miércoles

Trémulo acercamiento maravillado al erotismo no figurativo (VERSIÓN SNOB)

 Plotino manejaba una teoría estética que contraría la idea de los estoicos de que la belleza nos impacta por su simetría. Su discípulo Porfirio, cuenta que Plotino después de probar con muchos maestros quedó fascinado con Amonio Saccas, un hombre que se cargaba la vida cargando sacas, bultos en el puerto de Alejandría y aprendió de él a amar una búsqueda ecléctica, a tal punto que abandonó las clases para acompañar al emperador Giordano III a Persia con el fin de familiarizarse con la filosofía hindú, meta que no alcanzó porque el emperador fue muerto y debió escapar. Esta trama, este plot, parece no tener mucho tino, pero su idea del arte como espejo de los caminos puede perfectamente servir de metáfora para trazar un paralelismo con el rediseño de nuestras fantasías sexuales con espejo en el techo...  

El famoso cuadro de Van Eyck que contiene lo que en su Journal André Gide definió como "mise en abyme"con el espejo -el motivo principal replicada a menor escala en un segundo plano, como la noche inventada por Borges en que Sheherezade cuenta su propia decisión de sacrificar su virginidad y salvar a las musulmanas-fue robado a Napoleón por un subalterno del duque de Wellington, que lo regaló luego al rey, hoy puede verse (no al rey, al cuadro) en la National Gallery de Londres. Estaba en España y Velázquez al verlo especuló rápido como si fuera un reflejo con las posibilidades espectaculares que se verían reflejadas en lo especular. El resultado fue "Las Meninas" (de Velázquez). Pero a diferencia del famoso cuadro de Van Eyck, en el de Velázquez el uso del espejo sirve para mostrarnos al pintor de "Las Meninas" de Velázquez pintando el cuadro "Las Meninas" (de Velázquez). Podríamos decir que es como cuando Godard muestra el micrófono o cuando Sancho y Don Quijote critican la primera parte de su mismísimo libro en la segunda. Brecht elaboró todo un concepto nuevo del teatro llamándolo "teatro no aristotélico", buscando que el espectador no se identifique con los personaje, no olvide jamás que asiste a un simulacro y predicando un realismo del mensaje, que se puede transmitir mejor dejando que el espectador piense en lugar de que sienta. Pero no seríamos muy realistas. Velázquez no quería decir a la manera del tango "Cambalache": "Veláz que ez todo mentila", sino que representó su cuadro con pinceladas que disimulaban su condición de pinceladas y el espejo y su propia presencia estaban en función de poner en relieve la verosimilitud o el "Dígalo con Mímesis" que predicaba el famoso discípulo de Platón cuando dijo "están conmigo, o con los terroristas" y la viuda de Kennedy parafraseó "Aristóteles o nazis". 
Platón desterraba de su utópica República a los fabuladores poetas (etimológicamente "hacedores" del mismo modo que "leñador" en griego-xilohopos-etimológicamente es "maderacortador", de donde viene a deducirse que un xilofón de metal es un "madera de sonar de metal") y Plotino discípulo espiritual de Platón explica que si nos gusta algo que no es simétrico-por ejemplo, si me gusta, pongamos por caso y hagan un esfuerzo de imaginación, mi esposa-es porque trascendiendo el mundo de las meras apariencias y sombras lo reconocemos como una de las sabidas y olvidadas ideas que son lo bueno y lo bello y está asido a su propio nombre con la alusión de un alud aunque no saludemos como simétricas las palabras "alúd" y "alusivo".

