jueves

Lázaro: "Calcaterra demuestra que el nuestro fue el gobierno de la inclusión"



Lázaro: "Calcaterra demuestra que el nuestro fue el gobierno de la inclusión"


uno lee que Macri puede realizar algo brutalmente cosas sumamente impopulares porque su popularidad sigue alta, porque la gente siente esperanza y piensa en todo lo que se escribió acerca de la esperanza...
en su fase "budista" Nikos Kazantzakis sentenció "no tengo miedo, no tengo esperanza, soy libre" queriendo decir que tanto el temor como la fe nos impide la pura aprehensión del aquí y ahora...
Chesterton con su sabiduría desmantela la noción de que la infancia es la fuente de encantos siempre ilusionados: en su biografía de Dickens escribe que la esperanza es el último don otorgado a la humanidad, dado que el niño vive ahogándose en vasos de agua y viviendo como apocalíptica cada cotidiana adversidad
Borges en el final de su poema "Religio Medici" escribe: " no de la espada de la roja lanza/ Defiéndeme, sino de la esperanza."
Robert Graves, macaneador brillante, autor de "Yo, Claudio" resuelve en sus mitos griegos donde ejerce no solo como mitógrafo, sino como mitómano que Pandora finalmente deja escapar la esperanza y que la esperanza salva a la humanidad de un suicidio colectivo después de que se precipitaran el resto de los males.
Menos conocido pero más audaz, George Meautis conjetura que la correcta traducción de "elpis" no es "esperanza", sino un neologismo que expresamente acaba de acuñar: "la espera"...¿qué sería la "espera"? la clarividente conciencia de todos los actos que nos quedan por vivir que nos reduciría a esperarlos, sin incertidumbre posible...es fascinante cómo una pequeña prestidigitación retórica nos devuelve a las complejidades de la especulación filosófica que nos convence, quizá, de que la certeza por mejor que sea, nunca es un bálsamo. Meautis nos retrotrae a Leibniz, que quiso convencer de que vivimos en el mejor de los mundos posibles, porque había imaginarias alternativas que la Omnisapiencia descartó.
Siempre es una fuente de consuelo la imaginaria alternativa peor. Si me rompo un brazo debo regocijarme de que no me rompí dos. Con un poco de entrenamiento toda situación puede ser lo mejor que podía haber pasado. La muerte con lenta agonía y atroz dolor es la que permitió prepararse, despedirse. Y si acaece la opuesta, esa brusquedad fue como una bendición, no ha sufrido.
Si tengo un hijo que padece algún problema neurológico puedo regocijarme: al menos no tengo dos hijos sanos
Discépolin directamente consideraba, no como Ciorán o Schopenhauer, al fracaso o la indignidad el destino inexorable, sino al ser estafado.
Y predicaba una cooperación con los estafadores, una colaboración militante, amorosa, autodisfrutada y a viva voz con la vida que tiene que estafarnos.
"Es mejor así" rezaba el lema del secreto de Polyana.
"Si sucede conviene" lo formula el gurú new-age
Para la motivación, para sacar lo mejor de nosotros mismos, para la buena salud ¿es discutible que conviene tener esperanza siempre, incluso trabajando para el aborrecido enemigo hasta que se pueda alterar la situación?
de eso habla "El puente sobre el río Kwai" el monumental film de David Lean, en el que un general británico tomado de prisionero por el ejercito nipón, construye con sus hombres para los japoneses un sólido y excelente puente. Hace pasar su dignidad por la excelencia del trabajo en sí. Como en aquel famoso dicho "Dios está en el adverbio". Un sexo oral primorosamente practicado puede valer tanto o más que la Capilla Sixtina, si se me perdona lo, acaso, demasiado adecuado de la ejemplificación.
pero yo quería rememorar otra película de David Lean, la que se basó en la novela de Richard Mason, "El viento no sabe leer".
Quería hablar de mi tendencia a ser feliz con lo que me toca.
A ver señales de aliento en cada fenómeno atmosférico.
Cuando sumamente temeroso ingresé a trabajar a Bayer, me recibió la gerente de recursos humanos, Carlota Hermida con una hermosa sonrisa. Le habían dicho que yo era un genio y pedirme que me ocupe de una planilla de Excel me iba a resultar muy fácil. Mis nervios y el hecho de que me enfrentaba por primera vez a una planilla de Excel me hacían temblar de miedo. Apreté en mi nerviosismo un botón y apareció lo siguiente:#valor!
Obviamente Carlota me estaba recordando que con coraje y esperanza iba a poder llenar esa planilla, interpreté...
Oscar Wilde dice que el optimismo es la contracara de nuestro pánico
En todo caso, debo reconocer que lo que más me caracteriza es no tener miedo ante situaciones que, después me explican, eran un peligro y viceversa, atormentarme por banalidades (¿cómo hacer el chiste de "te quiero hacer la empanada" frente a la nueva publicidad si no es una expresión hecha?¿hacer primero el "te quiero hacer la expresión"?). Cuando trabajando como cajero en una agencia de lotería no entregué el dinero de la caja al asaltante, convencido de que el arma era una réplica, no fue mi condición de valiente, sino de humorista la que resistió el asalto: había entendido otra cosa, había malinterpretado favorablemente.
