miércoles

Del "gesto invariante" del teatro épico de Brecht a la cara de culo papal

Bueno, ahora dense un beso y solucionen sus diferencias, todos amamos a los niños y los encontramos muy útiles, ya vamos a resolver si es mejor violarlos u obligarlos a trabajar en una empresa textil...


  • Daniel Pancu Mis respetos Martín Brauer. Lo mejor que leí sobre el tema.

  • resumen de con cuánto vuelo transitamos la tercera clase de humor, claro que volar en tercera clase no es tan lindo...


En la clase de humor de anoche, que ahora tengo poco tiempo para revisitar, hablamos mucho del específico diálogo de sordos conyugal y llegamos a la reducción al absurdo de que los vínculos que arrastramos más tiempo son los peores, los que por el encadenamiento de la animadversión no se disuelven con fluidez...una idea que me llevó a recordar al poeta D. H. Lawrence, a quien cité pero no vino.
Vera leyó conjuntamente con Joaquín cómo su ex le repararaba el televisor y reparé en el detalle de que simbólicamente al menos Joaquín estaba pudiendo reparar a lo macho algo, si bien se resentía su columna vertebral que es para mí la columna vertebral de la postura corporal...Jugamos mucho con mezclar aspectos literales y metafóricos como en el hermoso discurso inaugural de Macri, que dijo que es un ingeniero que construye puentes y que por eso ahora todos nos sentimos como cagados desde arriba de un puente o algo así...
Hablamos de Darwin: para Darwin lo que tomamos como símbolo, que es el niño señalando el frasco de mermelada, era una conducta, el intento de alcanzarla. Esto nos llevó al Papa: lo que considerábamos hasta ahora simbólicamente como gestos volvió a ser literalmente su falta de gestos, su falta de sonrisas...

Susana nos confesó que quiso escribir un diálogo conyugal en solfa en clave antimachista en venganza del que había escrito "El Artista", pero que todo lo que escribía le salía medio haciendo quedar mal parada a la mujer. Rocío presentó tu texto anunciando que no estaba bien y volvimos a hablar de cómo si un hombre se presenta así es un looser, poco seguro de sí mismo y que en una mujer cierta falta de asertividad fishing for compliments pasa por encanto de la feminidad...

 

mi hija cree en ascender por su iniciativa
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Hablamos de "la secta del Fénix", de la fina ironía borgeana y de que no es menos soez que Pinti, salvo en la formulación.

Un alumno se tomó media hora para leernos por qué cree que el mal de nuestra época es la caída de la tradicional autoridad. Si bien no tenía nada de razón en lo que decía y nos hacía perder un tiempo precioso, no me sentí autorizado a interrumpirlo.

Expliqué que tendría que haber, así como en el diario cordobés "La voz del interior" hay un horóscopo para el deportista y otro para el artista, una nomenclatura para evitar todo sesgo de discriminación y otra para insultar con fuerza, no puede ser que si cruzo a una viejita no vidente y alguien me tira el auto encima no le pueda decir "ciego"

Hablamos de Brecht y de Oscar Wilde y esta impensada conexión tuvo dos puntos de articulación: sus diferentes actitudes frente al tribunal y sus propuestas para ofrecer una alternativa al concepto aristotélico de mímesis y de catarsis.

Para lo primero me remití a las desgrabaciones y a las versiones taquigrafiadas en las que se ve al divino Oscar haciendo standup ante un jurado en favor de la aristocracia, contrastando fuertemente con un Brecht (ante el maccarthysmo) que se hace el sordo, el que no entiende la traducción de la pregunta si es comunista.

Ilustramos esto con dos chistes: el de las tres moralejas del pajarito que a punto de morir de frío e inanición es defecado por una vaca: el hábitat bostero le parece genial para sobrevivir, como en su momento a Arruabarrena, y le da tal felicidad que canta de alegría. El canto llama la atención de un zorro hambriento que aprovecha para acudir y lastrárselo ipso facto. La primera moraleja: no todo el que te caga es para hacerte un mal. La segunda: no todo el que te saca de la mierda es para hacerte un bien. Y la tercera, la que sabía Brecht y la que no tomó en cuenta Wilde: cuando estés con la mierda hasta el cuello no digas ni pío.






El segundo chiste se refiere al aspecto que quizá sea más importante en la irritación pública que causó Wilde: su desafío como plebeyo a un marqués, no tanto su elección sexual. En dicho sentido ser gay sería una categoría socioeconómica:

-Cacho, tengo miedo de estar volviéndome gay ¿a vos te parece que puedo estar voviéndome gay, vos que me conocés bien?
-No creo. ¿Te vas de vacaciones?
-¿Con qué plata? Voy a hacer "Santa Terracita" y remojar los huevos en la pelopincho, si es que el perro no me la arruinó del todo
-¿Dónde celebrás tu cumple?¿en el Faena Hotel?
-No me gastes. No creo que haga nada. Capaz le digo a los gomías que vengan con morfi o aprovecho la cuponera y vamos a la fonda esa que te regalan el pollo con papas fritas y ensalada para dos una vez al año
-¿Que coche tenés?
-El 3 cv, es increíble que todavía funque
-Mirá, quedate piola: gay bajo ningún concepto podés ser, en el peor de los casos te estarías convirtiendo en un puto de mierda, pero "gay", seguro que no...

Hablamos de la inversión de los términos como conceptualmente más revulsiva y desde lo formal más sencilla e inercial.

Hablamos de las didascalias del teatro épico de Brecht, contra la idea de que el mismo texto leído por una u otra persona es cómico o no.

ni un solo coya nominado al Óscar

Pronto continúo con la sana alegría amigable, o como lo dicen nuestros amigos los ingleses "gay friendly".

