miércoles

Dos gendarmes me obligaron a punta de pistola a decir que Macri no gobierna para los ricos: se ve que le interesa no dar esa imagen

La segunda clase del curso de humor trajo consigo varias sorpresas: la primera es que antes de explicarnos acerca del "trillado" tema de su ex ("trillado" porque se casó tres veces), Daniel vino acompañado de su hijito, lo cual obligó a reprogramar todas las guarradas y centrarnos en maestros del humor refinado...
además a pesar de que el rocío es propio de lo temprano, llegó tarde una alumna que no había podido venir la vez pasada: Rocío. 
Tan pero tan tan joven que aprovechamos para exagerar lo joven que era.  Sin necesitar palabras para acordarlo nos pusimos de inmediato a simular que ella requería que se explicara todo lo que tuviera más de diez minutos de antigüedad. Entonces si alguien mencionaba a los kirchneristas, le decíamos "vos sos muy joven, pero antes de que Macri sea nuestro presidente..."

Conté que mi hijo me preguntó por qué había pobres y que para dejar que él elija si se hacía trosko o liberal de grande, le di dos versiones. Porque el lugar en el que están no les da oportunidades y porque no se esfuerzan lo suficiente. Concluyó que el lugar en el están queda lejos de los cajeros automáticos, según la teoría explicativa socialista y que les da paja levantarse y caminar hasta el cajero para sacar plata, según la explicación en favor de la iniciativa individual.

Imaginamos un cuento en el que 40 millones de argentinos se presentan con 80 mil millones de pesos y le piden a Macri que se lleve eso, que es todo lo que pudieron juntar, pero que se vaya ya.


Después empecé con una de las definiciones del humor que faltaba explicar: nada menos que la de Freud. Entonces empecé por un texto tardío suyo que se llama "El humor" dije someramente que el Superyó es una suerte de instancia entre comillas moral, si bien toma la energía del Ello, la instancia del placer, con lo cual en nombre del Bien o el Deber puede ser insaciablemente irrefrenable en su cruel sadismo. No conviene identificarlo con la internalización del sentido de la ley, dije, pero bueno, vos hacé lo que te parezca, para mí, ¿qué querés que te diga?, no te conviene.
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Carlos contó que puso una obra de teatro grotesco donde el personaje, que moría a causa de que se le infectaba un flemón, resultaba dramático: hablamos de la importancia del tratamiento de la información que puede convertir todo contenido en absurdo o trágico.

Elisa narró sus peripecias hasta llegar al alto cargo institucional que ocupa, vendiendo salamines y quesos y nos hizo reír especialmente cuando contó la instancia en que ambas actividades se sobrelapaban. Carolina declaró justo cuando todos los demás alumnos y alumnas trajeron de su casa una tarea muy bien hecha y pelaron talento y gracia, que esperaba que yo le diera herramientas, con lo cual daban ganas de partirla al medio, pero en este caso con un martillo para "abrirle la cabeza" o "darle maza" (en realidad Deleuze habla en un sentido metafórico de "caja de herramientas" y la moda intelectual quiere que digamos que algo es un "ariete" o un "momento bisagra" cosa que no comprendo "ni a gancho": ¿justo cuando más inconsútil se vuelve la conceptualización más se recurre a brutos cachos de fierro para ilustrarlo?).
Entonces hablamos de algunos recursos específicos, de algunas figuras retóricas: del oxímoron (helado caliente, graciosa torpeza, tensa calma, leche negra...y para cada ejemplo yo citaba el autor, Enrique Pinti homologando la nomenclatura de "radicales conservadores" al helado caliente, Borges en "El Aleph", el periodismo que no puede decir calvicie sin "incipiente" y Celán-un poeta exquisito que según mi amigo personal Daniel Molina (@rayovirtual), no es piedra de toque para saber si alguien posee oído poético). 
Vera dijo el oxímoron "suave filo" y le dije que en mi época existía un significado la mar de  suave para "filo" y hubo que explicarle a Rocío lo que era un filito y chapar y zaguanear y rascar y todas las palabras antiguas que se nos dio por desenterrar para que la hipérbole transgeneracional surtiera efecto, dado que en la realidad no hay octogenario que no tenga Facebook, ni recién nacido que no venga con un modo muy antiguo de comida bajo el brazo.

