domingo

hay muchos que se creen más que Umberto Eco, se creen Dosberto Eco



Ezequiel (4 años): "cuanto más pequeño sos, más no te ven"
Este es mi querido amigo Seppi, a quien vi ayer y me explicó que desde que se sacó la foto con Nadal, le llueven alumnos y alumnas de tenis...
Yo le comentaba que si bien me gusta mucho la prosa de Schopenhauer, todo monismo es un reduccionismo porque deja afuera aspectos a los que a veces hace encajar medio a la fuerza en la teoría. Contestó que en Almagro los sándwiches de milanesa se consiguen mucho más baratos que en Palermo. Le sugerí que lo que quizá quiere decir Schopenhauer es que si bien el monismo no abarca explicativamente al universo, psicológicamente sí siempre vivimos como oprimidos por un único infierno por vez. Esto lo llevó a conjeturar que el jugo Levité o Aquarius en mi barrio está quince y en el suyo veinte o más. Le dije que por favor se ocupara de mi patética inquietud.
Entonces me palmeó la espalda y me recomendó sacarme una foto con Schopenhauer, para conseguir más alumnos de alemán.
voy a tratar de hacerle caso...
Ivana BerensteinAndrea Schwartz y 3 personas más les gusta esto.
supongamos que querés escribir una canción infantil y te proponés un desafío intelectual: a cada animal le voy a asignar un gusto de helado

¿cuántos animales podrías emparejar con gustos de helados?

iguana con banana?

yo creo que muchos

porque hay que tomar en cuenta no solo las especies extinguidas-amenazadas están todas salvo los conejos: además están las diversas nomenclaturas, el nombre en latín, el concepto de ciervo o de atún que abarca a muchos animales diferentes, las diferencias de idioma, la gallina de los huevos de oro, que en inglés es un ganso, el conejo de pascua que en alemán es una liebre...

y también hay más gustos de helados de los que se piensa: Freddo tiene por ejemplo el helado "Santander Río", El Podio tiene el helado "Papa Francisco"...

siendo así la multiplicidad de gustos de helados y de animales ¿alguien me podría explicar por qué el autor de la canción "Sami, el heladero", que espero no tenga nada que ver con "Samid, el carnicero" se limita a una única e iniciática combinación?

llega a león y lo rima con helado de limón

ahora prueba suerte con el tigre y no se le ocurre nada...entonces rompe con la regla que se había autoimpuesto y agrega un adjetivo: el tigre feroz...

muy bien, el nuevo juego consiste en imaginar a un animal sustantivado que rime con un gusto de helado...pero nada parece rimar con "feroz" más que algo que se está por descubrir aún, la humanidad que realiza alunizajes y operaciones de corazón, que imprime bifes de chorizo en 3 d de vacas que nunca vivieron no llegó todavía al "helado con arroz"

muy bien, la nueva regla es entonces que al animal se lo adjetiva y al helado se le adiciona alguna comida por improbable que suene, que al menos rime: ahora viene el elefante

pero el elefante aparece ahora solo, sin atributos, como en una mezcla de una novela de Robert Musil y Joseph Merrick y al helado es a quien se lo adjetiva: ¡gigante!

por último, como frutillita de postre, pensamos que podríamos aunque sea despedirnos con una rima perfecta, solamente una, que sea para toda la familia:

el autor nos da el misspronounced helado de vainilia!

la mayoría de las mujeres prefiere no informar que padece síndrome de excitación sexual persistente, según este informe, porque lo considera embarazoso (SIC) o vergonzante
¿no es hermosa mi reina y no es hermosa su princesa? ¡más que una foto, es un verdadero fotón!

ah, y hablando de eso mi amigo físico me corrige: lo que pudo teletransportar la máquina de Dios no fue un futón, sino un fotón

 Daniel Pancu le gusta esto.
¿si mi madre estaba orgullosa de mí? toda madre lo está de todo hijo, por estúpido que sea (Umberto Eco)



¿Qué le parece "El código Da Vinci?
Eco: -me parece que Dan Brawn no existe, es un personaje que inventé en "El péndulo de Foucault"


Diego PennaAna Lamiel y 2 personas más les gusta esto.
le dije a un prestigioso profesor universitario que estamos llegando a un taylorismo de la cultura, me preguntó ¿qué es taylorismo, Umberto? (Eco)
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Felipe Vismara Tenes humor para de todos los niveles , brauer!
"no leo novelas contemporáneas, porque no me gusta si son peores que las mías y no me gusta si son mejores" (Umberto Eco)
"Una persona iletrada que muere vivió una vida. Yo viví la de César, la de Napoleón, la de D'Artagnan" Umberto Eco
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Daniel Pancu El que lee vive varias vidas, vive en varias epocas. Leer como escribir es como tener otras vidas, que duda cabe.
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"es cierto que comparé la Edad Media con nuestro tiempo, pero deme 50 U$S y le comparo la edad contemporánea con la época Neanderthal" (Eco)
"El rol del intelectual es mejorar el conocimiento. Un profesor que repite es menos intelectual que un agricultor que inventa" Umberto Eco


Martin Sandor y Tatiana Reinert Camaño les gusta esto.
Vivimos en una época fascinante y contradictoria: mientras el whatsapp nos permite mandar muchísimas comunicaciones gratuitas, el Estado trata de recordarnos que todo tiene un costo y que si no lo pagás a una empresa privada, lo pagamos todos con nuestros impuestos. Grandes eruditos se quejan de la prevalencia de la imagen, pero el mensaje de audio nos devuelve a los tiempos en que Shakespeare pensaba la palabra para ser oída y no vista (de todas maneras "le clavé el oído" suena mal).

Cuando salimos a la calle y representamos el papel de nosotros mismos, o acá en Facebook con un recorte que busca mostrarnos felizmente encajados en un estereotipo de formalidades convencionales positivas, actuamos con esmero y con cuidado. En la intimidad, en camiseta, tenemos la espontaneidad de ser...agresivos, envidiosos, indiferentes ¡lo peor de nosotros mismos!

Las morales antiguas se fundaron por eso con la idea de que un dios nos mira todo el tiempo, no podemos actuar mal cuando se va la policía bonaerense y cuando se va la metropolitana porque Adonai o Alá o el niño Jesús o el karma siguen presentes.