Aristóteles con su famosa frase "soy amigo de Platón pero más amigo de la verdad" parafrasea la tradición helénica de ser discípulo de un método pero no idólatra de cada desarrollo del maestro. Inserto en su tiempo, no había cuestionamiento alguno a que existe la verdad. Para Platón existe, no la podemos conocer nosotros a la verdad última, pero existe. Es como si dijésemos: "me forjé una fantasía bellísima con los pechos de esta niña que logré levantarme: una vez desnuda comprendí que estos pechos que entreví son los verdaderos y suprasensibles y que en el mundo de las apariencias sigo atrapado en la caverna y veo sombras". Para Aristóteles existe la verdad, de un modo algo menos místico en su estilística argumental: razonando y deduciendo podemos comprender la verdadera forma y consistencia de los pechos de esta niña, ni hace falta observarlos, todo lo contrario, los sentidos nos engañan y la vida contemplativa se ejecuta con los ojos del alma pidiéndole a la niña que se vista para dejarnos libre de horrores la vista. "La diferencia entre un perro y la palabra perro es que la palabra perro no ladra" avanza Aristóteles contra la idea de Platón (la noción quiero decir, no la idea as in "idea") de que en el nombre de la cosa está la cosa y ex nihilo todo el Nilo en la palabra "Nilo". Una idea que aparece en el "Cratilo", uno de los diálogos platónicos y también en la mitología hebrea cuando Dios le contesta algo infantilmente a Moisés que le pregunta su nombre "Soy el que soy " y al "¿cómo te llamás?" "como Me pusieron" porque se suponía que entregar el nombre era ser poseído enteramente. La palabra gramática y la palabra magia tienen la misma raíz en inglés, y también conjuro y deletrear, aunque si siguiéramos en esa línea sin enrojecernos podríamos decir que el concepto nuestro de "red" sirve para los ingleses para designar el color del Mar Rojo.


La historia de la ciencia debe al racionalismo predicado por Platón y Aristóteles todos los años de retraso que a ningún "espíritu de su tiempo" se debieron, al menos para el punto de vista de los determinismos más materialistas. Aristóteles por ejemplo dedujo que las mujeres tienen menos piezas dentales que los varones. No hacía falta que se inventaran robots como para contar con la tecnología necesaria como para mirarle la boca a una mujer y contarle los dientes y hacer lo mismo con un varón y ver si era tan así. Cabe observar que la falta de observación llevaba un volumen de años ya audible de experiencia en tener experiencia en hacer la vista gorda cuando Galileo desde la torre de Pisa tiró el cuerpo de Nisman y el de Cristina y confirmó que caían al mismo tiempo. Hablamos del oscurantismo del Medioevo y del Renacimiento ya desde nuestra actual perspectiva fisicalista, como si Galileo no hubiera podido ser contemporáneo de Aristóteles y haber hecho eso algunos pocos añitos antes. 

Es cierto que no podemos culpar a Aristóteles ni a Platón del cristianismo, salvo en clave muy aristocratizante como lo hace Nietzsche: la idea de que detrás de la apariencia meramente corpórea está el espíritu eterno la populariza Jesús poniéndole literalmente el cuerpo, porque si bien la del cristianismo es una idea espiritual, en Platón resulta demasiado  espiritual sin un ídolo de carne bien concreta que la ilustre para los desforestados mentales que son la mayoría, la masa iletrada. 

Alguna diosa de una revista de mujeres desnudas ofició para la pedagogía del deseo del heterosexual varón concretamente de iniciadora en el fantaseo, que no podía girar sobre la nada. En esas fotos solemos encontrar a la mujer que representa el cánon de la época-por ejemplo ahora Marilyn nos resultaría demasiado "rellenita" o con "huesos grandes"-mostrándose como sorprendida y dejándonos ver sus atributos sin poder evitarlo, pese a su recato natural. No vemos al fotógrafo, no se nos muestra en la película porno al director dando indicaciones. Se representa con realismo. La imagen que vemos, aunque ahora sabemos que fue retocada digitalmente es inmediatamente tomada por una realidad y no una fantasía para la realidad subjetiva de nuestras fantasías (veasé de Saberesto Nábato, "Los fantasmas y sus escritores")  