leímos ejemplos diversos de humoristas variopintos...uno de ellos, Keret, y su cuento sobre el killer que tiene que matar al premio Nobel de la Paz:
En el buzón me esperaba un sobre abultado. Lo abrí y conté el dinero. Estaba todo. Dentro del sobre se encontraba también el nombre del blanco, una foto de pasaporte y el lugar donde podría encontrarlo. Solté un improperio. No sé por qué,  ya que soy un profesional, y de un profesional no cabría esperar un comportamiento así, pero la palabrota, sencillamente, se me escapó de la boca. No, no me habría hecho falta leer el nombre, porque había reconocido a la persona de la foto. Grace. Patrick Grace. El premio Nobel de la Paz. Un hombre bueno. El único hombre bueno que yo había conocido en mi vida y, con toda probabilidad, el hombre más bueno del mundo.
Con Patrick Grace me había visto una sola vez. Fue en el orfanato de Atlanta. Allí nos trataban como animales. Nos pasábamos los días en medio de la suciedad, apenas nos daban de comer, y si a alguien se le ocurría abrir la boca lo azotaban con el cinturón. Y a menudo, también, aunque nadie la abriera, el cinturón caía sobre nosotros. Cuando Grace fue, se cuidaron de lavarnos, y lo mismo hicieron con esa cloaca que ellos llamaban orfanato. Antes de que entrara Grace, el director nos instruyó bien: el que se queje de algo lo pagará después. Todos habíamos recibido ya lo suficiente como para saber que no estaba exagerando. Cuando Grace entró en nuestras habitaciones nos mantuvimos callados como muertos. Grace intentó hablar con nosotros, pero apenas le contestábamos. A medida que íbamos recibiendo el correspondiente obsequio, volvíamos junto a la cama. Al darle las gracias, él alargó la mano hacia mi cara. Me encogí. Creí que me iba a pegar. Grace me revolvió el pelo con una delgada caricia y sin decir nada me alzó la camisa. Por aquella época yo había abierto mucho la boca. Grace lo pudo apreciar en mi espalda. Al principio se quedó callado, pero después repitió varias veces el nombre de Jesús. Finalmente me volvió a bajar la camisa y me abrazó. Al abrazarme me prometió que nadie volvería a pegarme más. Yo, claro está, no lo creí. Nadie es bueno contigo porque sí. En aquel momento pensé que era una treta. Sospechaba que en cualquier momento se iba a sacar el cinturón para pegarme. El rato que me estuvo abrazando lo único que yo quería era que se marchara. Se marchó, y aquella misma tarde cambiaron al director y a todo el equipo. Desde entonces nadie más volvió a levantarme la mano.
A Patrick Grace no volví a verlo, pero leí mucho sobre él en los periódicos. Sobre toda la gente a la que ayudaba y las muchas buenas obras que hacía. Era un hombre bueno. Puede que el más bueno de la tierra. Él era la única persona en este feo mundo a la que le debía algo. Y dentro de dos horas iba a encontrarme con él. Dentro de dos horas debía meterle un balazo entre ceja y ceja.
Tengo treinta y un años. Durante mi vida laboral he recibido veintinueve encargos. Los he cumplido todos. Veintiséis a la primera. Nunca intento comprender a la gente que mato. Nunca intento comprender porqué. El negocio es el negocio y, como ya he dicho antes, soy un profesional. Me he hecho con un buen nombre, y en mi profesión gozar de un buen nombre es lo único que cuenta. Porque ni aparecen anuncios en la prensa ni se obtienen puntos al pagar con la tarjeta de crédito. Lo único que trae hasta mí al cliente es la absoluta seguridad de que el trabajo va a quedar hecho. Por eso siempre me he cuidado mucho de no rechazar ningún encargo. Quien compruebe mi trayectoria no se va a encontrar más que con clientes satisfechos. Con clientes satisfechos y con cadáveres.
Alquilé una habitación que daba a la calle, justamente en frente de la cafetería. Le dije a la casera que mis demás pertenencias llegarían el lunes y le pagué dos meses por adelantado. Me quedaba una media hora hasta el momento en que había calculado él iba a llegar. Monté el rifle y gradué el visor de infrarrojos. Me quedaban otros veintiséis minutos. Encendí un cigarro. Intenté no pensar en nada. El cigarro se consumió y lancé lo que quedaba de él a un rincón de la habitación. ¿Quién querría matar a una persona como ésa? O el mismísimo diablo o un loco. Yo conocía a Grace, él me abrazó cuando yo todavía era un niño, pero el negocio es el negocio. Si te dejas vencer una sola vez por los sentimientos, estás acabado. De la alfombra que había en la habitación empezó a salir humo. Me levanté y pisé la colilla. Dieciocho minutos más, dieciocho minutos más y ya estaría. Intenté pensar en fútbol, en Dan Marino, en una puta de la calle 42 que me la mama en el asiento delantero del coche. Intenté no pensar en nada.
El llegó puntualmente a la hora; lo reconocí por la forma de andar, como si flotara, y por el pelo, que le llegaba hasta los hombros. Se sentó en una de las mesas de la terraza, en el sitio más iluminado, de manera que quedaba completamente de cara a mí. El ángulo de visión era perfecto. La distancia, media. Ese disparo podría hacerlo con los ojos cerrados. El punto rojo le apareció junto a la sien, un poco a la izquierda. Lo corregí hacia la derecha todo lo que pude y contuve la respiración.
Justo en ese momento pasó por allí un viejo con toda la casa metida en unas bolsas de plástico, un vagabundo, y es que la ciudad está llena de ellos. En la acera de la cafetería se le rompió una de las astas. La bolsa se le cayó al suelo y de ella salió rodando todo tipo de porquerías. Vi cómo a Grace se le tensaba el cuerpo por un instante, cómo torcía la boca muy ligeramente para enseguida levantarse a ayudar. Rodilla en tierra sobre la acera recogió periódicos y las latas vacías y las fue metiendo en la bolsa. El visor no había perdido el encuadre ni por un segundo. Su rostro era mío. Llevaba el punto rojo del visor grabado en medio de la frente como una joya hindú. Su rostro era mío, iluminado como estaba por la sonrisa que le brindaba el viejo. Como los cuadros de los santos que cuelgan de los muros de las iglesias.
Dejé de mirar por el visor. Clavé la mirada en el dedo del gatillo. El dedo se deslizaba en paralelo al guardamonte, tieso, casi retirado, sin intención alguna de actuar, no tenía sentido seguir haciéndome ilusiones, porque el dedo, sencillamente, no lo iba a hacer. Acerrojé el arma echando el seguro hacia atrás. El proyectil se deslizó fuera de la recámara.
Bajé a la cafetería con el rifle en la maleta. En realidad ya no era un rifle, porque había vuelto a convertirse en cinco inofensivas piezas. Me senté a la mesa de Grace, enfrente de él, y le pedí un café a la camarera. Grace me reconoció de inmediato. Yo era un niño de once años la última vez que lo había visto y, sin embargo, me reconoció sin dificultad ninguna. Hasta se acordaba de mi nombre. Dejé el sobre del dinero encima de la mesa y le dije que alguien me había contratado para que lo matara. Intenté comportarme con sangre fría, que pareciera que ni por un instante había sopesado la posibilidad de cumplir con el trato. Grace se sonrió y dijo que ya lo sabía. Que era él mismo quien había mandado el dinero en el sobre, que deseaba morir. Me puse a tartamudear un poco. Le dije que porqué. Le pregunté si padecía alguna enfermedad incurable.
—¿Una enfermedad? —se rió—, pues algo parecido. —Y al decirlo se le volvió a torcer la boca, como antes, con el mismo gesto que le había visto desde la ventana, y después se puso a hablar—. Desde niño padezco una enfermedad. Sólo que nadie ha intentado curármela, a pesar de que lo síntomas están muy claros. Les regalaba a los otros niños mis juguetes, nunca mentía, nunca robaba nada. Incluso en las peleas del patio de la escuela nunca tuve la tentación de devolver los golpes, sino que siempre me cuidaba de poner la otra mejilla. Mi bondad convulsiva sólo fue empeorando con los años, pero nadie quería ayudarme. Si, por ejemplo, hubiera manifestado una maldad igual de compulsiva, enseguida me hubieran llevado al psicólogo para intentar detenerla. Pero, ¿Cuándo eres bueno? A la sociedad le resulta muy cómodo ver siempre satisfechas sus necesidades a cambio de alguna que otra expresión de asombro y unos pocos halagos. De manera que yo no hice más que ir de mal en peor. Tanto, que hoy ya no soy capaz de comer sin que, en cuanto me meto el primer bocado en la boca, no esté buscando a alguien con más hambre que yo para que se termine la comida. Y por la noche no consigo conciliar el sueño, porque ¿cómo va uno a pensar en dormir tranquilamente en Nueva York cuando a veinte metros de la casa de uno hay personas congelándose en los bancos de la calle?
Aquel gesto torcido volvió a apoderarse de la comisura de su boca y todo el cuerpo le empezó a temblar.
—No puedo seguir así, sin dormir, sin comer, sin amor. Porque ¿a quién le queda tiempo para amar con tanto sufrimiento como tenemos a nuestro alrededor? Esto es una verdadera pesadilla. Tienes que entender que yo nunca quise ser así. Es como estar endemoniado pero al contrario, como si estuvieras poseído por un ángel. ¡Maldita sea! Si por lo menos se tratara del diablo, hace ya tiempo que alguien se habría ocupado de acabar conmigo, pero ¿así? —Grace soltó un breve suspiro y cerró los ojos.
—Escúchame bien —continuó—, todo el dinero está aquí. Tómalo. Sube a cualquier balcón o azotea y acabemos con esto. Es que yo no puedo hacérmelo a mi mismo, y cada día que pasa es peor. Para mí, sólo el hecho de haberte enviado el dinero, de mantener esta conversión contigo —y se enjugó el sudor de la cara— me resulta difícil, muy difícil. No estoy muy seguro de tener el valor de volverlo a hacer. Así que, por favor, sube a cualquier terraza y acaba con esto. Te lo suplico.
Me quedé mirándolo. Vi su torturado rostro, como el de Jesús en la cruz, exactamente igual al de Jesús. No dije nada. No sabía qué decir. Por lo general siempre tengo la frase adecuada y lista para ser disparada, sin importarme que sea contra un cura confesor, una puta o un agente federal. Pero, ¿con él? Con él me había convertido de nuevo en el niño asustadizo del orfanato que se encoge ante cualquier gesto brusco. Se trataba de un hombre bueno. El Hombre Bueno, nunca sería capaz de liquidarlo. De nada serviría intentarlo, porque el dedo, sencillamente, no iba a doblarse.
—Lo siento, señor Grace —susurré al fin—, es que sencillamente no…
—Sencillamente no puedes matarme —sonrió él—, no te preocupes, quiero que sepas que no eres el primero al que le pasa. Dos más ya me han devuelto el sobre antes que tú. Según parece forma parte de la maldición. Sólo que tú, con lo del orfanato y todo eso —añadió, mientras se encogía de hombros—, como cada día que pasa estoy más débil, no sé muy bien por qué había pensado que podrías devolverme el favor.
—Lo siento, señor Grace —susurré, con lágrimas en los ojos—, si yo pudiera…
—No te preocupes —dijo—, lo comprendo. No pasa nada. Deja la cuenta —sonrío al ver el billete que yo había sacado—, que invito yo. No admito discusión. Además, ya sabes, tengo que invitar yo, porque es como una especie de enfermedad.
Empujé el arrugado billete de vuelta al bolsillo. Le di las gracias y me fui. No había dado más que unos pocos pasos cuando oí que me llamaba: había olvidado el rifle.
Volví a cogerlo. Me maldije para mis adentros porque me sentía como un aficionado.
Tres días después de aquello, en Dallas, le disparé a cierto senador. Fue un disparo complicado. Doscientos metros, medio cuerpo, con el viento de lado. Murió antes de tocar el suelo.