Expliqué que para Heine la música militar es a la música lo que en general es todo lo militar a todo lo no militar y que para Groucho un oxímoron es "inteligencia militar". ¿Quién es Groucho? preguntó Carolina y le expliqué que era de los hermanos Brothers (SIC) lo cual nos llevó a recordar otro recurso, a saber, el de las redundancias, los truismos, los pleonasmos o tautologías: es mejor ser joven y sano que viejo y enfermo; está contento de que lo parió su madre y no una mujer extraña, qué suerte que tuvo Washington de nacer un día feriado, para explicar la recursividad primero hay que entender la recursividad. 
Dijimos-refiriéndonos a Groucho- que George Bernard Shaw lo conoció y lo reconoció como a un disfrazado de algo parecido a su propio personaje cascarrabias, dijimos que inspiró sin que se lo notificaran la creación de Bugs Bunny, que empezó en el teatro de vodevil, que era un teatro tan de variedades que sus locas improvisaciones cambiaban cada función, que hicieron películas, radio y después él hizo televisión y escribió algunos libros: no dejamos de mencionar su copiosa e inigualable correspondencia..."copiosa" suena a "copiada" que haría oxímoron con "inigualable" y que haría hipálage si dijésemos "curiosa correspondencia" dado que el epíteto no se aplica en rigor a la correspondencia, sino a quien la lee. 
Dijimos que hipálage era por ejemplo la ilegible biblioteca, los fatigosos escalones, las estudiosas lámparas, el dictum de la doxa "acá están las putas llaves"-lo cual mereció debate, porque para algunos las llaves eran efectivamente depositarias del calificativo de trabajadoras sexuales, si bien "puta" se usa-y no debería usarse, en esto las feministas tienen razón, no debería usarse "ni por puta"-para indicar a una persona que es muy vocacionalmente amiga de hacer favores sin medrar con ello, ni priorizar el goce de sueldo, es decir: "puta" es un oxímoron en sí mismo, a un tiempo comerciante de la lascivia y  otorgadora gratuita e incontinente, obsequiosa y regalona.
Rafa me dirigió un texto magistral en el que con toda suerte de vocablos eruditos se quejaba de que yo hubiera empleado uno que, como le expliqué,  el mandato social nos obliga a usar, como la palabra "sustentable".   
"El Artista" nos brindó un diálogo conyugal maravilloso en el que el novio le pedía a su chica que se enfiestara con otros tres amigos y ella accedía de buen grado pero estallaba de indignación cuando le preguntaba si no podía hacerles ravioles. Nos hizo reír la  inversión manifiesta de los términos (ninguna depravación era degradante, au contraire, es lo que una mujer tiene que saber hacer para no parecer una caída del catre hoy por hoy; pedirle que cocine es falocéntrico y patriarcal: negar su subjetividad). Celebramos también los trazos gruesos con los que alzaba como la farolera la barrera de la represión. Elogiamos la previsibilidad del chiste grato, ponderamos conceptuosos, esa índole de repeticiones. 
El sociólogo de cuyo nombre, que es Joaquín, no quiero acordarme, se despachó con un texto genial acerca de cómo no sabe hacer trabajos manuales, pero sí una exquisita tarta de zapallito-y esta carencia, vista desde la mirada camionera, lograba efectos desternillantes respecto de cuán heterosexual podía llegar a parecer. Allí, por el registro elevado del texto, en virtud de su entonación melódica, por la superposición indiscernible de metonimias y sinécdoques cada repetición machacona de que no sabe arreglar un motor era una sorpresa y además daba acabada cuenta del peso obsesivo y tortuoso que podía tener para su personaje dicha falencia.
Carlos, con una corrección política brillante por su ausencia, admirativamente le dijo que se notaba que era sociólogo y que estaba haciendo una crítica a la cultura en la cual está inserto. Picado de curiosidad y henchido en su vanidad, el santafesino de veras del río Carcarañá le preguntó por qué lo decía: -porque no me parece que vos de veras tengas miedo de ser puto.

Vera habló de sus antepasados y sus costumbres culinarias y retóricas, manifestando la necesidad de explicarse verborrágicamente para llenar vacíos antes que comer vacíos, alimentarse con términos sin término y no pude menos que pensar en "La teoría de los sueños" de Freud cuando constata que su hija Ana al dormir murmura "frutillas" y Freud anota "come palabras".

Surgió por una cosa del momento y porque su incapacidad de síntesis hacía recomendable recomendarle Twitter la frase de Ursula Vargués "La ignorancia es alimento" que trajo más de un quebradero de cabezas a las más encumbradas lumbreras que la leyeron, hasta que yo sugerí que capaz se pasó de sintética (no nos referimos a su deleitable tetamen) y quiso resumir el concepto de "La ignorancia es alimento de los tiranos": después de todo, a pesar de las burlas de los defensores de su rival, Carolina Aguirre y de todas las que con odio machista la consideran imbécil porque es hermosa, no es realmente algo al alcance de todo el mundo el llegar a producir frases sin sentido. "El lujo es vulgaridad" del Indio tiene un sentido, "la ignorancia es alimento" tiene otro, pero Chomsky explica muy bien que el delirio requiere una capacidad de sustraerse a la racionalidad que siempre reponemos.


el doggerel también requiere el talento necesario para distraerse de la normatividad: 

Susana nos llevó a repensar cuán sincero tiene que ser o puede ser alguien en una biografía. Lo que decía Mark Twain: nadie puede decir la verdad sobre sí mismo, nadie puede no decirla.

