miércoles

me superdisgustan a los racistas, es una cuestión de piel


Ayer en la multitudinaria clase inicial de humor, repasamos lo absurdo que nos resultan desde los actuales parámetros los moralismos anacrónicos y aullaron de risa con los consejos germánicos y decimonónicos de "Der Struwwelpeter" para que los niños no se burlen de un afro...de un afroalemán (en el texto, repitiendo a Shakespeare con Othello, el negro mota es llamado "moro"). 
Está en Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Struwwelpeter), recomiendo leerlo porque no se puede creer que fueran las máximas para la buena educación cosas como éstas por ejemplo: 
-no se rían del hecho de que tenga la piel más oscura PORQUE A NADIE LE GUSTA SER NEGRO, NO ELIGE NADIE NACER NEGRO, A USTEDES NO LES GUSTARÍA SER NEGROS.
De hecho el castigo a modo de "probation" es que se los mete en un gigantesco frasco de tinta china para que sufran la condición de ser "discapacitados cromáticos" por un día.
Un suizo me explicó que los llaman ahora VGN ("vorher genannte Neger"), o sea, algo así como ALLNDM. -¡La rompió hoy el "a elie ene de eme" que juega de nueve!-
¿un a elie ene de eme? -
-Claro, un "Antes Llamado Negro de Mierda"
Bertrand Russell en "Ensayos impopulares" escribió sobre la "Superior virtud de los oprimidos" explicando un mecanismo psicológico que hace que mientras mantengamos a alguien en la desigualdad, lo compensemos atribuyéndole pintorescas superioridades como un alma más noble, la capacidad de seguir el ritmo mejor, el romanticismo, todas cosas que ni bien se empareja la cosa empiezan a desvanecerse: http://gssq.blogspot.com.ar/…/the-superior-virtue-of-oppres…
Hace poco vi un excelente video en el que una mujer racista solicita que le cambien el asiento en el avión porque no quiere sentarse al lado de un hombre de color y entonces viene el capitán de la nave, se disculpa por semejante error, todo parece indicar que van a cambiar de asiento a esta energúmena y ante quien se disculpan es ante el caballero a quien le otorgan un asiento en primera-lo cual merecería el debate del racismo invertido que no está mal hasta que se logre la igualdad, no es que sea motivo particular de orgullo ser gay más que no serlo, pero mientras no haya igualdad es mejor proclamarte especialmente admirable y no particularmente/genéricamente vergonzante (si bien cada caso es singular: no realizamos una elección de objeto para nuestro color de piel durante la pubertad, no reprimimos las íntimas tendencias a ser medio un negro, salvo en el sentido simbólico que ya no debería denominarse así, porque es una terminología "denigrante").
La militancia que ahora involucra el colectivo trans-lésbico-travesti y aquellos-quienes-nos-excitamos-siempre-y-cuando-no-pensemos-en-lo-mal-parado-que-nos deja-la-comparación-con-la -"virtud"-superior-de-las-personas-en-situación-de- pigmentación-especial, entre muchas otras identidades sexuales no incurrimos en la solicitud del cambio de signo, sino que resemantizamos términos peyorativos como "queer" o "puto" pasando a significar un honor, trabajando sobre el significado social y no el rótulo en sí.
Este uso de la fuerza del adversario desequilibrado, como lo predican el Judo y el Aikido y como lo ejercieron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo cuando la policía les solicitó que circularan y se quedaron en el lugar del cual no las movía nadie solo que impecablemente "circulando", reaparece en el documental "Viajar en negro", que ganó un Óscar y que utilizo para mis muy accesibles clases de alemán, el idioma que desde la posguerra como todos sabemos es el idioma campeón de la corrección política.
Recomiendo ver esta parte, en especial el final. Es bastante freudiano lo de fagocitarse simbólicamente al enemigo...
SCHWARZFAHRER – EIN KURZFILM VON PEPE DANQUART
1
Schwarzfahrer
(Du schwarz – ich weiβ)
Dauer: 12:00 Schnitt: Mona Bräuer
Buch & Regie: Pepe Danquart Musik: Michael Seigner
Kamera: Ciro Cappellari Darsteller: Senta Moira, Paul Outlaw
Produktion: Albert Kitzler
Berlin: Ein Schwarzer ist mit der Straβenbahn unterwegs. Das führt zum Ausbruch des
kleinkarierten Rassenhasses einer Spieβer-Oma. Doch mit einem überraschenden
Manöver kontert er sie aus.
Schwarzer: Ist da noch frei?
Alte Frau: Sie Flegel. Warum setzen Sie sich nicht woanders hin? Es gibt doch genug Plätze hier. Jetzt kann man schon nicht mehr Straβenbahn fahren ohne belästigt zu werden. Wer von unseren Steuern profitiert, könnte sich wenigstens anständig benehmen. Als ob man sich nicht an unsere Sitten anpassen könnte. Warum kommt ihr überhaupt alle hierher? Hat euch denn jemand eingeladen?
Wir haben es alleine geschafft. Wir brauchen keine Hottentotten, die uns auf der
Tasche herumliegen. Jetzt wo wir selber so viele Arbeitslose haben. Dann arbeiten die alle noch schwarz.
Als ob das jemand kontrollieren könnte, wo von denen einer aussieht wie der andere.
Man müsste wenigstens verlangen können, dass sie ihre Namen ändern, bevor sie zu
uns kommen. Sonst hat man ja gar keinen Anhaltspunkt.
Im Übrigen riechen sie penetrant. Aber das kann man ja schlieβlich nicht verbieten.
Als ob nicht die Italiener und Türken schon genug wären. Jetzt kommt auch noch ein
Afrikaner...
Es wäre früher nicht passiert, dass alle reindürfen zu uns. Mein Hans sagte immer:
„Lassen wir einen rein, kommen sie alle, die ganze Sippschaft“. Die vermehren sich ja
wie die Karnickel da unten, alle quer durcheinander.
Kein Wunder, dass die da alle AIDS haben. Die kriegen wir nie wieder los. Wenn das
jetzt so weitergeht bei uns, gibt es bald nur noch Türken, Polen und Neger hier. Man
weiβ ja schon bald nicht mehr, in welchem Land man lebt.
Kontrolleur: Guten Tag. Fahrscheinkontrolle. Ihre Fahrscheine bitte!
Mopedfahrer: Na klar, Scheiβtag.
Alte Frau: Ich traue mich ja schon nicht mehr auf die Straβe, wenn’s dunkel wird.
Man liest ja so viel in der Zeitung. Na ja, wir haben uns jedenfalls einen Hund
angeschafft, als man dem Türken die Wohnung unter uns gegeben hat. Man kann ja
nie wissen. Sozialfall… von wegen. Die wollen alle nicht arbeiten.
Junge: Mama, guck mal!
Kontrolleur: Fahrscheinkontrolle, ihren Fahrschein bitte!
Alte Frau: Der Neger hier hat ihn eben aufgefressen.
Kontrolleur: So ’ne blöde Ausrede habe ich auch noch nicht gehört. Tja, wenn Sie
keinen Fahrschein haben, muss ich Sie bitten mit mir mitzukommen.
Alte Frau: Die fressen unsere Fahrscheine, wenn ich Ihnen das sage...
Hören Sie, ich hatte ihn eben noch. Glauben Sie mir doch, ich bin noch nie ohne
Fahrschein...
Die haben es doch alle gesehen...
Ich, ich verstehe das nicht, die haben es gesehen...

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