En realidad lo que le dije al maleante es que me iba a tener que matar porque si el dueño oía que me habían robado, no me iba a creer, me iba a despedir, mi novia me iba a dejar, solo no iba a poder pagar el alquiler y en resumidas cuentas era lo mismo que si me mataba.
Esto lo desconcertó. -Flaquito, yo no te quiero matar, dame aunque sea 100 pesos, aflojó.
Bertrand Russell y Schopenhauer en su arte para ser feliz coinciden en que es mejor vivir con plena confianza hacia los demás y que el precavido es más lo que pierde imaginando pérdidas que lo que vive.
Yo fui engañado en el amor, estafado con dinero, traicionado en la amistad. Nunca pensé que gracias a dichas experiencias tenía que escarmentar y pensar mal de los otros, de todos los otros, no solo de la leche que me quemó, sino de todas las vacas que podían hacerme llorar.
Un ejemplo sintomático es la cantidad de bicis que me robaron. Conozco personas que ante la primera bici robada, desistieron del ciclismo.
Se cita como tristísima la idea de Tolstoi de "desear desear" pero es que el deseo se constituye siempre como autoimpulsado. Si no arrancáramos la ropa de la esposa para poseerla por sorpresa contra la pared al llegar del trabajo ¿tendríamos el espíritu en alto como para consensuar tomando té con scons una reedición del remedar el animal de dos espaldas?
La esperanza es un fin en sí mismo. Parafraseando a Roosevelt: we have nothing to hope for but hope for itself
¿no se requiere algo de conformismo ante cada escenario de la vida, incluso o muy especialmente para aceptar todo lo que escribe Marx?
de muy chico yo no llegaba al segundo con facilidad: me refiero al segundo sentido...me fascinaba el juego de palabras y rezaba para encontrar en el mapa un país que se llame "Cima" y que el nombre "Memeo" existiera también. De esa manera se podía justificar el título "Memeo en Cima".
Me devanaba los sesos, con rebuscados ejemplos tirados de los pelos, afiches a los que una parte se les rompía dejando a la vista otra letra, que formaba una inesperada palabra...
De tanto esmerarme ahora tengo que luchar para dejar de lado los mil y un juegos de palabras que me dispersan en prácticamente toda alocución
El doble sentido podría no tener nada que ver lo que estaba diciendo y demostraría que para ser bueno en generarlos hay que tener algo de poder irse por la tangente. Pero en realidad el primero de los sentidos, sin el cual la vista es nada, el oído es deprimente, el tacto inútil, el gusto de mal gusto y algo huele mal en el olfato es la esperanza.
Nada de lo que haga Macri va a hacer que yo pierda la esperanza.
¿En qué?
En lo que fuere que me pueda seducir la credulidad: en un mundo en el que la inequidad se subraya grotescamente capaz convenga luchar por la sutileza de que a la pajita le digan sorbete, no es algo en lo que yo pueda creer, pero me puedo contactar con la emoción entusiasta de quienes sí...
cuando me anunciaron la muerte de quien fuera en Alemania una madre adoptiva para mí, me llegó una tarjeta luctuosa con las frases del poema que inventó este novelista, el de "El viento no sabe leer"
Y fui yo el que no supe leer. Habituado a tantas tarjetas de cumpleaños en las que no sabemos quién escribió que "solo yo podría decirte cuánto se llena mi corazón de gozo ante la gratitud de que seas de esa manera", pensé en un mensaje lindo, esperanzador.
El poema decía que el cartel pedía que no tiren abajo nada, pero el viento lo tiró abajo porque el viento no sabe leer.
Yo entendí: la humanidad podrá conspirar para borrar tu nombre, pero el viento no sabría borrarlo, porque el viento no sabe leer.
Quizá el desprecio de este Gobierno por la cultura sea un llamado a un cósmico analfabetismo esperanzado.
Hay algo primitivo, algo quizá lindante con lo imbécil que se sobrepone al dolor razonado. En "El Príncipe de las Mareas" lo encarna Nick Nolte amenazando con tirarle el Stradivarius por el balcón al padre del hijo de Barbara Streissand. -Troglodita, bestia, analfabeto, filisteo ¡eso vale un millón de dólares!-le grita el músico desesperado...Con imbécil calma Nolte responde:-Pero si se estrola contra el sopi no va a valer una mierda.
Creo que somos muy sutiles y delicados cuando nos declaramos desesperanzados. Los peores golpes de la vida son descerebrados, groseros, carentes de toda gracia, refinamiento y lógica.
Recuperemos la ancestral esperanza con la que de todas maneras estamos viviendo y vivamos con toda la garra, yo sé que este gobierno no se lo merece, sé que debo castigarlo y hacerle pucheritos...pero ¿no sería un desprecio mucho más majestuoso poder ser felices a pesar de todo lo que nos quieren destruir?