O lo que decía Oscar Wilde: solo a través de una máscara podemos revelar nuestra alma desnuda (idea que también tuvo Lacan: el disfraz se elige y denuncia a veces deseos y carencias).

Para subrayar acumulativamente la gracia de que se casó solo para que dejaran de burlarse de su apellido, inventó un apellido burlable a su marido. Hablamos de cómo una vez hallada la base de un chiste, el principal trabajo del humorista es estilístico, es formular. ¿Es más gracioso decir con Martín Blaquier
que unos turistas lo mataron porque lo sacaron del mar para sacarse selfies o con quién desplazar al delfín? ¿queda más cómico decir que mi mujer puede hacer muchas cosas a la vez por ejemplo resuelve la Claringrilla mientras hacemos el amor o mientras le hago el amor? Mencionamos dobles sentidos y el Artista propuso el de los jardineros que podan la maleza y se dicen "seamos felices mientras podamos". Explicamos que no todo juego de palabras requiere coincidencia perfecta de cada letra, que nuestra rígida necesidad de dotar de sentido a todo permite que digamos "voy a honrar la palabra empanada" en lugar de "la palabra empeñada" o que la etimología de "negocio" es "la negación del oso" sin que nadie se ría, salvo que explicitemos la intención jocosa.

Hablando de negar osos, Umberto Eco advertía el peligro de la exégesis realista por parte de los niños literalmente "mal"educados con ositos cariñosos, tema para con el cual tendremos sobre el final de esta clase desgrabada la debilidad de opondremos con toda nuestras fuerzas: http://elpais.com/diario/1987/08/09/opinion/555458409_850215.html


Este fue el texto de Susana: Me llamo Susana Sola. Se podrán imaginar el karma que ha sido mi apellido a lo largo de mi instrucción. Para colmo mi apellido no lleva acento, es Sola y no Solá. El acento  lo haría más interesante, no sé si porque lo afrancesa,recuerden las veneradas palabras de la revolución homónima:  liberté, fraternité, igualité, no me digan, le da fuerza, personalidad, charme. Como el cocoliche argentino del francés convierte todas las palabras francesas en agudas  bien se podría pensar que llamándome Solá fuera alguna  descendiente de Luis XVI, ¿porqué no?Por otro lado, el acento desorienta un poco la tendencia de literalizar el significado. Solá parece no significar nada.
Pero mi apellido no lleva acento es Sola. En el secundario no faltaba el inteligente que hiciera la seguidilla previsible: Te dejaron sola?, estás solita?, que habrás hecho para quedarte sola, ¿y como te llamás Soledad Sola?Siempre estuviste sola?
En la universidad, a la luz de la teoría freudiana, tener un apellido con tanto significado, mandato llamaban en aquella época, te condenaba a estudiar psicología inevitablemente. En la terapia personal tuve que pagar innumerables sesiones  analizando los alcances insospechados de semejante condicionamiento, ricamente regadas con sueños, chistes, actos fallidos, todos girando alrededor de mi edipo con mi padre, responsable del regalito. Hasta en los exámenes hubo profesores que no pudieron abstenerse del repetido chascarrillo, si bien me obligaban a la sonrisa cómplice, que iba a hacer tenía que aprobar, por dentro pensaba: Se puede ser tan idiota.
Cuando me casé por fin , es más creo que me casé para que dejaran de llamarle por mi apellido de soltera, el escenario cambió completamente. No obstante el destino me perseguía, más que a un terapeuta debería haber ido a un exorcista, porque mi marido, pobre el tampoco tiene la culpa, es el puto de su padre que también le hizo el  obsequió, se llama Vevilaqua. Para que les voy a contar: Cambió el paisaje chisteril, ahora era:¡ Pero que aburrida porqué no tomás vino?Con razón estás hinchada!!¡eso es lo que te tiene tan gordita?¿No querés tomar otra cosita más divertida---bueno eso me lo decían hasta que cumplí cuarenta--ahora el doctor me dice Doña hágale caso a su apellido hidratesé, los calores son peligrosos para la tercera edad.
Soy ferviente admiradora de los futbolistas brasileños ellos la hacen !!tan fácil!!! se llaman: Ronaldo, Carlos Alberto, Ronaldiño, Pelé, nada de apellidos estorbadores. Sólo los nombres, eso sí que es chévere. Estoy pensando no sólo cambiar de marido sino también cambiar de país natal. Susaniha, suena remusical, !!!ya me regustó!!!!. Siempre se está a tiempo para una nueva vida.