hablamos de algunos males de nuestra época: la pérdida de autoridad, la prolongación de la adolescencia, 

el mal de lo políticamente correcto como medida superficial



recomendé escribir acerca de cómo sería ser un asesino a sueldo y matar a Macri o a quien se desee-hay quienes no sin íntimos deseos de asesinarlo, verían comprometidos sus trabajos

Daniel juntó genialmente dos consignas y nos propuso matar a su ex

recomendamos la técnica de mezclar noticias
surgió lo de la niñera que en Rusia fue detenida en el subte con la cabeza de un bebé y la inauguración de las sesiones ordinarias y una alumna dijo que Macri hace que todos los demás caminemos con nuestra propia cabeza en una bolsa, que los precios de hoy te cortan la cabeza...

Entonces conté un chiste de humor absurdo para tratar de que hagan un humor disparatado y sin denuncia, sin tanto significado...el de los hombres que viendo que una mujer pide auxilio porque se incendia su casa se invitan mutuamente a socorrerla: -te cedo el privilegio -Por favor, faltaría más...

Finalmente uno le dice al otro: -te hago una adivinanza y si adivinás la rescatás vos, no quiero después de todo abusarme y aprovechar de ir a rescatarla sin darte una oportunidad justa...
-Dale
-Es un animal que tiene cuatro patas, bigote, dice MIAU, sale de noche, toma leche, caza ratones, tiene miedo a los perros...
-¡cocodrilo!
-muy bien, acertaste


Debatimos acerca de si realmente trasciende las explicaciones freudianas del chiste, dado que en rigor hay el deseo de no ir un carajo a ayudar a la mina y por supuesto tuve que citar a Karl Popper y lo del problema freudiano de su "todopoder explicativo".

Joaquín ahondó en la problemática de los roles que se asignan a varones y a nenas, parodiando la mirada que pesa sobre él: 



Hola a todos, aquí va la presentación. No sé si enviar o no el diálogo conyugal. Estimo que nuestro querido Martín preferirá la presentación oral. 