El lugar común del pintor que saca su caballete y pinta un paisaje o un lugar más o menos común nos parece ahora una verdad inmutable y eterna, como las platónicas-en las que por supuesto ya no creemos pero el primero fue Constable en 1810. Podríamos decir que hizo avanzar el marco de la pintura, me refiero al marco contextual, gracias a su defecto de carecer de pensamiento abstracto y por eso suponer, como Funes, el memorioso, que la iglesia de las 3 de la tarde es diferente de la de las 7 de la tarde-lo cual es un supuesto abstracto en sí, por supuesto, en cierto sentido tan caprichoso como el antecitado de que la cantidad de piezas odontológicas en el varón es diferente de la de la mujer. La idea científica de medir y registrar, de matematizar el mundo es trasladada al arte pictórico y con constancia Constable anota a qué hora pinta y qué clima había. Aristóteles decía que el poeta al crear un mito da con la esencia de la historia y no se pierde en anécdotas como el historiador. En ese sentido Constable era quien se proponía historiar accidentes y particularidades de un mismo valle en Suffolk, región hoy denominada en su honor y con la misma audacia creativa que lo caracterizó "el país de Constable". 



 Entre el Neolítico y la Edad del Bronce ubicamos la denominada "Edad del Cobre", que sentimos especialmente perdida hoy que no cobramos ni por antigüedad mucho que digamos. Esta denominación se podría trasladar en la historia de la pintura al descubrimiento de la fotografía, que nació imprimiendo la luz de un paisaje sobre una plancha de cobre. Si bien se suele decir que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo y que la mujer más cara es la que no cobra o que en realidad le pagás para que se vaya, hay en el fenómeno del impacto erótico una cristalización que se anuda a una memoria fotográfica, que es en definitiva la que garpa cuando estás con una chica que no alcanza las cumbres de la voluptuosidad y para mantenerte excitado tenés que recurrir a imágenes de archivo. Así como Giotto gracias a su trazo hizo tangible al camello de los reyes magos, la denominada "uña de camello" no tardó en posicionarse frontalmente como ideal palpable al mismo nivel que el trasero, si bien por debajo de los senos. 

El primer paso hacia una representación más naturalista de la postura humana fue el paso de la rigidez egipcia a la pierna más suelta, un paso dado en aras de un realismo mayor, así como las posturas de las modelos frente a la cámara buscan un mayor contraste entre sus sinuosas curvas o lo explosivo de la muda semántica de sus órganos que irrumpen y el gesto que su rostro le imprime a todo el cuadro.

Paradójicamente la dirección de la historia de la pintura que acompaña la evolución del concepto mismo de ciencia y se torna antropocéntrica y laica y física vuelve casi bíblicamente a interesarse por la divina luz con el advenimiento de la fotografía.
 Ya no se representan seres humanos como clave interpretativa del cuadro, ni objetos, sino el modo en que refracta sobre ellos la luz. Si trazáramos un paralelismo con la música nos veríamos en figurillas (en figuras tales como las semifusas) para seguir el compás de este leitmotiv porque la música es en sí misma algo intangible-por más que para lograrla haya que percutir a veces muy violentamente algunos instrumentos. Schopenhauer fue un dj que combinó el hinduismo con el platonkantianismo y aseguró que la música es la objetivación pura de la voluntad. Vale decir que sería natural, una verdad en sí misma, una conducta corporal en cierto sentido. El hecho de que parezca tan difícil conceptualizar fondo y forma en la música la vuelve un canto de sirenas para los pensadores, por más que podamos estudiar matemáticamente los intervalos entre una tercera y una séptima y saber cómo hacer una tonalidad mayor o menor en mayor o menor medida. Pero podemos, sí ver el gran movimiento democratizador de la Revolución Francesa y su efecto en el sacar a los compositores de las cortes, que antes decían que la corte esto y que la corte lo otro y vinieron los ideales de igualdad y le dijeron que la corte. Desde Liszt con su pianola, buscando popularizar las sinfonías hasta Theodorakis acercando el "Canto popular" al público callejero de un Neruda a su vez volcado hacia el derrocamiento de los privilegios no resulta difícil historiar la evolución. 