Hablamos del ahorro: de cómo el chiste según la teoría de Freud permite que ahorremos la energía de reprimir compulsiones hostiles o eróticas y de lo importante que es el ahorro en tiempos de tarifazos y de inflación. Cuando con toda seriedad expliqué que si no estuviésemos todo el tiempo reprimiendo aflorarían nuestras ansias homicidas, se rieron. Creo que de Freud no terminaron de entender el fondo solemne y pesimista, quizá por culpa del culto al optimismo que hace mi curso. Un curso conformista militante para aprender a comer mierda con una sonrisa, agradecer haber nacido y no haber muerto aún, imaginar que cedimos a nuestra tentación de suicidarnos hace un año y hacer el ejercicio mental de repasar todo lo que nos hubiésemos perdido del último año de ya estar viendo crecer las margaritas desde abajo. 
Hablando de lo cual hubo epitafios notables, Rafa se imaginó a su esposa yendo a llorarlo y quejándose de lo sucias que tiene su fosa y su lápida, el Artista hizo gala de la súbita agresión incluso póstuma que es siempre desternillante, porque el querer mandar a todos al diablo es quizá lo más permanentemente reprimible y cuando alguien de la nada estalla estaríamos íntimamente sabiendo lo que siente y por qué se puede llegar a sentirlo. Di el ejemplo del hombre que pescaba sin anzuelo ni tanza y consultado al respecto (en "Tango, la maté porque era mía" de Patrice Leconte) brama "de esta manera no jodo a los peces y los peces no me joden a mí".
Recomendamos no quedarnos con la etiqueta de determinada técnica, por ejemplo "condensación", que en Lewis Carroll es "snark" y en Estanislao Bachrach es "conceptual blending" salvo que como la unidad de medida es la palabra en  Freud y Lacan ("metáfora" según el esquema de Jakobson), la unión de conceptos no estaría tan unida a la unión de palabras más que en un autorreferencial conceptual blending pedagógico elevado a la primera potencia, que en este momento continúan siendo los Estados Unidos de América.
Rafa se presentó diciendo que supo ser buen padre y esposo y después se olvidó y todos reconocimos el chiste de Les Luthiers y su emulación de la erección de algo pomposo para chocantemente contrastarlo con algo soez o banal. Nos felicitamos de reprimir el impulso de explicarle a Rocío quiénes fueron los Les Luthiers, porque puede ser gracioso anticipar que en el futuro ya no va a haber una voz disidente sin proyecto que corroe nuestra conciencia como pueden ser los kirchneristas pero duele pensar que algo tan genial tenga la evanescencia deslumbrante que tuvo en su época y que mis hijos no se postren debidamente de hinojos ante Mastropiero.
Un paje le apuesta a otro que va a decirle en la cara a la reina que es renga. Entonces le lleva dos rosas, una blanca y una roja y le dice "entre la blanca y la roja, usted escoja".
Ese ejemplo castizo -para evitar problemas de traducción de dobles sentidos en alemán-dimos de chiste freudiano que permite decir una verdad, hacer manifestarse un temor o una agresión o un deseo, sin dejar de tener una formulación elegante y civilizada en la sociedad de consenso.
El trato "famillonario" de Rotschildt fue traducido a un estornudo kirchnerista (nestornudo) y a infomerciales, para explicar que la condensación es la mera yuxtaposición o superposición no necesariamente graciosa.
El ejemplo de desplazamiento fue del propio libro de Freud, si bien los ejemplos que cita no son propios, sino (algo rencorosamente) de los mismísimos autores a los que se proponía refutar: ¿usted cree que el heredero de Napoleón se robó todo el tesoro de las arcas italianas? -Todo no, pero bona parte...

El doble sentido puede nutrirse de dos acepciones diversas del mismo vocablo: 
¡Qué tremendo que en un país productor de alimentos, tu ex te reclame alimentos!
Para Freud ese chiste es la doble queja de tener que pagarle a la madre separada y de que haya aumentado la carne, no una mera ingeniosidad ocurrente de la que hacer gala cual paradoja lógica.

Conté el chiste del milagro del cura que transporta una biblia valiosísima bajo la lluvia y reza para que llegue intacta. "A la izquierda llovía, a la derecha llovía, pero donde estaba la lluvia, un halo de sequedad sacra preservó la palabra divina". 
El rabino dice que eso no es nada, que los sábados los judíos no pueden tocar dinero y que él iba caminando en shabbat cuando sus pies se toparon con un fajo de dólares y se produjo el milagro: "a la izquierda era sábado, a la derecha era sábado, donde estaban los dólares era miércoles": ejemplo de desplazamiento del campo semántico del espacio al del tiempo.