Tengamos la esperanza de entender que no nos pudieron destruir o tengamos la esperanza de que no van a poder destruir lo que no pueden entender...



a mí,  el idiota de Dostoievsky me marcó

Comentarios
Celestina Holmes Oh...no lo leí...sí leí Crimen y castigo y me encantó...intentaré leerlo...
Alejandro Tebinka Si que suena feo!! Jajaja. Supongo coincidimos en que, difícilmente alguien que lo escriba de esa manera, pueda comprender una página de Fiódor.
¡feliz 25 de mayo! ¡no te hagás el locro!

lo hexagonal es el lápiz, no el color
Irene Beatriz Glezer Los colores hexagonales son los que tienen seis lados. Quíén no lo sabe...??!!!
María Aída Marita no Irene, son los que tienen seis colores
Me gustaResponder216 h
Martín Brauer

Escribe una respuesta...
Silvana Lauzán eso le hace muy mal a cualquier TOC
Me gustaResponder115 h
Diego Penna yo canto colores exagonales!!!! de verdad no podes?

la vida es una eterna mudanza...



Comentarios
Martín Brauer casi pongo la vida es una eterna verga
Me gustaResponder117 h
Laura Spiner mas-chismo de lo mismo.
Stellinha Rojaijú García Esta fue la primera empresa en la que trabajó Moyano como camionero. Siempre lo cuenta cuando Mirtha le pregunta "si trabajó alguna vez"...
Alejandra Ledesma Gassibe Jaaaa son mis vecinos... Es copado cuando te dicen "vos vivís al lado de.. "




diríase que la oposición continúa levemente en pelotas...

