domingo

Tengo miedo de que Macri me quite el plan que estoy cobrando por masturbarme una vez al día


Sr. Antikirchnerista rabioso:
Como es de público conocimiento el próximo domingo 22 de noviembre se enfrentarán en el ballotage el antikirchnerismo y el antimacrismo para dirimir quién estará a cargo del poder ejecutivo por los próximos cuatro años.
Me dirijo a usted porque entiendo que la gravedad de la hora exige repensar nuestro voto que en modo alguno cae en la definición de Charly García "si el voto sirviera para algo, estaría prohibido". Muy por el contrario, el voto es obligatorio, a diferencia de países como el que uno de los candidatos tiene por norte. La diferencia entre lo prohibido y lo obligatorio fue señalada por Roland Barthes en su discurso inaugural en el College de France indicando que fachismo no es tanto prohibir, sino obligar. Por menos clericales que seamos (y el último kirchnerismo desde la unción de Francisco se ha caracterizado por un papismo anticlerical) debemos admitir que es mejor tener prohibido el coito, como los sacerdotes, que sufrirlo como obligatorio, como las personas en situación de estar siendo violadas o como se las llame en este momento.
El voto entonces se nos impone. Y Sartre, que luchaba con denuedo contra las visiones deterministas, decía que lo importante no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa. Siempre podemos elegir, incluso aunque en este caso la ley nos estaría obligando a elegir.
¿Qué pretende usted que elija? -se me dirá-si odio estos doce años de kirchnerismo, no soporto el timbre de voz de la maestra ciruela, deploro hondamente las tergiversaciones del Indec, aborrezco a La Cámpora, abomino las regulaciones estatales discrecionales y arbitrarias, lamento el barniz de progresismo con el que se enmascaran estos oportunistas corruptos y solo hay dos candidatos ahora...
Le pido que tome en consideración lo siguiente, porque una vez que haya emitido su voto, no hay vuelta atrás, como dijo el árbitro de Boca-Central "yo me equivoqué y me pagaron, pero la pelota no Cevallos".
Le pido que honre a su odio y que no lo deje desinflarse en una meliflua tibieza fácilmente confundible con el amor en la superficie, como una pintada que diga "Central, te superamo" y uno tarde en advertir que fue escrita por xeneixes diciendo que los superaron.
Todos sabemos que prohibir no es la mejor manera de impedir que algo suceda, desde Freud en adelante, sabemos que una sabia permisividad desarticula la severidad del discurso condenatorio que toma la energía del hedonismo que pretende anatemizar y convierte en perverso placer dicha destructividad. La ley seca solo trajo mafia y el deseo continuo de consumir el alcohol que sea, incluso casero y fatal.
¿Vamos a permitir que con nuestro voto a Macri, la figura de Cristina Fernández de Kirchner sea erigida a legendaria, que ingrese a la historia como una genia iluminada que la nostalgia agigantará?.
El mismísimo origen marxista de muchos de sus discursos reemplaza, ya lo sabemos, la ingenua idea romántica del genio individual por la historiografía, la teleología positivista, el progreso que rueda infinitamente, y todo lo genial acaece por el mero paso del tiempo.
Pero el votante no cree en la Rueda Indetenible de la Historia tal como Hegel la concibió. El votante está obligado a elegir, no puede elegir elegir y por ende participa de la ilusión de libre albedrío y necesita considerarse de importancia vital en los destinos de la patria.
La manera mejor de impedir algo para siempre es permitir que suceda de manera horrorosa. ¿Queremos que la mentira K no pueda pulular en nuestra sarmientina patria que debería ser gobernada por porteños, salvo que el mismísimo Sarmiento en realidad era sanjuanino? ¿Queremos que las mistificaciones que demonizaron la libertad de expresión de Clarín no puedan retornar fortalecidas después de cuatro años u ocho de resentimiento elevado a causas nobles?
Votar a Scioli garantiza la más perfecta y segura pulverización desde adentro de este movimiento que se dijo nacional y que fue por el mismo tiempo que el nacionalsocialismo en Alemania también popular.

3 comentarios:

  1. Anónimo3:45 a.m.

    Te queda bien el tono no humorístico
    Florencia Gutman

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  2. Anónimo3:45 a.m.

    Groucho, sos vos?
    Cal Laurent

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  3. Anónimo8:22 p.m.

    Me parece excelente tu reflexión Martín, asimiamo no dejan de retorcerse mis víceras!!
    Viviana Pellegrini

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la peor opinión es el silencio, salvo...