Beethoven dedicando una sinfonía a Napoleón y después arrepintiéndose públicamente en la próxima sinfonía parece casi un periodista y no el creador trascendental de las notas eternas. La idea de eterno retorno mismo, que le retornó a Nietzsche antiplanóticamente de la teoría de Pitágoras pero conocer no fue para él reconocerlo, tal vez haya sido inspirada por la forma de una música al estilo de un rondeau, o más actualmente, un estribillo. George Bernard Shaw se burló de las cosas tan espirituales que escribía Oscar Wilde sobre la música diciendo que Oscar Wilde no sabía nada de música y podría haber escrito cosas igual de espirituales sobre mecánica y en esa burla advertimos que cuando se disponen a hablarnos de mecánica, cuando nuestro cerebro evoca el concepto de mecánica, la espiritualidad se nos baja. Hay en la música misteriosamente la sugestión de lo elevado, por más que los animales sean tan sensibles a ella y nuestra idea de lo elevado sea cartesiana y contraria a reconocernos bestias. 

Gardel fue el Nisman de Agustín P. Justo, el diario "Crítica" de Natalio Botana se encargaba de distraer a la opinión pública del ajuste y el tarifazo preguntándose por el peso, las preferencias sexuales, la edad verdadera, el lugar de nacimiento y mil y un interrogantes candentes sobre Gardel y sus misterios. Los porteños para ironizar sobre esta cortina de humo del avión de Medellín decían "Gardel cada día canta mejor". En ese momento significaba: "La economía está cada vez peor y por eso es necesario bombardearnos con noticias sobre el Zorzal criollo y el Morocho del Abasto y el Mudo haciéndonos creer que ahora que cesaron sus funciones cardiorrespiratorias sus tangos de ahora en más serán mejores". Ese sarcasmo tenía un filo en su contexto al que el tiempo le hizo mella, como lamentaría melancólico un tanguero. La frase "Gardel cada día canta mejor" hoy se repite con inocencia como una verdad literal. Muchas cosas pudieron haber nacido como farsas y terminado con aires solemnes de verdad trágica, pese a lo que dijo el 18 Brumario retocando a Hegel. 

Freud, que descubrió la manera de hacernos sentir espirituales reduciendo la razón de Descartes a un títere infinitesimal, no encontraría nada extraña esta dialéctica del espíritu: en rigor algo dramático y serio solo puede hallar una salida a la expresión manifiesta bajo la forma de un chiste o humorada. En la ironía de que Gardel canta cada día mejor bajo la apariencia de la queja contra el gobierno se podía expresar el hecho increíble pero incontrastable de que Gardel...en realidad...cada día canta mejor, lo escuchás ahora y te gusta más que antes.

De manera que si no podemos sostener que haya razones para ser positivistas-si google no necesariamente nos asegura un mundo mejor que el de nuestros abuelos-al menos podemos imaginar que el típico movimiento de la Historia es de lo liviano y no muy tomable en serio a en realidad algo de razón en eso habría.

La teoría del "Big-Bang" debe su nombre a quienes se burlaron de ella y mofándose se preguntaban si un gran púmbate podría haber hecho originar el cosmos. La relatividad nació como reducción al absurdo de Poincaré. No podemos afirmar que la historia tiene un sentido, aunque es una necesidad psicológica que nos reconfortaría así como la inmortalidad del alma y la justicia divina. Elevarnos por encima de la teoría del genio y decir que no fue el individuo Newton el que pudo idear cómo sucede la ley gravitacional, sino el contexto histórico de su época, no nos ayuda a  salir de una idea romántica de que hay inspirados de la nada como se creía que surgían los gérmenes antes de Pasteur (me refiero a la idea de generación espontánea anterior al descubrimiento de lo contaminado que está el aire, no a que Pasteur sea un germen). Creemos igualitariamente sustraernos a esa necesidad infantil de héroes pero solo reemplazamos el héroe individual, como lo preferiría una ideología liberal por un bondadoso y positivista monstruo de muchas cabezas al que llamamos La Rueda Indetenible de la Historia. 

Como envejecemos y eso nos deprime inventamos la idea de que correlativamente crecemos y aplicado a la historia de la Historia acuñamos la noción de "progreso", si bien todo lo que se hizo de la mano del progreso matando indios ahora lo borramos de la mano del progreso más avanzado que el progreso anterior llamándolos "originarios" y asegurando que en este cambio de nombre mismo ya hay una reivindicación igualitaria que abjura del etnocentrismo y restituye de un modo nunca antes conocido el ideal de la igualdad. O sea: retornamos sin darnos cuenta al "Cratilo" de Platón.  