El "panadero" Diaz explicó hace poco que tiró gas pimienta porque "no pensé que había cámaras".

En una sociedad laica, multicultural y con la caída de las certezas y lso grandes relatos resulta difícil explicar a los hijos por qué se tienen que portar bien porque más que por qué se están preguntando ¿para Quién?

Cayeron las certezas en nuestro universo simbólico pero nuestro cuerpo no cayó, o bueno, se nos cayó un poco con los años algún que otro sector del mismo. ¿No podríamos validar una ética universal sobre la base de respetar el cuerpo del prójimo?. Claro que no: si para algunos respetar el cuerpo es circuncidarlos y para otros eso supone una horrenda mutilación, los puntos de acuerdo siempre tienen que seguir jugándose en la arena del consenso simbólico.

Pero volviendo a lo anterior y a la idea de "gran Otro" y el reconocimiento en Hegel y el "me hacés quedar mal"...ahora que iconoclástico, necesito que Umberto Eco en algunos aspectos haya demostrado ser un salame para que su deceso no me pese me gustaría repasar cómo surge la figura del extraterrestre como tribunal y fuente de toda verdad y justicia.
Hay un temprano discurso de Hitler en el que dice que Alemania está toda patas para arriba y que si un habitante de la luna la viera, no la reconocería.

Hay tanto que sentir en torno a Hitler, que no da mucho lugar a detenerse en ese inesperado selenita. Veamos otros ejemplos: el de Dawkins, ateo militante, que asegura que un alienígena nos preguntaría si hemos descubierto ya la evolución y el de Umberto Eco admirando no como creyente, sino como narrador el relato religioso del cristianismo (me gustó mucho una de sus frases "es verdad que no creo en Dios, pero sí creo en la religión").

Antes, la graciosa descripción de esta clase de intrascendentes ataques a la inmanencia perpetrada por la filosa ironía de Borges:

Martes 12 de junio de 1956. Conversación telefónica con Borges. Giusti le dijo: "Lástima las ejecuciones. Quién sabe lo que van a pensar en México". Borges comenta "Es la interpretación escénica de la Historia. Qué importa lo que piensen en México. Hay que hacer lo que es justo hacer. (página 168, del "Borges" de Bioy Casares, Buenos Aires, Destino 2006)

Why are people?
Intelligent life on a planet comes of age when it first works out the reason for its own existence. If superior creatures from space ever visit earth, the first question they will ask, in order to assess the level of our civilization, is: "Have they discover evolution yet?".
[The selfish gene, Richar Dawkins, Oxford University Press, 1989]

(...)Este hombre, para hallar el coraje de aguardar la muerte, se convertiría necesariamente en un animal religioso y aspiraría a elaborar narraciones capaces de proporcionarle una explicación y un modelo, una imagen ejemplar. Y entre las muchas que es capaz de elaborar, algunas fulgurantes, otras terribles, otras patéticamente consolatorias, al llegar a la plenitud de los tiempos, tiene en determinado momento la fuerza religiosa, moral y poética de concebir el modelo de Cristo, del amor universal, del perdón de los enemigos, de la vida ofrecida en holocausto para la salvación de los demás. Si yo fuera un viajero proveniente de lejanas galaxias y me topara con una especie que ha sido capaz de proponerse tal modelo, admiraría subyugado tamaña energía teogónica y consideraría a esta especie miserable e infame, que tantos horrores ha cometido, redimida solo por el hecho de haber sido capaz de desear y creer que todo eso fuera la verdad.

[Umberto Eco, In cosa crede chi non crede? Atlantide Editorial, 1996]

Tatiana Reinert Camaño y Maxi Arias les gusta esto.
¿existe en la realidad algo que se parezca a la canción "Sal de ahí, chivita, chivita"?
dado que el lobo se rehusa a remover a la chiva para garantizar la libre circulación, no se llama al palo para remover a la chiva, sino para castigar al lobo por incumplimiento de funcionario público, pero como a su vez el palo se niega terminantemente a pegarle al lobo-en esa red de complicidades y amiguismos que este país sufre en la opinión de distinguidos gorilas desde Perón-tenemos que convocar al fuego, que Prometeo robó a Zeus, según los mee toos griegos. El fuego no quiere quemar al palo y olvidamos por completo que lo que queríamos era impedir el derecho a cortar una calle por parte de la chiva y nos consagramos ahora a castigar ejemplarmente con agua al fuego-o en realidad, en alemán, podría ser con cerveza que tiene Alkohol, o sea que tiene en su palabra dos o y una h, algo de agua después de todo...

Salvo la dialéctica hegeliana o las peleas familiares, no creo que haya nada en el mundo que pueda considerarse bien descripto por una canción tan infame, por no mencionar su condición de interminable...