Sócrates fue la partera del conocimiento examinando en acto lo que uno se decía...

Harold Bloom señala aquí cómo Shakespeare trae la operación socrática del criticar lo que se dice a la esfera del teatro.
Disfrutalo, vos que votaste globe's theater...

"Edmund es el villano más notable en todo Shakespeare, un manipulador tan fuerte que hace que en contraste Yago parezca Lassie con bozal y atada. Edmund es una conciencia sardónica y sofisticada que puede envolver a todos los demás que están en escena en King Lear con sus fulerías. Es tan grela y tarambana que hacen falta Goneril y Regan juntos para enfrentarlo al farabute...Ha sido herido de muerte por su hermano; está allí tendido en el campo de batalla. Le avisan que Goneril y Regan están finados: uno amasijó al otro y después se dio la muerte, todo por él. Edmund reflexiona en voz alta y dice, extraordinariamente (todo en cuatro palabras): "Entonces Edmund era amado". Uno lee con sobresalto esas cuatro palabras. Y en cuanto las dice, Edmund empieza a reflexionar en voz alta: qué significa que, aunque los dos eran monstruos de las profundidades, ambos me hayan amado tanto que uno de ellos mató al otro y se mató después. Razona en voz alta. Dice: "Uno empozoñó al otro por mí/Y después se apuñaló". Y de pronto agrega: "Anhelo la vida", y después, sorprendentemente, agrega: "Algún bien quiero hacer / a pesar de mi propia naturaleza" y de pronto boquea, después de haber dado la orden de que mataran a Lear y a Cordelia que NO lo hagan: "Avisad a tiempo " Pero no llegan a tiempo, los hijosdeunagransiete. Cordelia ha sido asesinada. Y después Edmund crepa. Pero su cambio es sorprendente. Se produce cuando se escucha decir, verdaderamente atónito: "Entonces a la final Edmund era amado", y a partir de allí empieza a cavilar. Si no hubiera pronunciado esas palabras, no habría cambiado. No hay nada como eso en la literatura antes de Shakespeare. Eso vuelve a Freud innecesario.
Cal Laurent Aunque los personajes literarios nunca mueren, y aunque pienso que esa breve frase de Edmund justifica en realidad toda la obra de Freud, en este momento me preocupa más el pobre Correa Pérez, cuya vida se verá signada el peso de su gracia...
Ya no me gustaResponder217 h
Guada G Narbaitz Con suerte le dirán Pérez y pondrán un manto de piedad sobre todo el resto.


las cafeteras de vidrio con filtro se llaman "EMBOLO": ¡con razón me ABURRO cuando preparo con ellas el café!