Prilidiano Pueyrredón un naturalista francés avant la léttre, al hacer borroso el fondo imitó la distinción  figura-fondo que se logra por medio de la lente en los daguerrotipos. Esto sería un cambio en la forma. En materia de dónde focalizar, replica sin conocerla la posición de Corot, Millet y Courbet que rechazan los temas heroicos de la academia y pintan lo banal y hasta lo obsceno: vacas, mujeres a las que un terrateniente dio permiso para juntar unos granos que quedan en el suelo, ampliando la posibilidad del campo semántico de un cuadro a la esfera vasta y basta que revela la fotografía incluso antes de ser revelada.


 Monet empieza pintando meticulosamente temas mitológicos, copiando la Venus de Urbino, pero cuando expone en el salón de París de 1865 el cuadro "Olimpia" descorre el velo de la hipocresía parisina con sus fastuoso burdeles generando un escándalo tal, que muchos espectadores amenazaron con romper el cuadro (Freud señalaría que eso sería muy civilizado: durante la barbarie se lo rompería todo al propio Monet y Oscar Wilde desmantelaría la dicotomía entre la realidad del cuadro y del humano en su única novela).
Bajo el influjo de Renoir, Sisley y Manet sus cuadros dejan los contornos claros y adquieren manchas de colores puros
En su última etapa, Monet pinta realistamente lo que ve sufriendo de cataratas. 


 Tenemos aquí en un solo pintor la historia del objetivo de la representación perfecta cuyo tema es solo realista para nuestras necesidades psicológicas, el lento difuminarse de ambas ambiciones, la pincelada evidenciada en tanto que pincelada generando no tanto la mostración del recurso como el apartamiento del realismo fotográfico que reproduce con mímesis aristotélica para generar una nueva entidad y el triunfo sobre esta subjetividad triunfante de una contingencia fisiológica a la que el poder del pensamiento y la creatividad no puede superar.





En el relevante y sobresaliente y por eso mal llamado "plano" erótico sería como si pasásemos de desear a Pamela Anderson asumiendo que sus implantes son tetas orgánicas, a erotizarnos inexplicablemente con una flacucha que nos caga a pedos tal como lo hacía nuestro padre para finalmente preferir como modelo a una mujer inteligente con la que conversar habiendo descubierto que el sexo no es tan importante en el mundo.

La cita de Shakespeare que mejor ilustra esto sería la de Hamlet que Borges para que le sirva como alusion a "El Aleph" corta y coloca como epígrafe: 
O God, I could be bounded in a nutshell and count myself king of infinite space, were it not that I have bad dreams.
En una pintura griega erosionada podemos "ver" al primer impresionista, si seguimos la noción de Borges, citada en "Kafka y sus precursores de efedrina" de acuerdo a la cual una vez que existe Kafka, vemos como kafkianos los textos de autores contemporáneos y previos, resemantizamos el pasado y vemos anuncios de lo actual, nunca dejamos de percibir desde nuestro marco contextual presente.

Por eso ¿es anacrónica una Helena de Troya como Barbie hollywoodense?






 Si pensásemos en aspectos nacionalistas podríamos rememorar que Heinrich Schliemann, un alemán que nada sabía de arqueología, leyó a Homero y gracias a un defecto similar al de Constable, creyó a pie juntillas que Troya, si figura en el libro, debió de existir. Dedicó su vida a hacer dinero con el comercio, organizó una expedición a Grecia y desenterró en efecto sucesivas ciudades de Troya. Wolfgang Petersen, otro alemán, dirigió la hasta ahora última versión cinematográfica y Helena, la mujer más hermosa del mundo, es nada menos que otra alemana, Diane Kruger. O sea que los alemanes desenterraron Troya y la volvieron a enterrar. 