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Cris Sinclair Creo que la conozco más larga. Eh?
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todo va a estar bien en la medida en que conservemos el sentido de la medida y adaptemos, cuando se requiera, las proporciones del mate, a las del paquidermo...
Daniel Pancu y Magdalena Facioni Stiles les gusta esto.
así como le pasó a mucha gente cuando murió el flaco Spinetta, que se pasó el día oyendo su música otra vez, la muerte de Umberto Eco me sorprendió afectándome más de lo que yo pensaba, me impulsó a reelerlo y redescubrirlo, porque evidentemente su lugar en el mundo parecía tan sólido y a veces tan irritantemente exitoso, que me olvidaba de que todos somos mortales y de que medimos con una exigencia desmesurada a quienes son casi como amamos que fuera el ideal humano. En Twitter ni bien murió empezó la clásica burla antiintelectual que realmente parecía desconocerlo todo acerca de Eco. Por ejemplo el típico chiste "como dijo Foucault ¡qué calor de mierda!" no queda tan cómico en alguien que a partir de apariciones televisivas, notas periodísticas, novelas best-sellers y modos chistosos y populares de explicarse llegaba hasta a irritar cierto snobismo en la modalidad comunicativa del académico. Umberto Eco escribe "Aquello acerca de lo que no es posible teorizar, es mejor narrar" y no hace falta conocer a Wittgenstein. 
La muerte no es un episodio conectado a las conductas decididas de una persona, como para incluirla. Cuando murió Frank Zappa, quien me había hecho fanático suyo (suyo y también de Zappa, mi profesor de Aikido, Daniel Morales), me dijo que era una muerte típica suya, además de que pidió ser enterrado con su máquina de café express. Yo no creo que la muerte sea típica de nadie, salvo casos muy excepcionales. Si creemos que la forma de morir altera la vida y la obra de alguien, no cantaríamos "soy cordobés, tomo vino sin soda porque así pega más" porque a la luz de que el "potro" Rodrigo estroló su coche manejando colocado sería apología de la intoxicación suicida, en lugar de un aeróbico bailecito sonriente. Es raro que por el hecho más involuntario de Umberto Eco, venir a morirse, yo me haya sentido llamado a cuidarlo, a alimentarlo, a protegerlo como hago cuando erijo, paradójicamente, a mis dioses todopoderosos. Creo que igual no podemos extraer la lección de "voy a decirle ahora a mi suegra, que vive, lo mucho que la valoro" porque desde el alivio de que ya no nos va a fastidiar es que nos sobreviene una valoración recientemente fabricada (y me apresuro a aclarar que uso la figura de "mi suegra" como categoría pedagógica y no me refiero a ninguna de mis suegras en particular).
Ayer visitamos con mi hijita el zoológico y vimos los osos, lo cual me recordó un texto de Umberto Eco que va en contra de todo lo que vengo sosteniendo: la idea de que inculcar realismo a los niños no solo no es posible, sino que no es deseable y ¿no es hermoso que algo imposible al menos por una vez no sea entonces por imposible lo que anhelamos y amamos y nos frustra no tener?.
Un oso atacó a unos niños portorriqueños que se metieron en su jaula y Umberto Eco escribe que no es cierto que se metieron porque no tenían educación, sino porque habían sido educados con los ositos cariñosos, digamos:http://elpais.com/diario/1987/08/09/opinion/555458409_850215.html

en el curso de humor de verano, Vera, una alumna me explicó que escribió un cuento para niños que le rechazaron, de unos ratoncitos que roban un banco, porque al editorial le parecía "apología del delito", lo cual nos llevó a bromear con que la zona roja es el resultado de caperucita roja y su pedagogía del transformismo...

ayer en "Ñ", suplemento cultural del sucio pasquín ahora pasatista, el heraldo oficial, salió una nota sobre la película de Jerry Lewis sobre la Shoá y reavivó mi interés por la polémica que como una de sus ejemplificaciones se montó en contra de "La vida es bella".

Entonces transcribo ahora lo que sobre esta película ya pensé antes de ser padre, pero no antes de usar al humor como forma indirectamente realista de amor:

Cuando vi por primera vez en fecha de su estreno este multilaureado film italiano quedé tan sacudido y conmovido que no tuve mejor idea que ceñirme a una estrechez mental binaria: dividí a la población mundial entre aquellos a quienes les había gustado y a quienes no. Vale decir, hice de un experimento humorístico renovador en contra de múltiples fanatismos, mi nuevo fundamentalismo.
Entre quienes no admiraban calurosamente "La vida es bella" se encontraban muchísimas personas que amo, admiro intelectualmente y detestaría perder. Mi padre, por ejemplo. La familia de su padre fue víctima del nazismo y muchos filósofos de la generación subsiguiente elevaron la Shoá a fenómeno que desafía los límites de nuestra representación. Intelectuales de la talla de Theodor Adorno, Hannah Arendt, Hans Magnus Enzensberger advertían que la barbarie en la civilizada Alemania, el racismo con una pátina de cientificismo, la tradición milenaria del antisemitismo y la psicología de la obediencia a la autoridad merecían ser pensados y repensados.
Y este clown italiano parecía una burla.
Psicólogos encontraban objetable el concepto de "mentira protectora" que podía educar a un niño a que dudase de mayor de sus propias percepciones. Alemanes que cargan con la culpa colectiva tachaban a Benigni de banalizar el horror (demostrando que el concepto de "banalidad del mal" no había prendido). Beatriz Sarlo comentó desdeñosamente que es una historia entre un padre y un hijo innecesariamente situada en ese contexto. Creo que entendí que se refería a que "La vida es bella" no es una película que pretende dar cuenta de la Shoá como la película "Shoá" de Claude Lanzmann o "La lista de Schindler" de Spielberg, o "Kapó" o largos etcéteras en los que la especificidad documental de características históricas quedaba más de relieve.
Sin embargo mi corazón que rara vez se fanatiza con algo, sigue diciéndome que esta película tiene muchísimo pero muchísimo de las lecciones esenciales de la vida. ¿Por qué me parece una película tan trascendentalmente excelente? Sin duda no puede deberse a un tema de mi historia familiar o a mis genes o a la sintonía de onda concordante a mis parientes, dado que más de la mitad de ellos, incluyendo a mi tío materno, consideró la película una bobada, ni siquiera un sacrilegio, una blasfemia contra un marco contextual indeformable, solo una estupidez, una ligereza.
Ahora que han pasado los años y no solo soy profesor de humor, sino padre, quisiera resumir lo que yo veo en este film porque tal vez no necesite el lector o la lectora amar a esta película para reconectarse con entrañables, poéticas y necesarias maravillas que veo en ella.

