sábado

pecamos de ingenuos: creíamos que Aguad era un nombre propio y no una orden...


hoy recordé un hermoso cuento que me contaron mis padres cuando niño: el sol y el viento apuestan a ver quién logra hacer que un hombre se desprenda de su sombrero. Combativo, ensoberbecido, pendenciero, el viento se ríe de las melifluas artes persuasivas de la calidez y los buenos modos que el sol con su radiante sonrisa propone y sopla fortísimo, haciendo que el hombre se sujete el sombrero con las dos manos exclamando una serie de imprecaciones que los oídos pequeños no deben conocer. Más sopla el viento enfurecido y con una determinación inclaudicable el hombre se sujeta el sombrero. -Dejame a mí-dice el sol y empieza a irradiar un calor acariciador tan paulatinamente sofocante, que el hombre no solo se saca motu proprio el sombrero, sino que termina en mangas de camisa...
La moraleja es hermosa: con modales suaves se vence cualquier resistencia, ejerciendo violencia se crea uno enemigos.
Decidí contárselo a mis hijos: había una vez un diario, que era solo un tentáculo de un gigantesco pulpo corporativo, que vivía haciendo operaciones y mintiendo por fas y nefas. Un día el viento Cristina le apuesta al sol Mauricio que es capaz de desenmascarar el perverso maquiavelismo cínico del matutino y empieza a realizar una serie de informes, promulga una ley, organiza escraches, erige medios pagados de su bolsillo para que divuguen el accionar de este periódico en los años en los que mediante la amenaza de muerte a la hija de su dueño consigue hacerse de Papel Prensa, sugiere que los hijos de la viuda directora fueron apropiados, explicita las desinformaciones y la instalación de estados de ánimo en la opinión pública, lleva inspectores de la AFIP a su planta en Constitución...no lo quiero hacer largo pero mis chicos me piden que siempre se los cuente igual y repita cada detalle. Previsiblemente, el CEO da la orden de estar en guerra contra el furioso viento, de perseguir, difamar, extorsionar, sobornar, hacer lobby, apretar, titular, inventar, distorsionar, en suma: lo que menos hace el diario es dejar de mentir, está ahora tan determinado a luchar contra el viento que marea, pierde la línea neutral clásica, pierde numerosísimos lectores, vive del cable, de otros negocios, de anunciantes, pasó lo que tenía que pasar.
Mauricio despide con un abrasador abrazo al viento Cristina y su intento tan tenaz y furibundo y sonríe: anuncia la revolución de la alegría. Revoca la ley de medios empleando la fuerza pública y los decretos de necesidad de urgencia. Le guiña un ojo al folclórico diario. Quita retenciones al campo, una de las fuentes de ingresos del grupo empresarial. Nombra sin perder el tiempo parlamentariamente a dos jueces para al Corte, uno de ellos ex empleado del matutino. Hackea un pasquín que agita el sucio trapo rojo y que había cometido el error de fundar el talentoso amigo Jorge Lanata. Libera represores y arma una campaña insólita para desprestigiar a "Abuelas", que al carecer de toda Hebe de Bonafini, conservaba predicamento progresista entre la ciudadanía...En suma, una calidez acariciadora para los editores...Acto seguido se marcha de vacaciones, después de haber arrasado como una plaga de langostas con doce años de conquistas a Villa Langostadura...El diario empieza a ver que tiene que encubrir las peores inundaciones del litoral,
se inundó la habitación que alquilé en la capital del Chaco: ¡era mi pieza de resistencia!
el nulo plan antiinflacionario, la modificación subrepticia de la condición de abogada para ejercer el cargo en la oficina anticorrupción...poco a poco se siente sofocado...marchas multitudinarias son silenciadas y las fotos panorámicas se trucan. Convocan al mago David Copperfield, que había hecho desaparecer la estatua de la libertad, para que haga desaparecer a los manifestantes o les borre al menos sus estúpidas sonrisas...
esto de las inundaciones ¿es por la flotación libre del dólar?

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la peor opinión es el silencio, salvo...