 Trasladar al lenguaje de la imagen a Homero no es sencillo, pero trasladarlo al cine hubiera sido muy atinado si se mantenía lo que Homero como guionista premonitorio supo hacer: nunca mostrar a Helena, dejarla off the screen para que la imaginemos. Se nos dice "Aquiles, de los pies ligeros" pero nunca "Helena, de cascos ligeros". Todo lo que sabemos de ella es el efecto que produce en los hombres. 

Foucault ha escrito sobre Monet y sobre "Las Meninas" y sobre los tres maestros de la sospecha: Marx, Nietzsche y Freud, a quienes uniría el código segundo que ven detrás de la mera apariencia: condiciones históricas materiales, voluntad de poder/lozanía física, manifestaciones del inconciente. 

Paris, según el mito griego, es escogido por Zeus para solucionar el conflicto con las tres litiagantes por la manzana de la discordia porque lo ve ecuánime y honesto como juez. ¿Quién es la más hermosa? tiene que decidir y podríamos decir que Paris bien vale una misa en mis en abism, porque de los sucesivos sobornos que le ofrecen Hera (Nietzsche), Atenea (Marx) y Afrodita (Freud), Paris elige a la belleza misma.


En la historia del teatro el realismo sufrió muchos cambios. El Globe Theater carecía de escenarios realistas, era una estructura edilicia que servía un día para "Lear" y un día para una pelea de osos. Lo plástico y pregnante de la oratoria del bardo permitía que el público cómplice se entregara a la historia y creyera como cree un niño que una escoba es un caballo. Antes de la renovación a la que le abrió las puertas Ibsen, en la Inglaterra de Oscar Wilde decir "teatral" no significaba sino "afectado". Brecht teorizó su teatro épico contrario a la catarsis pero en "La Ópera de los Tres Centavos" la música de Kurt Weil no es una invitación abierta a la reflexión desapasionada, sino que sacude nuestras fibras al unísono.
El estilo asertivo de las frases no es un sosegado convite a repensar con tranquilidad por su cuenta sin golpes de efecto y tomar para su mensaje anticapitalista la historia de Galileo Galilei no es una distancia crítica que amplía los horizontes.

Quizá la culpa la tenga el idioma mismo. ¿Por qué no caer en la ilusión de que podemos trascender el mito del genio individual ahora idealizando un astuto y despiadado dialecto?  El idioma es un vehículo del pensamiento, pero así disfrazadito de chofer te pasea hasta Luján y te cobra lo que quiere y eso que tiene supuestamente una actitud sin táctica cuando te horroriza quedarte en Pampa y la vía sin taxis. El alemán busca categóricamente la precisión, la certeza y la exactitud. Si siguiéramos la teoría de Sapir-Whorf las categorías gramaticales determinan el modo de conceptualizar. La ironía inglesa, el culto a lo que los latinos vemos como hipócrita en lugar de cortés y los judíos como poco judío en lugar de gentil harían que sea mucho más brechtiano un teatro como el de Harold Pinter que el del propio Brecht.

¿Cómo podemos definir la apuesta a la transparencia del lenguaje, eso no de que en el nombre de una cosa esté la cosa, pero sí de que sea esa cosa aquella a la que rotulamos y no muchas otras inesperadas que se nos meten por la ventana?

Como un teatro realista. Sabemos que en la palabra "Prometeo encadenado a que los holdouts le coman las vísceras" no está Prometeo, pero aceptamos la narración. 

Hay música en el teatro y hay imagen, pero el lenguaje no es nunca tan visual como el universo de lo pictórico. Una imagen no vale mil palabras sin esas palabras que lo digan. 

Esta teoría que hace al pensamiento hijo del lenguaje y no padre, es una de las maneras que tiene una nueva entidad antropomorfizada, la Duda respecto del Instrumento y el Fin de volver a manifestarse sobre la tierra. Con los tres maestros de la suspicacia podíamos subsumir cualquiera de sus teorías todoexlicadoras a la otra. 


La Madre Teresa era altruista, sí, pero seguramente tenía un placer egoísta en alimentar niños de la India, se sentiría superior, era su forma de evadirse de obedecer al deseo que la habitaba, siempre podemos adulterar la buena leche para pintarnos un mundo de demonios.

