como un hombre brillante que nos iba a hacer la conversación entre extraños mucho más llevadera, aseguró que Warhol era famoso por su escandalosa vida privada, porque se sabe que salía con modelos. Mi nuevo amigo admitió que la madre de su hijo es modelo, pero que eso no invalida ninguna de sus tesis y que además, optó por elegirla como compañera porque no llega a la parte más elevada de su biblioteca. Como estos argumentos eran ad hominem quise estar a la altura de defender el adhominato y dije que la belleza de las palabras de Mandela en el famoso discurso "Nuestro miedo más hondo es brillar sin medida" perdían algo de su hermosura cuando uno se enteraba de que las dijo una autora norteamericana en un bestseller de autoayuda. Que la imagen del enunciador altera al enunciado. Como cuando se atribuyó a la creatividad de García Márquez "nobody can't take away the dances you 've allready danced", que es la frase hecha "que te quiten lo bailado". Mi nuevo amigo y yo hablamos de lo maravillosamente gratificante que es el feedback de ser docente pero mi colega tuvo que disentir aclarando que repetir algo a esos cabezahuecas que solo piensan en el parcial iba en desmedro de su labor creativa. Comparamos a continuación el argumento de Garcés explicando que se terminó el patriarcado con la píldora anticonceptiva con el de Jorge Bucay que postuló el fin de la opresión femenina desde que el corpiño la liberó físicamente de estar atada a una vestimenta inmovilizadora. Mi nuevo amigo ve en la píldora el descargar la responsabilidad de la reproducción a la mujer, y permitir que el varón tenga una promiscuidad irresponsable. Mi viejo amigo dijo que nosotros somos cavernícolas viviendo en un país sin ley del aborto y haciéndonos los feministas. Entonces traté de explicar que solo muy recientemente el aborto es una causa feminista, y que el ecologismo vino a complicar un poco las cosas. Mi nuevo amigo citó a Aristóteles y la diferenciación de "en acto" y "en potencia". Y lo dijo hace más de dos mil años, agregó en lo que sería una falacia de antigüedad, como la que esgrimió contra Feinmann Ingrid Beck "pero hace once años que tenemos la Revista Barcelona ¿quién no entiende que es una ironía contra la homofobia?". Mi inmediata comprensión de Aristóteles llamó la atención a mi nuevo amigo ¿cómo sabía yo tanta filosofía si lo que había estudiado era literatura?. Bueno, llevo la filosofía en la sangre-traté de chancear: -mi viejo enseña en Puán, como titular de dos materias. Los ojos verdes claros de mi nuevo amigo se abrieron grandemente y me dijo que si bien cursó dos veces con mi padre, jamás se le hubiera ocurrido posible asociar el nombre "Brauer", de mi padre, con el nombre "Brauer", mío. Pensé inmediatamente en escribir un cuento en el que el verdulero de mi nuevo amigo, y su abogado y el fumigador se llamaran todos...John Malkovich, pero él no hiciera la conexión y tardara en caer como la piedra movediza de Tandil. La razón que alegó para no haber vinculado a mi padre conmigo fue muy grata a mis oídos: una persona con una cabellera tan abundante como la mía, difícilmente fuera el vástago de...no fue exactamente eso lo que dijo, pero Voltaire ya explicó que el secreto de aburrir consiste en contarlo todo. Solo digamos que mi padre parece ser una persona más seria que yo. Nos fuimos al bar de Roberto donde una mujer entonaba muy melodiosamente "Naranjo en flor" y mi amigo chaperona decretó que el tango es depresivo. Entonces mi nuevo amigo creyó dar con la explicación a todas las chiquilinadas que decía mi "viejo"amigo y le preguntó cuántos años tenía. Porque veníamos hablando de la paternidad y de que ambos, mi nuevo amigo y yo, la inauguramos alrededor de los 35 años. Mi colega dijo tener 27. Sin advertir que el bar donde se cantaban tangos era para él una de las formas del infierno, mi nuevo amigo lo palmeó en la espalda y le dijo que todavía le quedaban unos cuántos años por visitar bares como en el que estábamos antes de condenarse a perder su vida consagrándose a sacar mocos y felicitar a un mini ser humano por haber defecado. Esto pareció marcar el final de una velada que no resultó necesariamente tan inolvidable como yo hubiera querido y por eso la registro. Hablamos mal de "Match point" mi nuevo amigo y yo, pero nuevamente mi colegadedicó unas palabras de elogio a la fotografía y los largos planos opulentos y londinenses de Woody Allen. Hubo incluso menos acuerdos que en los contenidos, en el modo de decodificación: si yo decía en chiste que Hillary no aprobaba el matrimonio gay solo por amor a los gays y sabiendo lo que se sufre en un matrimonio, el colega se tornaba serio y me decía que por qué queremos luchar por la igualdad de mujeres y gays para insertarlos a un sistema que de por sí es desigual, burgués, capitalista y abominable. Mi nuevo amigo y yo dijimos que podía ser una fase agradecible, terminar en principio con la brecha económica o las persecuciones. Pero cuando sentimos que estaba a punto de decir que en Buenos Aires se puso de moda hacerse el feminista por culpa de Marta Minujin o que quien defendiera la igualdad de derechos era considerado un troglodita ignorante en EEUU, lo saludamos afectuosamente y nos volvimos a nuestras casas...

2 comentarios:

  1. Anónimo11:38 a.m.

    Gracias Martín por ser lo contrario de Twitter. Me gustan los textos largos de quien tiene mucho para contar y sabe combinar las palabras. Como diría un profesor de literatura, sigue así!
    María Infante

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  2. Anónimo11:41 p.m.

    me gustaron todas las versiones aunque sean un poco bowlderized...Jordan

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la peor opinión es el silencio, salvo...