Abrazo, 

Joaquin 
No sé hacer trabajos manuales. Tampoco
me interesa aprender: me canso y me salen callos en las manos. Soy sociólogo, entonces tendría que decir algo así como que soy un típico espécimen de la clase media universitaria: una bola de nervios con escoliosis, que fuma y sabe hacer planillas de Excel. Un espécimen de la clase media que no ha experimentado movilidad social alguna: ni ascendente, ni descendente. Sencillamente se ha dedicado a administrar, con mayor, o menor desacierto, la herencia que le deparó nacer: disponibilidad de tiempo y dinero (lo que vendría a ser lo mismo), para permanecer ocioso en una institución académica. Tiempo, dinero, y la disposición de asistir a una institución académica. ¿Se duerme con la explicación? La sociología tiene esa propiedad soporífera para el público lego. A lo que iba, es que no sé hacer trabajos manuales, y no sé hacerlo, no como consecuencia de una incapacidad congénita en los brazos. No sé hacerlo porque mi padre tampoco realiza trabajos manuales, entonces nunca me vinculé con los trabajos manuales, y por ende, no sé hacer trabajos manuales. Mi madre es ama de casa, y por transición, ya que en el seno de mi grupo familiar, no tuve un referente en lo concerniente a los trabajos manuales, me socialicé en la cocina. El aspecto problemático de todo este asunto, es que puedo cocinar una deliciosa tarta de zapallitos, pero no arreglar un motor. Y ya sabemos cuál es la jerarquía que ocupan ambos menesteres en la escala de masculinidad más rasa: claramente el motor se encuentra por encima de la tarta de zapallitos. Con el agravante de que solía ser vegetariano. Y señalo, “solía serlo”, porque lo fui hasta que solicité una ensalada en un comedor de camioneros y casi soy linchado por una turba de trabajadores manuales que, al grito de “Matemos al putito de la ensalada”, pretendían acabar con la vida del trabajador de servicios vegetariano. Ex vegetariano rehabilitado a fuerza de puños. Por las dudas aclaro: el episodio en el comedor de camioneros es ficción. Y que haya formulado ese ejemplo, obedece no sólo al interés por ilustrar el estrecho vínculo que algunas pobres cabecitas establecen entre el vegetarianismo y la ausencia de atributos masculinos, sino también a que no sé hacer trabajos manuales. Lo cual me aleja de una relación inmediata con la materia, y me coloca en el plano de la divagación acerca de la materia. De ahí la capacidad de formular hipérboles. Lo cual me valdría, valiéndome de otra hipérbole, otra golpiza en el comedor de camioneros. Resumiendo, estaría flojo de papeles según los criterios de masculinidad más recalcitrantes. Sólo flojo de papeles, porque en definitiva soy heterosexual. Sin embargo, no practico una heterosexualidad demasiado ostentosa, rimbombante, al estilo trabajador de la construcción tomándose la entrepierna en plena vía pública ante el paso de una hembra. Tampoco llevo en la sangre la épica del Casanova, ni la capacidad de ornamentar los relatos de mis escasas conquistas amorosas con detalladas descripciones viscosas. Una sexualidad decente, según mis propios parámetros. Una sexualidad propia de un virgo, según los estándares de masculinidad más exigentes. Sería algo así como sostener que hay un hueco en la performación de mi masculinidad. Ignoro los rudimentos de la disciplina psicoanalítica, pero estimo que la mera enunciación de la presencia de un hueco en la masculinidad constituiría una evidencia más que concluyente para que Freud afirmara que inconscientemente tengo deseos imperiosos de que me rompan el culo. Lo cual colocaría a Freud en línea con la turba del comedor de camioneros. Afortunadamente, hace un año y medio me mudé a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde prolifera una sub especie masculina que se depila, utiliza cremas para el rostro, bermudita de jean desflecada, y bigotito a lo Freddy Mercury. Entonces, tranquilizadoramente me digo a mí mismo: “Esta ciudad, está llena de putos”.


Rafa además de obsequiarme un impreso enviado desde la Biblioteca del Congreso lo que podría constituír la primera payada humorística de nuestra patria, hizo los deberes y trajo su presentación:


Estimado Martín:

                Puesto a entregarme a la tarea que nos encomendaste acerca de escribir un epitafio, no pude menos que hacerme algunas preguntas, quizás pensando en esto de no defraudar a la audiencia. Por ejemplo ¿quién vendría al cementerio de la Chacarita a visitar mi tumba?
Al principio supongo la visita de mi compungida esposa acompañada de nuestro perro ("ya que estamos, que salga a dar una vuelta"), con lo que mi primer impulso sería grabar un
archivo de audio que se activara automáticamente cuando algo o alguien pisase el pastito: ¡Indio, no!
De ilusos mi pensamiento. Por el perro y por mi esposa.
La visita de mis amigos, aquellos que durante el velatorio enarbolaron consignas
tales como: "y, ¡fumaba como un escuerzo!", "y, ¡comía como un cerdo!", "y, ¡lagarteaba todo el día!", supone otro perfil de epitafio:

Auspicia este espacio "National Geographic, www.nationalgeographic.com.

                El papel  relevante que adquiere el contexto socio-cultural o el entorno, es también materia de reflexión. En el cementerio de Flores:

Gracias por su visita. El occiso no se hace responsable por daños, robo, violación y/o vejámenes ocurridos en el predio, en ocasión de la misma.

                Pero no se puede dejar contento a todo el mundo, por lo tanto, trato de estimar la "clientela" que durante un par de meses habrá de visitarme.

A mis esposa:
Acá estoy. Ya sé, aique cortar el pasto, aique poner agua en los floreritos, aique...

A mis hijos:
Me fui, boló!     

A mis amigos:
¿Quién pone la casa?, voy con un par de amigos...