Mencioné a Arthur Koestler
y su librito en el que se propone refutar la teoría freudiana del chiste: sugiriendo que es reversible cada remate y se puede tomar a un doble sentido y construir un chiste complementario u opuesto.
Puse como ejemplo el del borracho que caminando por el cementerio llora porque se le cae la botella de vino y una anciana al verlo tan afligido se acerca y le pregunta si era familiar: -No, de litro

Ese mismo juego de palabras resurgiría en el chiste del hombre que entra acompañado de dos chicas muy exuberantes y llamativas a un bar y pide tres Coca-colas: -¿Familiares, señor? pregunta el mozo
-¡no, son putas, pero tienen sed! -estalla el hombre.

Si bien ambos chistes se valen del mismo juego de palabras, sus gracias son otras: en el primero, lo improcedente y sorpresivo para la anciana de que un borracho llore no por la trascendente constatación de la pérdida de un ser querido, sino de la de una inmediatamente placentera botella de vino (hay quien postuló que la gracia era el alivio refrescante de borrar de un plumazo la conciencia de la finitud y de tener la complicidad pícara de apostar al alcohol como filosofía de vida pero cuando Carlos llegó a decir que cada subjetividad lo interpreta como quiere, le pegué un tortazo y le dije que si no íbamos a asumir que compartíamos por el espacio de dos horas una intersubjetividad, no me iba a esmerar en dar clases que pudieran ser decodificadas por más de un individuo en un mismo sentido). Se mencionó entonces el concepto de "el mundo de las ideas" y aclaré que en el caso de Platón nada sería más concreto y menos "volado" que las ideas en sí, en lugar de las sombras y copias.
En el segundo, la gracia del chiste se basa en la moralista indignación que siente el hombre de que imagine que se le niegue el derecho a refrescarse a sus acompañantes, solo porque son alternadoras, la atribución de una discriminación. 
Como en el chiste del acomodador de cine que le pregunta al hombre: -¿un programa señor? -¡no boludo, es mi señora! (para el cual hubo que aclararle a Rocío que "programa" era la amante o la cita ocasional).
O de que Obama va a estudiar derecho y le preguntan en qué rama se va a anotar y exige "igualito que los que le dan a los caucasianos", un pupitre.

Hablamos de las "formulaciones obligadas": yo, en una clase de español para extranjeros (un francés de Lyon, uno de Marsella, un canadiense de Quebec, una paulista  y una neyorkina) expliqué la diferencia entre ser y estar verde con una banana que estaba verde (sentido literal) y con que el precandidato Sanders capaz está verde para ser presidente (sentido figurado). No porque no me guste Sanders, pero no podía hacer ese chiste con Hillary, que sí tuvo experiencia administrativa. Y no es la primera crítica que se le podría formular tampoco a Trump como para usarlo a Trump de ejemplo de inexperticia ejecutiva...


Anuncié muchas cosas a medida que hablábamos y  aclaré "así se ganan las elecciones", cuando los alumnos me reclamaron porque no los tranquilizó mi justificativo de que estaba tan desordenado porque tuve un imponderable-excusa que parecía infalible pero que les sonaba tan a chamuyo como cuando el reparador calcula que algo va a demorar "una cantidad de tiempo determinado".

Dije que iba a leer un fragmento genial de Chesterton para defender los cuentos de hadas contra el realismo en momentos de pensamiento mágico (la condensación incociente obligada acá conduce a García Márquez y su realismo mágico). Hablamos de García Márquez porque Elisa dijo "que me quiten lo bailado" en su texto y yo recordé que una norteamericana ni bien murió García Márquez dijo que una de las líneas más hermosas que leyó suyas fue "nobody can take away the dances you've already danced", frase que atribuyó a la inventiva de Gabo, porque traducida al inglés no manifestaba su condición de refrán o frase hecha. Hablamos así de la falacia de ataque a la persona, que solo funciona en la fría lógica que jamás se verifica en la vida real. Cuando El Artista descartó toooooda la teoría del chiste de Freud explicando que Freud mató a su amigo Fliess, haciéndole tomar cocaína-una larga historia, no se sabía lo mala que era la cocaína y su amigo morfinómano corría peligro de morir por su adicción que sí se sabía, sabemos que desacreditar a Freud no vuelve a todo lo que haya dicho falaz, idiota, falsérrimo.
Pero como bien señaló Umberto Eco, de quien hablamos bastante, el periodismo logra defenestrar vida y obra de quien sea ahora con limitarse a señalar una vaga sospecha: que el Juez de la Nación fue visto con unos calcetines extravagantes, que Umberto Eco fue visto almorzando con un desconocido en un restaurante chino (¡era desconocido para ellos! -explica-¡era mi amigo!).