Lo primero que quiero decir es que a esta película no hay que juzgarla desde los cánones de un género previo. Es tan original la propuesta de la segunda parte, que toda la primera es una preparación del pacto de lectura nuevo. El personaje de Benigni es un loco lindo y su culto a la veracidad, tan nulo como su alegría por vivir. Asistimos a muchos ejemplos de manipulaciones de la realidad y simulaciones de efectos verbales en la primera parte sin que intervenga campo de concentración alguno. Los signos se resemantizan, los significados se vuelven patinosamente un masaje a nuestras necesidades. Chesterton diferencia la novela clásica en la que el héroe se enfrenta a peripecias objetivas, de la novela psicológica moderna en la que nada malo le sucede objetivamente al héroe pero psicológicamente sí. El héroe de la novela clásica es un hombre normal enfrentado a circunstancias extraordinarias y el de la novela moderna un extraordinariamente trastornado en un mundo normal. ¿Cuál es el caso de "La vida es bella"?. Benigni no es un prototipo estadístico de hombre normal, aunque nos identifiquemos con él y sus circunstancias ciertamente no son las típicas de todas las épocas: una posible metáfora iniciática sería entonces que ante circunstancias extraordinarias hay que devenir extraordinario.
La primera escena en la que Benigni hace el gesto hasta entonces inequívoco de que se aparten porque no tiene frenos, es decodificado como el saludo fascista. El mundo traiciona allí el significado de las cosas.
Su amigo poco después le dice que lee a Schopenhauer y que con voluntad todo se puede. No es necesario aclarar que el pesimista de los pesimistas jamás diría eso: el vocablo mismo "voluntad" ("die Wille") caracteriza una fuerza impersonal que atraviesa a todos los seres animados, como una volición unívoca cercana a la deidad spinozeana y "El mundo como representación y voluntad" describe que a pesar de cómo nos representamos las cosas, obligados por nuestras necesidades e ilusiones, lo que nos rige no somos nosotros, lo que creemos el poder de nuestra voluntad es una fantasmagoría.
Esta tergiversación o simplificación deformadora de una obra clásica de las más fáciles de entender de la historia de la filosofía puede alertarnos: nada de lo que se diga se basará en la verdad histórica o el significado real.
Se nos presenta al tío, que desgrana perlas de sabiduría en formas de sentencias que nos remiten a muchos aforismos de Oscar Wilde: nada es más necesario que lo superfluo dice el tío, cualquiera puede tener lo necesario dijo Wilde, a mí denme lo superfluo; el silencio es el grito más fuerte dice el tío, muchas frases de Wilde son esa ironía que presupone la inversión matemática de los términos. El splastick, la payasada corporal aparece con el primer "buen día, princesa" y con la piedra en la cabeza del encargado de autorizar la librería y los huevos en el sombrero. Pero lo que en Marcel Marceau o Chaplin es una pura pantomima se enlaza a una moral: la postura de Benigni cuando se entrena como mozo lleva a una inclinación excesiva que le hace decir al tío que servir es divino pero ser un sirviente es un sometimiento que no le sirve a nadie. Mi deseo de vincular citas me llevaría a recordar a Federico el Grande declarándose el primer servidor de la patria (antes de Fibertel).
Ya como mozo y gracias a la técnica denominada "ilusión de alternativas" induce a su comensal a elegir la única comida que tenía (demonizando sutilmente las alternativas inexistentes: ¿quiere una ensaladita fresca o quiere hongos fritos fritos fritos con una manteca untuosa grasosa grasosa?).
Como un cuento de hadas se realiza el cortejo y conquista de su partenaire donde vemos nuevos juegos de palabras: la llave de la voluntad de ella se la tiene que mandar la Virgen María del Cielo, Beningi aprovecha que oyó a un ñato gritar "María, tirame la llave" y hace encajar todo (salvo el incongruente hecho de una iconografía tan católica para un personaje que se pretende perseguido por judío, otro dato que nos obliga a difuminar las pinceladas de realismo con las cataratas finales del último Monet).

La escena en la que disfrazado de inspector pondera la raza superior por la belleza de sus orejas y su ombligo es una lúdica subversión (sobreversión) de Cesare Lombroso centrada en el placer y la extravagancia de lo inocente. Los chistes son pueriles, no hay humor agresivo, son chistes para enamorar a una dama y para hacer sonreír a un niño, esta tesitura de cuento de hadas se enfrenta ahora al genocidio sistemático perpetrado con la mecánica más siniestra y con sus artes va a procurar resignificar lo trágico en divertido y juguetizar la opresión.

Freud da un ejemplo del poder del superyo para convertir en juego de niños todo drama con el chiste del condenado a muerte un lunes que dice -¡linda manera de empezar la semana!

Arrojado a lo desconocido, Benigni se propone como traductor de un idioma que no conoce para convencer a su hijo de que participan de un apasionante juego. Su madre, cuando ve que los llevan, exige majestáticamente su derecho a que la lleven, por supuesto sin saber que a un campo de trabajos forzados, inanición y quema de cadáveres. ¿Por qué no siento la ironía con pena?¿por qué no digo "quedate, no pidas que te lleven, salvate"? Creo que porque siento que todas las formas del amor son una pálida dosis del amor a los hijos y no hay peor destino que verse privados de las privaciones a que nos somete su cuidado.

Nietzsche escribe que un chiste es el epitafio de la emoción. Con ese estilo epigramático, autorreferencialmente epitáfico nos recuerda que solo nos reímos de la cáscara de banana cuando la empatía está anestesiada. El humorismo es un acto intelectual que nos ayuda cuando la emocionalidad está anegada en la devastación. ¿Cuál es la inédita vuelta de tuerca que nos tiende Benigni? Que refutemos sus mentiras bucólicas en nuestro cerebro y hagamos las matemáticas para deducir el horror. Me sorprende que en Alemania consideren que trivializa al Holocausto: quizá haya minimalismo en la imaginería del campo y en los permisos que un padre amantísimo y creativo por amantísimo y creativísimo que sea se podía tomar. Pero a nivel sentimientos nadie nos lleva a un llanto tan minuciosamente razonado como este estafador que nos invita a abrir las compuertas virginales de la pureza del cuento de hadas, el terciopelo para el pensamiento, las alas para la alegría y nos obliga a que con esta mirada desfilen ante nosotros asesinatos de masas, esclavitud y lo que quizá solo en Argentina nunca se sienta como una estressante catástrofe: la impredecible incertidumbre respecto de nuestras próximas horas.
Quiero brevemente pasar revista a un repertorio de recursos de que se vale el encanto en este film para detenerme en este particular que mencioné, del cual no conozco más ejemplos.
A la técnica de inducir a un plato que era el único que había (usada para inducir al niño a creer que podría irse si quisiera pero si se queda puede ganarse un tanque de guerra), se suma la de poner el contenido escandaloso como telón de fondo del mensaje: "los niños alemanes multiplican a los seis años cuánto se ahorraría el Estado si no paga a los inválidos". Esto se ve antes cuando Benigni entra a un comercio y pregunta cómo está la situación y el hombre antes de contestar grita a sus hijos: ¡Benito, Adolfo, dejen de pelearse!.
Otra técnica de resemantización es cuando el hijo le pregunta por qué está prohibida la entrada a perros y judíos y Benigni dice que el otro día en otro comercio no lo dejaron entrar con un amigo chino que tenía un canguro y que en su librería va a prohibir la entrada a visigodos y arañas. Algo opresivo que nos fija a una fijeza inextricable se convierte en una desmantelada posibilidad entre otras, una posibilidad que se abre al horizontes de las extravagancias (el ejemplo del canguro y el chino no solo abre a la variedad numérica, sino poética y risible).
Borges usaba mucho la alternativa, la profusa perífrasis como modo de ridiculizar pero también de alabar: si quería decir que "El Quijote" es genial tomaba una frase, supongamos "En un lugar de La Mancha" y decía que era genial porque no decía "En La Mancha de un lugar" o "En de lugar un Mancha La".