En fin, creo que salvando estas dificultades, lo que diría mi lápida es:

Aquí yace Rapa.
Hombre que supo ser un fiel y amante esposo y un padre ejemplar.
Después se olvidó.
Sus últimas palabras fueron "Mary, ¿donde está la pastilla?"
Hablamos del esteticismo de Wilde, de "Contra la interpretación" de Sontag, de la exégesis de "All bad poetry is sincere" y de cómo contra la idea de catarsis aristotélica, Wilde rechaza todo el universo emocional espontáneo y natural para proponer la creación de una percepción en el que la mirada sobre la belleza, sobre el aspecto superficial sea lo más profundo...
Mi amigo personal Matías Puzio, al recomendarnos la película "Brooklin" basada en la novela de Nick Hornby puede arrojar alguna bien combinada luz acerca de esto: 

Brooklyn es la historia de algo que sucedió en los 50: la migración masiva de irlandeses hacia los Estados Unidos después de la guerra. Pero es una historia falsa , como todas las buenas historias que uno busca encontar en el buen cine. No muestra las condiciones reales de explotación en las que vivían los irlandeses en América. Tan sólo las sugiere. Tampoco muestra las condiciones aún peores de las que huían en Europa. Todo en la película es bello. Hasta los contratiempos están estetizados. Cuando la protagonista va a la bella casa de su ex jefa malvada y recibe un disgusto, cierra tras de sí la puerta con enojo. El color de la puerta hace juego con su traje y con el color de sus ojos. La cámara se detiene allí unos segundos para que gocemos sin culpa de ese pequeño y bello mundo. Al ser una idealización, uno es capaz de ver en la protagonista la imagen de nuestras abuelas. Puede encarnar la imagen de todas las abuelas inmigrantes, y eso es lo que emociona. Lo que hace que su historia se vuelva tan íntima. Y que nos identifiquemos tanto con el personaje que debe enfrentar la disyuntiva más grande y extraña de su vida. A Wilde le hubiera gustado esta película que privilegia el preciosismo de la forma antes que la precisión histórica. Hacer cine no es fácil. Uno debe negociar con el espectador, las reglas de un mundo que apenas dura dos horas. Con apenas unas pinceladas impresionistas, Brooklyn nos lleva a sentir nostalgia por un pasado que nunca sucedió.




Hoy, a pesar de todos los buenos augurios, tuve que retirarme del aula con R6h5 a los lagrimones.
"En el futuro, todos vamos a ser reemplazados por robots"-se nos suele decir.
Pero R6h5 no parece capaz de reemplazar ni a un pepino.
Tres horas perdí en la denominada "adaptación" porque el gran procesador de que dispone considera más útil farmear bitcoins que conocer el nombre de sus compañeros y aprender a escribirlos en el pizarrón después de entonar "Aurora".

Le digo: -¡R6h5, tenés que forjarte un porvenir! Correr algoritmos en un rincón ¿de qué te sirve?

No me contesta.

Está con poca batería porque lo enchufé a las siete de la mañana y quedó la app de facebook abierta...

Aunque es portable no se porta muy bien, más bien parece insoportable. Estuvo enchufado y conectado con la idea de conocer a sus nuevos amiguitos y cambiar el chip de la colonia: "patria sí, colonia, no"; "nunca colonia ni perfume, amo mi tierra"
Ahora insiste con más coolers. Le dije que ya era suficiente por hoy. Con el disipador alcanza y sobra. Me pregunto si nuestros abuelos tuvieron problemas parecidos para educarnos. Cientoveintiocho mil resultados como respuesta.
Andrea Rincón no conforme con declarar que ahora le gustan las mujeres, ha asegurado que encuentra bellísima a Silvina Luna.
Esto arroja una inquietante luz sobre el nombre de la nueva salita de jardín de mi hijo: "El gato que quería comerse a la Luna"
Eze mira el encuentro entre el Papa y Macri me dice: -Ahí están los dos presidentes ¿cómo se llamaba el que no era Macri?
-El Papa
-Sí, ya sé, pero el verdadero nombre
-Jorge Bergoglio
-No, pulo, de verdad, basta de bromas (me llama "pulo" como derivación de la pronunciación de Helena de "chulo", calificativo castizo que no sé en qué momento de penumbra parezco merecer u obtener al menos)
-Francisco
-Eso es, no me acordaba. Francisco es su verdadero nombre y papa es su apodo
Ezequiel y Helena se bañan: 
tiran todos los shampoos muertos de risa...al levantarse, Helena hace sin proponérselo una gran burbuja con su brazo y Eze le pregunta dónde aprendió a hacerlo...pide perdón por haber generado semejante derroche. Lo felicito por ser un niño educado que sabe pedir perdón. Me dice que además sabe dar el perdón y que conoce gente que no sabe perdonar. Trato de recordar una frase de Simone Weil que decía algo así como que perdonar es deshacer lo imposible. Le explico que cuando alguien pide perdón capaz sí había querido hacerlo, pero ahora ya está psicológicamente en una instancia en la que quiere no haberlo hecho. Me dice que quiere no haber tirado el shampoo, si bien estuvo buenísimo hacerlo. Me propone rellenar los envases con shampoo casero y le aclaro que lo único casero que puedo hacer es yogur. Me recomienda lavarme el pelo entonces con yogur pero el líquido. Helena manifiesta su súbito deseo de tomar yogur. Ezequiel me dice que desearía que yo invente que Macri sea bueno porque quiere conocer a Antonia. Me guiña un ojo. -Tiene cuatro ¿no?...Como yo. Me debe llegar por acá...

Este es mi perrito "Teri", mi objeto transicional según Winnicot, el símbolo que me permitió entrenarme en proteger a futuros hijos.

Viendo que desde el pozo desenterrado de mi feliz infancia, ya mis cachorros están maduros o mejor dicho debidamente indefensos como para valerse de él, se los otorgo.

Este perro acompañó casi la totalidad de mis cuarenta años de vida sufriendo muy pocos cambios (hubo que coserle un cierre en lugar de los botones originales), conservando el nombre que le di por una mala inteligencia de los osos que ofreció en una campaña Teddy Roosvelt, habiendo servido de títere y protagonista de aventuras en la instancia en la que mi hermana podía creer que ciertos caramelos que vendían en un kiosko de cinco cuadras provenían de África...

Mis hijos lo ven sin atesorarlo con infinta valoración, como yo esperaba. Creo que la cuidada y longeva vida de Teri va a transitar una etapa en la que posiblemente sea olvidado, cortajeado y transmutado, en definitiva, en un juguete actual: hecho para no durar más de lo que tarda en salir otro mejor.
Todo esto (como todo en general) me hace acordar a un chiste, la manera en que no agradecen mis hijos especialmente que les confíe a mi minuciosa, sostenida y reverentemente amado Teri:
el inglés vuelve millonario de su exploración del África
¿qué hiciste? le pregunta el amigo
fui atrapado por una tribu y cuando estaban por comerme les pedí que me dejaran prepararles una sopa de cebolla
tuve muchísima suerte, no la conocían
me convirtieron en una especie de prócer y llenaron mi barco de oro y diamantes para agradecerme
entonces el otro llena su barco de ajo, llega, se deja atrapar por los antropófagos y cuando están por comerlo dice "esta salsa con la que me van a comer es un poco sosa, déjenme mostrarles un condimento que me he tomado la libertad de traer"
y les prepara una sopa de ajos
están tan contentos los caníbales que en su honor erigen un monumento mayor que el de su antecesor y le dicen ¡vamos a llenarte el barco de oro! ¡¡¡no, no, eso es poco, vamos a llenarte el barco de diamantes!!
finalmente a poco de zarpar, los nativos vuelven a abrazarlo y le aclaran: estamos tan pero tan agradecidos que te llenamos el barco de cebollas!!!