Mencioné el reportaje a Umberto Eco en el Paris Review donde explica que lo más arduo que se propuso que era hacer una historia de la comedia porque ni Bergson ni Freud explican acabadamente la risa: I dreamed of writing a book on the theory of comedy. Why? Because every book on the subject has been unsuccessful, at least all the ones I’ve been able to read. Every theoretician of comedy, from Freud to Bergson, explains some aspect of the phenomenon, but not all. This phenomenon is so complex that no theory is, or has been thus far, able to explain it completely. So I thought to myself that I would want to write the real theory of comedy. But then the task proved desperately difficult. If I knew exactly why it was so difficult, I would have the answer and I would be able to write the book.

INTERVIEWER

But you have written books on beauty and, more recently, on ugliness. Aren’t those notions just as ungraspable?
ECO
Compared to beauty and ugliness, comedy is terrifying. I’m not talking about laughter, mind you. No, there is an uncanny sentimentality of the comic, which is so complex that—I cannot quite explain it. And this, alas, is why I didn’t write the book.
INTERVIEWER
Is comedy a specifically human invention, as you said lying is?
ECO
Yes, since it seems that animals are bereft of humor. We know that they have a sense of play, they feel sorry, they weep, they suffer. We have proof that they are happy, when they are playing with us, but not that they have comic feelings. It is a typical human experience, which consists of—no, I can’t exactly say.
INTERVIEWER
Why not?
ECO
OK, fine. I have a suspicion that it is linked with the fact that we are the only animals who know we must die. The other animals don’t know it. They understand it only on the spot, in the moment that they die. They are unable to articulate anything like the statement: All men are mortal. We are able to do it, and that is probably why there are religions, rituals, and what have you. I think that comedy is the quintessential human reaction to the fear of death. If you ask me for something more, I cannot tell you. But perhaps I’ll create an empty secret now, and let everyone think that I have a theory of comedy in the works, so when I die they will spend a lot of time trying to retrieve my secret book.
In truth, what really happened with my desire to write a book on comedy was that I wrote The Name of the Rose instead. It was one of those cases in which, when you are unable to construct a theory, you narrate a story. And I believe that in The Name of the Rose, I did, in narrative form, flesh out a certain theory of the comic. The comic as a critical way of undercutting fanaticism. A diabolical shade of suspicion behind every proclamation of truth.



Daniel habló de su operación de apéndice, además de mencionar la primera operación de su vida a los ocho días (terminación a mano)  y la futura: va a hacerse la nariz.

Hizo una perífrasis graciosa: "En caso de duda, consulte a otro médico": hablamos de perífrasis y metáfrasis y dimos ejemplos y ahora nos despedimos de momento aprovechando esto como engarce, con la operación de Koestler y con lo que le hubiera respondido Chesterton...