En el campo, una herida física en la que un compañero declara "me pusieron cinco puntos" es interpretada como el puntaje del juego. La espontánea intervención de Benigni hace que se convierta en una lección de idiomas y modales cuando su hijo delata su gratitud en italiano, traicionando su condición de colado en una colación.

Vamos ahora a la técnica renovadora. En el humorismo tradicional se conoce como "reducción al absurdo" a una improcedente magnificación que pone de relieve en un marco descontextualizado la faceta irrisoria de una noción. Es una técnica asimilable a la freudiana del "desplazamiento". Poincaré inspiró la relatividad en un comentario satírico que recogió Einstein. Bertrand Russell dijo que un mono tecleando al azar en el infinito tarde o temprano produciría las obras de Shakespeare: Borges recogió el guante y escribió "La biblioteca de Babel", donde está todo lo escribible, y por ende casi nada de lo legible.
Benigni reduce al absurdo la idea de que se hagan botones o jabones con seres humanos diciendo "pasame a fulano, que se me desabrochó la camisa o me voy a enjuagar con sutano" y si bien la técnica de reducir al ridículo lo afirmado es intelectualmente la misma, por el hecho de que sabemos que en la realidad histórica seres humanos fueron reducidos a jabón, la operación mental a la que nos invita Benigni no es la clásica risa que anestesia el corazón, sino una incongruencia y flagrante contradicción entre la bonachona desmentida y la urticante verdad que sentimos que nos duele más, así indirectamente expresada.
Nos conmueve lo patético del mecanismo de negación de lo patético para maquillarlo de festivo.
Como conmovió a Billy Wilder cómo actuó de sano Charles Laughton cuando lo fue a visitar moribundo para ofrecerle el papel de Moustache en "Irma, la dulce".
Nalé Roxló recomendaba para valorar las cosas mirar todo con dolorosa mirada de despedida. Salvo que seamos budistas y confiemos permanentemente en la impermanencia, considerar lo efímero de todo en nuestra vida cotidiana es otra forma de escapismo o mistificación.
En un libro de autoayuda para parejas que coquetean posmodernamente con la divorcificación, leí que un modo eficaz de no decir nada hiriente a la pareja es imaginar qué pasaría si inmediatamente después de decírselo nuestra pareja sufre un ataque cardíaco y fenece.
Vivir la vida conyugal pisando huevos y bajo el vivo temor de una muerte súbita es una mentira peor que creer en la inmortalidad (aspecto en el que diferían Freud y el heideggerizado Lacan, que asume que nuestro inconciente es un ser-para-la-muerte que sobrelleva los dolores sabiendo que se alivian al final, frente a su maestro que creía en una roca viva última de la capa del inconciente radial que se sabe inmortal, no solo a sí, a vos y a todos, nadie muere realmente).
"¿Cómo puede morir un hombre que fue tantas primaveras?" escribe en un poema a su amigo Maurice Abramovicz un Borges que razona como "inverosímil" la realidad del cese completo de las funciones cardiorrespiratorias. "Vive como si estuviera contigo, no tengas demasiada seguridad de que no estoy contigo" escribe Whitman.
Negar la ausencia, la pérdida, negar que nos obligan, que nos lastiman, que no estamos donde queremos puede ser una entrañable intentona de la más motivada de nuestras ganas de vivir y puede entenderse incluso como la responsabilidad parental para padres que podrán darse el lujo de no tener gratitud por no tener felicidad, pero no pueden transmitir esa chata ceguera a sus criaturas.









se suele decir desde el amor a Nietzsche, que Freud le chupó todo (no en el sentido sexual del término, aunque desde Freud no hay término que pueda no tener sentido sexual)...Yo entiendo todo lo que se puede emparentar de ambos corpus...pero en Nietzsche ¿no es buenísimo ser mucho más animales de lo que creíamos?

Freud sin matar un solo delfín para una selfie, en cambio, me parece que lamenta levemente que la utopía de la Ilustración tenga que verse reformulada. Pero es un tema que da para largo de aquí, así que hablemos de otra cosa. De lo animales que son los críticos de cine. No sufren cosas así los científicos, nadie escribe "la teoría de las ondas gravitacionales aburre: pretenciosa, por momentos con ondas inconexas, alejada del verosímil..."

Voy a limitarme a defender el valor artístico de dos films, así como el derecho moral a su creación. Y a los críticos de cine que escribieron contra ellos, los invitaría a visitar el zoológico, porque allí sí el darwinismo quedaría mucho mejor explicado postulando las de momento invisibles otras posibilidades.

Son para mí además gestos u operaciones mentales que sirven como pedagogía de la reelaboración permanente que la vida nos permite. Sería horrible quedarse en un conformismo autocomplaciente sin asumir la infinitud de nuestra ignorancia y decir "Einstein no tiene nada que enseñarme de física". Pero hacemos eso con saberes con los que establecimos nuestra rutina de gimnasia mental, o somos tan orgullosos de vivir como ataques las innovaciones por definición "arriesgadas"

En el caso de "La vida es bella" Roberto Benigni narra una historia que empieza como un cuento de hadas y termina en un campo de exterminio. ¿Qué dijo la crítica? Que los habituales recursos de cuento de hada y pantomima de Benigni están muy bien, como siempre pero ¿qué necesidad había de ambientar esta historia en el Holocausto?.