Cal Laurent Cierre por botones... es un pequeño cambio para el oso, pero un gran salto para la mercerídad..

Martín Brauer en realidad puede llegar a ser visto como un cambio pecaminoso por los amish
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Cuando visité Olimpia, Grecia, el guía turístico dijo "antes interrumpían las guerras, para celebrar los juegos olímpicos, ahora interrumpen las Olimpíadas para seguir haciendo la guerra".

No solo tenía razón: tenía un modo persuasivo de comunicarlo, una técnica que algunos gramáticos denominan "zigzagueo" y otros "metátesis".
Ejemplos serían: "No fue el hombre hecho para el sábado, sino el sábado para el hombre" (Jesús), "No es que hasta las estudiantes universitarias tengan que prostituírse en Cuba, sino que hasta las jineteras tienen nivel académico" (Fidel), "No pienses en lo que América puede hacer por vos, sino lo que vos podés hacer por América" (Kennedy), "Es mejor un final caótico que un caos sin fin" (Von Stauffenberg), "No es la conciencia individual la que produce el ser social, sino el marco comunitario histórico quien genera la ilusión de convicciones íntimas" (Marx), "Los que quieren cambiar al mundo son insoportables pero se vuelven encantadores ni bien el mundo los cambia a ellos" (Oscar Wilde); refranes: "Lomo para los cogotudos, cogote para los que se desloman"; "Es mejor perder un minuto en la vida que la vida en un minuto"; "Hay que comer para vivir y no vivir para comer"; "Acordate de que para el mundo sos alguien, pero para alguien sos el mundo" y todos los no es lo mismo ("no es lo mismo un rancho en la China que una china en el rancho" sería un botón de muestra excepcionalmente decoroso).Stella Campbell diciendo a Shaw que tengan un hijo para que salga con la belleza de ella y la inteligencia de él podría ser incluida desde el momento en que él se preocupa si sale con la inteligencia de ella y la belleza de él...
Vamos a seguir investigando con facilidad y felicidad que es difícil pero importante descubrir que lo importante no es difícil, que el juego de palabras se logra relajándose y no concentrándose y que la dicha-complementariamente- se alcanza entregándose con tanta intensidad a una actividad exterior que se la vive casi como pasiva, sin esfuerzo.
Todo esto en el marco de un curso de humor avezado que ha besado otras bocas en busca de nuevas ansiedades:

ya te podés "apuntar", como diría la jerga del "disparate":

Taller Cómo hacer el humor con palabras
Miércoles de 20 a 22 a 20hs / 8 clases
Comienzo Miércoles 30 de marzo
Final Miércoles 18 de mayo
Tucumán 3035 - Aula 15 - primer piso

Siempre recuerdo cómo cantaba desafiante "Barro,tal vez" de Spinetta en ese hotel de Olympia..."Barro, tal vez" y "Quizá, encero" y "Si quiero, lavo", un hotel que barrió con todo lo conocido en materia de confort: me dijeron, dado que se me habían acabado las dracmas: "este es el Hotel Olympia: O limpia o se va..."









En la foto se me puede ver con una amiga alemana, en mi más tierna infancia, aunque para Freud la infancia es menos capaz de empática ternura y sensibilidad contra la crueldad que la edad adulta. Es raro que "la vida es bella" haya encantado a tantos psicoanalistas. Una versión freudiana ¿no obligaría a Benigni a decir sin eufemismos protectores: "amasijan gente masivamente, jajaraja, ja, ¡qué divertido!"?

Quería en esta oportunidad distraer vuestra atención porque el 1 de marzo de 1938 apareció una indignada respuesta en "Mundo Israelita" (cuyos archivos exhumo para un trabajo que me encargó la Amia) a una declaración oficial boliviana en la que se denegaba la bienvenida al pueblo judío...me resultó por supuesto políticamente correcto que se repudie el antisemitismo, especialmente en semejante época de persecución eliminacionista. El problema es que el autor de este artículo no se limita a condenar esta condena, sino que pasa al ataque, lo cual ya me hizo reír. El argumento que esgrime es en sí mismo nazi: los alemanes nos discriminan, es cierto, pero han dado un Goethe y un Beethoven. En cambio estos negros bolita ¿qué se creen?

Espero pronto tener tiempo de desarrollar muchas ideas que estuve discutiendo con intelectuales alemanes y judíos acerca de las diversas y no discriminadas discriminaciones. Una alemana feminista que detecta "microsexismo" en cada frase del estilo "sos más linda cuando sonreís" no termina de entender mi argumento de que solo voy a sentir que terminamos con la violencia machista el día en que a semejanza de cuando un hombre se declara sexualmente insatisfecho y protesta porque su pareja no lo complace, consideremos a la mujer que diga eso una idiota que ni conoce bien sus propias posibilidades físicas, ni sabe comunicar a la persona con quien tendría que tener esa índole de intimidad la modalidad más atinada para su deleite.
De momento consideramos a una chica que se muestra amargada por el pésimo desempeño de su consorte, si es bella, "un desperdicio" a quien podríamos hacerle ver las estrellitas y hacer vibrar y elevar al séptimo cielo de infernales delicias si no hubiera tenido la leche de estar con el inepto de su marido...

Veamos ahora lo de los analfabetos bolivianos y su acto de racismo barbárico:

El gobierno de Bolivia en un decreto emitido días pasados por intermedio del departamento de propaganda, hace saber al mundo que el país está abierto a todos los extranjeros, con excepción de los chinos, judíos, gitanos y negros.
Sin ánimo de ofender al pueblo del altiplano, cabe preguntarse si realmente los tres millones que lo componen se consideran superiores al viejo tronco de Israel, que tiene en su haber las tres grandes religiones que profesa la humanidad civilizada y el de haber legado a la humanidad el monumento moral más grande de todos los tiempos. Pero el pueblo judío no vive solamente de las glorias del pasado. En los 6000 años de su historia no ha cesado de enriquecer la cultura con aportes constantes, cualitativa y cuantitativamente muy superiores a los que correspondería a su proporción numérica, ¿puede invocar iguales o parecidos títulos Bolivia?.
Sería absurdo pretenderlo de una nación joven y poco numerosa. No cabe duda que esa nación enriquecerá el patrimonio común de la humanidad con la parte que le corresponde en el transcurso del tiempo, porque no hay raza, pueblo, ni nación específicamente inferiores.
Pero mientras no lo haya hecho y siga contando con una gran mayoría de analfabetos entre sus habitantes, una mínima parte de los cuales solamente es de origen europeo, no tiene derecho a inferir el gratuito agravio con que ofende a los judíos.
No debe olvidar el pueblo de La Paz que el Dios que venera su pueblo era judío también, salvo que acepte la tesis nazi de que Jesús era hijo de un legionario germánico.
Los judíos no han mostrado hasta ahora gran inclinación por dirigirse a Bolivia y las pocas familias que allí residen, seguramente no han llevado el país a la ruina. No son ellos los que lo han arrastrado a la desastrosa guerra del Chaco, y mucho menos, los que causaron su ruina. Por eso, su gobierno podía haberse ahorrado el imprudente gesto de humillarlos sin motivo. No olvide Bolivia que también ella necesita el apoyo de la opinión mundial. Y el mejor modo de lograrlo no consiste en agraviar injustamente a otros pueblos. Por lo demás, no es el gobierno de este estado el más indicado para cobijarse bajo el pabellón racista germano, pues debe tener presente lo que el señor Ley, fuehrer del frente de trabajo, dijo de los países sudamericanos, con referencia especial a Bolivia, al intervenir en una conferencia internacional del trabajo, organizada con los auspicios de la Sociedad de las Naciones.
En esa oportunidad,el jefe nacionalista manifestó que le parecía indigno intervenir con los delegados sudamericanos, que representaban a los pueblos idiotas.
(p.3 "El racismo en una versión boliviana", Buenos Aires, 1 de marzo de 1938, MUNDO ISRAELITA)

Mirá, acá lo postée en Facebook. "404. File not found" me dijo el otro día. Lo mandé al grupo también porque me emocioné. Ya sé que no está bien presumir de lo que hacen los hijos pero sí, me emocioné. Y hasta puso un ícono de que no encontraba el archivo. Así que te podés imaginar. Que tu hijo, que hace unos meses nomás no te podía ni hacer un ping al 128.0.0.1 de repente te diga algo así, es una cosa que no sabés. Así que fui y lo postée. Veinte me gusta tuvo, en seguida. De Byron, no, por supuesto, porque su pibe no tira ni un "hello world", ni aunque se lo escribas por línea de comando. Y sí, no está bien hablar de lo que hacen los chicos de los otros pero con todo lo que me dijo Byron cuando mi nene se colgó durante la presentación del jardín y hubo que salir a reiniciarlo se lo merece. Así que bueno, ahora de a poco le vamos a ir enseñando el ftp, a ver si se puede bajar algún archivo para jugar con los compañeritos. ¡A ver, Byron, que me vas a decir ahora, cuando tu nene esté peleando para sumar dos hexadecimales y el mío ya esté farmeando bitcoins!



Buenas noches, damas y caballeros, nos visita en nuestros estudios el ganador del Oscar por “Yo tengo todo lo que a las guachas las vuelve locas”, Monsieur Ali Thosis, es un placer tenerte en estos estudios, bienvenido a la Argentina

-Gracias...acabamos de llegar de los EEUU, no esperábamos ganar, sabíamos que había películas en las que los actores engordaron mucho para sus papeles, no era fácil la competencia

-Sí, como bien dices o como bien decís, acá los porteños usamos el “vos”

-Ya lo sé, me llegan muchos mensajes de “vos”

-Eso es un peligro, creo que tecnológicamente ya estamos en condiciones de a partir de un mensaje de voz emular cada fonema y hacerle decir por ejemplo al Papa que el trabajo es un clavo o a la esposa de Macri que el trabajo es clavo…

-Yo creía que la película que se iba a alzar con a estatuilla era “Coquette”, el documental sobre la lesbiana anoréxica víctima del genocidio armenio que es rechazada por su familia por querer adoptar a un vietnamita al que siempre le duele la garganta y moquea...cuando la vi recuerdo que le di un puñeazo a mi asistente de dirección, que jamás me dijo que los travellings podían ser fundidos a primeros planos en ralenti, cosa que nos hubiera venido de perlas…

-¿O sea que la innovación cinematográfica que se te atribuye…?