Todos mis recuerdos parecen agruparse en torno de tres temas dominantes: el remordimiento, el temor y la soledad. De los tres, el temor se destaca con más claridad y persistencia. Las experiencias de mi formación parecen haber consistido en una serie de conmociones.
La primera que recuerdo ocurrió cuando yo tenía unos cuatro o cinco años. Mi madre me había vestido con especial cuidado y salimos a pasear con mi padre. Esto, en sí, era insólito; pero más extraña todavía era la actitud inusual de mis padres, como si trataran de disculparse de algo, mientras me llevaban por la calle Adrássy, sosteniéndome firmemente ambas manos. Íbamos a visitar al doctor Neubauer, dijeron; éste me miraría la garganta y me daría un remedio para la tos. Después, como recompensa, me comprarían helados.
Ya me habían llevado a ver al doctor Neubauer la semana anterior. Éste me había examinado y luego había murmurado algo con mis padres con un aire que no dejó de suscitarme cierta aprensión. Esta vez no nos hicieron esperar; el médico y su enfermera nos aguardaban. Sus modales eran untuosos, una amabilidad bastante siniestra. Me hicieron sentar en una especie de silón de dentista; luego, sin aviso ni explicación, me ataron los brazos y las piernas al sillón con tiras de cuero. De esto se encargaron el médico y la enfermera, con movimientos rápidos y diestros; se oía su respiración en el silencio. Casi inconsciente de miedo, estiré el cuello para mirar las caras de mis padres; cuando vi que también ellos estaban asustados, el mundo se abrió ante mis pies. El médico los echó de la habitación, sujetó una bandejita de metal debajo de mi barbilla, me separó los dientes temblorosos y me metió una mordaza de goma entre las mandíbulas.
nuestra educación erótica fue dada por una profesional del sexo o una actriz simulando ante la cámara, nuestra intimidad nace del simulacro
Siguieron algunos minutos imborrables, mientras me metían unos instrumentos de acero hasta el fondo de la boca y yo me ahogaba, tragaba sangre y la vomitaba sobre la bandeja colocada sobre mi barbilla; luego, dos ataques más con los instrumentos de acero y más sangre y ahogos y vómitos. Así se cortaban las amígdalas, sin anestesia. A. D. 1910, en Budapest. No sé cómo reaccionaban los demás niños. Muy probablemente, alguna otra experiencia traumática anterior, ahora olvidada, me había aguzado la sensibilidad, porque mi reacción fue un shock de efecto indeleble.
Esos momentos de absoluta soledad, abandonado por mis padres, en las garras de un poder hostil y maligno, me infundieron una especie de terror cósmico. Era como caerse por un agujero en un mundo oscuro y subterráneo de arcaica brutalidad (...)
No es improbable que el interés que demostré más tarde por el estudio de la violencia física, del terror y de la tortura deriven en parte de esta experiencia (...).
(Horrar y Bapán, 1905-1921, Flecha en el azul, primera parte de la Autobiografía de A.K.)
La pueril manera de resemantizar su infancia que tiene Arthur Koestler no podría oponerse de un modo epistémicamente más acabado al "Psicoanálisis de los cuentos de hadas" de Brunno Bettelheim, el gran pedófilo (¿por qué no puedo decir así que amaba a los niños, si yo soy germanófilo sin enhebrarme un teutón?¿tampoco existe el vocablo dicotómico antiflatulento, pedofóbico?).
Para los lectores poco avisados puede haber aires paródicos en descubrir castraciones en Caperucita, así como pomposo dogmatismo en "Para leer al Pato Donald" de Ariel Dorfman. Pero lo esencial de Bettelheim no reside tanto en descorrer el velo de la truculencia implicada en los cuentos de hadas, sino en, como Freud, enfatizar el carácter congénito de dicha morbosidad.
Chomsky, antes de ser famoso por decir que Obama es un blanco que tomó mucho sol, creyó descubrir un dispositivo innato para la adquisición de la lengua, asombrado por la velocidad a la cual aprende a hablar incluso un chico de la villa (es cierto que con dos únicos adjetivos "puto" y "piola").
Kant advirtió que el tiempo y el espacio y la causa no están en el mundo, sino en nuestro hardware: para un árbol hoy no es domingo y para un árbol el por qué importa un ardite.
Todavía es una discusión plagada de posturas políticas diagnosticar qué es del ambiente y qué es sanguíneo: el descubridor de la doble hélice de ácido desoxirribonucleico solo dijo que los negros son biológicamente inferiores después de recibir el Premio Nobel (los miembros de la academia sueca debieron sentir que hervía su sangre y que las dobles hélices de sus adns remontaban vuelo cual helicóptero).
Para el jacobino Rousseau en el "Emilio o la educación" la posición por un lado es maniquea, como todo Marx, y por otro lado admonitoria (¡como todo Marx!) : la sociedad corrompe una naturaleza bondadosa y afable: Kasper Hauser o cualquier niño abandonado en el bosque debería ser presidente y nos sacaría de este balurdo.
Tan fácil es metafísicamente atribuir bondades a lo incomprobable, que no hay minoría históricamente pisoteada que no especule con la utopía de su poderío contrastantemente armonioso.
Suponer que un chico viene al mundo con un pan bajo el brazo es una hebra de cabello más moderno que suponerlo tabula rasa, como afirma la falaz etimología de "alumno" que viene del vocablo "alimento" en griego y no significa en latín sin-luz (a-lumnes) [otras confusiones no mejores son con el igualitario "homo" griego de "homogéneo" y el humanitario "homo" latino de "homo sapiens", otras con el griego "orto" de rectitud y el latino "orto" pastoril de "huerta"].
El pan con el que viene al mundo no es un pan flauta, pero sí está mitológicamente vinculado al dios Pan que da nombre al instrumento de viento: el miedo pánico.