Shakespeare goza ahora de un prestigio majestuoso y lo leemos con mayor placer que a Joyce de quien nos molesta que se pase "haciendo jueguito para la tribuna" con tantos insoportables neologismos. Pero eso es por obra y gracia de que frases y palabras inventadas por Shakespeare quedaron y la pegaron. Nosotros lo leemos en un mundo para el cual es parte del acervo del lenguaje por ejemplo la frase "romper el hielo", que inventó en "The taming of the screw" o "el hábito hace al monje" que inventó para "Hamlet" (y que yo entendía siempre como las buenas costumbres hacen al monje) o "no todo lo que brilla es oro" ("El Mercader de Venecia"). "Vive Dios que me espanta esta grandeza" es una frase marcial y altisonante de "Don Quijote" ahora, en su época significaba "ese bicho hizo que me cagara en las patas". 








Nunca nos sorprende el gesto de Beethoven en sus retratos: esa expresión sentimos en su música. La música de la que Oscar Wilde dijo que es capaz de revelarnos un pasado que desconocíamos y sin embargo es real, de hacernos llorar por pecados que no cometimos tiene entonces también "mensaje", será arte por el arte en el sentido de que es emoción no subordinada a una propaganda específica atada a esa emoción pero no hay libertad para el oyente de tranquilizarse con el rock o de saltar por las paredes con la canción de cuna.

Oscar Wilde fue plagiado por Borges que tradujo a nuestro medio esa idea: el tango nos depara la ilusión de habernos batido en un arrabal y haber muerto en un suburbio. 
Wilde fue un propagandista del esteticismo y mecánicamente invirtió la noción aristotélica de que el arte imita a la naturaleza dictaminando que la naturaleza imita al arte. 

Lo cual significa (los precursores de Kafka lo son después de Kafka) que nuestra percepción está fuertemente determinada por los relatos a los que hemos dado cabida y que terminamos el proceso artístico en nuestra cabeza. 

¿Qué tienen de bello los genitales? se preguntaba Freud: ¿qué tiene de bello Helena? podríamos parafrasear. 


Mi hijo de cuatro años puede ser colocado en presencia de Brigitte Bardot desnuda y no se sentirá especialmente entusiasmado (nosotros tampoco, si no hacemos la salvedad de imaginarla joven y en su esplendor).

Lo que insufla de belleza erótica a un objeto de deseo es el deseo mismo que de acuerdo a Lacan por grosero y desubicado que parezca tiene una complejidad sorprendente en la manera en la que se llegó a construir: el yo como ilusión de totalidad, los espejismos que nos dan la imagen de nosotros mismos, todo lo que quieras pero sacame la mano del culo mientras me lo explicás.

El deseo del hombre heterosexual obedece literalmente en el sentido de obediencia a unos ciertos mandatos. Vivimos en una sociedad patriarcal falocéntrica con brecha salarial de géneros y con una brecha aún peor en la calentura. 

Ahora que a cada enfermo mental le diagnósticamos ser mero sítnoma de la sociedad enferma y por culpa de un perverso anómalo todos tenemos que evitar poner fotos de niños en paños menores en Facebook, no sea cosa que el pedófilo se tiente, urge repensar a la luz de la historia del arte nuestra modalidad de despabilar ternuras tiernas y duras. 

A las drogas no las podemos atacar terminando materialmente con ellas, si alguien nos dice que fabricó una bomba que eliminará de la faz de la tierra toda sustancia psicoactiva en seguida un ejército de sociólogos le aclara que el problema es psíquico, el vacío interior, la necesidad de escapar, que el ser humano se va a drogar con cáscara de banana o jarabe para la tos. Allí hay un triunfo de un concepto suprasensible, no importa ahora ni Platón ni el "código segundo", todo lo que digo es que es el espíritu de la droga el que se busca eliminar y no su cuerpo.

La pedofilia en cambio se combate conductistamente: no permitimos que ingrese con nuestros párvulos al excusado con ninguna excusa la señorita del jardín de infantes (un jardín nunca rebautizado desde la metáfora del luterano Fröebel de 1840, pese a todas las reconceptualizaciones del proceso enseñanza-aprendizaje). 