-Es parte del desconocimiento, sí, vos pensá que venimos de áreas algo alejadas del cine, yo me dediqué durante cuarenta y cinco años a romper farolas con mi sombrero disfrazado de señora para canciones infantiles, entonces traducir eso a lenguaje cinematográfico era un desafío…
-¿Qué me podés decir de la corrección política?
-Bueno, estamos viviendo en la era de mayor auge de la corrección política...yo para volar a la Argentina, después de que el cameo involuntario no pudiera ser suprimido, tenía derecho a que me pague el pasaje la Academia de Protección al Rinoceronte Albino, como usted sabe el rinoceronte que no nace con su coloración natural está expuesto a los predadores y la ley indica que le asignen el pasaje gratuito a todos y a cada uno de quienes lo solicitan...o sea que me correspondían tres dólares, porque todos los demás postulantes también recibían, por correcicón política, el financiamiento, los devolví pero solo están destinados a los que hayan ganado el Óscar a la mejor película que retrate el drama de los rinocerontes albinos cuando son desarraigados de sus jardines privados y forzados a asistir a la escuela pública con albaneses
-¿No son muy estudiosos los albaneses?
-Muy, demasiado, el problema de los rinocerontes no alfabetizados es desgarrador cuando compiten con albaneses que pugnan por asimilarse siendo todavía bastante homofóbicos...hay que enseñarles a respetar la diversidad y que está mal la fantasía de violación, porque es patriarcal y falocéntrica pero no está mal la fantasía de ser violada, siempre y cuando sea la fantasía, es decir, todo muy estetizado y el violador es Ricky Martin en una isla del Caribe, que te venda los ojos y te esposa las manos, pero no te pega...o a lo sumo te droga pero mismo la droga no te pega…
-¿Podría contarle al público que todavía no vio la película de qué trata “Yo tengo todo lo que a las guachas las vuelve locas”?
-Desde ya: la historia comienza en una capilla benedictina del siglo quince. no era el plan original, pero no había presupuesto para más, donde un adicto a la filatelia descubre una cura para la lambada…
-Pero nos interesa llegar al tema del alienígena que quiere ser aceptado y que busca la aprobación…
-Esa sería la historia paralela, lo que pasa es que nosotros la filmamos en un plano secuencia con un gran angular que hizo que la crítica la tomara por el leit-motiv. No creíamos que algo tan trillado como la historia del alienígena que busca triunfar como cantor en Broadway después de desactivar tres bombas termonucleares pudiera todavía despabilar emociones en el público acostumbrado a un erotismo francamente pornográfico...Pero tuvimos la suerte de que lo interpretara Philomena Salmos, considerada para muchos “el genital” del planeta…
-¿Qué le diría a la comunidad afroamericana y a la islámica que reclaman la prevalencia de desgarradores títulos tales como “La emancipación púrpura renovada” y “Alá por aquí no pasó”?
-Entiendo que ellos pensaban haber abrazado una causa noble inapelable. Pero los invitaría a ver mi film. El extraterrestre que nosotros mostramos después de un largo período de flirteo y off the screen, es un extraterrestre judío y latino, que en su planeta no podría jamás llegar a conquistar el corazón de la cirujana Philomena Herns. Su receta para hacer tiramisú fue bosquejada en una puerta de chapa con un fósforo quemado en una cárcel común como prisionero de guerra, después de haber sufrido la tortura de la policía de Nueva Guinea Ecuatorial a causa de su apoyo a la causa de los boers. No quisimos poner mucho el acento sobre el aspecto estoico de Lambert, después de haber donado su mansión a diecinueve familias de huérfanos guatemaltecos porque nuestra idea era subrayar su rechazo a la música dodecafónica, que como usted recuerda, lo lleva a sufrir el exilio y la castración por parte de la prima hermana de Schostakovich, del todo identificada con el régimen del tirano Faulio en Adalugias con su utopía vernaculista. El tema de la identidad sexual del extraterrestre nos parecía un golpe bajo y si bien, obviamente, su sentirse atrapado en el cuerpo de un antropófago era parte de su patética predilección por comerse una vegetariana, su condición de trisexual no era en sí lo que lo definía como no figurativo a rajatablas. Al momento en que los pelirrojos con claritos lo emparedan, él no tiene una sola palabra en favor de los derechos de los que sufren dolorosas erecciones por fantesear con caños oxidados salpimentados en el noroeste de localidades aledañas, porque para él eso es parte del acervo de la biodiversidad lasciva. Su único pensamiento mientras el bambú hirviente le lacera las uñas es “Margot Kidder no debe convertirse en el nuevo director técnico de Boca Juniors”.
La idea nuestra era que el transfondo de corrección política estuviera insinuado a partir de la vaporosa y desdibujada crisis de representación
-¿Podría explicarle al público no especializado a qué se refiere con esto de “crisis de representación”?
-Bueno, es algo que venimos advirtiendo desde Picasso que creyó con el cubismo que todo podía representarse con cuadrados, claro que en el caso de los gallegos eso no es tan errado…
-Me refiero a la escena en la que el policía le pide los documentos a Jennifer y mientras ella los busca se sucede un coito fuera de cámaras
-Eso es porque hay en la polisemia del juego de seducción mensajes ambiguos y entonces si bien todo parece ser la formalidad de una usual chequeada de datos abusando de un poder pajero, en realidad la atracción de los cuerpos se ve acicateada por la negligente retórica distractora...fue una escena completamente improvisada...provocó el inmediato divorcio de dos de nuestras estrellas
-Usted se ha manifestado en contra de la estigmatización en el campo de las artes contemporáneasy ha declarado en más de una oportunidad su decidida militancia por pinchar los chorizos a la hora de hacer asado…
-Vivimos en tiempos en los que si usted ayuda a una viejita no vidente a cruzar la calle y un idiota le tira el auto encima no lo puede llamar “ciego” porque estaría insultando a la viejita
-El final de “Yo tengo todo lo que a las guachas las vuelve locas” ¿no refuta la noción de que una emoción positiva puede vencer el poder destructor de las monopólicas corporaciones?
-De ninguna manera. La razón por la que nuestra película terminó siendo un musical es para desterrar la tendencia a bajar los brazos ante la pauperización que te sodomiza. Nosotros concebimos el entretenimiento como una terapéutica aplicada al hombre que están en el llano. Si hubiera algún mensaje sería “ni bien bajes los brazos te van a romper la nariz"





De George Steiner:

La historia con la que he estado luchando es sobre un tema mucho más suave. Observo la crisis actual del matrimonio, especialmente ahora que vivimos más tiempo. He tomado demasiadas notas para una historia en la cual un matrimonio se convierte en una profunda amistad, pero por supuesto el deseo ha desaparecido y en cierto sentido el deseo ha desaparecido también porque la amistad no es lo mismo que el amor. El tema gira alrededor de una frase de una carta de Rilke a su esposa que dejó muy tempranamente y a quien en realidad nunca volvió a ver: "Recuerda que en un buen matrimonio uno se convierte en el amante guardián de la soledad del otro". Qué frase tan fantástica. me encantaría desarrollar esa paradoja: que el deseo y la vitalidad del matrimonio tienen una chance mucho mejor de sobrevivir cuando existe una profunda hostilidad

Si "La Razón" pertenece a "Clarín" mis hijos tienen razón en decir que la canción predilecta de Macri es "si yo tengo La Razón y no hay oposición no me quedo con las ganas de..."

1 comentario:

  1. Hola, soy Sandra Mari Soy la persona más feliz sobre la faz de la tierra, después de 6 meses de tristeza y dolor sin estar con la persona que amo, he intentado todo mi mejor posible para asegurarse de que haga feliz a mi amante, pero nunca parece funcionar bien era como estoy haciendo todo en vano, sino todo gracias al Dr. Ogundu va a venir a cambiar todas mis preocupaciones y la tristeza a la alegría. Yo sabía que el gran hombre cuando leí algunos maravillosos testimonios sobre el Dr. Ogundu forma en que ha ayudado a mucha gente en sus problemas de relación que estaba leyendo una revista cuando vi grandes testimonios, así mi situación entonces decidí no perder el tiempo, porque tengo perdido mi amante tanto que decidí contactar con él y compartir toda mi problema con él, que me dijo que no se preocupara que él me está asegurando de que el plazo de 48 horas todo se solucionó yo creía Dr. Ogundu tanto debido a la forma en que ha sido ayudando a muchas personas, mi novio, que me dejó por buena repente respondió mi texto y devuelve mis llamadas y me pidió que por favor le perdona yo estaba tan feliz estoy muy agradecido con el Dr. Ogundu por lo que ha hecho por mí y prometo a declarar su bondad a lo largo de mi vida. Si está allí pasando el mismo problema o cualquier tipo de problema de contactos de este gran hombre en su dirección de correo electrónico: drogunduspellcaster@gmail.com
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la peor opinión es el silencio, salvo...