En el caso de "Inglorious Basterds" Tarantino inventa una revanchista emulación judíoamericana miméticamente consustanciada con la brutalidad nazi que restituye el orden que contradice la Historia. ¿Qué dijo la crítica?. Que la habitual panzada de violencia grasa y berreta de Tarantino no tenía por qué colgarse del prestigio solemne de una causa política como el nazismo.

Yo me pregunto ¿valdría menos "King Lear" si supiéramos que Shakespeare escribió cuatrocientas obras de teatro y que todas ellas, de una manera aburrida y repetitiva, versan acerca de un rey con tres hijas, ora en Dinamarca, ora en Escocia?

De hecho contamos con obras de Shakespeare ("La violación de Lucrecia", "Trabajos de amor perdido"), que merecen el mismo olvido que las obras de teatro de Voltaire y las cinco novelas de Bernard Shaw.

¿Cómo puede la crítica caer en el argumentum ad hominem de censurar una obra señalando que el autor tiende a hacer eso en otros telones de fondo?.

Es como si yo besara a la mujer más hermosa del mundo en la isla de Santorini y de pronto la apartara enfurecido diciendo que seguramente ella tenía la tendencia a ser besada también en Mikonos e incluso si las circunstancias lo permitían en San Clemente del Tuyú.

La autonomía de una obra de arte nunca necesitó esperar a Roland Barthes, ni a Michel Foucault quienes al describir respectivamente La muerte del autor y del sujeto posibilitaron la usurpación estructuralista del cuento de Borges "La intrusa", según cuya heurística los hermanos (artefactos escriturarios, claro) serían incestuosamente homoeróticos.
El tiempo recorta mejor que ningún crítico el corpus estético perenne. El Greco no decidió que el entierro del Conde de Orgazmo motivara la corona de laureles.

Las dos películas que nombro constituyen excepciones en la filmografía de sus guionistas que se hicieron directores para que respetaran sus guiones: Benigni nunca antes había realizado un drama tan desgarrador, ni lo hizo después con "Pinocho" o "El tigre y la nieve". Tarantino nunca había tenido un rigor psicológico tan penetrante como en esta película, ni había logrado jamás una escena como la inicial que haría a Hitchcock aplaudirlo de pie.

[por no mencionar las ironía filosa de que el genial Till Schweiger, director y guionista de Keinohrhasen, sea el "falso alemán" al que descubren por cómo agarra el tenedor o un detalle así de digno del detector de falsificaciones de cuadros Giovanni Morelli]

Pero incluso aunque hubieran hecho lo de siempre en otro contexto lo único que importa es ver cómo les salió. Si juzgáramos la intención de un autor, no veo por qué yo valgo menos que Cervantes.

Y "La vida es bella" a mi manera de ver, es lo que mejor le salió en la vida a Benigni: porque el horror no está atemperado por la paleta de témperas inusualmente pastel y el registro kitsch que no suele emplearse para representar lo que pone en jaque nuestras representaciones.

"La vida es bella" solo es un canto a la vida para el que crea que verse obligado a engañar a su pequeño hijo y a sonreír por amor mientras se sufre y morir en plena juventud es un canto a la vida.

Se le reprocha "oportunismo": yo creo que hay más oportunismo en todos los Museos del Holocausto que con sus testimonios en blanco y negro no logran conmovernos más que por el sentido del deber abstracto, el mismo que posibilitó el Holocausto.

Benigni entrevera el Holocausto en el seno más bucólico de la familia más católica. Y para los que ven en la Shoá una metáfora de algo cícliclo (por ejemplo Woody Allen que dice "cada récord está para ser quebrado") todas las peripecias de ese personaje son igualmente extrapolables.

Parecería que Viktor Frankl tiene más derecho que Benigni a decir que sobreviven más quienes tienen esperanza porque Viktor Frankl estuvo en Auschwitz.

Pero sospecho que los que quieren mandar a Benigni a Auschwitz esconden otros motivos...

El biografismo y la experiencia de vida suelen usarse como mordazas inaceptables: si Hitler murió diciendo que la raza superior contrariamente lo que suponía en un principio no era la alemana, Bertrand Russell murió diciendo que el empirismo contrariamente lo que suponía en un principio no se sostiene: no es la experiencia lo que determina nuestra percepción ni nuestro conocimiento.

No lamentaríamos muerte alguna si tuviéramos que limitar nuestra empatía a lo ya vivido, no salvaríamos pingüino alguno sin recuerdo de reencarnaciones ornitológicas previas.

La misma crítica sabe que una película puede ser mucho más experiencia que un hecho de nuestra vida y por eso es tan fundamentalista.

No necesitaría para escribir esto tener sangre tanto judía como alemana y me refiero a bullendo por mis venas y no en mis manos porque acabo de estrangular a uno de ellos.

Secularizadamente creo no tener más glóbulos rojos emparentados a Moisés que a Tutankamón, aunque algunos de mis glóbulos blancos parecieran más descender de Masada que de Prusia (si es que Flavio Josefo, el converso, no inventó un mito heroico de judíos suicidas para ocultar una carnicería romana).

Pero no quiero apartarme como siempre del tema que inició mi elocuencia: quiero tener bien agarradita a la crítica porque sé que tengo razón y que si no me voy demasiado por las ramas el lector va a asimilar mi argumento.