Como Hollywood y las promesas proselitistas, como los gurúes económicos y los acupunturistas, los cuentos de hadas encauzan y redimen, canalizan y reordenan un mundo caóticamente monstruoso cuyo criterio fuera segado por el vértigo ciego. Así lo sintió Chesterton, precursor de Bettelheim, que en The Ethics in Elfland nos repite que la alegría y la esperanza son dones de la madurez y que utiliza en el artículo que ahora paladearemos, aquella sarcástica inversión de los términos que sirviera mayoritaria a los críticos reformistas y que metalinguïstico consigue invertir para defender la sensatez de la tradición:
no se llama ley cerrojo: se llama ley cierro lo' ojo
"El otro día vi en el diario que la Duquesa de Somerset había ido a un internado donde a los niños se les enseñaban cuentos de hadas y luego había ido a un Consejo de Tutores en alguna parte y les dijo que los cuentos de hadas estaban llenos de estupideces y que era mucho mejor hablarles a los niños de Julio César y de otros grandes hombres. Vemos aquí una completa incapacidad para distinguir entre lo normal y eterno, por un lado, y lo anómalo y accidental por otro. Los Consejos de Tutores son algo accidental y anómalo; en última instancia serán consumidos por la ira de Dios. Los Consejos de Tutores son anómalos. Espero que finalmente encontremos una forma más sólida de educación democrática, sin sindicatos docentes que castigan a los niños suponiéndolos macristas. Las duquesas son algo anómalo; son el producto peculiar de la combinación de la vieja aristocracia con la mujer nueva. Pero los cuentos de hadas son tan normales como la leche y el pan. la civilización cambia, pero los cuentos de hadas no cambian nunca. Algunos detalles de los cuentos de hadas nos pueden parecer raros, pero su espíritu es el espíritu del folclore y el folclore es, en una traducción estricta, la expresión alemana que se utiliza para designar el sentido común. la ficción y la fantasía modernas y todo ese mundo alocado en el que vive la Duquesa de Somerset puede describirse con una sola frase: su filosofía significa cosas ordinarias vistas por gente extraordinaria. El cuento de hadas significa cosas extraordinarias vistas por gente ordinaria. El cuento de hadas está lleno de salud mental. Puede ser más sano un cuento de hadas al referirse a un dragón de siete cabezas que lo que puede ser la Duquesa de Somerset acerca de un Consejo de Tutores. (...) Un dragón de siete cabezas, es, tal vez, un monstruo aterrador. Pero un niño que nunca ha oído sobre él es un monstruo mucho más terrorífico(...) lo cierto es que la raza humana entera fue mentalmente alimentada con cuentos de hadas tan ciertamente como fue físicamente alimentada con leche. Si se contara la vida de Julio César bien, habría que empezar por admitir lo mucho que él disfrutaba de los cuentos de hadas. Algunos cuentos de hadas los disfrutó incluso hasta el fin de su vida, porque era un hombre extremadamente supersticioso, como lo son todos los hombres de gran nivel intelectual que no han encontrado una religión (...)
El éxito de "Una serie de catastróficas desdichas" de Lemony Snicket, que a diferencia de lo que dice Harold Bloom y Georg Steiner de Harry Potter, sí es alta literatura y sí iniciáticamente fomenta la introducción a los clásicos de Stevenson y Jonathan Swift y Mark Twain, confirma lo intuido por Bettelheim contra Koestler a quien, si Platón llamaba a Diógenes un "Sócrates loco", podríamos denominar "un Narciso victimizándose que reescribe desde un presente idealizador su pasado evidentemente normal".
Nuestra misión como educadores (y somos involuntariamente educadores desde el momento en que ante los ojos del niño somos conductas a imitar) es guiar la corriente inevitable de macabro amor por lo sórdido y dirigir los temores infantiles como lo hace Hollywood: admitiendo que la vida está plagada de seres nefastos, pero encauzando el narrativismo que toda Historia presupone hacia una redentora conclusión justiciera.
Nadie te enseñó el horror, Arthur: nacemos con él. Kant se maravilla del estrellado cielo sobre su testa y de la ley moral (actualmente no menos "estrellada" por no decir atropellada) en el interior de su tapa craneana. Podría decir: me horroriza la insólita modificación al impuesto a las ganancias, a río revuelto, impuesto a las ganancias de pescadores,  pero más horror tengo adentro y lo esencial es que al final el bien siempre triunfa.
Tal vez el bien siempre triunfe por obra y gracia de un fenómeno que John Stuart Mill llamaba "verdades por definición": el bien triunfa como dos y dos son cuatro y no empíricamente como el agua que hierve a cien grados. El que domina, nomina: aquel viejo sueño último de Walter Benjamin inspirado por los inasimilables judíos catastrofistas, una revolución mesiánicamente retrospectiva, que redimiera la muerte de Rosa Luxemburgo, digamos, acaece permanentemente: la infancia que recuerdo hoy, no es la infancia que recordaré mañana.
Irónicamente los escritores que apostaron a subordinar el materialismo periodístico al espíritu eterno sobreviven pero en su letra y no en su espíritu: el Quijote nos acompaña majestuoso, quién lo puede negar, pero hay en su majestad una involuntaria burla al espíritu que lo animó: el de ser, precisamente, una burla...

2 comentarios:

  1. Anónimo10:45 p.m.

    Sus reportes, Sr.Profesor, tienen una mezcla perfecta de condimentos, sabor y punto exacto de maceración. En el devenir de las palabras: me instruyo, me divierto, rememoro.
    Y un placer escuchar ayer lo que cada uno escribió..
    Saludos y besos a todo este grupo de saludable humor.
    Vera
    PD: Chicas no se olviden el mate el martes.
    V.

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  2. Una magistral clase de humor.
    El chiste de familiar es un clásico. Y demuestran consideración. Tienen sed, y la profesión que tienen no les quita derecho a tomar una bebida fresca.
    Lo de Susana Sola magistral también.

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la peor opinión es el silencio, salvo...