La "gata" Rinaldi era uno de esos jugadores sólidos, no solo en el área chica. Era una personalidad expansiva, rotunda. Contagiaba ánimo. Platense podía estar dos cero abajo y su sonrisa cuando pedía la pelota te convencía de que era una ventaja que le estábamos dejando al rival para que la remontada sea más agónica, más interesante.
Me tocó jugar con él una sola temporada, la del campeonato Semiapertura Hexagonal de Transición Perifrástica en la que descendimos después de que el árbitro de Temperley-Bovinos les cobrara un penal que no lo vio ni Lou Reed en la más alucinatoria de sus experiencias psicoactivas. La "gata" ya no era aquel muchacho que podía ganarle la espalda a cualquier debutante por la velocidad y precisión de sus coordinados arranques. Medía bastante el esfuerzo. Caminaba la cancha como un estratega. Pero seguía siendo un crack. A "chinchulín" Benteveo, el arquero de Federal Venado Cojo, le había hecho el gol que no le salió al "Beto" Alonso contra Boca (autopase de "chilena", gambeteo de "rabona", "sombrerito" de zurda al arquero y cuando la bola cae lenta a ras del piso a besar la red, arrojarse de "palomita" al césped y cabecear como un caudrúpedo en shock adrenalínico para hacerle un "caño" al último hombre) y todos sabemos que el "Beto" Alonso hizo el gol que quiso hacer Pelé pero el arquero le adivinó la intención (pasar la pelota a la izquierda, esquivar por la derecha al arquero, reunirse con la esférica y empujar el balón a que acaricie la red). O sea que "la gata" era mejor que Pelé, al menos en eso, otros dirán si su estampa caucasiana no habilitaba pensar en otras superioridades. Decir eso no me corresponde a mí, ni al Premio Nobel que descubrió la doble hélice de ADN. Todo lo que digo es lo que hace a lo que me pidieron que les contara. Cómo fue su "decadencia". Cómo pudo pasar que un mago de la pelota pareciera una fulana encurdelada en tacos no una sino las siete veces que por contrato tuvo que presentarse todavía en una cancha después de su misteriosa transformación.
Que de misteriosa no tiene tanto.
Fue, digamos, lo que yo llamo "un error de outfit". Pasa que "la gata" moría por sus hijos, especialmente por la menor, Helena. Si la Helena le decía que se presente a saludar a la tribuna con el pelo teñido de fucsia, lo tenías ahí a "la gata" con toda esa robustez teutónica y ese físico patibulario que lo caracterizaba, sin miedo al ridículo, agradeciendo cómo la hinchada coreaba su nombre.
Y Helena era una chica bárbara ¿eh?
No quiso arruinarle la carrera.
La moda quiso que se pusieran, valga la redundancia, de moda unos pantalones llamados "succionines", que iban muy ajustados, no sé por qué capricho de esos modistos franceses que se creen que nos encantan las escuálidas porque nunca se interesaron por una hembra en su nunca mejor dicho putísima vida ¿vio?
"La gata" de modas no entendía un pito. Para él la felicidad era jugar, desparramar rivales, pasarla, habilitarnos, salir a comer con los amigotes. Si le decían que ahora se usaba ponerse menudos de pollo en la cabeza se los ponía, porque estaba más allá de esas menudencias.
"Van a ceder, usalos unos días más y van a ceder" le dijo Helena cuando su padre, cansado a la vuelta del entrenamiento le aseguraba que los pantalones "succionines" le apretaban que daba gusto.
Y lo usual era que en efecto los pantalones se dieran.
Pero a "la gata" le pasó lo que ya sabemos, una calamidad, algo que la fatalidad quiso porque no hay otra manera de explicárselo. Se le redujeron las tibias, el peroné y le quedaron las rodillas a piel y hueso. Voluntad nunca le faltó y ánimo, menos. Pero la máquina se había gastado, el sustrato material indispensable, como lo llamaban sus amigos del Partido Obrero. Yo solo quería decir que "la gata" asumió con entereza esa desgracia y se retiró como un señor, aunque todos hayan oído decir que se retiró como una dama. Tenía una manera única de sobrellevar cualquier adversidad. Consideraba que lo que le pasaba era una picardía, pero no en el sentido de la expresión "qué picardía": de veras. Ustedes respiran aire y se indignan de que tarde mucho internet. Pero "la gata" siempre estaba con una sonrisa en los labios ¿dónde si no? porque partía de una trascendental humildad, según la cual, poder robar un cacho de aire a este mundo y vivir, era una ganancia por encima de sus posibilidades, un beneficio extra.
Un gran ejemplo a seguir, es todo lo que quería compartirles de mis recuerdos, dentro de lo que recuerde porque no sé si ya les dije que estoy perdiendo la memoria...
Un ejemplo de vida, de conducta, de amistad, como padre, como ser humano, ojalá todos fuéramos así, salvo en lo de esos funestos lienzos, obviamente, claro está...

Ezequiel a veces pifia una nota...mete la pata

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