En el mejor períodico de Alemania, "Die Zeit"del 20 de agosto de 2009, escribió del film de Tarantino el crítico Jens Jessen: "Die historische Situierung des Stoffes ist in Wahrheit nur wie Rahmnehandlung in einem Porno: ein Vorwand, um zur Sache zu kommen. Und das ist das eigentlich Obszöne: dass die Empathie für die jüdischen Opfer und der ohnmächtige Wunsch, die Geschichte möge anders verlaufen sein, nur zum Anknüpfungspunkt einer taumelden Orgie bluttriefender Gewalt dienen"

[la ubicación histórica de la película es en realidad solo como el encuadre narrativo en una porno: una antesala para ir a la cosa: y esto es lo propiamente obsceno: que la empatía hacia las víctimas judías y el anhelo impotente de que la Historia hubiera sido otra, sirva de piedra de toque para una tumultuosa orgía sanguinolenta]

También la palabra "obsceno" aparecía en las críticas a Benigni, junto a "banalización". Lo "obsceno" es etimológicamente lo que está fuera del escenario, lo que no se representa, así como lo "profano" es lo que viene antes del templo, antes de lo sagrado. Para esta crítica alemana dessacralizar a Hitler es como para una viuda que se pongan a bailar con su marido muerto. Pero ¿no se usa a Hitler de manera obscena ya en la vida cotidiana cuando me olvido de devolver un dvd dos semanas y el dueño del video si bien accede a cobrarme poco recargo, le comenta a su ayudante "Hitler se quedó corto"?
¿no es el arte una herramienta gnoseológica performativa que tiene más derecho que la historiografía a búsquedas y experimentos híbridos, mezclando géneros y probando cócteles de efectos estéticos?.

Como quiera que sea, querría abordar ahora con el aparato psicoanalítico algunos aspectos rigurosos de los que dan curativa cuenta ambos filmes.

El libro de Freud "Jenseits des Lustprinzips" nace de los traumas de guerra: el psicoanálisis era hasta entonces una terapia ingenua que consideraba posible exorcizar mediante la palabra toda clase de tormento psíquico. Para la memoria humana de Occidente el nazismo encarna esa exacta índole de trauma que no consigue ser "ligada", asociada a formas de representación menos chocantes, menos dolorosas, menos sorpresivamente violentas. Freud describe el estatuto de esta clase de síntomas como la compulsión a la repetición (Wiederholungszwang) y la crítica de cine alemana repetidora compulsiva reprime a todo aquel que desde formas fantásticas, ficcionales, oníricas, busque ligar estos horrores a algo pensable, juguetizable, resemantizable.

¿En qué sentido podría traicionarse la memoria que debemos a las víctimas, cuando ya sabemos que la memoria es no menos dinámica y sujeta a cambio que una constelación meteorológica? Hasta un arbolito de la calle Florida gritando "cambio, cambio", parecería más enterado de la realidad del devenir impermanente que la crítica letrada.

Quiero puntualizar solamente una cosa antes de dejar este comentario, sobre el cual ya querría como en un dvd poner las "extras" y mirar a la camarita explicando lo que quise puntualizar y no entró a causa de lo que se me desplegó solito.
Porque si bien el dispositivo psicoanalítico supone sobredeterminados a los síntomas inconscientes y entonces se le puede decir al paciente "hable de lo que quiera" ya que "en acto" sucederá la reedición de imagos y conflictos y si bien "la inspiración está en la punta del lápiz" no menos cierto es que si hoy el Papa me recibiera bajo la Capilla Sixtina yo no podría no hablarle de las boludeces que ocuparon mi mente durante el día, si Nacho Viale sale con Pampita, etc.

Tanto "La vida es bella" como "Bastardos sin gloria" son películas moralistas.

La crítica no tiene el menor asidero en suponerlas frívolas.
Es cierto que desde Freud de prácticamente nada se puede dejar de decir que es moralista a su manera, no hay conducta depravada que no instituya un código con sus leyes, sus permisividades y sus prohibiciones, no hay cínico que no esté sujeto a su superyó más cínico aún.

"Bastardos sin gloria" vino a llenar un vacío que el horror vacui cedía a los nazis: la fascinación ancestral, inconsciente, irracional, instintiva por la brutalidad sanguinaria (hablar de violencia familiar es una redundancia: porque toda violencia nos es familiar).

Los "bastardos" responden (raíz etimológica de "responsabilidad") al reclamo de los judíos israelíes patovica a los "mansos corderos" europeos.

Pero además la historia del soldado alemán enamorado de Shoshana
muestra una tendencia psicológica que rara vez nos es tan didácticamente perceptible: la de obliterar el derecho a la antojadiza y caprichosa subjetividad del objeto del deseo. "Tenés que amarme, soy un héroe de la patria, el Estado Alemán me condecora: la Objetividad me ama".

¿Hay algo más freudiano que esto?. Cuando la gente habla hoy en Palermo 31 cuando va a pegar 100 pesos de paco de "la construcción de una subjetividad" ¿recupera el modelo de la física sobre el cual se basó Freud para desenmascarar la "verdad relativa"?. Para Freud cada realidad subjetiva es un marco de referencia particular desde el cual se permea y salda lo objetivo de lo hereditario, el desarrollo, las experiencias infantiles y las "series complementarias". No se podría curar ni a un solo melancólico desengañado pasajero si existiera una "subjetividad" insondable e incomunicable como la que postula la mala inteligencia de este concepto.

Incluso la relatividad de Einstein habla de absolutos diferentes y que no son el Absoluto, pero cada absolutito no es relativo en absoluto.

Cuando lloramos porque Benigni hace una reducción al absurdo diciendo "¿cómo van a convertir a un ser humano en jabón, imaginate que me esté bañando y te diga, "dale pasame a López que me tengo que enjuagar los sobacos"? es porque repetimos la pregunta de Borges en Abramowicz (Los conjurados, 1985) "cómo puede morir una mujer o un hombre o un niño, que han sido tantas primaveras y tantas hojas, tantos libros y tantos pájaros, tantas mañanas y tantas noches" porque "una valerosa y venturosa música griega nos acaba de revelar que la muerte es más inverosímil que la vida".

Y cuando vemos al Hitler de Tarantino furioso y temeroso ante "el judío de los osos" repetimos la pregunta del prólogo de Borges a "Evaristo Carriego": ¿cómo fue aquel Palermo o cómo hubiera sido hermoso que fuera?.

El rigor histórico le importa a Eric Hobsbawn, a Marlis Steinert, a Morton Rue, a Trebor Ruppert, a Allan Bulock, a Joachim Fest, a Irving Kershaw o, siempre que añadamos "tres carajos", a Felipe Pigna.