Esto solo nos muestra el palimpsesto conceptual en el que las prácticas de la contemporaneidad coexisten. ¿No es más fácil que un ser humano normal se aficione a las drogas que a erotizarse con niños?. Yo diría que sí, que la droga es materialmente una alteración química al sistema nervioso universal y ahistórico de todo individuo y que la pedofilia no siendo aplaudida socialmente en nuestra comunidad como sí lo era en Grecia y Roma (Ovidio llama "amabilis" a la mujer de doce años), solo puede constituir una inclinación personal al erotismo en desvíos nada típicos que no deberían hacer que tengamos que cambiar nuestros comportamientos preventivamente las personas a las que Brigitte Bardot no nos movería un pelo si nos la dan con tres años de edad.

Es como si viendo que un niño puede usar como arma una piedra, se prohibiera a los padres que sus hijos tengan acceso a piedras en lugar de predicar una pedagogía para inculcarles que no las tiren.








 Pero pasemos ahora a un tema clave y que no guarda relación directa ni con la pedofilia ni con la toxomanía o las puertas de la percepción según se prefiera connotar: la fantasía de violación.

Hemos estado viendo teorías filosóficas y prácticas artísticas en las que lo concreto y lo simbólico se diferenciaban por más que la mayoría de los artistas no figurativos lo hagan para figurar.

Los "estoicos" deben su nombre al lugar físico donde se reunían, así como los que hacen "coaching".

Darwin en su libro sobre lo innato de los gestos afirma que son conductas inhibidas. Señalar no es una acción simbólica que funda deícticamente la semántica, sino el impotente intento de alcanzar algo. 

Eso lo dice literalmente y lo leemos, después del desacreditado Lombroso, como metáfora de que en el rasgo está el gesto y de que la boca de esta chica promete fellatios

Ahora bien: ¿cuál es la matriz del erotismo en el varón heterosexual y cuál la de la mujer heterosexual si no son en este momento histórico la fantasía de violación y la fantasía de ser violada?


Sutilmente advertimos que el deseo de la mujer no es poseer materialmente al hombre, sino espiritualmente generar en él, en su imaginada subjetividad deseo por ella.

¿No nos percatamos que algo nada sutil y complementario acaece en la fantasía de violación a saber, que el hombre desea que la mujer a avasallar no lo desee?

Si me siento desanimado, sin ganas de nada, con la atención dispersa, vulnerable y débil como varón soy un desastre pero como mujer empoderada soy mucho más sexy

 Vivimos asistiendo a diario a la lectura de diarios que nos informan del asesinato de mujeres que sufrieron abusos sexuales y las reformas sociales que ensayamos  (modificar prácticas discursivas que validan la opresión, generar ámbitos de recepción de denuncias) tienen que afrontar el problema desde su base misma.

Nuestra plasticidad conceptual nos permite regocijarnos tanto con Homero como con Pirandello, tanto con Picasso como con Leonardo, tanto con Schubert como con los Beatles ¿no será hora de repensar la fantasía sexual que portamos con nosotros sanamente y de proyectar una utópica sociedad en la que el sexo consensuado sea no solo el único sexo en la realidad empírica, sino también en la imaginación privada?

Vivimos en una sociedad que en especulaciones filosóficas se pierde en matices geniales respecto del entramado retórico de la noción consensuada intersubjetivamente de "verdad" pero que sabe que el cigarrillo de verdad mata de mil maneras y lo sigue vendiendo, que sabe que los embutidos producen cáncer y alegremente lo celebra, que sabe que no necesitamos casi nada de lo que compramos porque la publicidad nos genera la apetencia pero sentimos que es el combustible que mantiene vivo el motor de la economía, aunque el combustible mismo sea un bien no renovable y contaminante.

Examinemos con el mismo interés cogotudo a lo Modigliani las bases de la generación del deseo. ¿Por qué me place imaginar boba a la escultural modelo?¿no tendría un coito más pleno con alguien de la inteligencia de Madame Curie como dice Charly García en "Curie..tas"?



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