Estos dos filmes no apelan al adulto, al interesado en Historia, al antropólogo o al científico de la ciencia que sea que haya en nosotros, sino al niño que no ha podido dormir desde que sabe que Papá Noel era una ficción necesaria (sus padres se lo confesaron), que la mujer no existe (se lo reveló Lacán) y que la humanidad consiente de tarde en tarde en ungir algunos Hitlers y los vota y sigue interesada morbosamente en su biografía.

Todo lo que dice Bruno Bettelheim en su "Psicoanálisis de los cuentos de hadas" que es todo lo que había dicho antes y mejor G. K. Chesterton explica la necesidad de un film tan bueno como "La vida es bella".

El código de Hammurabi y "Así habló Zarathustra", el descubrimiento de que una parte de nuestras motivaciones es eternamente pueril y salvaje, incorregiblemente macrista, la del segundo...
Magdalena Facioni Stiles Imposible comentar nada frente a tanta erudición sin pecar de banal al 100 por mil!
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Martín Brauer la banalidad muchas veces no es un pecado, sino una salvación, comentá nomás, querida






no corresponde en la primera cita

Maria MirriLaura GBFelipe Vismara y 9 personas más les gusta esto.
Comentarios
Magdalena Facioni Stiles Me jodés! Noo
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Sol Invernadero Esas cosas se hacen después de casarse
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Guido Balduzzi Lo que se dice, un viaje de ida...
Ya no me gustaResponder32 h
Laura GB Nunca...o te toman por víctima fácil

en este reportaje Umberto Eco confiesa de qué se trata el libro que siempre soñó con escribir y resulta que es el mismo que el mío...explica que ni Bergson ni Freud dieron acabada cuenta de la comedia...y después dice que él tampoco sabría muy bien qué decir, salvo que pensar el humor es mucho más complejo que teorizar sobre el arte o la belleza o la muerte:http://linkis.com/theparisreview.org/9kmig
I dreamed of writing a book on the theory of comedy. Why? Because every book on the subject has been unsuccessful, at least all the ones I’ve been able to read. Every theoretician of comedy, from Freud to Bergson, explains some aspect of the phenomenon, but not all. This phenomenon is so complex that no theory is, or has been thus far, able to explain it completely. So I thought to myself that I would want to write the real theory of comedy. But then the task proved desperately difficult. If I knew exactly why it was so difficult, I would have the answer and I would be able to write the book.
INTERVIEWER
But you have written books on beauty and, more recently, on ugliness. Aren’t those notions just as ungraspable?
ECO
Compared to beauty and ugliness, comedy is terrifying. I’m not talking about laughter, mind you. No, there is an uncanny sentimentality of the comic, which is so complex that—I cannot quite explain it. And this, alas, is why I didn’t write the book.
INTERVIEWER
Is comedy a specifically human invention, as you said lying is?
ECO
Yes, since it seems that animals are bereft of humor. We know that they have a sense of play, they feel sorry, they weep, they suffer. We have proof that they are happy, when they are playing with us, but not that they have comic feelings. It is a typical human experience, which consists of—no, I can’t exactly say.
INTERVIEWER
Why not?
ECO
OK, fine. I have a suspicion that it is linked with the fact that we are the only animals who know we must die. The other animals don’t know it. They understand it only on the spot, in the moment that they die. They are unable to articulate anything like the statement: All men are mortal. We are able to do it, and that is probably why there are religions, rituals, and what have you. I think that comedy is the quintessential human reaction to the fear of death. If you ask me for something more, I cannot tell you. But perhaps I’ll create an empty secret now, and let everyone think that I have a theory of comedy in the works, so when I die they will spend a lot of time trying to retrieve my secret book.
In truth, what really happened with my desire to write a book on comedy was that I wrote The Name of the Rose instead. It was one of those cases in which, when you are unable to construct a theory, you narrate a story. And I believe that in The Name of the Rose, I did, in narrative form, flesh out a certain theory of the comic. The comic as a critical way of undercutting fanaticism. A diabolical shade of suspicion behind every proclamation of truth.


mi hijo tiene razón, la identidad se desdibuja vaporosamente en la era contemporánea, si Discépolo viviera se sorprendería grandemente no de que estén en un mismo plano el boxeador Carnera y el Libertador San Martín, que con nuestra moral actual casi estarían valorados al revés (uno, entrena y come sano y nunca mató a nadie, el otro tiene sexo con una niña de 16 años).
Creo que a Umberto Eco, que puso como si hubieran sido inventadas, cosas históricas como las extravagantes instrucciones para armar un telescopio por parte de Galileo, le hubiera encantado que se tome como metáfora inventada lo de ver llorar la biblia junto al calefón. Que era mero naturalismo, dado que el calefón se ubicaba en el baño y dado que no era barato el papel higiénico, no se conseguía siempre el suave papel que envuelve las manzanas y el único sagrado papel finito finísimo para limpiarnos el sector del hueso sacro, casualmente era aquel con el que se porta la palabra de Dios, tan voluminosa y en papel de arroz.

La chancha pig disfrazada de Hulk, los Mignions disfrazados de Star Wars y hasta los animales verdaderos que se confunden en el "bee" de la oveja que en inglés es abeja, el burro que es manteca-beurre en francés y para quien vio "Ultimo tango en Paris" lo remite a "alta burra", en fin, una vaca que se quiere hacer la desentendida y dice al argentino modo "yo, vaca" queda a caballo de la polisemia...

Somos múltiples. En el salmo 50 de "Canto a mí mismo" Whitman dijo "¿Me contradigo? Muy bien, sea, me contradigo, soy vasto, contengo multitudes." Y Oscar Wilde, que declaró al llegar a EEUU en respuesta al ¿algo que declarar? "solo mi talento", declaró al irse que se llevaba como lo más valioso el beso de Whitman en sus labios.
Escribió que nada es más pernicioso que ser influido, nos desplaza y distorsiona del poder cultivar nuestra verdadera personalidad.
Escribió también, en una de sus deliciosas inversiones, que hay personas tan débiles que no se dejan influir.
Y escribió también: "be yourself, the other places are taken"
A Claudia Orlievsky, Esteban Dipaola y 2 personas más les gusta esto.
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